México y la elección más grande de su historia

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Padrón electoral - elección MéxicoEl 1 de julio se celebra la elección más grande que haya tenido lugar en la historia de México. Es una de las siete que durante 2018 se realizan en América Latina. En los últimos procesos electorales que han tenido lugar en la región han ganado las plataformas de centro y centro derecha, cuando años atrás lo hacían las de izquierda o centro izquierda. En México está por verse cuál es la decisión del electorado.

El padrón electoral y los electores

México cuenta con 120 millones de habitantes, de ellos 90 millones tienen de 18 a más años. El Padrón Electoral es de 89 millones de electores, el 51.83% mujeres y el 48.17% hombres, según el Instituto Nacional Electoral (INE) que es el órgano encargado de organizar la elección y contar los votos.

Los electores entre 18 y 24 años suman poco más de 15 millones. De estos, 14 millones votarán por primera vez. Los que tienen entre 25 y 29 años llegan a los 11 millones. La suma de ambos grupos conforma la tercera parte del padrón electoral.

El grupo entre los 30 y 44 años llega a 28 millones, poco más de la tercera parte del padrón. La otra tercera parte es el grupo que va de los 45 a más de 65 años. Se espera que en la elección vote el 60% de todos los electores, que serían 55 millones. Es muy claro que la diferencia en esta elección la pueden hacer los jóvenes entre los 18 y 29 años, si es que se deciden a votar.

La elección más grande

El 1 de julio, en 30 de los 32 estados que tiene el país, tendrá lugar elecciones concurrentes con el federal. En total se disputan 18 mil puestos de elección popular. Es también la elección más cara; el costo total de la elección federal asciende a 25 mil millones de pesos, sin contar las estatales[1].

Los cargos en juego, de la elección federal, son 629: el presidente de la República, 500 diputados y 128 senadores. Mientras que en las elecciones locales son 2,787: ocho gobernadores, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, 928 diputados en 27 congresos locales, 1,596 presidentes municipales en 24 estados, 16 alcaldes y 160 concejales en la Ciudad de México y 24 juntas municipales en Campeche.

El INE, como lo señala la ley, eligió y capacitó a más de 2 millones de ciudadanos, la mayoría de ellos fueron seleccionados como funcionarios de casilla[2], titulares y suplentes. Ellos serán los responsables del proceso el día de la elección.

No hay duda, en razón de la capacidad del INE, que la elección estará bien organizada a pesar de su extraordinaria complejidad. Desde hace años esta institución exporta tecnología a organismos internacionales y a otros países, para realizar procesos electorales.

Los candidatos

La elección presidencial dura 90 días (abril, mayo y junio); siendo cinco los candidatos que postulan a la presidencia de la República: Andrés Manuel López Obrador, de la alianza compuesta por los partidos MORENA-PT-PES; Ricardo Anaya, de la coalición PAN-PRD-MC; José Antonio Meade de la alianza PRIPANAL-PVEM; Margarita Zavala y Ricardo Rodríguez, como candidatos independientes.

Los candidatos “punteros” son López Obrador (64), que participa por tercera vez, y Anaya (39), que es su primera elección. Meade, el candidato del partido en el gobierno, está en un lejano tercer lugar y no tiene ninguna posibilidad de remontar.

La plataforma que postula a López Obrador está integrada por MORENA, un partido fundado por él que participa por primera vez en una elección presidencial y que se define como de izquierda, el PT, también de izquierda, y el PES, un partido evangélico que es el más conservador de los que existen en México.

La plataforma que postula a Anaya está compuesta por el PAN, partido de centro derecha fundado en 1939 y que en el 2000 le ganó la presidencia al PRI, que la tuvo por 80 años de manera ininterrumpida; el PRD, de izquierda, en el que antes militó López Obrador y que acaba de cumplir 29 años; y el MC, de corte socialdemócrata y de reciente creación como MORENA.

En las seis encuestas que se han dado a conocer los primeros días de mayo, continúa a la cabeza López Obrador, y Anaya va en segundo lugar. Después del debate que se celebró en abril, visto por 20 millones de mexicanos, Anaya logró reducir la desventaja entre cuatro y seis puntos. La elección todavía no está decidida y existen posibilidades de que cualquiera de los dos se haga de la presidencia de la República.

Algunos medios nacionales e internacionales, y también analistas políticos, ven muy difícil que a estas alturas Anaya alcance a López Obrador, pero hay otros que piensan que todavía es posible.

La publicidad y los ‘spots’

En México algo que distingue las elecciones a cualquier otro proceso en América Latina y el mundo es la cantidad de spots en radio y televisión, al que por ley tienen derecho a transmitir los partidos y sus candidatos de manera gratuita.

En el tiempo de seis meses que va de la precampaña, la intercampaña y la campaña propiamente tal van a estar al aire, sumados los que se trasmiten en todas las radios y televisoras del país, 57 millones de spots. De ellos 29 millones en los 90 días de la campaña.

Los partidos y los candidatos, por lo mismo, dan una gran importancia al diseño, a la producción de los spots y a la organización de la pauta de los mismos a la que tienen derecho en los medios. La elaboración de los spots está sujeta a complicados estudios de prueba de su eficacia y a la valoración del impacto de los mismos.

Los Estados Unidos y la elección

elección en MéxicoLa frontera entre México y Estados Unidos es de 3,200 kilómetros. En ese país viven 38 millones de personas de origen mexicano, de los cuales 12 millones nacieron en México. Estos últimos podrían votar por el presidente de la República el próximo 1 de julio, pero sólo poco más de 100 mil se han registrado para hacerlo, según el INE.

En los hechos, a los mexicanos que viven en Estados Unidos no les interesa participar en el proceso electoral de su país de origen, pero sí cada vez más en el país donde ahora viven. Los especialistas que trabajan el tema de la migración tienen diversas interpretaciones sobre esta realidad.

Desde hace décadas, el gobierno de Estados Unidos sabe que no le conviene meterse en el proceso electoral mexicano. Es consciente que, de hacerlo, le sería contraproducente. Tiene otras muchas maneras de influir sobre el gobierno en los temas que le interesa. Su política, desde hace muchos años, ha sido dejar que las elecciones pasen y después negociar con el gobierno en turno. Desde la entrada en vigor del TLCAN[3], ahora en complicada renegociación, las relaciones comerciales, más que las políticas, organizan la agenda de los dos países.

A partir de 1994, cuando inicia el TLCAN, la balanza comercial entre Estados Unidos y México siempre ha sido superavitaria para el último. En 2017 el intercambio comercial entre los dos países, ya con el presidente Trump, fue de 530 mil millones de dólares.

La relación política, ahora tensa por las continuas declaraciones del presidente Trump en contra de México, está condicionada por la relación económica. México, después de China, es el segundo exportador al mercado de Estados Unidos, por arriba de Canadá. Los diez estados más grandes del vecino del Norte tienen a México como principal destino de sus exportaciones y para otros veinte es el segundo.

La imbricación de la economía en la región de América del Norte -Canadá, Estados Unidos y México- crece todos los días. Los intereses comerciales entre los tres países son más que evidentes. Ya a pesar de los discursos estridentes del presidente Trump, que tienen como destinatarios a sus simpatizantes, la relación comercial no solo va a seguir, sino que se va a profundizar. Los Estados Unidos verán quién es el nuevo presidente de México y con él negociarán.

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[1] El dólar se cotiza a 20 pesos mexicanos.
[2] Miembros de mesa [N. del E.]

[3] Tratado de Libre Comercio de América del Norte

Invierno 2018


Rubén Aguilar Valenzuela
Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Iberoamericana (México).
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