El Cambio Climático en el mundo: una reflexión desde Laudato Si’

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Este año ha sido especialmente marcado por fenómenos climáticos extremos en diversos lugares del mundo. En el Perú, El Niño Costero produjo pérdidas de vidas y daños sociales y materiales en trece regiones. Si bien históricamente las poblaciones han sufrido numerosas veces los efectos de huracanes, inundaciones o huaycos -y éstos tienen causas naturales específicas- hoy se caracterizan por su mayor frecuencia, intensidad e impredictibilidad. Ello se debe al Calentamiento Global (CG) y el Cambio Climático (CC) en curso, originados por la actividad humana generadora de excesivas emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), esta situación significa “la amenaza más grave que haya sufrido la humanidad en toda su historia”[1] y nos exige estar preparados para hacerle frente.

En ese contexto, la encíclica Laudato Si’ (LS) sobre el cuidado de nuestra casa común constituye un documento fundamental. Suscrita el 2015 por el Papa, en la fiesta de Pentecostés, fue lanzada en un momento crucial: tres meses antes de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la que se aprobarían los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)[2], y a cinco meses de la realización de la COP 21[3], que suscribiera en diciembre de dicho año el nuevo compromiso climático internacional o “Acuerdo de París”.

Francisco se dirige “a cada persona que habita este planeta” (LS 3) y plantea “la necesidad de una solidaridad universal nueva” (LS 14) llamándonos a “reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres” (LS 49). Estas frases condensan un gran desafío.

Es imposible agotar en un artículo toda la profundidad y amplitud de Laudato Si’. Ella nos invita a una reflexión constante. Valdría la pena tomarla como un “libro de cabecera” que nos acompañe en nuestros andares cotidianos buscando vivir el Evangelio en la realidad de nuestro siglo XXI.

A continuación, comentamos algunos aspectos de la encíclica relacionados con el tema del Calentamiento Global y el Cambio Climático que, junto a lo ya señalado, consideramos pertinente enfatizar:

El Papa nos reta a que “no miremos sólo los síntomas sino también las causas más profundas” (LS 15)

Luego de afirmar que “el clima es un bien común (…) relacionado con muchas condiciones esenciales para la vida humana”, hace referencia a los diferentes efectos del CG y el CC, aludiendo de inmediato al “uso intensivo de combustibles fósiles (…) corazón del sistema energético mundial” y resaltando la incidencia del cambio de uso del suelo, principalmente debido a la deforestación[4] (LS 23). Encara así lo que constituye causa directa de este grave problema que ha puesto en riesgo la sobrevivencia en el planeta. Retomando lo ya advertido por los papas Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI (LS 4, 5 y 6), a lo largo de Laudato Si’ encontramos un cuestionamiento a los modelos de crecimiento, producción y consumo, así como a las estructuras de poder vigentes. Ellos son causa subyacente de la crisis social y ecológica. Se denuncia también que “un sistema de relaciones comerciales y de propiedad estructuralmente perverso” impide a los pobres el acceso a los bienes para satisfacer sus necesidades vitales (LS 52). Por tanto, es necesario “redefinir el progreso” y “cambiar el modelo de desarrollo global” (LS 194).

Al mismo tiempo, se insiste en la necesidad de cambiar los estilos de vida caracterizados por el uso irresponsable de los bienes (LS 2) y la cultura del descarte (LS 22). Nos invoca a abandonar el “mecanismo consumista compulsivo” que el mercado tiende a crear (LS 203) y valora la fuerza transformadora de este cambio de los estilos de vida que “podría llegar a ejercer una sana presión sobre los que tienen poder político, económico y social” (LS 206).

La encíclica nos llama a la “conversión ecológica” y a la acción política

El núcleo del mensaje cristiano es el amor, y éste nos llama a sucesivas conversiones que nos liberan del egoísmo. En este siglo XXI, cuando constatamos las tendencias que amenazan el futuro de la vida del Planeta, es urgente aplicar la caridad en su dimensión ecológica (LS Cap. III). El Papa nos invita a un cambio interior, a una espiritualidad “para alimentar una pasión por el cuidado del mundo” (LS 216). Nos convoca a una mística que nos anime, la que no consiste en iniciativas aisladas: “La conversión ecológica que se requiere para crear un dinamismo de cambio verdadero, es también una conversión comunitaria” (LS 219).

Lo sucedido con el nevado Quilca (Puno) es un ejemplo de las consecuencias del Cambio Climático en el mundo. La foto de la izquierda es del 2006; la de la derecha, del 2009.

En esa perspectiva, Francisco nos propone orientaciones para el diálogo y la acción en el nivel local, nacional e internacional (Cap. V). Rescata las iniciativas que se implementan en el ámbito local, en la perspectiva de medidas y tecnologías de transición, de economía de residuos y reciclaje, de defensa y desarrollo de los ecosistemas y pequeños productores locales (LS 180), entre otras. En la esfera nacional, enfatiza la importancia en la continuidad de las políticas de Cambio Climático más allá de los períodos de gobierno. Resalta como funciones impostergables de cada Estado “planificar, coordinar, vigilar y sancionar dentro de su propio territorio” (LS 177) y cuestiona el inmediatismo político y el cortoplacismo de los gobernantes, quienes deberían priorizar “el bien común a largo plazo” (LS 178). En la escena internacional expresa su inquietud por los lentos avances de las diferentes Cumbres climáticas y menciona la urgencia de una acción conjunta, considerando que hay “responsabilidades comunes pero diferenciadas” entre los países.

Encíclica de comunión universal

Laudato Si’ se inscribe dentro del magisterio de la Iglesia, recordándonos y desarrollando la preocupación frente al tema socioambiental, ya expresada en sendos documentos por los tres anteriores papas. A la vez se inserta en una perspectiva ecuménica al retomar el mensaje del Patriarca Bartolomé sobre las “raíces éticas y espirituales de los problemas ambientales” (LS 9). Se nutre también de lo mejor de la tradición espiritual y nos recuerda al gran santo de Asís, motivándonos a adoptar su amor a los pobres y a la naturaleza. Pero a la vez ha incorporado el aporte de los principales expertos científicos en estos temas y agradece y alienta a los defensores ambientales del mundo entero, otorgando un reconocimiento a quienes -como sabemos- son muchas veces incomprendidos y perseguidos.

La voz profética de Francisco denuncia con claridad una realidad que debe ser transformada. Y anuncia la Esperanza de que sí es posible hacerlo. Alaba y contempla la belleza de la creación y ello no lo aleja de atreverse a analizar sin tapujos la crítica situación socioambiental que atravesamos.

Que la preparación de su visita al Perú sea una oportunidad para reflexionar, aplicar, compartir y difundir su llamado.

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[1]  “La lucha contra el Cambio Climático: Solidaridad en un mundo dividido”. Informe sobre Desarrollo Humano 2007-2008, PNUD, pg. 15.
[2]  Que reemplazan a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), suscritos el año 2000.
[3]  Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. En el Perú se realizó la COP 20 en diciembre del 2014.
[4]  En el caso del Perú, bajo emisor de gases de efecto invernadero a nivel global, la causa directa principal es la deforestación.

Verano 2017-2018


Rocío Valdeavellano

Integrante del Movimiento Ciudadano frente al Cambio Climático (MOCICC) y de la Red de Animadores de Laudato Si’.
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