Comunidades latinas y afrodescendientes en las elecciones de E.E.U.U.

La pandemia se ha constituido en un reto crucial para los sistemas democráticos, que no solo han tenido que desarrollar mecanismos para garantizar el derecho a votar, sino también tomar en cuenta los temas urgentes de la población (salud, trabajo, educación, etc.) en la agenda de los gobiernos. En este artículo, reflexionamos sobre la participación de las poblaciones latinas y afroestadounidenses en las elecciones 2020 de los Estados Unidos. Las preferencias electorales de estos grupos no pueden darse por sentadas, y es preciso observar su influencia, necesidades y expectativas desde los componentes de la diversidad y complejidad en el ejercicio de su derecho al voto. Estos grupos tuvieron un rol fundamental que selló el resultado final: Joe Biden (presidente) y Kamala Harris (vicepresidenta).

Para empezar, es importante mencionar algunas características del sistema electoral estadounidense: 1) es un sistema bipartidista, el partido Demócrata y el partido Republicano. 2) El voto es libre. 3) Si bien cada ciudadano emite el voto (voto popular), es el Colegio Electoral el encargado de realizar la sumatoria de votos y determinar el candidato ganador en cada estado. 4) Para ganar la elección, es necesario tener 270 votos de los 538 miembros del Colegio Electoral. 5) El elector debe registrarse antes para poder votar, tener 18 años y ser ciudadano(a) estadounidense. 6) Un elemento que limita el poder de las mayorías es la desigualdad en la representación.

Joe Biden obtuvo 306 votos del Colegio Electoral sobre los 232 que alcanzó Donald Trump. Respecto al voto popular, los resultados oficiales señalan que hubo 81,268,924 votos para Biden, y 74,216,154 para Trump [1]. El Partido Demócrata mantuvo la mayoría en la Cámara de Representantes. Y en el Senado, la victoria Demócrata en el Estado de Georgia [2] reconfiguró el número de republicanos y demócratas (50-50).

La pandemia y sus consecuencias repercutió y movilizó al electorado estadounidense. El incremento del voto fue eminente en estas elecciones. Una comparación de los resultados absolutos entre el voto popular de noviembre 2020 (158.4 millones) frente al de 2016 (136.7 millones), pone en evidencia una diferencia de más de 21 millones de votos, 7% más alto respecto al total de voto del 2016 [3]. Asimismo, una encuesta a los votantes hábiles en agosto del 2020 señaló una serie de temas relevantes en la movilización de sus votos: el primer tema fue la economía (79%), seguido de la salud (68%), Corte Suprema (64%), Covid-19 (64%), crimen (59%), política externa (57%), políticas para el uso de armas (55%), inequidad racial y étnica (52%), inmigración (52%), desigualdad económica (49%), cambio climático (42%) y aborto (40%) [4].

Migración y cambios demográficos

Estados Unidos es el país con el mayor número de migrantes en el mundo, con más de 44.7 millones de inmigrantes internacionales (latinos, africanos, asiáticos, europeos, etc.), que representan el 13.7% de los 327.2 millones de habitantes [5]. Los datos muestran que los inmigrantes indocumentados llegan a ser aproximadamente 11 millones de personas [6], y estiman que los ciudadanos naturalizados — los únicos inmigrantes que sí pueden votar — fueron más de 23 millones en el año 2020, representando uno de cada diez votantes hábiles en el país aproximadamente [7].

Según Henry Fernandez, un director de la organización African American Research Collaborative (AARC), la victoria de Joe Biden significaría “que una coalición liderada por personas de color es ahora la realidad política dominante en Estados Unidos. La mayoría de las decisiones que tomó Trump como presidente y en su campaña fueron para detener esta transición a un país que ya no está dominado políticamente por votantes blancos” [8]. Este comentario es central, ya que reafirma el cambio demográfico que vive el país, puesto que en el año 2045, la población blanca (de ascendencia europea) se convertiría en una minoría, y la mayoría estaría formada por personas de ascendencia afro, hispana/latina, asiática, indígena, múltiples orígenes, y otros [9]. Una señal visible del cambio fue la elección de Kamala Harris, quien es la primera mujer, primera afroestadounidense y primera persona de ascendencia de India en ser elegida vicepresidenta del país. El grupo latino, conformada por aquellos nacidos en Estados Unidos, cuya herencia familiar e identidad cultural se puede referir a sus países de ascendencia; y aquellos que migraron al país, viene creciendo desde hace décadas atrás, y sobrepasó 50 millones en 2010 y los 60 millones en 2019 (el 18% del total de la población) [10]. Hacia el 2060, los latinos serán el 27.5% de la población estadounidense [11].

Con relación a los electores hábiles, 30 millones fueron afroestadounidenses [12] y 32 millones, latinos. De esta última cifra, un informe de UCLA afirmó que los votantes latinos fueron 16.6 millones de votos, que significó el crecimiento de 30.9% en comparación a las elecciones del 2016 (12.7 millones) [13]. El siguiente gráfico muestra el número de votos de la comunidad latina en las últimas cuatro elecciones presidenciales. El crecimiento del voto es apreciable, aunque la cantidad de personas que votan es alrededor del 50% todavía.

Voto latino y afroestadounidense

Un primer punto está estrechamente ligado a la pandemia. Las poblaciones afroestadounidenses e hispanas/latinas han sido fuertemente afectadas por la pandemia, privando su acceso a un mejor sistema de salud, educación y economía. Según Latino Decisions, los problemas más importantes que atraviesan la comunidad latina que los candidatos deberían tener en cuenta son el coronavirus (55%), trabajo y economía (41%), y costos de salud (32%) [14][15]. Una encuesta registró que 77% de las familias latinas en Houston, Texas experimentaron serios problemas económicos desde los inicios de la pandemia [16], provocando que las familias tengan dificultades para acceder a la salud, el trabajo y los alimentos.

Asimismo, las tasas de hospitalización de la población afroestadounidense son 3.7 veces mayores a las de la población blanca, y la tasa de mortalidad es más alta [17]. De ahí que la pandemia fue uno de los temas prioritarios para los votantes afroestadounidenses, así como los temas de la discriminación y la justicia racial, y el empleo y la economía. No en vano, 76% de los votantes afirmaron que el racismo y la discriminación han aumentado en los últimos años [18]. El papel clave de los votantes afroestadounidenses en las elecciones de 2020 va de la mano del movimiento social “Black Lives Matter” (Las Vidas Negras Importan) que creció mucho tras el caso de George Floyd, hombre afrodescendiente asesinado en mayo de 2020 a causa de la brutalidad political, quien es uno entre muchísimos más casos. Hecho que reafirmó la necesidad de la reforma del sistema de justicia penal y la reforma policial en Estados Unidos.

En segundo lugar, ambas poblaciones tuvieron una gran repercusión en los resultados electorales definiendo la victoria de Biden y Harris. Alrededor del 70% de los votantes latinos votó por Biden frente a un 27% de apoyo para Trump [19]. Tradicionalmente, el voto latino es mayoritariamente Demócrata, con diferencias a nivel de los grupos de origen. Por ejemplo, según Latino Decisions, latinos estadounidenses con los siguientes orígenes votaron por Biden de acuerdo a estas proporciones: mexicano 74%, dominicano 71%, puertoriqueño 70%, centroamericano 59%, sudamericano 58% y cubano 45% [20]. El voto latino definió la batalla en Arizona, Georgia y Wisconsin para la victoria de Biden. Si consideramos el ejemplo de Florida, aunque Trump ganó la mayoría de los votantes latinos en la zona de Miami-Dade, Biden ganó la mayoría de votos latinos en el resto de Florida. En total, la mayoría de los latinos en Florida votaron por Biden [21].

El llamado voto latino no es monolítico ni homogéneo. Éste depende de varias categorías: edad, género, ingresos económicos, tipo de herencia cultural, tipo de identidad y raíz latina, y región estadounidense, entre otros factores. Según los datos de la encuesta de Latino Decisions, son las mujeres el grupo más robusto porcentualmente frente al voto de los hombres en casi todos los estados descritos en el cuadro. Tomando los mismos datos de la encuesta, el joven en la categoría de 18 a 39 años de edad presenta un apoyo por encima del 64% en el caso de Florida, y llega hasta 79% en Wisconsin. Asimismo, la campaña de “She se puede” [22], plataforma virtual y en redes sociales, visibilizó el trabajo de las mujeres latinas en distintos espacios, y al mismo tiempo generó más conciencia de la importancia de votar en las elecciones de 2020.

En el caso de los electores afroestadounidenses, tomando en cuenta las estimaciones de “American Election Eve Poll 2020”, aproximadamente el 89% de electores afroestadounidenses votó por Biden, mientras que el 9% lo hizo por Trump. En el caso de las mujeres, hubo un voto de 92%, y para los varones, un 86% de apoyo a Biden. De ahí que, el voto de la comunidad afroestadounidense fue esencial para la victoria de Biden y Harris en los estados claves como Pennsylvania, Michigan, Wisconsin, y Georgia, entre otros.

Un tercer elemento fundamental fue la capacidad de la organización local o “grassroots organizations” para motivar a los electores latinos y afroestadounidenses en estados tradicionalmente considerados Republicanos. En Arizona, donde las leyes anti-inmigrantes se enfocaron en aislar a la comunidad latina, el liderazgo naciente de organizaciones comunitarias locales se convirtió en un ejemplo de poder colectivo para registrar más votantes, generar más concientización y movilizar el voto latino. En Georgia, el poder de las organizaciones locales promovió puntos culturales para cultivar lazos, y canalizó la inversión en infraestructura y tecnologías digitales para movilizar a los votantes jóvenes afroestadounidenses. Stacy Abrams fundó las organizaciones Fair Fight y New Georgia Project, y según el director ejecutivo de New Georgia Project, Nse Ufot, la organización tocó más de 2 millones de puertas entre noviembre de 2020 y enero de 2021, realizó más de 6,7 millones de llamadas telefónicas, y envió más de 4 millones de mensajes de texto [23].

Reflexiones finales

Greisa Martinez, un inmigrante indocumentada que lidera United We Dream, comparte: “se acabó el tiempo de ceder. Ha llegado el momento de un cambio audaz. Nuestro movimiento y nuestro poder son innegables. Nuestras exigencias son innegables. Estamos listo” [24]. Para muchos inmigrantes jóvenes indocumentados llamados “Dreamers”, beneficiarios del programa DACA, que llegaron a los Estados Unidos cuando eran niños, los resultados electorales de Estados Unidos se convierten en una esperanza que transformaría el curso de sus vidas.

A luz de nuestra reflexión, los resultados electorales en Estados Unidos son muestra del clamor de las comunidades latinas y afroestadounidenses — históricamente excluidas social, económica, cultural y políticamente, y descaradamente expuestas a consecuencia de la pandemia, cuyo manejo se caracterizó por la ausencia de liderazgo y falta de atención de las demandas de quienes más lo necesitaban. Si bien la participación electoral ha sido significativa, los problemas del racismo estructural, la discriminación y la desigualdad social y de género continúan constriñendo el acceso a los servicios de salud y transporte, a oportunidades de educación y trabajo, y a los derechos políticos (derecho al voto) y humanos (sistema de justicia reformado). El asalto violento al capitolio estadounidense el 6 de enero de 2021 expuso la intensidad, influencia y miedo de muchos estadounidenses creyentes de la “superioridad blanca” a perder su status social, político y hegemónico. Este cáncer social está impidiendo la construcción de una comunidad multiracial y equitativa como línea de base para solucionar problemas, apostando por el bien común. La organización social de las comunidades locales en diferentes estados fue una clave para salvaguardar la democracia. Aquello seguirá siendo vital en mediano y largo plazo, sobre todo para exigir el cumplimiento de promesas electorales, reformas y políticas públicas eficaces. La sobrevivencia de la democracia tras el traspaso del poder el pasado 20 de enero, junto a la participación activa de los estadounidenses -de todo origen étnico y racial- puede verse como el primer paso para mirarnos nueva y mutuamente en la esperanza de creer que un mundo mejor es posible.

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[1] US Federal Election Commision. https://www.fec.gov/resources/cms-content/documents/2020presgeresults.pdf
[2] La victoria electoral de los senadores Demócratas en Georgia sucedió en una segunda elección que tomó lugar el 5 de enero de 2021. En las elecciones generales de noviembre del 2020, ninguno de los candidatos había ganado la mayoría del voto requerida por parte de las leyes electorales del Estado de Georgia.
[3] Desilver, D. “Turnout soared in 2020 as nearly two thirds of eligible voters cast ballots for president”. Pew Research Center. 28 de enero de 2021. https://www.pewresearch.org/fact-tank/2021/01/28/turnout-soared-in-2020-as-nearly-two-thirds-of-eligible-u-s-voters-cast-ballots-for-president/
[4] “Important Issues in the 2020 election.” Pew Research Center. 13 de agosto de 2020. https://www.pewresearc/2020/08/13/important-issues-in-the-2020-election/h.org/politics
[5] Migration Policy Institute. https://www.migrationpolicy.org/article/frequently-requested-statistics-immigrants-and-immigration-united-states#Immigrants%20Now%20and%20Historically
[6] Migration Policy Institute. https://www.migrationpolicy.org/programs/us-immigration-policy-program-data-hub/unauthorized-immigrant-population-profiles
[7] Budiman, A., Noe-Bustamante, L., y Lopez, M.H. “Naturalized citizens make up record one in ten US eligible voters in 2020”. Pew Research Center. 26 de febrero de 2020. https://www.pewresearch.org/hispanic/2020/02/26/naturalized-citizens-make-up-record-one-in-ten-u-s-eligible-voters-in-2020/
[8] NAACP News Release. 5 de noviembre de 2020. https://naacp.org/latest/2020-american-election-eve-poll-finds-coronavirus-pandemic-and-racial-justice-among-most-important-issues-for-african-american-voters/. La cita fue traducida del inglés al español por los autores.
[9] US Census Bureau. “Demographic Turning Points for the United States: Population Projections for 2020 to 2060”. Actualizado en febrero de 2020. https://www.census.gov/content/dam/Census/library/publications/2020/demo/p25-1144.pdf
[10] US Census Bureau. “Demographic Turning Points for the United States: Population Projections for 2020 to 2060”. Actualizado en febrero de 2020. https://www.census.gov/content/dam/Census/library/publications/2020/demo/p25-1144.pdf
[11] US Census Bureau. “Demographic Turning Points for the United States: Population Projections for 2020 to 2060”. Actualizado en febrero de 2020. https://www.census.gov/content/dam/Census/library/publications/2020/demo/p25-1144.pdf
[12] Cilluffo, A, y Fry, R. “An early look at the 2020 electorate”. Pew Research Center. 30 de enero de 2019. https://www.pewsocialtrends.org/essay/an-early-look-at-the-2020-electorate/
[13] Domínguez-Villegas, R., Gonzalez, N., Gutierrez, A., Hernández, K., Herndon, M., Oaxaca, A., et al. University of California Los Angeles Latino Policy and Politics Initiative. “Vote Choice of Latino Voters in the 2020 Presidential Election”. 19 de enero del 2021. https://latino.ucla.edu/wp-content/uploads/2021/01/Election-2020-Report-1.19.pdf
[14] Latino Decisions. “The American Election Eve Poll”. Noviembre de 2020. https://electioneve2020.com/poll/#/en/demographics/latino/
[15] Una parte grande de nuestro análisis utiliza la encuesta “The American Election Eve Poll” Latino Decisions, que creemos es más confiable que la encuesta de Edison Research citado por varios medios populares. Latino Decisions usa metodologías más robustas con tamaños de muestras más grandes con respecto a los votantes de grupos minorías.
[16] NPR/Harvard T.H. Chan School of Public Health/Robert Wood Johnson Foundation Poll. 9 de septiembre de 2020. https://www.rwjf.org/en/library/articles-and-news/2020/09/poll–half-of-households-in-the-four-largest-us-cities-report-serious-financial-problems.html
[17] Centers for Disease Control. “COVID Hospitalization and Death by Race/Ethnicity”. Actualizado el 30 de noviembre de 2020. https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/covid-data/investigations-discovery/hospitalization-death-by-race-ethnicity.html
[18] Latino Decisions. “The American Election Eve Poll”. Noviembre de 2020. https://electioneve2020.com/poll/#/en/demographics/black/. https://latinodecisions.com/wp-content/uploads/2020/11/African-American-EE2020-Deck.pdf.
[19] Latino Decisions. “The American Election Eve Poll”. Noviembre de 2020. https://electioneve2020.com/poll/#/en/demographics/latino/
[20] Latino Decisions. “The American Election Eve Poll”. Noviembre de 2020. https://electioneve2020.com/poll/#/en/demographics/latino/
[21] Domínguez-Villegas, R., Gonzalez, N., Gutierrez, A., Hernández, K., Herndon, M., Oaxaca, A., et al. University of California Los Angeles Latino Policy and Politics Initiative. “Vote Choice of Latino Voters in the 2020 Presidential Election”. 19 de enero del 2021. https://latino.ucla.edu/wp-content/uploads/2021/01/Election-2020-Report-1.19.pdf
[22] Taladrid, S. “Deconstructing the 2020 Latino Vote”. The New Yorker Magazine. 31 de diciembre de 2020. https://www.newyorker.com/news/news-desk/deconstructing-the-2020-latino-vote
[23] Miao, H. “Democrats’ historic Georgia Senate wins were years in the making thanks to local grassroots”. CNBC.com. 9 de enero de 2021. https://www.cnbc.com/2021/01/09/democrats-historic-georgia-senate-wins-were-years-in-the-making-thanks-to-local-grassroots.html

 

Otoño 2021


Jennifer Ponce Cori
Becaria Fulbright, University of Pittsburgh

Thomas Scharff
Integrante de la red de ex voluntarios del Jesuit Volunteer Corps




Investigación y desarrollo en medio del COVID-19

investigación científicaA seis meses de la declaratoria de la pandemia se podría afirmar que la mejor forma de enfrentar este nuevo virus es a través de la prevención de la infección. Para ello se requerirá la incorporación de una vacuna lo más pronto posible. Actualmente, existen 120 candidatos de vacunas mapeados por la Organización de la Salud (OMS) que están en distintas fases de desarrollo y evaluación. La mayoría aún se encuentran en la fase pre-clínica, es decir, las pruebas iniciales de laboratorio y modelos animales. Pero cinco candidatos a vacuna se encuentran en ensayos clínicos de fase 1, es decir, que se realizan en unas decenas de voluntarios para evaluar la seguridad de la vacuna y la dosis administrada. Dos candidatos a vacunas están en ensayos de fase 2, que normalmente involucran a varios cientos de voluntarios para evaluar la respuesta inmune, y 11 están actualmente en ensayos que combinan la fase 1 y 2. Finalmente, hay seis candidatos a vacunas que se encuentran en ensayos de fase 3, en los cuales se evalúa la eficacia de la vacuna al contrastar grupos de personas que la han recibido con quienes no, en un grupo bastante más grande de personas[1]. investigación

Se ha podido tener avances en diversos frentes para conocer más sobre este coronavirus, identificar tratamientos eficaces, candidatos a vacunas (como lo mencionado arriba) y evaluar estrategias para frenar el avance de la pandemia. Desde el inicio de la emergencia sanitaria se llegó rápidamente a un consenso liderado por la OMS, con el cual se establecieron dos objetivos: “el primero fue acelerar la investigación innovadora para ayudar a contener la propagación de la epidemia y facilitar la atención a los afectados. El segundo fue apoyar las prioridades de investigación que contribuyan a las plataformas de investigación globales”[2]. Se ha estado trabajando sobre la base de los procedimientos que se establecieron en los brotes recientes de Ébola, Síndrome Respiratorio Agudo Severo y Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (SARS y MERS, respectivamente, por sus siglas en inglés), incluyendo el establecimiento de canales para el intercambio de información entre los países. Además, se han desarrollado o están en curso casi 5000 ensayos clínicos a nivel global que se encuentran investigando diversos temas, como la biología molecular del virus, el uso de dispositivos biomédicos para evaluar mejor distintos aspectos de la enfermedad, medicamentos para el tratamiento, candidatos para vacunas o el impacto de la pandemia en la salud mental del personal sanitario. Los más recientes avances apuntan a resultados alentadores con el tratamiento con dexametasona, un antiinflamatorio común y económico, en casos de personas hospitalizadas por la COVID-19 con algunas características particulares.

Uno de estos ensayos clínicos, que se realizan a nivel global, ha permitido reunir evidencia para recomendar la descontinuación de tratamientos con hidroxicloroquina o con los antiretrovirales lopinavir/ritonavir. Estos últimos normalmente son utilizados para el tratamiento del VIH, pero no ha mostrado beneficios en el tratamiento de la COVID-19. En el caso de la hidroxicloroquina de demostró que su uso no solo no mostraba mejorías, sino que se presentaban efectos secundarios graves con mayor frecuencia[3].

Sin duda, la pandemia de la COVID-19 está desnudando lo peor, pero también lo mejor de nuestros sistemas de salud, sobre todo en los avances en el campo científico, y de nuestras comunidades. Desde que se declarara la pandemia el 11 de marzo de este año[4], si bien los impactos que estamos viendo en nuestro país y a nivel global son devastadores, también esto ha impulsado una serie de colaboraciones y desarrollos en el área científica como pocas veces se vio antes.

Por todo ello, en estos meses se ha podido confirmar que las personas infectadas pueden contagiar antes de presentar algún síntoma y también que algunos podemos estar con el virus sin tener síntomas, pero podemos contagiar a las personas de nuestro entorno[5]. Ahora que se sabe que la transmisión del nuevo coronavirus podría darse por aerosoles (gotitas de saliva muy pequeñas que emitimos cuando hablamos, estornudamos, tosemos o cantamos); las recomendaciones en cuanto al uso de la mascarilla han cambiado, haciéndose obligatoria, junto con el distanciamiento social que se estableció inicialmente, para disminuir los contagios[6]. Es por eso que las medidas de distanciamiento social y el uso de la mascarilla han demostrado ser importantes para disminuir los casos de esta y otras infecciones respiratorias que se transmiten de persona a persona[7].

Para el tratamiento de los casos más graves, entre otros equipos médicos, se han desarrollado ventiladores mecánicos de diversos tipos. Algunos de ellos se han trabajado sobre la base de automatizar la bolsa manual de ventilación, como es el caso de ventiladores mecánicos españoles, norteamericanos y peruanos. De hecho, en el país se están desarrollando diversas investigaciones para enfrentar la emergencia sanitaria, incluyendo el desarrollo de vacunas, pruebas diagnósticas y evaluación de tratamientos. Por su parte, el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (CONCYTEC) ha financiado más de 40 proyectos en diversas áreas de investigación[8]. Así, existen equipos científicos peruanos trabajando en desarrollar vacunas, en colaboración entre la universidad y la empresa privada, y en la validación de pruebas de diagnóstico, lideradas por universidades y por el Instituto Nacional de Salud (INS).

Diversos profesionales del INS, de la empresa privada y varias universidades se encuentran investigando el desarrollo de tratamientos, incluyendo el uso de plasma de pacientes convalecientes, liderado por EsSalud. Además, el financiamiento otorgado por CONCYTEC ha sido orientado para cubrir las particularidades de nuestro territorio, recogiendo información de la población a través de estudios epidemiológicos, sociales, la implementación de plataformas para telesalud y salud móvil, y orientado además a plantear estrategias para la reactivación económica de manera creativa y segura.

Todas las anteriores constituyen buenas iniciativas, si tenemos en cuenta que sólo en diciembre de 2019 se reportaron los casos de neumonía atípica relacionadas a las personas que habían estado en un mercado en la ciudad de Wuhan, China. La investigación que se llevó a cabo originó que el 30 de diciembre de 2019 se informara formalmente a la OMS[9]. Paralelamente, se habían tomado muestras de las personas infectadas y se había podido aislar un virus emparentado a los coronavirus estacionales, que circulan regularmente, y también a dos coronavirus que antes habían causado epidemias: SARS en el 2004[10] y MERS en el 2012[11]. La rápida acción de diversos grupos de investigación, conformados por biólogos moleculares, médicos, epidemiólogos, entre otros, ha permitido contar con estudios tempranos y oportunos para identificar, primero, y luego conocer más sobre este nuevo patógeno[12].

investigación

El neurobiólogo Edward Malaga-Trillo, director del Laboratorio de Neurobiología del Desarrollo de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, lidera el equipo creador de la prueba molecular rápida en Perú.

La colaboración además no ha sido únicamente entre diferentes entidades, sino con la participación de disciplinas muy diversas para poder enfrentar los distintos retos que presenta cualquier desarrollo e innovación, especialmente cuando la ciencia se enfrenta a una emergencia sanitaria como ésta. Por ejemplo, algunos de los proyectos financiados localmente cuentan con la participación de físicos, médicos veterinarios, biólogos moleculares, etc. Otros de los proyectos involucran a biólogos, salubristas, sociólogos, antropólogos, ingenieros de sistemas y comunicadores. Investigar en esta pandemia requiere la participación y el trabajo coordinado de una variedad de profesionales y técnicos para encontrar respuestas o soluciones. Quizás lo más destacable ha sido el establecimiento de redes, para poder compartir los hallazgos de estas investigaciones y contribuir a construir un conjunto de conocimientos –a todos los niveles- sobre un virus y la enfermedad que lo causa, que hasta hace unos meses, era casi completamente desconocido para el mundo.

Si se ha indicado “casi” no es por casualidad. Se conocen algunos coronavirus estacionales (se manifiestan en ciertas épocas del año) que circulan regularmente y son responsables de muchos resfriados; pero, por lo general, no causan enfermedad grave[13]. Es por eso que a éste se le conoce como un “nuevo” coronavirus. Asimismo, en el 2015 y en el 2018, científicos que trabajan con fauna silvestre, principalmente con murciélagos, habían identificado coronavirus en estas especies y advirtieron que podría haber riesgo de zoonosis[14], es decir, enfermedades de animales que se transmiten a humanos. Las zoonosis han sido el tipo de enfermedades que con mayor frecuencia han generado problemas de salud pública en el pasado[15], como fiebre amarilla o peste[16] y más recientemente la influenza pandémica que emergió en el 2009[17]. Lo que no debemos perder de vista es que los coronavirus han estado circulando entre nosotros, o de manera cercana, por algún tiempo. Claramente, no conocíamos a este virus en particular y no podíamos imaginar los alcances y estragos que iba a ocasionar, pero nuevamente, las redes que se han establecido nos están permitiendo aprender rápidamente sobre este virus y la enfermedad que causa.

Hemos tenido luces sobre el probable origen del virus, aunque todavía no se conoce a ciencia cierta cómo ocurrieron los cambios que permitieron que finalmente se establezca en los primeros infectados[18]. También, hemos podido identificar quiénes son las personas más vulnerables ante esta nueva enfermedad, quiénes tienen más posibilidades de enfermar gravemente por la COVID-19, e incluso morir. Entre estos están aquellos con algunas enfermedades pre-existentes, como diabetes e hipertensión, las personas mayores y los hombres[19]. Hemos aprendido que las personas con obesidad, con asma o que habían sido fumadoras igualmente tenían mayor riesgo de presentar enfermedad severa. Y es destacable también que se ha mostrado que las personas con mayores índices de pobreza, por mecanismos que no conocemos en detalle, pero que se deberán revisar, también muestran mayor riesgo[20].

Sigamos atentos, enfrentar a la pandemia requiere la participación de cada uno de los miembros de nuestra comunidad. Cada uno de nosotros tiene una responsabilidad para minimizar el innecesario contacto físico con otras personas, y así cuidar a los miembros de nuestro entorno que tienen mayor riesgo. La salud y la prevención, más que nunca, están en nuestras manos. Y no olvidemos que utilizar las mascarillas, mantener la distancia de al menos 1.5 m y lavarnos las manos con agua y jabón nos pueden salvar la vida y la de los que más queremos[21].

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[1] WHO. 2020. “Draft Landscape of COVID-19 Candidate Vaccines.” 2020. https://www.who.int/publications/m/item/draft-landscape-of-covid-19-candidate-vaccines
CDC. 2018. “The Journey of Your Child’s Vaccine.” Centers for Disease Control and Prevention. October 9, 2018
CORUM, Jonathan, Denise GRADY, Sui-Lee WEE, and Carl ZIMMER. n.d. “Coronavirus Vaccine Tracker.” The New York Times, sec. Science. Accessed August 9, 2020. https://www.nytimes.com/interactive/2020/science/coronavirus-vaccine-tracker.html
[2] WHO. 2020. “R&D Blueprint and COVID-19.” 2020. https://www.who.int/teams/blueprint/covid-19
[3] WHO. 2020. “‘Solidarity’ Clinical Trial for COVID-19 Treatments”. 2020. https://www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/global-research-on-novel-coronavirus-2019-ncov/solidarity-clinical-trial-for-covid-19-treatments
[4] WHO. 2020. “Coronavirus Disease (COVID-19) – Events as They Happen.” 2020. https://www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/events-as-they-happen
[5] HOULIHAN, Catherine F., Nina VORA, Thomas BYRNE, Dan LEWER, Gavin KELLY, Judith HEANEY, Sonia GANDHI, et al. 2020. “Pandemic Peak SARS-CoV-2 Infection and Seroconversion Rates in London Frontline Health-Care Workers.” The Lancet 396 (10246): e6–7. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)31484-7
[6] WHO. 2020. “Cuándo y cómo usar mascarilla.” 2020. https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public/when-and-how-to-use-masks
[7] ESPOSITO, Susanna, Nicola PRINCIPI, Chi Chi LEUNG, and Giovanni BATTISTA MIGLIORI. 2020. “Universal Use of Face Masks for Success against COVID-19: Evidence and Implications for Prevention Policies.” The European Respiratory Journal 55 (6). https://doi.org/10.1183/13993003.01260-2020
CHU, Derek K., Elie A. AKL, Stephanie DUDA, Karla SOLO, Sally YAACOUB, Holger J. SCHÜNEMANN. 2020. “Physical Distancing, Face Masks, and Eye Protection to Prevent Person-to-Person Transmission of SARS-CoV-2 and COVID-19: A Systematic Review and Meta-Analysis.” The Lancet 395 (10242): 1973–87. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)31142-9 
[8] CONCYTEC. 2020. “Proyectos Especiales: Respuesta al COVID-19.” 2020. https://www.fondecyt.gob.pe/convocatorias/innovacion-y-transferencia-tecnologica/proyectos-especiales-respuesta-al-covid-19
[9] WHO. 2020. “Coronavirus Disease (COVID-19) – Events as They Happen.” 2020. https://www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/events-as-they-happen
[10] DONNELLY, Christl A., Matthew C. FISHER, Christophe FRASER, Azra C. GHANI, Steven RILEY, Neil M. FERGUSON, and Roy M. ANDERSON. 2004. “Epidemiological and Genetic Analysis of Severe Acute Respiratory Syndrome.” The Lancet Infectious Diseases 4 (11): 672–83. https://doi.org/10.1016/S1473-3099(04)01173-9 
[11] ZUMLA, Alimuddin, David S HUI, and Stanley PERLMAN. 2015. “Middle East Respiratory Syndrome.” The Lancet 386 (9997): 995–1007. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(15)60454-8
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[14] MENACHERY, Vineet D., Boyd L. YOUNT, Kari DEBBINK, Sudhakar AGNIHOTHRAM, Lisa E. GRALINSKI, Jessica A. PLANTE, Rachel L. GRAHAM, et al. 2015. “A SARS-like Cluster of Circulating Bat Coronaviruses Shows Potential for Human Emergence”. Nature Medicine 21 (12): 1508–13. https://doi.org/10.1038/nm.3985
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[16] DOBSON, Mary J. 2013. Disease: The Extraordinary Stories behind History’s Deadliest Killers. 2013 edition. New York, NY: Metro Books
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[20] COLLABORATIVE, The OpenSAFELY, Elizabeth WILLIAMSON, Alex J. WALKER, Krishnan J. BHASKARAN, Seb BACON, Chris BATES, Caroline E. MORTON, et al. 2020. “OpenSAFELY: Factors Associated with COVID-19-Related Hospital Death in the Linked Electronic Health Records of 17 Million Adult NHS Patients.” MedRxiv, May, 2020.05.06.20092999. https://doi.org/10.1101/2020.05.06.20092999
[21] MINSA. n.d. “Covid 19 En El Perú – Sala Situacional.” Accessed May 19, 2020. https://covid19.minsa.gob.pe/sala_situacional.asp

Primavera 2020


Gabriela Salmon-Mulanovich

Doctorado en el Departamento de Salud Internacional, área de Epidemiología y Control de Enfermedades Globales de la Escuela Bloomberg de Salud Pública de la Universidad de Johns Hopkins. Investigadora en Salud Pública.




Deforestación en la Panamazonía: impacto ecológico y social

Deforestación PanamazoníaEl año 2019 se ha batido, trágicamente, el récord de deforestación anual en la región panamazónica. Solamente en Brasil se ha deforestado más de un millón de hectáreas de bosques, agravando así la crisis ambiental y augurando un panorama sombrío para el futuro de la región y de la humanidad.

El bosque amazónico cumple un rol fundamental, no solamente para el país sino para el conjunto del planeta, al ser una importante reserva de carbono, así como de agua dulce, ya que genera el 50% de las lluvias que normalmente son producidas por la evapotranspiración en la región sudamericana. El bosque tropical húmedo es el ecosistema predominante en la región amazónica y constituye un importante consumidor de calor, ya que absorbe, prácticamente, la mitad de la energía solar a través de la formación de nubes. Además, al absorber gran parte del CO2 atmosférico, contribuye a mitigar el calentamiento global.

La principal contribución a la producción de Gases de Efecto Invernadero (GEI) por parte del Perú y de los países de la región proviene de la destrucción de los bosques amazónicos y no tanto del consumo de combustibles fósiles, como sí ocurre en otras partes del mundo. Los expertos calculan que entre el 18% y el 25% de las emisiones globales de CO2 son el resultado de la destrucción y la degradación de los bosques. Para el caso de Brasil, la deforestación representa aproximadamente el 75% del total de sus emisiones de GEI, mientras que en el caso del Perú gira en torno al 47%.

Una de las causas históricas de deforestación ha sido la tala y quema del bosque, con la finalidad de expandir la frontera agrícola de panllevar, por colonos y pequeños agricultores. Sin embargo, en las últimas décadas, la causa más grave e importante de deforestación se debe a la expansión de la agroindustria, principalmente orientada a la ganadería, la soya, la caña de azúcar y la palma aceitera. Estos procesos han llevado, en los últimos años, a un incremento crítico en las tasas de deforestación en todos los países amazónicos.

La deforestación creciente podría convertir la floresta tropical en una gran sabana seca sin bosque, o incluso en zonas totalmente desérticas, tal como se puede apreciar en algunos territorios del Brasil o en las zonas impactadas por la minería del oro en la región de Madre de Dios.

Hacia el año 2014 se calculaba que la deforestación acumulada en Brasil superaba los 760 mil km2; es decir, un territorio mucho mayor al de Francia, y que equivale también a aproximadamente el 60% del territorio peruano. Sin embargo, a partir de 2015, las tasas de deforestación en la región se han incrementado peligrosamente. En el caso de Brasil, entre 2015 y 2016 esta tasa se incrementó en 29%. Esta tendencia se ha agravado aún más con la elección de Jair Bolsonaro como presidente de Brasil, quien ha venido promoviendo políticas que han sido calificadas de abiertamente “anti ambientalistas” por distintos expertos en la materia.

En el resto de países amazónicos las cosas no son mejores. En Colombia, se calcula que entre 2016 y 2018, se deforestaron 25 mil hectáreas de bosques primarios y, en total, en el año 2018 se deforestaron 199 mil hectáreas en la región amazónica colombiana. En Bolivia, se calcula que en 2016 se deforestaron aproximadamente 295 mil hectáreas (según datos oficiales de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra–ABT); y durante los primeros siete meses de 2019, la misma ABT señala que se han deforestado unas 953 mil hectáreas, es decir, casi un millón. Por último, en el caso de Perú, durante el 2018 se deforestaron más de 200 mil hectáreas en territorio amazónico.

La deforestación acumulada durante los últimos 40 años ha significado la destrucción de más de 2 mil árboles por minuto de manera ininterrumpida. Se calcula que hasta 2017 se destruía el equivalente a una cancha de fútbol por minuto, pero a partir de 2018 esta tasa se ha duplicado; es decir, en 2019 se ha deforestado el equivalente a 2 por minuto.

Junto con los bosques, el agua que circula por la Amazonía es fundamental para el futuro de la humanidad y el cambio climático. En efecto, esta región no solo constituye una de las más importantes reservas de agua dulce para el planeta, sino que, además, el agua que vierte al Océano Atlántico contribuye a regular la temperatura de las corrientes de agua, contribuyendo así a controlar la temperatura global. Uno de los efectos inmediatos de la deforestación constituye la disminución de lluvias, impidiendo la regulación adecuada de la temperatura de las aguas oceánicas. No hay que olvidar que, el calentamiento de las aguas, ya sea en el Océano Pacífico o en el Atlántico, asociado a los vientos que circulan en la región, constituyen una de las causas principales para la ocurrencia de lluvias o sequías en la región amazónica, causando importantes impactos en la vida de la gente.

El impacto del conjunto de estos cambios ha estado produciendo en la región amazónica, de manera muy seguida, eventos climáticos extremos con una frecuencia inusitada. En los años 1998, 2005, 2010 y 2016, se produjeron sequías extremas, tres de las cuales han sido consideradas entre las peores sequías de los últimos ciento veinte años, en los que se cuenta con información registrada. Según un informe científico, el año 2015 fue el más caluroso en la región amazónica desde 1900. Y la sequía del 2016, vinculada al Fenómeno del Niño, ha sido considerada como una de las más graves, quizás la peor en cincuenta años, impactando un territorio mayor que otras anteriores. Asimismo, se ha comprobado que desde 1980 se está incrementando la duración de la temporada seca en la región, afectando los cultivos y los ciclos de vida de plantas y animales.

En las últimas décadas también se han producido fuertes inundaciones en la región amazónica, como aquellas producidas en 1999, 2009, 2011, 2012, 2014 y 2015. Las dos últimas impactaron más a la región amazónica sur en Perú, así como en las regiones amazónicas de Bolivia y de los estados brasileños de Acre y Rondonia. Las inundaciones de 2011 y 2012 han sido consideradas como dos de las peores de la historia, llegando los ríos a alcanzar caudales muy grandes que solamente habían ocurrido otras dos veces más en el último siglo. Asimismo, en abril de 2012 se llegó al récord histórico de crecimiento de caudal en la Amazonía peruana.

Uno de los impactos más graves del cambio climático en la región amazónica es el que afecta la biodiversidad y, por lo tanto, también a la alimentación y la salud de las poblaciones locales. Las sequías e inundaciones extremas, junto con los cambios en los vientos y en el ritmo de las estaciones, han generado la desaparición de diversas especies de flora y fauna al alterar los ciclos vitales de las plantas y animales. La alteración en el ciclo anual de las plantas también tiene un impacto directo sobre los animales y los seres humanos que consumen sus frutos. Por ejemplo, según estudios científicos, en los últimos años se han notado alteraciones importantes en el ciclo vital de frutas de importante valor nutritivo y comercial come el camu camu, del pijuayo o del aguaje, generando impactos negativos en los hábitos de alimentación y en la economía de muchas familias amazónicas.

Deforestación en la AmazoníaEste panorama, abiertamente sombrío, debe llevarnos a tomar conciencia sobre lo que viene ocurriendo con los bosques amazónicos y a revisar nuestros hábitos de consumo, pero sobre todo debe ser un llamado a nuestras autoridades para que implementen políticas más claras y decisivas para la protección de nuestros bosques y ríos amazónicos. El futuro de nuestro país y del mundo entero depende de ello.

Otoño 2020


Oscar Espinosa de Rivero

Doctor en Antropologia. Profesor principal del Departamento Académico de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).




¿Discapacidad?, o cómo luchar por la igualdad real de todas las personas

Discapacidad e igualdad en EspañaDesde la convicción profunda de la igualdad en derechos de todas las personas, y como padres que somos de una niña con discapacidad, nos gustaría relatar en este articulo la realidad que viven las personas con discapacidad en nuestra región, Navarra, al norte de España.

Quizá, una buena forma de iniciar este texto sea tratar de definir lo que entendemos por discapacidad, ya que el concepto ha ido variando a lo largo de las últimas décadas en nuestra tierra. Al hilo de los cambios socioeconómicos experimentados por nuestra sociedad, se ha pasado de hablar de “discapacidad” al término de “necesidades múltiples”. Este último unificaría a todas las personas bajo una misma definición, sin distinciones entre discapacitada o no, pues todos tenemos diferentes necesidades y estas, a su vez, varían a lo largo de nuestra vida. En esta definición la persona con discapacidad sería aquella que presenta alguna necesidad más que el resto, pero el nombre “discapacidad”, no definiría lo que es. Incluso se ha dado un paso más al pasar de un enfoque negativo (discapacidad o necesidad) al de “diversidad funcional” o “personas con habilidades múltiples”. Partimos de la misma definición previa, pero ahora desde las posibilidades que cada uno de nosotros tenemos para valernos y que, a su vez, podemos ofrecer a otros. Se avanza de nuevo desde la concepción del discapacitado como persona dependiente y que necesita recibir, a la de sujeto que necesita apoyos, pero, para con ellos, ofrecer a los demás sus diferentes capacidades.

Puede parecernos que la nomenclatura carece de trascendencia, y que depende de cómo la usemos tiene mayor o menor valor, pero también las palabras definen aquello en lo que creemos y moldean nuestro imaginario, de tal forma que terminan por configurar nuestros objetivos y metas, y con ellos nuestro comportamiento.

Desde este paradigma de igualdad absoluta de derechos, pero con diferente necesidad de ayudas, creo que es desde donde podemos comentar y justificar los diferentes pasos hacia adelante que se han dado en la sociedad navarra en la cobertura de dichos derechos de las personas con diversidad funcional, así como los múltiples retos que todavía nos faltan por afrontar y, ojalá, alcanzar.

Todo suele empezar al notar los padres, o el propio afecto, que algo no marcha bien. El primer diagnóstico, para saber qué tipo de problema existe, lo lleva a cabo el servicio de salud. La cobertura en salud aquí es publica, gratuita (o mejor, financiada a través de impuestos) y universal (todo el mundo puede acudir a ella si lo necesita). Desde ahí se recibirá el diagnóstico inicial. A partir de ese momento, tanto cualquier revisión en la especialidad necesaria (oftalmología, traumatología o rehabilitación, neurología, etc.), como posibles cirugías, serán gratuitas y se realizarán a criterio del equipo médico. También una parte o la totalidad de las prótesis o sillas de ruedas serán financiadas.

A mitad de camino entre el departamento de salud y el de educación se encuentran los servicios de estimulación precoz, especialmente pensados para el primer estímulo y desarrollo de los niños y niñas en esa etapa en la que son más moldeables y mejor responden a las terapias. Se recomiendan entre 0 y 6 años, y aquí se cubren de forma gratuita hasta los tres años en un departamento especializado. Luego de los tres años esa misma estimulación se realiza en el colegio, pero de forma más pobre.

La educación es fundamental en la inclusión de la persona. Aquí es gratuita entre los 3 y los 16 años y obligatoria entre los 6 y los 16. Existen dos tipos de centros educativos: ordinarios y de educación especial. Se tiende a escolarizar a todos los niños y niñas en centros ordinarios, con ayuda en el aula de un profesor de apoyo y/o un cuidador unas horas al día, y unas horas a la semana de logopeda y/o psicomotricista, si fueran necesarios. Si el alumno tuviera necesidades añadidas existen las aulas de apoyo o UTE (Unidad de Transición) en primaria, o UCE (Unidad de Currículo Especifico) en secundaria. En estas aulas reciben educación los alumnos de necesidades especiales, compartiendo parte de su formación en aula normalizada. Sólo en caso de que estos recursos no fueran suficientes para la correcta adaptación y educación del alumno, se le remitiría a un colegio de educación especial, también gratuito para educación, terapias básicas, transporte y comedor.

Dentro de los logros me gustaría citar, aunque sólo pueda ser someramente, las leyes para la eliminación de barreras arquitectónicas, las cuales obligan a todos los lugares públicos o abiertos al público, así como a calles y urbanismo público en general, al transporte en especial, y a todas las construcciones privadas de nueva creación, a ser accesibles para personas con movilidad reducida, tanto física (como usuarios de sillas de ruedas) como sensorial (entre ellos ciegos o sordos).

Discapacidad e igualdad en España

Los buses de la ciudad cuentan con la accesibilidad necesaria para personas con discapacidad, así como rampas y espacios adecuados dentro de la unidad.

Pero no todo son luces. Aunque son grandes los logros conseguidos, todavía quedan sombras en las que seguir trabajando. Especialmente importante nos parece la dificultad en el acceso al mercado laboral, por marcar este la posibilidad posterior de llevar una vida adulta independiente. El desempleo y la precariedad laboral son muy superiores entre las personas con discapacidad. A pesar de existir ayudas para el empleo (porque los empresarios que emplean a personas aquejadas de discapacidad pagan menos impuestos y menos Seguridad Social), y que el Estado debe reservar un 7% de sus plazas para concurso público para personas con una discapacidad superior al 33%, el desempleo afecta en altas tasas a personas con discapacidad física, y sobre todo intelectual. Según datos del INE (Instituto Nacional de Empleo), en 2017 la tasa de desempleo para el colectivo fue del 26,2%, siendo activos el 35% del total de ellos. Es decir, que más de dos de cada tres no trabajan, porque no lo desean, o porque no pueden. Por lo tanto, resultan imprescindibles los centros especiales de empleo para su vida laboral y autónoma, aunque el objetivo último siempre será el empleo normalizado con adaptaciones y apoyos.

Resulta muy complicado, con un empleo difícil de obtener o precario, el acceso a una vivienda digna, apta para una vida independiente. Por consiguiente, dentro de los desafíos que nos quedan todavía por afrontar, nos gustaría tanto mencionar como alabar las experiencias que, aun resultando escasas, ya se están dando, de personas con discapacidad intelectual que intentan vivir de forma independiente en departamentos con la ayuda de un educador. A nuestro parecer, estas poseen especial relevancia por superar con éxito las dificultades de una de las discapacidades más limitantes y dos de los problemas que acucian a nuestra sociedad: desempleo y acceso a vivienda. Estas son pruebas de que la completa inclusión es posible, con medios e ilusión.

Son muchos los logros conseguidos, y también los retos que nos esperan, e imposibles de enumerar todos ellos en este artículo. Por lo que simplemente hemos tratado de describir la situación general a través de algunos de ellos.

En ambos, retos y logros, no podemos menos que reconocer el papel fundamental que han jugado tanto las Asociaciones de personas con discapacidad como las ONGs sin ánimo de lucro. Es en ellas donde se templan los sinsabores y las desesperanzas, y se transforman en esperanzas al compartirlas entre afectados. Es también mediante ellas desde donde se puede luchar por los derechos de todos los ciudadanos, en particular si para ello debemos cambiar la idea o noción de discapacidad que impera en la sociedad.

Estamos convencidos que es de esta forma, agrupándose en torno a necesidades como asociaciones, y estas trabajando en red, como conseguiremos no sólo una integración completa, con igualdad de derechos para las personas con diversidad funcional, sino su completa inclusión, añadiendo a la igualdad de derechos la posibilidad real, no solo teórica, de acceso a ellos, derivada de los apoyos necesarios según las necesidades de cada individuo.

Verano 2019-2020


Felipe Salazar Fernández

Médico de familia de Atención Primaria, Centro de Salud de Carcastillo, Navarra (España)

Patricia Esparza Paz

Pediatra de Atención Primaria, Centro de Salud de Berriozar, Navarra (España)