Mujeres kukama: efectos de la actividad petrolera en su salud emocional

mujeres kukama“No te rías mucho, que después tendrás que llorar”. Un refrán típico que refleja el control de las emociones. En el Bajo Marañón se trata de mantener una vida tranquila, lo más tranquila posible, con ciertas dosis de alegría, pero sin euforias. Una vida que no despierte interés ni concite envidias ajenas. Un control de las emociones que puede resultar paradójico para quienes no somos de la zona. kukama

Cuando en el 2014 se presentó un informe donde se indicaba la presencia de metales pesados en el Marañón, producto del derrame de petróleo, la gente nunca había oído hablar de esto, y trataban de conjurarlo por medio de burlas: “a ti, botándote al río ya no rebalsas” (indicando que los cuerpos con metales pesados se hunden), “ustedes, los varones, son dejados. Nosotras, si viniera Ollanta [Humala], cogeríamos agua del Marañón y le daríamos de tomar para que también pese [con plomo, hierro…] y así su mujer no le mande”, pues se decía que en su gobierno, quien mandaba, era su mujer: Nadine Heredia.

Estas y otras frases jocosas que circulaban por el Marañón eran una manera de exorcizar lo que estaba sucediendo. La risa desdramatiza y domestica los males que les aquejan, permite flexibilizar los comportamientos sociales y buscar la relajación en un contexto tenso. Es un reflejo de la resistencia de la población kukama frente a la adversidad, parte de su resiliencia. Por un lado, las organizaciones indígenas exigían sus derechos y, por otro, se burlaban de lo que estaba sucediendo. También incluye una sanción moral a las petroleras y las autoridades que no han sabido cuidar del Marañón.

La organización de mujeres

Cuando se complicó la vida en el Marañón, con los temas petroleros y la hidrovía, comenzaron las reuniones con el Estado. Las primeras en participar fueron las federaciones indígenas de varones y, al ausentarse estos de sus comunidades (por las reuniones), las mujeres quedaban encargadas de la familia. Siempre que se ausenta el padre de familia deja a alguien con el encargo de proporcionar proteínas a sus hijos, pero con la escasez de pescado y carne de monte esto se hace más difícil y se convierte en una sobrecarga para la mujer.

El Estado también convocaba, por la ‘cuota mujer’, a una organización indígena de mujeres con base en el distrito de Parinari (Loreto), Huaynakana Kamatahuarakana (“mujeres trabajadoras”), con varias décadas de trabajo a sus espaldas. Esto suscitó los celos de los varones, que las desautorizan siempre que pueden en las comunidades.

Hace décadas que los jóvenes kukama migran a la ciudad, y mantener reuniones con el Estado permite a las mujeres viajar a la ciudad y “pasear” a sus familiares. De esta manera se tejen redes fuertes entre las comunidades y la ciudad, redes que vuelven a agrupar a familias que la migración ha dispersado. A diferencia de los varones, las mujeres suelen pensar más en sus hijos, y el dinero que reciben de los viáticos está más en función de la familia. Los varones, en cambio, suelen invertir más en relaciones con sus pares u otras personas que les pueden ayudar. En ocasiones sucede que un varón se gasta toda la plata y no lleva “un pan” para su casa, después de haber permanecido varios días en la ciudad.

Cambios drásticos en Cuninico

En Cuninico, distrito de Urarinas (Loreto), cuando se produjo la ruptura del Oleoducto Norperuano en 2014, la quebrada fue afectada profundamente. La pesca era la actividad principal, ahora no se puede pescar. En esta, y otras comunidades donde se han producido los derrames, se ha constituido toda una “industria” de limpieza de derrames que ha proporcionado dinero en algunas comunidades afectadas, pero no en todas. Se ha monetarizado la comunidad y la mayoría de los varones han trabajado en labores de limpieza, también muchas mujeres. Eso ha conllevado que los niños permanezcan mucho tiempo solos. De hecho, los niños de Cuninico bajaron su rendimiento escolar los años posteriores al derrame.

El trabajo en la limpieza del derrame, y la monetarización, trajeron consigo la subida de precios. Aumentó la venta de cerveza, ropa, electrodomésticos y gasolina, entre otros. Y también las borracheras, separaciones y reacomodos matrimoniales. Era tal el ruido, sobre todo los fines de semana, que Petroperú intentó poner horario de silencio en las noches, usurpando el papel de las autoridades comunales. Estas les pusieron en su sitio. No es que a Petroperú le importase mucho la moral, pero necesitaba que sus trabajadores fueran eficientes.

Con el derrame se dejaron de trabajar las chacras y no había para comer, por lo que se importó mucha comida enlatada, comida que no correspondía a las pautas tradicionales de conseguirla: el varón trae las proteínas, fundamentalmente pescado, y la mujer complementa con yuca; ahora la comida se compra. No es comida producida por la pareja para atender a sus hijos, pues cuando la pareja trabaja en la limpieza no pueden cocinar. Aquí, la comida transmite pertenencia y afecto. Una madre que no cocina, porque tiene que trabajar en la limpieza del derrame, no proporciona afecto a sus hijos. El “desapego” es evidente. Un indígena que no tiene apego es un indígena “débil”, blanco fácil de todo tipo de peligros.

mujeres kukama

La base de la alimentación de los kukama siempre ha sido el pescado, pero al estar los ríos contaminados, este se está dejando de lado.

Los cambios son evidentes. Las mujeres siguen canalizando las emociones en la familia y orientando a sus hijos, pero ellas mismas se encuentran atrapadas y desorientadas, y no hay quien parezca ayudarles. Las mujeres de Cuninico, orgullosas de su culinaria, ahora tienen miedo de preparar un plato de pescado. Los pescados, que ocupan la cúspide de la cadena alimenticia, acumulan más metales pesados.

Las mujeres actuales, que aprendieron a nadar en el río mientras se divertían bañándose, ahora tienen que vigilar que sus hijos no lo hagan por temor a las manchas en la piel, el prurito y otras consecuencias. Ellas, que acudían al río para recoger agua, ahora almacenan el agua de lluvia, cuando llueve. Esa misma agua que sus madres les decían que “no vale” porque produce reumatismo, bocio[1] y prurito.

Para concluir, no basta con psicólogos. Estos parten de un concepto occidental de persona como ‘individuo’, lejos de la concepción kukama, para quien una persona está superpuesta en una red de relaciones con sus parientes, plantas y otros seres con quienes se entrecruzan afectos y otras sustancias. Sin duda, los chamanes ejercen un papel preponderante en la tranquilidad del pueblo kukama. Una salud emocional que ha recibido serios golpes con la contaminación y la interiorización que el río ya no es el de antes, cuando jugaban de niños en él y cuando los espíritus estaban tranquilos. No es cuestión de psicólogos, no fundamentalmente. El pueblo kukama utiliza el baño en el río para algo más que la limpieza corporal, también limpia las emociones negativas, que son llevadas por la corriente. Que el río esté contaminado implica que dejen de bañarse en él, de esta forma no pueden limpiarse de los afectos negativos, provocando un boomerang emocional dañino.

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[1] Aumento de tamaño de la glándula tiroides [N. del E.]

Otoño 2019


Manuel M. Berjón, OSA

Sacerdote español, Párroco de la Parroquia La Inmaculada en Punchana (Iquitos).

Miguel Ángel Cadenas, OSA

Párroco y activista ambientalista. Parroquia La Inmaculada (Iquitos).




La salud mental desde una perspectiva de la psicología comunitaria

Psicología comunitaria

Entrega de cuerpos de víctimas de la violencia en el poblado de Putis (Ayacucho).

La salud mental en el Perú es un derecho y responsabilidad que cada ciudadano tiene y asume. Actualmente, este concepto es definido desde la visibilización del ser humano como biopsicosocial, de tal manera que si una de las condiciones se altera en este ecosistema la repercusión será a nivel individual, familiar y comunitario. Pero, las condiciones para alcanzar el bienestar de la salud mental dependen del contexto en el que se convive y se transita en la vida, donde las necesidades básicas, tanto económicas como afectivas y emocionales, no logran conciliar por mayor esfuerzo que hagan las familias, porque la cotidianidad en la vida exige responder a demandas que no logran cubrirse en su totalidad; por ello, la demanda permanente a un Estado que no logra ver la salud mental en todas sus dimensiones. psicología

Desde una mirada de la psicología comunitaria, tenemos la tarea de encontrar y reconocer los recursos, las agencias a nivel personal, familiar y colectivo; de tal forma, ofrecer el sentido de la vida para el cambio y su transformación, desde y con la comunidad. Para ello, tomo en cuenta la emexperiencia de la Asociación de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú – ANFASEP.

El hito que marcó la vida en los familiares fue la búsqueda por los desaparecidos. Esta búsqueda, se dio a inicio de los años 1983 y 1984 de manera masiva por madres, padres, hermanas, abuelas, motivadas por el dolor y la valentía que hasta hoy continúan, siendo el motor de continuidad los desaparecidos y esa necesidad de encontrar el cuerpo físico.

La violencia generó el desplazamiento de comunidades enteras para sobrevivir; muchas de estas familias, desde otros escenarios, buscaron a sus desaparecidos y lograron agruparse, formando asociaciones, organizaciones y colectivos, haciendo posible que se adapten a nuevos escenarios. Vinculándose por una lucha contra las adversidades, donde la esperanza y la fuerza, como valor eran sus únicas herramientas, por ser desplazadas, iletradas y quechua-hablantes (Soto, 2015).

Estas agrupaciones tienen como logro constituir un “sentido de comunidad”. Como refiere Montero (2004), en estos espacios las historias de vida que tienen en común con el desaparecido se basa en la maternidad y el afecto, haciendo posible que estos hechos de violencia y de la búsqueda por sus seres queridos se constituyan como mecanismos y referentes de demanda frente al Estado. De tal manera, participación y continuidad en la organización, se deben a esta interrelación que surge entre ellas a partir de un sentimiento en común, el desaparecido fue el motor que les permitió vincularse; sin embargo, es el dolor y la esperanza que ha motivado cada día su existencia.

psicología comunitariaAsí el sentimiento de pertenencia, como refiere Renos, Holgado, Maya, Palacio (2014), es cuando los individuos experimentan, respecto a sus grupos, ese vínculo social que se establecen entre los miembros de la comunidad. Al conversar, al encontrar una amiga con quien interactuar no solo la tristeza, sino la alegría, de visitar cuando alguien se encuentra mal, la solidaridad entre ellas y el compartir son el motivo de su permanencia. Por tanto, las dinámicas en la organización se definen y redefinen, es flexible y cambiante, y esto permite mantener una comunidad donde el cuidado y la protección entre las socias se dan de tal manera que pueda restituir esos lazos y vínculos de familiaridad, impactando de manera positiva en la salud mental del grupo.

Teniendo en cuenta este sentido de comunidad, los familiares de los desaparecidos han usado estrategias distintas para mitigar el dolor de la pérdida, a partir de elementos culturales, de creencias y de la religión. A pesar de esa ausencia física, no significa que la presencia emocional del desaparecido deje de operar y participar en la vida cotidiana de las familias, resignificando y dándoles un lugar en sus vidas.

Otoño 2019


Edith Del Pino

Centro de Emergencia Mujer – Ayacucho




Jorge Muñoz: ¿Cambios para Lima o más de lo mismo?

Cambios para Lima con MuñozCon casi 10 millones de habitantes (INEI 2017), Lima Metropolitana crece bajo un modelo neoliberal de gobierno de la ciudad que genera profundas desigualdades[1]. Este modelo se asocia globalmente a la difusión de políticas de desregulación y privatización de servicios urbanos. Pero, localmente, impacta de manera diferenciada en geografías y tejidos sociales y económicos concretos (Janoschka e Hidalgo 2014).

En Lima, esta forma de gobierno ha sido y es funcional a intereses privados que hace décadas, y en distintas esferas (transporte, construcción, seguridad), se benefician de la reducción de la esfera de lo “común”, tan constitutiva de la noción de ciudad y ciudadanía. Este modelo de gobierno alienta salidas cortoplacistas y paliativas desde el gobierno municipal y se apoya cada vez más en sistemas de concesiones y alianzas público-privadas para solucionar problemas complejos como la congestión vehicular. De otro lado, fuerza a la misma ciudadanía a agenciarse formas privadas de protegerse de la delincuencia (como el recurso las cámaras de seguridad y las rejas), para movilizarse y hasta para recrearse.

La gestión municipal de Castañeda Lossio ha sido paradigmática de esta forma de gobierno. Además, se ha caracterizado por una sistemática falta de transparencia y ha estado plagada de indicios de corrupción. A pocas semanas del inicio de la gestión municipal metropolitana a cargo del candidato de Acción Popular, Jorge Muñoz, nos preguntamos en qué medida esta gestión tiene el potencial de representar un punto de quiebre para el gobierno de la ciudad o, en su lugar, representa más bien una continuidad.

Si bien las credenciales de Jorge Muñoz brindan garantía de algún cambio de rumbo en ciertas áreas de la gobernanza urbana con respecto a la saliente gestión, no representarían cambios sustantivos respecto al modelo neoliberal de ciudad. Finalizamos planteando los desafíos que esto representa para las iniciativas de resistencia social.

En primer lugar, la experiencia de Jorge Muñoz liderando la gestión municipal en Miraflores brinda señales para pensar en cambios hacia un gobierno de la ciudad más transparente. Las sesiones del Consejo Metropolitano podrán volver a ser de libre acceso a ciudadanos interesados en asistir y serían transmitidas en vivo. También ha prometido replicar la organización de audiencias vecinales para rendir cuentas. Definitivamente, estas “buenas prácticas” contrastan con la nula transparencia de la gestión saliente.

Algunos proyectos ejecutados por la Municipalidad de Miraflores demuestran una apuesta por una ciudad más inclusiva[2], con énfasis en la accesibilidad física y virtual como un derecho de todos y con atención especial a personas con discapacidad, niños, niñas y adultos mayores. Esto se refleja también en las propuestas contenidas en su plan de gobierno para mejorar la accesibilidad a espacios públicos y a los servicios municipales metropolitanos.

El transporte en Lima necesita cambios

La caótica congestión vehicular en la capital es otro de los problemas que el alcalde electo pretende enfrentar.

Otro punto de inflexión son las intervenciones integrales para enfrentar temas como la congestión vehicular. Su plan propone de manera explícita invertir la actual pirámide de movilidad para colocar a la persona por encima del automóvil. Esto significa un cambio sustancial respecto a la gestión de Castañeda, que ha ejecutado una serie de obras desarticuladas entre sí y que han sido muy criticadas como pases a desnivel y ampliación de carriles que priorizan la movilidad en automóvil privado, que solo el 11% de los habitantes de Lima usa como medio para movilizarse desde su casa a su trabajo, oficina o centro de estudios (Lima Cómo Vamos 2017).

A pesar de estos puntos de inflexión en el gobierno de la ciudad, hay ausencias tanto en el plan como en el discurso de Muñoz que parecen ir en la dirección de lo que Víctor Delgadillo (2012) denomina “modernización selectiva del territorio”, es decir, la generación diferencial de costos y beneficios en la ciudad. Es decir, si bien esta gestión brinda ciertas garantías de algún retorno de lo “público” en el gobierno de la ciudad, no ha brindado señales para enfrentar las desigualdades y la segregación en Lima desde el gobierno municipal. Una ciudad más moderna, segura y competitiva puede al mismo tiempo ser una ciudad que siga siendo injusta y segregada.

A nivel de ausencias en el Plan de Gobierno, resalta la falta de mención al rol de la planificación para el gobierno de la ciudad. La ausencia de planificación es una de las características del modelo neoliberal de ciudad y significaría una continuidad respecto a Castañeda Lossio que, en la práctica, ha encarpetado lo avanzado en el PLAM 2035. No encontramos ninguna mención a aprobación ni consulta de un Plan Urbano como instrumento de planificación metropolitana, ni medidas para el fortalecimiento del Instituto Metropolitano de Planificación (IMP).

La vivienda en Lima necesita cambios

Una ausencia importante en el Plan de Gobierno de Muñoz es en lo referente a programas de vivienda social. En una ciudad con un déficit de vivienda mayor al medio millón, no es un tema que se deba desatender.

En la línea de la desatención a las desigualdades urbanas, una preocupante ausencia son los programas de vivienda social para atender el déficit de vivienda[3] de los pobres urbanos. En su lugar, las menciones a la vivienda enfatizan los derechos de propiedad, así como la reducción de trabas burocráticas para los agentes de inversión en proyectos inmobiliarios. Si bien hay menciones a la gestión de riesgo de desastres, se enfatiza en la atención de emergencias, dejando de lado la prevención de riesgos con énfasis en zonas como laderas, riberas y espacios como el Centro Histórico de Lima, con lugares que han cedido espacio al capital comercial en forma de depósitos y almacenes que lo hacen vulnerable a desastres como incendios.

También hay una ausencia de políticas hacia las LGTBIQ, población vulnerable a la violencia[4]. Si bien se ha avanzado en ordenanzas desde las municipalidades distritales contra la discriminación hacia la población LGTBI, se necesita que esa Lima inclusiva que promociona Muñoz les incluya explícitamente. Una ciudad que invisibiliza a esta población, no puede ser una ciudad que aspire a ser incluyente[5].

Finalmente, el ascenso de Jorge Muñoz a la alcaldía supone desafíos para los colectivos que se han movilizado frente a la corrupción y a los planes de destrucción de Castañeda Lossio. Los términos de oposición o crítica a su gestión pueden cambiar frente a una gestión que se pinta como más transparente y modernizadora. Probablemente sea una oportunidad para construir una crítica antineoliberal desde la sociedad. Queremos un retorno de lo público, pero en beneficio de las mayorías.

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[1] Uno de los ejes de desigualdad es el acceso diferencial al agua potable. Mientras en distritos como San Isidro y Miraflores el 100% de viviendas tiene acceso a red pública dentro de su vivienda o edificación; en distritos como Carabayllo y Villa María del Triunfo el 17.9% y 19.5% de su población, respectivamente, recurren al camión cisterna o al pilón para abastecerse de agua. Otro indicador es dónde se ubica la basura, generando riesgos para la salud humana y afectación al paisaje urbano. Según el OEFA, más del tercio de los 184 puntos críticos de acumulación de basura se concentran en tres distritos de la periferia: Villa María del Triunfo (32), Villa El Salvador (21) y Puente Piedra (16).
[2] Programa “Miraflores inclusiva y accesible”
[3] Según la consultora HGP Group, el déficit habitacional de Lima (cuantitativo y cualitativo) es de 612,464 unidades de vivienda. Más del 50% del déficit se concentra en los distritos de San Juan de Lurigancho, Ate, San Martín de Porres, Villa María del Triunfo y Villa El Salvador. Fuente: https://gestion.pe/economia/deficit-habitacional-lima-metropolitana-612-464-viviendas-2016-127350
[4] Una encuesta del INEI encontró que el 62.7% de esta población ha sufrido algún tipo de violencia y discriminación. Fuente: https://peru21.pe/peru/lgtbi-62-7-poblacion-peru-sufrido-violencia-discriminacion-403429
[5] Durante la campaña, solo tres candidatos firmaron un compromiso con la comunidad. Muñoz envió a un representante. Fuente: https://wayka.pe/tres-candidatos-a-la-alcaldia-firman-compromiso-con-la-comunidad-lgbti-de-lima/

Verano 2018-2019


Tania Ramírez Farías

Socióloga e integrante de la Plataforma Ciudadana 16N: Por Nuestro Derecho a la Ciudad.




El Sur pendiente

Realidad sur Peru

Muchas de las autoridades del sur han sido sentenciadas o investigadas por casos de corrupción, entre ellas los ex gobernadores Jaime Rodríguez (Moquegua), José Luis Aguirre (Madre de Dios), Elias Segovia (Apurímac) y Hugo Gonzales (Cusco).

El resultado de las últimas elecciones regionales y municipales despertó las alarmas de cierto sector de la opinión pública capitalina respecto de la ciudadanía del sur del Perú. La abrumadora victoria electoral del contador público Walter Aduviri Calisaya en Puno y el docente Zenón Cuevas Pare en Moquegua, recordados por haber liderado dos de las protestas mas sonadas durante el segundo gobierno de Alan García Pérez, gatillaron una vez más prejuicios y el recuerdo de ambos personajes que empezaron a labrar su carrera política con el “aymaraso” y el “moqueguaso”, respectivamente.

No obstante, más allá de la coyuntura electoral y sus resultados, se suele olvidar que los departamentos del sur son mucho más que zonas de conflicto. En realidad, como ocurre con cualquier otro lugar del país, el Sur anhela grandes proyectos de inversión, políticas que permitan una adecuada fiscalización y aprovechamiento óptimo de los proyectos mineros y gasíferos, además de la adopción de medidas efectivas para luchas contra la corrupción. Por otro lado, urge una mayor presencia del Estado, que parece haber abdicado frente a la penetración de las economías ilegales del oro, el narcotráfico y el contrabando. A continuación, presentamos una reseña de estos temas.

Viejos y nuevos anhelos

Apenas empezaba el nuevo siglo, una numerosa delegación de ciudadanas y ciudadanos puneños organizó la denominada “marcha del Collasuyo”, que los llevó a apostarse frente a Palacio de Gobierno en Lima, exigiendo al gobernante de ese entonces, Alejandro Toledo, el inmediato asfaltado de la carretera Interoceánica Sur, viejo anhelo que terminó por legitimar la exoneración de dicha obra del Sistema Nacional de Inversión Pública, en el entendido que su construcción impulsaría la integración con Brasil y el desarrollo de esta parte del país.

Realidad sur PerúSi bien la Interoceánica Sur ha permitido mejorar el transporte y flujo interno entre las regiones de esa parte del país, la expectativa que generó su construcción y operación, como mejorar el intercambio comercial con el Brasil, no solo está lejos de alcanzarse, sino que las empresas encargadas de su asfaltado están envueltas en serios escándalos por sobornos y aportes a campañas políticas de diversos partidos que han puesto a la clase política nacional en vilo.

Años más tarde, el sueño de la Interoceánica Sur ha sido reemplazado por el llamado Gasoducto Surandino que, como dice el periodista puneño Max Lanza, es “el proyecto más importante del sur”, consenso compartido por el resto de líderes y políticos de esta parte del país que ven la construcción de dicha obra como una oportunidad para acceder a un recurso energético que permita la ansiada industrialización o, por lo menos, alivie la economía de los hogares urbanos y rurales. “Nosotros tenemos el gas, pero ¿qué ha hecho la clase política?, llevarse el gas a Lima, y los dueños no tenemos gas”, refiere el docente universitario cusqueño Jesús Manya. De allí la insistencia para que esta obra contemple ramales que lleguen a los diferentes departamentos.

Realidad sur PeruLa actividad turística es otro de los ejes que se observa con expectativa y por ello adquiere importancia la construcción del aeropuerto de Chinchero. “Chinchero es la entrada natural a todo el Valle Sagrado, a La Convención, a Machu Picchu, a la ciudad del Cusco, a Apurímac; el impacto de su construcción en el turismo en todo este ámbito será importantísimo” dice el abogado Sergio Sulca, ex candidato a la alcaldía de Santiago en Cusco. En efecto, si bien se trata de una obra que atañe principalmente al Cusco, se estima que el flujo de viajeros de este aeropuerto sería por lo menos de 3 millones de pasajeros al año, lo que beneficiaría al resto de regiones del sur que podrían recibir más visitantes, para lo cual resulta necesario establecer nuevas rutas aéreas regionales, la mejora de la infraestructura vial y servicios alrededor del mismo.

En los departamentos de la costa, los principales proyectos están vinculados con la demanda del recurso hídrico a fin de garantizar el acceso al agua en las ciudades, así como desarrollar y ampliar las actividades agrarias en irrigaciones como Majes Siguas (Arequipa), Lomas de Ilo (Moquegua) o Vilavilani (Tacna). Para ello se requiere la construcción de represas en la zona andina, lo que ha generado conflictos con los departamentos de Cusco y Puno, donde algunos sectores manifiestan su preocupación por una supuesta sobre explotación que afecte su propia dotación de agua. Frente a esta situación, es probable que la solución pase por diseñar mecanismos de administración conjunta, establecer el pago de una compensación e incluir a las poblaciones directamente afectadas como parte de los grupos beneficiarios.

Las economías ilegales y la corrupción

Realidad sur PeruAl igual que en otras partes del país, en los departamentos sureños el movimiento económico se encuentra permeado por el desarrollo de actividades informales e ilegales, como la pequeña minería. “El grueso del dinero que se movía en el Cusco provenía de la venta de oro y la minería ilegal” señala el economista cusqueño Yury Baca, mientras que para el arquitecto abanquino Enrique Alfaro “la minería [informal] tiene respaldo popular porque la gente sí percibe que la actividad puede ser un factor de desarrollo. Aquí [Abancay] vienen a consumir los mineros artesanales, compran muebles, camionetas, lo que la gran minería no genera”, refiriéndose indirectamente al impacto de la gran minería en Las Bambas.

Esto es mucho más evidente en Madre de Dios, región en la que la minería ilegal logró llegar a la misma cúspide del poder con la elección, el año 2014, del gobernador regional Luis Otsuka, ex dirigente de la Federación Minera de Madre de Dios, y donde uno de los candidatos favoritos a asumir las riendas de la región el próximo periodo es el cusqueño Juan Imura Cjuno, vinculado también a actividades de minería informal. A pesar de todos los operativos de interdicción y el marco normativo generado, lo cierto es que persiste la impunidad con la que se desenvuelve esta actividad, produciendo una verdadera metástasis social. Así, sólo en los primeros meses del presente año, la minería ilegal de oro había depredado 1725 hectáreas de bosque en la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional de Tambopata, y viene amenazando sostenidamente otras Áreas Naturales Protegidas del ámbito de Puno, Cusco y Madre de Dios, así como a las Comunidades Nativas que colindan con ellas.

Situación similar ocurre con el contrabando en Puno. “Para el puneño el contrabando es una actividad más, no se generan cuestionamientos éticos, morales, es parte de la vida económica” sostiene Eland Vera. Si bien no existen cifras precisas sobre su impacto en la economía nacional y regional, productos de contrabando, que ingresan por las porosas fronteras con Chile y Bolivia, inundan mercadillos como El Molino en Cusco, San José en Juliaca y Avellino Cáceres en Arequipa.

Realidad sur PeruA diferencia de estas actividades, que son desarrolladas de forma cotidiana por miles de personas, el narcotráfico implica una actuación distinta por los niveles de violencia y los delitos conexos que trae consigo. Durante los últimos años, y producto de las políticas de erradicación en los valles cocaleros del centro del país, la producción de hoja de coca y el narcotráfico han crecido en los valles amazónicos puneños al punto de poner en riesgo la producción de café en la cuenca del Tambopata (Puno). Al mismo tiempo, Tacna, Puno y Madre de Dios son parte de las rutas de comercialización de la droga que se dirige hacia Brasil, Chile o Bolivia.

El control y la generación de alternativas a estas actividades ilícitas es imperativo dado el poder económico y político que han alcanzado durante los últimos años. Como indica Max Lanza, ahora los grupos económicos más poderosos en Puno son “mineros [informales], contrabandistas y narcotraficantes”.

Otro aspecto preocupante es la corrupción, si bien estamos pendientes del desenlace de casos de corrupción a escala nacional, estos tienen su correlato regional. En Cusco, Apurímac, Moquegua Tacna, Madre de Dios y Puno existe una larga lista de exgobernadores regionales, exalcaldes y otras autoridades con sentencias o investigaciones abiertas por delitos vinculados a actos de corrupción, tal es el caso Hugo Gonzales Sayan, ex gobernador regional del Cusco, sentenciado por colusión y hoy en libertad luego de haber cumplido dos tercios de su condena; Elías Segovia Ruiz, ex gobernador regional de Apurímac, hoy cumpliendo prisión preventiva por el delito de peculado; Jaime Rodríguez Villanueva, gobernador regional de Moquegua, sentenciado 3 años y 6 meses de pena suspendida por el delito de peculado; José Luis Aguirre Pastor, ex gobernador regional de Madre de Dios, hoy purgando condena de ocho años por la adjudicación indebida de licitaciones a favor de empresas vinculadas a su familia.

La lista de autoridades que han delinquido es vasta, no obstante, los casos señalados son una expresión de la gravedad del problema que enfrentamos como país. La corrupción e instituciones débiles son terreno fértil para el florecimiento de las economías ilegales y del crimen organizado.

Colofón

Los problemas descritos tienen una repercusión directa en la calidad de vida de los miles de ciudadanos y ciudadanas de nuestras regiones, en particular en las políticas de salud y lucha contra la anemia.

Tan es así que las cifras de anemia en Puno (75.9%), Madre de Dios (57.3%), Cusco (55.3%) y Apurímac (54.2%) se mantienen ubicadas entre las regiones con mayores tasas de anemia en niños de 6 a 35 meses a nivel nacional. Si bien Arequipa, Moquegua y Tacna han avanzado significativamente en la reducción de la misma, es imperativo que las nuevas autoridades electas profundicen dichas políticas.

Como vemos, las futuras autoridades regionales enfrentan grandes retos, esperemos que su habilidad política se traduzca en gestiones eficientes y le devuelvan a la ciudadanía la esperanza de que la política puede estar al servicio de la gente. El mismo reto tiene hoy el presidente Martín Vizcarra, cuya carrera política se labró en el sur y que, más allá de la política y las importantes reformas que ha promovido, tiene también la responsabilidad de mostrar resultados concretos de su gobierno.

Verano 2018-2019


Aldo Santos Arias

Comunicador social. Actualmente se desempeña como asesor parlamentario.