Comprometidos con el Dios de la Vida

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El pueblo hondureño se levanta y se acuesta con la voz de Radio Progreso y el ERIC (Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación), desde el programa Buenos días nos dé Dios hasta América Libre, entre noticias y cantos, reflexiones y entrevistas; desde las cabinas en El Progreso y Tegucigalpa hasta las calles y las comunidades. La voz que está con vos[1] llega hasta los lugares más remotos y olvidados de la tierra catracha[2]. Es una voz crítica a toda forma de opresión y dominación, una voz llena de ternura, con pasión por la vida y la justicia; una voz que recoge la voz del pueblo hondureño desde los pobres y olvidados, concientizando su pueblo y la comunidad internacional. Una voz que cuenta historias de resistencia, de amor, de fe inquebrantable, de una pasión por construir nuevos caminos de justicia y solidaridad. Una voz humana que grita el clamor del pueblo, que brilla en medio de las tinieblas. Esta es la voz de Radio Progreso-ERIC, de mujeres y hombres comprometidos hasta el tuétano, como dice su director, el Padre Ismael “Melo” Moreno, SJ.

En 1975, los jesuitas reafirmaron su identidad diciendo que ser jesuita significa “comprometerse bajo el estandarte de la cruz en la lucha crucial de nuestro tiempo: la lucha por la fe y la lucha por la justicia que la misma fe exige”[3]. A partir de ello, más de 50 jesuitas han sido asesinados por el servicio de la fe y la promoción de la justicia en muchos lugares del mundo, y este número de mártires será aún más grande si contamos todos los colaboradores y colaboradoras laicos asesinados.

Sin embargo, lo que está al fondo de esta entrega, es el compromiso que ellos han tenido con el Cristo crucificado: el compromiso de estar bajo el estandarte de la cruz. Este es un compromiso radical que nace y está alimentado por la fe, y les anima a trabajar por otra manera de vivir y de ser. Este pozo tiene su profundidad en las historias, sueños, alegrías y sufrimientos del pueblo crucificado, que les da esperanza y les alimenta.

En este marco, podemos entender la misión de Radio Progreso-ERIC, obras apostólicas en Honduras de la Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús. Ellos gozan de una voz crítica e independiente en un cerco mediático controlado por intereses poderosos, mantiene una cercanía auténtica con su pueblo, “pegado a su gente”, a sus alegrías y dolores, a sus triunfos y sus fracasos. Sin duda, este equipo es signo del Reino de Dios en estos tiempos oscuros e inseguros. Y busca identificar los gérmenes de este Reino que se encuentran en tantas mujeres y hombres, jóvenes y adultos; desde Francisco Morazán hasta la Valle de Sula, desde Santa Bárbara hasta la Valle de Aguán, y desde el Río Lempa hasta el Río Ulúa[4].

Imagen difundida en las redes sociales donde se acusa al P. Ismael Moreno SJ de recibir dinero de la droga. El objetivo es desprestigiarlo.

La Honduras de hoy se caracteriza por el binomio corrupción-impunidad que plaga y se infiltra en todos los niveles de la sociedad, favoreciendo el modelo neoliberal-extractivista, donde el poder está concentrado en las manos de unos pocos y se asegura por el uso de la fuerza, tanto estatal como privada.

La labor que desempeña Radio Progreso-ERIC ocurre en un contexto altamente peligroso para aquellos que defienden los derechos humanos y ambientales, para quienes critican los poderes gubernamentales, militares y empresariales, respaldados por el gobierno estadounidense. Ellos están expuestos al rechazo, estigmatización, criminalización y, por último, al asesinato. Es un proceso vigente en Honduras el de marginar y eliminar las voces disidentes, percibidas como una “oposición” incontrolable al presidente actual, Juan Orlando Hernández, y sus aliados.

Radio Progreso-ERIC se ubica en esta narrativa, que convierte cualquier voz disidente en el “enemigo”. Y no sólo a la obra jesuita -que fue víctima de un sabotaje en su antena, ubicada en la capital (Tegucigalpa), el 9 de diciembre de 2017-, también a su personal, como el Padre Melo, quien ha sido directamente señalado en los últimos panfletos de acusaciones falsas, difundidas por las redes sociales. Se los acusan falsamente por instigar la violencia, generando odio y división en la sociedad. Estas acusaciones son infundadas y ridículas, pero en el contexto hondureño son amenazas claras y precisas que ponen en riesgo su misión y sus vidas.

Desde el golpe de Estado en 2009, respaldado y legitimado por los gobiernos estadounidenses y canadienses, ha habido un incremento en las amenazas contra el Padre Melo y el equipo de Radio Progreso-ERIC, quienes reciben medidas cautelares por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En los últimos años, dos trabajadores de Radio Progreso-ERIC han sido asesinados -Carlos Mejía en 2014 y Nery Jeremías Orellada en 2011- y se han amenazado a 16 trabajadores. Por tanto, estas acusaciones falsas son preocupantes. Ponen en riesgo sus vidas y parecen ser elementos destinados a crear una cortina de humo y así negar cualquier involucramiento de parte del gobierno si algo violento ocurriera.

Frente a la crisis política actual -unas semanas después de la inauguración presidencial de Juan Orlando Hernández, cuya elección está contaminada de fraude, abuso del poder y uso de la fuerza por parte de la policía y militares- Radio Progreso-ERIC, junto con otros actores de la sociedad civil, proponen estrategias para salir de esta crisis con soluciones pacíficas que requieren el apoyo de la comunidad internacional. En medio de la barbaridad que caracteriza la coyuntura actual, están buscando “soluciones plenamente humanas”, soluciones que apuestan por la justicia, la solidaridad, el diálogo, la paz; apuestan por la mística del Evangelio.

En medio de más de 35 muertes desde las elecciones presidenciales de noviembre, de amenazas contra su personal, de la pobreza que encarcela a la mayoría de la población, el equipo de Radio Progreso-ERIC sabe celebrar la vida, lo central del Evangelio: que la vida supera la muerte. Que la luz vence la oscuridad.

Se están asumiendo retos difíciles, pensando más en el largo plazo, convergiendo con nuevas y antiguas alianzas desde la sociedad civil y renovando sus compromisos por una Honduras más justa y democrática. Son valiosos y ejemplares, sirviendo como una luz no sólo para el pueblo hondureño sino también para nosotros, invitándonos a comprometernos a solidarizarnos con sus luchas.

Con su fe puesta en el Dios de la Vida, quien acompaña a su pueblo en la esclavitud y la opresión, Radio Progreso-ERIC sigue la bandera de Jesús que apuesta por la justicia y la vida en plenitud, colaborando con todos los actores de buena voluntad para que la Honduras de hoy y mañana no sea controlada por la dominación y autoritarismos, sino que sea un pueblo en despertar, convirtiéndose en protagonista de su historia y construyendo nuevos caminos donde reina la justicia y la paz.

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[1] Lema de Radio Progreso.
[2] Los hondureños son conocidos como los “catrachos”.
[3] Congregación General 32, Decreto 2, n. 2.
[4] Departamentos, ciudades y ríos en Honduras.

Otoño 2018


Matthew Ippel, SJ

Realiza una Maestría en Filosofía con mención en Ética y Política en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Colabora con la Jesuit Conference of Canada and the United States (JCU) en un grupo de trabajo sobre Honduras, y con la Conferencia de Provinciales jesuitas de América Latina (CPAL) en apoyo y solidaridad al país centroamericano

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