Informe Anual de Derechos Humanos 2014 – 2015

Como todos los años, el 14 de agosto pasado, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) hizo público su informe sobre la situación de los derechos humanos en el país, período 2014 – 2015.

En el informe aparece, como un aspecto significativo, la premiación que otorga anualmente tanto a personas como a instituciones que se distinguieron por sus actos en defensa de los DDHH. Los premios esta vez llevan el nombre de “Ángel Escobar Jurado”, en homenaje al periodista ayacuchano desaparecido hace 25 años, y fueron otorgados al líder indígena awajún Santiago Manuin y a la periodista Claudia Cisneros.

El informe incluye un conjunto de referencias a los derechos humanos en el marco de la realidad social y política que se vive en el país. Se destacan las siguientes:

En torno a los Derechos Civiles y Políticos:
  • El Ministerio Público ha archivado denuncias sobre violaciones a los DDHH por la imposibilidad de obtener información sobre los responsables. (La persistente negación del Ministerio de Defensa).
  • La Corte Interamericana de DDHH, dictó cuatro sentencias contra el Estado Peruano por graves violaciones a los DD.HH.
 Criminalización de la protesta social:
  • En el tiempo transcurrido del gobierno actual, 45 civiles han muerto por acción de agentes del Estado y, además, se sigue recurriendo, inconstitucionalmente, a la militarización de las zonas en conflicto.
  • Existe una impunidad absoluta en casos de uso abusivo de la fuerza, siendo el Ministerio Público el principal responsable.
  • Resulta preocupante los reiterados ataques policiales, particularmente en provincias, a periodistas y comunicadores independientes por denunciar hechos de violación de los DD.HH.
  • El Plan Nacional de DD.HH 2014-2016, (D.S 005-JUS), no coloca a la persona humana en el centro, sino que subordina y condiciona la protección de los DD.HH al enfoque económico.
  • A marzo del 2015 el número de presos en el país era de 72813, representando, frente a la capacidad carcelaria, una sobrepoblación del 124%.
  • Todavía no existe un programa integral de reparaciones a las víctimas de la violencia política durante el proceso armado interno.
Temas de preocupación:
  • Existen ciertas mejoras y se ha logrado dotar de un mayor presupuesto al MINEDU. Sin embargo, se evidencia un perfil pragmático-utilitarista, antes que integral, que reconozca la educación como un derecho humano y no solo como un servicio.
  • Hay algunos avances en la reforma del sistema de salud, pero para lograr el derecho a la salud, todavía hay mucho por hacer, en especial para los más excluidos.
  • Aun cuando el 50% de los conflictos en el país son socioambientales, las concesiones mineras han continuado su crecimiento. Se debe exigir el cumplimiento de las reparaciones de las víctimas de la contaminación ambiental y la remediación de los pasivos ambientales.
  • En el Perú, el respeto por los derechos laborales dista mucho de ser una realidad. El modelo económico está basado en condiciones laborales indignas.
  • El 90% de los niños, niñas y adolescentes que viven en las zonas cocaleras están dedicados al sembrío de la coca. Además, en cuanto a la explotación sexual infantil, el Estado no ha asumido su rol protector.
  • No obstante la legislación nacional e internacional vigentes, los derechos de los Pueblos Indígenas siguen sin ser atendidos y garantizados democráticamente por el Estado.
  • Para las víctimas de esterilizaciones forzadas, el 2014 ha sido sinónimo de impunidad y ausencia de reparación integral.
  • Es preocupante que el Estado no evidencie avances en la implementación del Sistema Nacional de Indicadores de Género (SNIG).
  • En el Perú no se llega a percibir que el racismo es un problema estructural y generalizado, que demanda políticas públicas.
  • El Plan Nacional de DDHH 2014-2016 eliminó toda mención a los derechos de las personas y comunidades LGTBI.
  • No obstante la legislación existente, las personas con discapacidad enfrentan múltiples restricciones para el ejercicio integral de sus derechos.
  • Un tema de especial preocupación es el de la corrupción, por sus implicancias sociales, políticas, ambientales, económicas e institucionales, afectando a la sociedad peruana y poniendo en riesgo la legitimidad de los órganos tutelares del Estado.

Coordinadora Nacional de Derechos Humanos
Informe Anual 2014-2015.
Lima, CNDDHH. Agosto 2015

* El Informe se puede descargar de manera virtual en: http://derechoshumanos.pe/2015/08/informe-anual-2014-2015/


Pablo Zavala Sarrio

Instituto de Educación en Derechos Humanos y la Paz – IPEDEHP




“El Mural es una forma de Dialogar”

Gonzalo Leandro y Cindy Mescco se conocieron en la Escuela de Bellas Artes de Lima. Nunca pensaron crear un colectivo de arte pero las circunstancias y las ideas afines los embarcaron en este proyecto. Así nace Brochagorda, que va plasmando su arte en diversas zonas y que desea transmitir en los jóvenes esa inquietud por cuestionar y aprender en base a la observación y el trabajo en conjunto.

¿Qué es Brochagorda, cómo surge y qué trabajos realiza?

Brochagorda es un Colectivo de arte iniciado hace aproximadamente dos años para resaltar y reivindicar los diversos códigos de la llamada “cultura chicha”. Queremos difundir nuevos códigos dentro de la temática popular, en la cual se plantea un arte con forma y contenido.

Si bien el ‘boom’ del concepto chicha puso de “moda” lo popular, debemos reflexionar sobre lo que estamos mostrando como tal. La música chicha -porque solo es un género musical- se creó en una época donde la masa migrante de la década del ‘70 no tenía ningún protagonismo en la sociedad. Este género musical fue su más acérrimo difusor, proclamando sus penas, sacrificios y luchas. No podemos permitir que terceros marginen un concepto que fue creado por nosotros, provincianos e hijos de provincianos, con ideas como: periódico chicha, presidente chicha, cultura chicha; usados como sinónimos de vulgar, improvisado, huachafo o ilegal.

La propuesta del Colectivo Brochagorda es trabajar en el mensaje o visión que se tiene de esta masa emergente, cómo nos ven y cómo queremos que nos vean. Nos sobran razones para estar orgullosos de lo que somos y de lo que podemos lograr con esfuerzo y unión, por eso (en nuestro arte) tomamos escenas cotidianas en las que resaltamos las costumbres que nos fueron heredadas y que se están perdiendo.

En nuestros trabajos utilizamos la gráfica popular en diversos formatos como: el lettering, la ilustración, la pintura y los murales, en los cuales empleamos el texto e imagen para así dar un mensaje más claro.

Sabemos que han apoyado una campaña del Ministerio de Educación, ¿en qué consistió su participación y qué les ha parecido su experiencia de trabajo con el Estado?

Hemos sido facilitadores en el Proyecto “Con Secundaria completa ¡sí la haces!” que incentiva a los jóvenes a no dejar el colegio, pues existe una alta tasa de deserción escolar, especialmente en provincias. Hemos trabajado en Pucallpa, Piura y Cusco realizando talleres de murales participativos con alumnos de primero a quinto de secundaria.

Nosotros siempre hemos sido muy críticos con la educación en el Perú. Quien estudió en un colegio estatal sabe muy bien que falta mucho por hacer. Todos pagamos por un Ministerio de Educación, no deberíamos ser ajenos a este sistema, ellos se deben a nosotros y deberíamos trabajar en conjunto por una educación de calidad.

Nuestra educación dice “no a la competitividad” pero nos enseña, desde muy jóvenes, quién es el mejor alumno o quién tiene mejores notas, las cuales son calificadas bajo un estándar educativo; muy poco se valora el potencial individual de cada estudiante de forma académica.

La educación debería ser más horizontal, deberíamos aprender a escuchar con humildad lo que los jóvenes tienen que decir y aprender de ellos.

¿Cuál era la dinámica de los talleres?

El mural consistía en un dibujo y una frase relacionada a terminar la educación secundaria. El primer día era el dibujo, elaboraban bocetos con sus ideas e inquietudes; el propósito era aprender a trabajar en conjunto.

En el taller les explicábamos lo importante que era decir lo que piensan, no para calificar si está bien o mal, sino para que se atrevan a hacer algo, para que propongan. Luego trabajaban en base a sus habilidades, si eran buenos escribiendo frases, pues trabajaban en ello; si eran buenos en líneas o en color, explotábamos eso.

Luego de ese taller armábamos una composición unificada para el boceto de dibujo y subrayábamos los textos para armar una frase principal. Al día siguiente los chicos escogían entre todas las propuestas, así el mensaje era suyo. Todo trabajo es importante y todo trabajo está en el mural, no hay selección de cuál es el mejor, todos participan.

Otro punto importante que hemos descubierto, a través de este proyecto, es que los estudiantes tienen mucho por decir. A través del arte han desarrollado espacios donde pueden expresarse, criticar y proponer libremente. Estos espacios no solo son teóricos, necesariamente nos llevan a la acción, eso es muy importante, sobre todo para las nuevas generaciones.

¿Han visto diferencias o semejanzas entre los estudiantes de las distintas regiones?

En Pucallpa los chicos se relacionaban mucho con su entorno, con la vegetación, con su iconografía; se sentían muy identificados y se reflejaba en su trabajo.

En cambio en Piura, especialmente en la zona rural, algunos escolares se sentían muy ajenos de su identidad. Nos pasó un caso muy particular: una adolescente quería que los rasgos del personaje de su dibujo sean de piel blanca y cabello rubio, al preguntarle el por qué, pues la gente de la zona no es así, ella respondió: “el rubio es más bonito, es elegante”. O cuando preguntaba, ¿de qué color quieren que sea la piel?, algunos respondían: “blanca, porque es mejor”.

También pasó cuando se pintó a un campesino, la explicación del trabajo fue: “este es un campesino que ve al horizonte resentido, resignado por los años que ha perdido al no haber estudiado, sin poder recuperarlos”. Era un contexto totalmente opuesto, justo en una zona rural, con muchos campesinos arroceros y algarroberos. Esto nos llamó mucho la atención, considerando que somos hijos de provincianos campesinos que vinieron a Lima, no nos es ajeno escuchar que un padre le diga a su hijo “sé mejor que yo”. Esto se debe, en parte, a la poca valoración que se tiene a esta sacrificada labor por parte de todas las comunidades campesinas.

¿De qué manera el mural se convierte en herramienta de opinión?

Hay que resaltar que el mural, por el hecho de ser en un espacio libre, donde transita la gente, es una forma más directa de comunicarse con ellos. Le decimos a los jóvenes: el mural no solamente es un dibujo bonito en la pared, es una forma de dialogar con un individuo que tal vez nunca vas a ver o conocer, pero que le estás dejando un mensaje.

Siempre tratamos de trabajar con un mensaje directo, claro, que el transeúnte pueda percibirlo y llevárselo. La pintura que está en una galería es dirigida a cierto público; pero un mural afecta a toda la ciudad, está ahí y en algún momento pasan y lo ven; por eso apostamos más por el mural, es un arte más democrático.

¿Creen que se está difundiendo más este arte y otras expresiones?

En Perú hay buenos festivales, como el festival FITECA[1] de Comas, donde casi todo está pintado; el Festival Nosotras Estamos en la Calle; Barrio Bonito, en Breña. Cuando Castañeda comenzó a tapar los murales [que había en Lima] fue ofensivo y arbitrario, esa reacción hizo que se comenzaran a ofrecer paredes fuera del centro de Lima. La gente comenzó a mirar en los conos y se dio cuenta que todo el tiempo hubieron muralistas pintando en otros espacios.

También hay movidas artísticas en Carquín (Huacho), en Villa María del Triunfo, Villa el Salvador. En San Juan de Lurigancho también hay grupos pequeños, aunque algunas autoridades pensaban que con un concierto al aire libre ya cubrían su presupuesto en cultura y su compromiso con la gente. No tiene nada de malo pero no solo eso es cultura, eso es “pan y circo” para la gente.

Hoy en día hay más colectivos que antes. Hay gente que está con todas las ganas de aprender y de hacer cosas. El problema es que no se difunde como en otros países, donde los ministerios y las municipalidades están más activos, apoyan los eventos y festivales. Aquí la mayoría de eventos son organizados y auto gestionados por la misma gente, para el artista nunca hay presupuesto. Sin embargo, se han desarrollado nuevos espacios en los cuales se difunden trabajos y productos de diseñadores y artistas peruanos, como la Feria “Perú Independiente” y “La Feria de Barranco”.

[1] Fiesta Internacional de Teatro en Calles Abiertas


Colectivo Brochagorda

Integrado por Gonzalo Leandro y Cindy Mescco, cuyo trabajo gira en torno a la identidad, migración y lucha. Tienen como influencia visual a la poderosa gráfica popular peruana, desde donde abordan los muros de la calle, locales, las galerías de arte, otros espacios más.




El Arte que transforma

La violencia, los asaltos y la inseguridad son amenazas que se han apoderado de la ciudad y que están a la vuelta de la esquina. Males que hasta el día de hoy no pueden ser controlados por las autoridades y las fuerzas del orden.

Mientras se escucha irresponsablemente como propuesta el sacar a los militares a patrullar las calles, en Villa El Salvador el centro cultural Vichama Teatro apuesta por la transformación social desde el arte para la vida. Vichama surge en los arenales de Villa El Salvador y su labor se remonta a un 20 de Junio de 1983.

El fundador y director es César Escuza Norero, galardonado en el 2012 con el Reconocimiento de Personalidad Meritoria de la Cultura Peruana, quien congregó las diversas manifestaciones culturales que confluyeron en el naciente distrito de Villa El Salvador. El teatro fue el arte que agrupó las expresiones culturales de los migrantes y que se encarnaron en piezas comunitarias de carácter sociopolítico.

El centro cultural posee un repertorio de treinta obras. “El Hoyo”, entre las más recientes, cuenta la historia de una familia quebrada por un hijo que está sumergido en el mundo de las drogas. La pieza aborda la importancia de reflexionar sobre las drogas y su relación con la juventud.

Vichama ofrece y promueve la campaña del buen trato, círculos de reflexión sobre el ambiente, el agua y creaciones colectivas donde aflora el trabajo comunitario. Niños, niñas, jóvenes y adultos se concentran para elaborar una propuesta teatral, talleres artísticos e intervenciones en los barrios. Durante los preparativos para un pasacalle por la concientización del tema ambiental en Villa El Salvador, es vigoroso observar la relación simétrica que se establece entre personas de todas las edades y su movilización por un objetivo común.

Para consolidar los lazos con la gente de Villa El Salvador,  Vichama Teatro ha incursionado en las instituciones educativas públicas y privadas, organizaciones barriales y culturales de su localidad. El centro cultural elabora y plantea proyectos a las organizaciones e instituciones donde la ciudadanía es la protagonista.

Para los centros educativos, Vichama convoca a educadores para ser capacitados en arte y pedagogía con el objetivo que apliquen lo aprendido en sus aulas. A la comunidad de estudiantes se extiende una invitación para que en horas de clase, junto a sus profesores, visiten la sala de teatro y sean espectadores de las piezas que están en el repertorio. El aporte de Vichama es que el mensaje de las obras de teatro pueda ser discutido en clase entre alumnos y profesores.

El encuentro “ImaginArte en Escena” es el evento que aglomera a docentes, estudiantes y organizaciones socioculturales. Los mencionados protagonistas plasman en sus obras las problemáticas que los aquejan: violencia, contaminación ambiental, bullying, etc.

El teatro Vichama moviliza la energía de jóvenes por un camino creativo y por prácticas culturales que promuevan la participación de la comunidad. Jóvenes que en lugar de estar desempleados, en el mundo de las drogas y la delincuencia, ahora son nuevos líderes y lideresas que mueven a más jóvenes a transformar la sociedad a través del arte.

Todo esto es Cultura Viva Comunitaria. Un espacio donde, según el director de Vichama, “Los jóvenes puedan encontrarse, donde construimos capacidad creativa, donde construimos la posibilidad de resolver a través del teatro una serie de necesidades. Eso es lo que estamos viniendo a llamar Cultura Viva Comunitaria”. En otras palabras, Cultura Viva Comunitaria “Es toda manifestación que existe en las comunidades”, añade César Escuza.

El arte y la cultura liberan, empoderan, transforman y educan a la sociedad. El Ministro de Cultura de Costa Rica, Manuel Obregón, mencionó que donde no se potencien espectáculos culturales, la violencia se vuelve el único espectáculo. Por ello, es urgente proponer programas culturales como políticas públicas a nivel local y nacional ante el crecimiento exacerbado de la criminalidad en el país.


Kevin Huamaní Ochoa

Actor. Forma parte del elenco de Vichama Teatro.




La danza como alternativa para el crecimiento psíquico y camino hacia la justicia

“Uno de los chicos contó que la pandilla lo invitó a robar con ellos y cuando él dijo que le daba, miedo ellos le respondieron: si no lo haces no vas a tener para comer y te vas a quedar solo”.

En el presente texto queremos compartir con ustedes la experiencia de la escuela de danza Ángeles D1, que trabaja con niños y jóvenes que viven en los conos de la ciudad de Lima. D1 se compromete con el desarrollo integral de sus alumnos, buscando que cada uno de sus integrantes pueda constituirse en alguien generador de desarrollo y cambio. Ofrecemos una formación de alto nivel en la danza unida al acompañamiento que posibilita el desarrollo de sus integrantes para crecer como individuos confiables, constructivos, comprometidos y creativos.

Ser joven en la ciudad de Lima

La ciudad de Lima presenta una serie de escenarios donde las posibilidades de una vida digna para los jóvenes están lejanas, creando círculos viciosos que hacen que el riesgo de caer en conductas psicopáticas sea altísimo.

Es difícil comprender cómo funciona la dinámica diaria, ya que en la mayoría de sus miembros existe una carencia en la capacidad de comprender y comunicar lo vivido.

Como equipo teníamos múltiples y muy diversas preguntas acerca de este grupo de niños y jóvenes: ¿Por qué es tan difícil encontrar salidas a la miseria a pesar de que muchos proyectos ofrecen supuestas oportunidades de progreso?, ¿por qué a pesar de todas las campañas informativas las jóvenes siguen quedando embarazadas?, ¿por qué los jóvenes de comunidades vecinas son capaces de pelearse a muerte?, ¿por qué ingresan a pandillas cometiendo con ellas actos extremadamente destructivos?, ¿por qué la frase “llegar a ser alguien en la vida” es tan importante?

La vida de estos chicos trascurre en pequeñas casitas de esteras, muchas veces de un solo ambiente. La mayoría comparten el cuarto y la cama con varios hermanos. En casa no existen los espacios de comunicación para reflexionar sobre un tema. Las palabras se usan para dar órdenes, expresar frustración, o castigar.

Muchos padres trabajan todo el día. La mayoría de los jóvenes no han tenido una conversación lo suficientemente seria con sus padres como para sentir que son nombrados con cualidades que les den identidad. Muchos niños han sido abandonados física y afectivamente por alguna de sus figuras paternas. Otros, aunque tienen a sus padres en casa, viven en una situación de continua violencia.

El ambiente dentro de casa es también de marginación y carencia en muchos sentidos -hambre, hacinamiento, frustración, miedo- y, por lo tanto, son un espacio de cultivo para la agresión que puede estallar con fuerza en cualquier momento.

Con esta realidad, es lógico suponer que el niño quiera salir de casa. El barrio puede ser una alternativa, afuera hay amigos para jugar. Pero cuando el niño comienza la etapa de la pubertad, las heridas por la agresión y el abandono ya no pueden ser contenidas.

Fuera de casa los amigos han empezado a ser reclutados por pandillas que ofrecen una alternativa como grupo de pertenencia. La regla de que el grupo permanece por encima de todo les da cierto nivel de seguridad y alguna identidad. Pero dentro de la pandilla no existe individualidad y lo que decida el jefe, el grupo lo hace.

El grupo se convierte en alternativa al desamparo, la pandilla es un escape para la agresión interna acumulada. La agresión es una emoción que la carencia y la frustración maximizan.

Psíquicamente, lo que se ha construido es una estructura que se sostiene con el olvido; es necesario olvidar porque la memoria acerca a sentimientos que generan dolor. La posibilidad de reflexionar sobre los errores y aciertos del pasado, para aprender de la experiencia, significa enfrentarse a lo doloroso. Al no ver el pasado tampoco hay consciencia de futuro. Existe en la mente una sola cosa, sobrevivir al presente.

En referencia a las posibilidades de este tipo de desarrollo interno, son útiles las explicaciones de Peter Fonagy[1] (1999) cuando dice que las experiencias de malos tratos del infante excluyen la posibilidad de un ‘self coherente’. El niño se defiende inhibiendo su capacidad para pensar, por lo que tiene una representación deficiente de sus estados mentales y la de los otros. La experiencia interna no puede encontrar la comprensión externa y permanece sin ser nombrada, confusa, y el afecto se desborda, no puede ser contenido.

Estos jóvenes no confían en las otras personas, en la sociedad, en la ciudad a la que pertenecen y no se valoran a sí mismos. Su motivación es baja por la falta de oportunidades y la desorientación de los padres sobre cómo encontrar un futuro mejor. Sienten que la ciudad no los acepta y los rechaza.

El baile como herramienta para la formación de una identidad

El ‘hip hop’ nace en los años 60 en comunidades marginales de Nueva York como un baile callejero que, creando fanatismo en los jóvenes, remplazó las anteriores batallas de violencia pandillera por escenas artísticas, generando la excitación del público y la explosión de insólita creatividad. Sus movimientos arriesgados necesitan estar bien canalizados ya que la fuerza que se imprime al baile, si no está bien disciplinada, puede significar serios accidentes. En Lima, en la cima del Cerro de Arena, se juntan jóvenes a hacer acrobacias, practicando varias horas, desarrollando su habilidad.

Un joven cuenta:

“Nos íbamos en la mañana, temprano, y estábamos allá 8 horas, regresábamos sucios y llenos de arena, a lavarnos un poco ya que el agua es de cilindro; y al día siguiente a ponerse la misma ropa y al cerro”

De esta forma espontánea e intensa encuentran un camino para poder canalizar y descargar su fuerte energía y agresión. Si bien esto no es suficiente para hablar de un cambio, sí comienza a ser otra manera de estar en el barrio, de buscar alternativas distintas a las drogas o las pandillas. Ejercer dominio sobre el cuerpo les implica satisfacción y la búsqueda de una identidad.

Antonio Damásio[2] (1990) nos enseña que pensamos con el cuerpo. Un cuerpo que representa aquella zona intermedia entre el mundo interno, la propia mente y la sociedad, por lo que autores como Holmes (2010) sugieren que en el modo como experimentamos nuestro cuerpo está la memoria de nuestras relaciones fundamentales. Las maromas, los saltos mortales en el arenal se convierten así en la búsqueda de una primera metáfora que exprese su vivencia interna, la de encontrarse en el aire, en riesgo, en las volteretas mortales de su propia vida.

Las primeras experiencias de la escuela nacen acompañando esta fuerza y motivación, canalizándolas para el baile. El encuentro inicial con los saltos y mortales se engarza con la constancia, disciplina y exigencia que se desarrolla en la danza como expresión artística.

Pensamos que el baile, las maromas en la arena, ejercen un factor inicial protector porque canalizan la energía y la agresión. Pero tienen aún el estatus de una actividad compensatoria, como un modo de auto-apaciguamiento ante las fallas y privaciones de las relaciones con el mundo externo. Se encuentran en un nivel compulsivo, tal y como serían las lesiones físicas repetitivas u otras compulsiones propias del adolescente actual.

Para que esta actividad tenga un nivel que vaya más allá de la adicción al ejercicio es necesario ir buscando una palabra que les permita elaborar sus vivencias y reflexionar sobre ellas, utilizando la capacidad transformadora del baile. Si seguimos a Winnicott[3] podemos decir que es necesario realizar la elaboración imaginativa y afectiva de la experiencia del cuerpo para desarrollar la creatividad y la capacidad de integración, personal y social.

Luego de varios años Ángeles D1 cuenta con un grupo cohesionado de jóvenes, quienes han desarrollado una confianza tal que son capaces de llegar a lugares rodeados de pobreza y violencia contagiando una fuerza capaz de sembrar la primera semilla de motivación para un cambio. Con sus giros, piruetas y coreografías demuestran la cohesión del grupo y la fuerza de la disciplina, despertando un sentimiento que va más allá de las palabras.

Atraídos por esta fuerza, nuevos jóvenes comienzan a interesarse en la escuela. En un primer momento no es importante ser mejor persona, lo importarte es poder tener el poder de aquellos chicos que vuelan por el escenario.

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[1] Psicólogo y psicoanalista inglés. (N. E.)
[2] Médico neurólogo portugués. (N. E.)
[3] Donald W. Winnicott (1896 – 1971). Pediatra, psiquiatra y psicoanalista inglés.


Erik Baumann
Psicólgo PUCP. Master en Musicoterapia UB, España. Becario Internacional en el Luois Amtrong Center for Music and Medicina, N.Y, USA. Miembro de la Junta Directiva de Asociación Internacional de Música y Medicina. Editor y Productor del Journal “Music and Medicine”.
Diana Cornejo de Baumann
Psicólogo PUCP, Magister en Psicoanálisis UB, España, Psicoterapeuta de niños y Adolescentes. Miembro de la Asociación Peruana de Psicoterapia Psicoanalítica de Niños y Adolescentes, APPPNA (dos veces presidente de la dicha asociación). Editora de la Revista de la APPPNA. Miembro del Directorio de la Asociación Cultural D1 Dance. Asesora del departamento sicopedagógico de la Escuela Ángeles D1.
Paola Vecco
Licenciada en  Psicología, ex directora del psicopedagógico de Ángeles de D1. Asesora en diversas ONGs que trabajan con niños y jóvenes.