Crisis internacional e impactos en la economía peruana

Las características de la crisis internacional

No era algo que esperábamos que ocurriera en estos tiempos, pero asistimos a una de las más grandes crisis económicas a nivel mundial. Se inició como una crisis financiera en los Estados Unidos hacia agosto de 2007 con la quiebra de algunas empresas financieras y el avance de la recesión norteamericana; pero se agravó fuertemente en septiembre de 2008 con la quiebra de uno de los más grandes bancos de inversión (especulativa) también en los Estados Unidos. El proceso desencadenó una “crisis global o mundial”. A mayo de 2009 sigue agudizándose con recesión, amenaza de quiebras de bancos y empresas; y grandes rescates financieros en los países industrializados.

La quiebra de la banca de inversión (especulativa) estadounidense impactó en forma negativa sobre las bolsas de valores de todo el mundo. Cabe anotar que banca de inversión y banca comercial son diferentes, pues la primera estaba muy desregulada y operaba con casi todo tipo de papeles y activos de alto riesgo, mientras que la segunda tiene múltiples regulaciones y tiene que cuidar los ahorros del público. La crisis de la banca de inversión fue arrastrada por inversiones en derivados crediticios vinculados a deudas hipotecarias incobrables, pero también tenía una enorme cantidad de actividades especulativas guiadas por el solo afán de hacer dinero. Se expresó inicialmente en Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, España, Irlanda, Bélgica e Islandia; pero luego y rápidamente, los impactos se han trasladado a todo el mundo.

Los problemas que han estado más hacia la base de la crisis son los altos y persistentes déficit, tanto fiscal como externo, en Estados Unidos; es decir, el sobreendeudamiento. Pero también el ahorro nulo de las familias
norteamericanas que consumían por encima de sus posibilidades, haciendo crecer sus deudas. El resto del mundo, sobre todo China y los países con altos superávit en sus cuentas externas financiaron parte de los gastos excesivos de los Estados Unidos, pero todo tiene su límite; y la burbuja levantada por los precios crecientes de las casas y demás activos que eran fuertemente demandados finalmente se desplomó.

Entonces, los inversionistas estadounidenses comenzaron a retirar sus capitales de los mercados de los demás países. Para esto compran dólares en tales países, para retornarlos a EE.UU., por tanto dejan de invertir. Anteriormente en América Latina se sufrieron crisis bancarias, tanto como efecto de la desregulación bancaria de 1990-92, como con la crisis asiática de 1997-1998 y tuvo como efecto una quiebra masiva de bancos entre 1998 y 2002 en casi todos los países menos México, donde ya habían quebrado en 1995. Como resultado de esas quiebras, las regulaciones se fortalecieron y los requisitos de capital se aumentaron en Latinoamérica, lo cual fue una pequeña fortaleza al inicio de la crisis global.

En cambio, se dio una extrema desregulación en los EE.UU., permitiéndose unir a la banca de inversión con la banca comercial. Se les permitió actuar en todos los mercados del mundo con un “producto tóxico” (los derivados crediticios de alto riesgo) sobre la idea de que todo tiene un mercado y un precio; se construyó una “burbuja financiera”. Así, los bancos comerciales prestaban dinero para hipotecas de casas, entre otras cosas, y luego las vendían como títulos-valor. Y con los seguros también se creaban mercados, incrementando la “burbuja”.

La experiencia de la crisis actual nos ha mostrado que todos los mercados financieros y bolsas de valores están interconectados. Con una crisis, todos los mercados y bolsas se caen juntos. Algunos más dependientes de la Bolsa de Nueva York tienen una caída más dura. Los países que mantuvieron sus sistemas financieros más regulados y mejor capitalizados sienten un impacto menor; sobre todo si no se hicieron inversiones en derivados financieros. Uno de los resultados de esta crisis es que ha comenzado a destruir la creencia de que las ganancias financieras, alejadas de la producción y de la innovación tecnológica, pueden mantenerse en forma indefinida.

En el año 2008 se iniciaron los más grandes rescates financieros por parte de los Estados en los países industrializados. Pero el criterio usado ha sido perverso: “privatizar las ganancias, socializar las pérdidas”. Esto puede resultar en un gran descontento de los contribuyentes norteamericanos que está soportando los costos de la crisis en su país, lo mismo que el enorme desempleo generado por ella. Sobre el tapete todavía continúa el debate en torno a la necesidad de estatizar los bancos en problemas y las entidades financieras y aseguradoras quebradas en los países industrializados; pero sobre todo está muy clara, la imperiosa necesidad de regulación de los mercados financieros.

Los planes y recursos para el rescate financiero y de otras empresas han sido los más grandes de la historia económica. Primero fueron $ 700,000 millones en los EE.UU. (2008), a los que luego se agregaron $ 825,000 millones (2009). El objetivo final es recuperar la confianza para que regrese el crédito, tanto a las empresas como a las familias. Pero hasta mayo de 2009 varios bancos y grandes empresas en el mundo industrializado siguen quebrando o con grave amenaza de quiebra. Se ha iniciado un tiempo de recesión internacional y de graves dificultades para el empleo.

Los probables impactos de la crisis internacional en la economía peruana

Los impactos en la economía peruana ya comenzaron a sentirse desde el cuarto trimestre de 2008 con la desaceleración del crecimiento económico, dada la caída de la demanda mundial por nuestros productos de exportación. El primer trimestre de 2009 ha continuado dicha desaceleración; y lo más probable es que continúe a lo largo del año. El gobierno del Presidente García reaccionó, primero con un plan anticrisis a fines del 2008, que no tuvo nuevos recursos; y luego con un plan de estímulo económico a inicios de 2009 con algo más de recursos públicos orientados principalmente al sector de la construcción e infraestructura.

Para precisar los impactos de la crisis internacional sobre la economía peruana, vamos a señalar en forma resumida algunos probables impactos en nuestra economía:

1º Las exportaciones peruanas disminuirán fuertemente. Con la caída de precios internacionales de las materias primas se afectará la producción nacional. El mayor impacto lo sufrirán las exportaciones de minerales (por la recesión) y las que van al mercado de los EE.UU. (por caída de la demanda).

2º Las importaciones se desacelerarán en el 2009, dado que se requerirán menos insumos para la producción.
Sin embargo, para tratar de mantener el crecimiento se requieren importar tanto insumos como maquinarias y tecnología, que no producimos en el país. Por esta razón salen dólares al exterior, lo que presiona negativamente, dado que hay menores ingresos por exportaciones.

3º La remisión de utilidades de las empresas extranjeras a sus países de origen subirá en ritmo y monto, mientras haya altas ganancias en el país. Algunos planes de inversión o de reinversión bajarán, buscando un mejor momento en el futuro.

4º Las remesas de los trabajadores peruanos migrantes en el exterior disminuirán, dada la caída en el empleo en los países centrales. Por tanto, las familias peruanas, sobre todo pobres, tendrán menores ingresos; y algunos trabajadores peruanos retornarán al país.

5º Los préstamos del exterior a los bancos y empresas peruanas caerán, paralizando o retrasando algunos proyectos de inversión. Los desembolsos por créditos de largo plazo del exterior también podrían pararse, mientras que su amortización podría ser que se exija mantenerse inalterada o adelantarse.

6º La inversión directa extranjera no llegará en la velocidad y monto esperados. Esto provocará la crisis de la tesis del “perro del hortelano”, que señalaba la ineficiencia de la pequeña propiedad o de la propiedad comunal, la cual debía ser comprada por la gran propiedad privada, en particular extranjera.

7º Los ingresos fiscales (impuestos) serán menores, debido a la desaceleración de la economía nacional y a una menor inversión en el país. Esto puede dar lugar a que el gasto público se contraiga, principalmente en lo social. Sin embargo, existe un plan anticrisis o de estímulo económico que busca aumentar el gasto del Estado en inversión pública e impulso del sector de la construcción. Sin embargo, si se diera un freno en el gasto público por el menor crecimiento y menores ingresos fiscales, el conflicto social tiene “caldo de cultivo”.

8º Mientras las presiones sobre el precio del dólar o tipo de cambio no aumenten por una necesidad de mayores importaciones, entonces es probable que se mantenga en su nivel actual sobre los 3 soles en que está (30 de abril de 2009). Pero si las presiones subieran, entonces provocaría la caída de nuestras reservas internacionales netas, dado que el Banco Central tendría que salir a vender dólares al mercado. Si el precio del dólar subiera mucho, los balances de las empresas y familias podrían tener problemas si sus deudas están en dólares y sus ingresos en soles; pero un precio del dólar más alto que el actual también es importante para la competitividad de nuestra economía.

9º Se estima que habrá una menor inflación en el país por la caída de los precios internacionales de los alimentos, materias primas y petróleo. Pero habría que evaluar el resultado final si subiese el precio del dólar en algún momento del año.

Oportunidad y reflexión final

Cuando se presenta un momento de crisis, aparte de las dificultades y peligros que se presentan, también se abren nuevas oportunidades. Una de estas es la mirada al mercado interno, dada la caída de los mercados externos, generando posibilidades de inversión y atención pública y social en los espacios locales y regionales. Es posible que haya una tendencia a la inversión en alimentos, muy importante para la seguridad alimentaria y la nutrición de nuestra infancia y población en general. También puede abrirse una oportunidad para que desde las regiones y en las instancias gubernamentales nacionales, se discuta con profundidad, la mayor inversión en educación y salud, que llamamos capital humano.

De la misma forma, es posible que se abra la oportunidad en la generación de tecnologías apropiadas para nuestra realidad, tanto en la agricultura y el campo, como en la industria y las ciudades. También es una posibilidad abrir el debate colectivo sobre los problemas y alternativas para la construcción del sistema público en lo local, regional y nacional, que requiere nuestro país para enfrentar la tarea de erradicar la pobreza, y establecer sus relaciones con la sociedad civil y el mercado.

Es decir, más allá de las iniciativas de sobrevivencia y de generación de ingresos, existen también estrategias de desarrollo local y de construcción de ciudadanía y democracia local, que pueden ser recuperadas. El momento también puede ser propicio para buscar nuevas formas de organización, nuevos estilos de relación entre distintos agentes de la economía, y nuevos liderazgos en lo social y político.

Publicado en junio 2009


Ismael Muñoz Portugal

Economista. Profesor del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú.




La comunidad financiera internacional ante la crisis económica global

La crisis económica mundial iniciada en el 2008 en los Estados Unidos ha afectado severamente a los países más ricos del mundo debido a la alta interconexión de sus mercados financieros. En los países en desarrollo, el efecto ha sido menos pronunciado por el momento. En estos países, la menor exposición a activos tóxicos que dañaron las economías del primer mundo y la reducida sofisticación de sus instituciones y productos financieros, los protegieron de los efectos inmediatos de la crisis financiera global. Sin embargo, esta crisis que
empezó en los mercados financieros ya se ha trasladado a la economía real y se espera que tenga efectos desproporcionados en los países más pobres. La caída de los precios internacionales de las materias primas, la contracción abrupta de las exportaciones, la reducción significativa de las remesas desde el primer mundo, la reducción de inversiones y fuga de capitales, y la restricción del crédito a empresas y gobiernos afectarán
severamente el crecimiento de las economías emergentes donde se espera un incremento de la pobreza y del
desempleo.

Ante este panorama, la comunidad financiera internacional ha actuado rápidamente en los países industrializados inyectando ingentes cantidades de dinero, reduciendo tasas de interés, rescatando entidades financieras vitales para la economía global y autorizando políticas de gasto expansivas a fin de reactivar el crédito y mantener sus economías a flote. Con el objetivo de evitar que una crisis como ésta se vuelva a repetir en un futuro cercano, los países más ricos del mundo representados en el Grupo de los 20 (G20), se reunieron a inicios de abril en Londres y se comprometieron a:

  • Restablecer la confianza, el crecimiento y el empleo
  • Reparar los sistemas financieros para restaurar el crédito
  • Fortalecer la regulación financiera para restablecer la confianza
  • Recapitalizar y reformar las instituciones financieras internacionales
  • Fomentar el comercio e inversiones internacionales y rechazar todo tipo de proteccionismo
  • Construir una recuperación inclusiva, ecológica y sostenible

Conscientes del rol vital de los organismos internacionales en la canalización de recursos hacia los países en desarrollo, el G20 se comprometió a financiar un programa adicional de 1,1 billones de dólares de apoyo hacia estos organismos. Las medidas son las siguientes: triplicar los recursos a disposición del Fondo Monetario Internacional (FMI) hasta los US$ 750.000 millones; apoyar una nueva partida de Derechos Especiales de Giro (DEG) de US$ 250.000 millones y al menos US$ 100.000 millones en préstamos adicionales por parte de los bancos multilaterales de desarrollo; garantizar US$ 250.000 millones de apoyo para la financiación del comercio; y utilizar los recursos adicionales de las ventas de oro acordadas por el FMI para la financiación concesional de los países más pobres. Se espera que estos recursos unidos a la capacidad técnica de las instituciones financieras internacionales ayuden a restaurar el crédito, el crecimiento y el empleo en la economía mundial.

Por su parte, el Banco Mundial …, considera que su principal objetivo en esta crisis es el rescate humano de los millones de personas que viven en estado de pobreza.

Las últimas proyecciones del FMI muestran una contracción de la economía mundial del 1.3% para este año, con una caída del ingreso per cápita en países que representan el 75% de la economía global. Ante ello, a la fecha, el FMI ha comprometido recursos a través de líneas de crédito equivalentes a más de US$ 100.000 millones desde que empezó la crisis. Asimismo, su Directorio ha autorizado el uso de nuevos instrumentos financieros mucho más flexibles y con menos requerimientos burocráticos a fin de garantizar que la ayuda a los países se realice en forma oportuna.

Por su parte, el Banco Mundial (BM) aun cuando está ayudando con el rescate financiero, considera que su principal objetivo en esta crisis es el rescate humano de los millones de personas que viven en estado de pobreza. Así, las iniciativas del BM se focalizan en tres áreas prioritarias: Programas de protección social que atienden a los sectores más vulnerables, mantener las inversiones en infraestructura y apoyar a las medianas y pequeñas empresas y las microfinanzas.

Para proteger a los más pobres, el BM ha establecido el Mecanismo de financiamiento para países vulnerables, que comprende el Programa para hacer frente a la crisis mundial de los alimentos y el nuevo Fondo de respuestas sociales rápidas (con particular énfasis en África). Asimismo, ha creado el Fondo para el mejoramiento de las microfinanzas a fin de brindar ayuda a prestatarios pobres. Para mantener la creación de infraestructura y generar empleo, el BM ha establecido la Plataforma para la recuperación de infraestructura y la protección de activos y prestará hasta US$15.000 millones al año para proyectos de infraestructura.

América Latina no ha sido inmune a los efectos de la crisis. Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, ha manifestado que: “América Latina y el Caribe han alcanzado un sustancial progreso económico y social en los últimos cinco años y debemos asegurar que ello no se pierda debido a los shocks externos de la crisis global”. Entre el 2002 y el 2007 los países latinoamericanos lograron rescatar a 52 millones de personas del estado de pobreza y es de vital importancia proteger los logros de la región. Es por ello que diversos bancos multilaterales de desarrollo (Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Corporación Andina de Fomento, entre otros) han anunciado que incrementarán su apoyo a la región por medio de recursos equivalentes a US$90.000 millones durante los próximos dos años, en un esfuerzo conjunto por estimular el crecimiento económico de la región y coordinar sus iniciativas de respuesta a la crisis.

Tiempos extraordinarios requieren medidas extraordinarias. En materia de cooperación internacional, nunca se ha registrado un nivel mayor de compromisos y recursos disponibles para reactivar la economía global y evitar catástrofes a nivel social y humano. El reto está ahora en dos áreas; por un lado, los organismos internacionales tendrán que canalizar estos recursos rápidamente a los sectores estratégicos y más necesitados; y por su parte, los países tendrán que administrar estos recursos y ejecutar los proyectos con una celeridad aún mayor a fin de aminorar los efectos perversos de la crisis.

Publicado en junio 2009


Frank Gutiérrez

Funcionario del Banco Mundial. Master of Business Administration (MBA), University of Michigan. Bachiller en Ciencias Sociales (Economía), Pontificia Universidad Católica del Perú.




La crisis económica en nuestro barrio

Testimonio de una familia norteamericana.

El noreste de Ohio (donde vivimos) ha sido muy afectado por la crisis económica. Hemos visto a mucha gente que ha sido despedida de su trabajo, muchas empresas que han cerrado y muchas familias que, encontrándose sin los recursos de pagar sus préstamos, se han visto forzadas a vender sus casas y mudarse.

Las casas donde vivían varias familias ahora se encuentran vacías. Los bancos las intentan vender a un precio que representa una pérdida muy grande. Debido a la cantidad de terreno vacío en muchos distritos de Cleveland, hemos visto que el valor de la propiedad ha bajado mucho; en muchos casos, una casa no vale lo que valía antes.

Me parece que cada día escuchamos el efecto de la crisis. Un pequeño ejemplo de esto es una florería de nuestros amigos Judy y Ed, una pareja dueña de una florería desde hace 20 años. Es una tienda muy bonita y ellos han trabajado mucho tiempo para establecer su negocio y una base de clientes. Es gente honesta, trabaja duro y vende sus flores a un buen precio. Hace poco fui a comprar flores de su tienda para mi madre. Me sorprendió que no hubieran otros clientes y que el teléfono no sonara. Antes la florería siempre se encontraba llena, con empleados creando y diseñando ramos de flores, el teléfono solía sonar mucho y el camión que entregaba las flores nunca estaba en el estacionamiento. Ese día cuando estuve no hubo tal actividad y el camión estuvo allí todo el tiempo.

Hablé con Judy mucho rato. Me contaba que le ha ido difícil y que nunca ha visto el negocio tan mal desde hace 20 años. Ella ha experimentado crisis económicas antes, una en los 80 y la otra en los 90. Me decía que las flores son un lujo para la gente y no son necesarias. Es más, si la gente quiere pedir flores, generalmente pide ramos más sencillos para no gastar mucho. Me contaba, muy francamente, que no estaba segura que su negocio pudiera sobrevivir esta crisis.

Cuando salí de la tienda tengo que decir que me sentía sobrecogida. No pude imaginar que este rinconcito en
nuestro barrio ya no contará con esta florería. Es posible que Judy no pueda vender su negocio a otro, dado que mucha gente ahora no está calificada para recibir un préstamo del banco y comprarlo. Los bancos no están prestando dinero en estos días, sobre todo a empresas pequeñas como la de Judy.

Si ella cierra su tienda tengo la impresión de que tendremos otra tienda vacía. Temo que este rincón sea pintado y ocupado por los jóvenes pandilleros. Estando vacío, este terreno podría contribuir a dañar lo que está a su alrededor. Rezo por mi amiga todos los días. La gente experimenta mucho estrés en estos días y nuestra incertidumbre crece, ya que el gobierno nos dice que aún no está solucionada esta crisis.

Publicado en junio 2009


Maryellen Staab

Ama de casa norteamericana.




La crisis… ¿afecta a todos?

Me imagino que, para personas como los lectores de esta Revista, a la pregunta ¿nos afecta la crisis? La respuesta es a lo sumo: “quizás, pero todavía no”. La sospecha que tengo es que hay un vasto sector de la población peruana que no va a estar afectada por la crisis mundial. Y esto no es de ninguna manera una buena noticia.

Al escribir estas líneas se está anunciando para el 4 de Mayo, en Huamanga, un foro macro-regional de Ayacucho, Apurímac, y Huancavelica. La finalidad del evento es fundamentar y demandar al gobierno central una atención preferente a estas tres regiones/departamentos.

El afiche promoviendo el foro contiene unas cifras espeluznantes: Ayacucho y Apurímac aparecen como bastiones de la modernidad porque “sólo” cuentan con 65% de pobreza y 41% y 36.9% de pobreza extrema, respectivamente. En cambio, Huancavelica goza del campeonato de las cifras: 75% de pobreza y 50.8% de pobreza extrema.

La tragedia de los tres reside en una marginación de larga data, antes de los años de la violencia, agudizada durante la violencia, y desatendida en los años posteriores. La desatención tiene varias explicaciones. Una de ellas es simplemente que no cuentan con poblaciones numerosas, añadido a que hoy sufren la emigración de cantidades de sus jóvenes a la costa o al VRAE para trabajar en la producción de la coca. Al no contar con una población numerosa –aunque juntos superan más del millón y medio de personas no son de vital interés en la carrera de votos de los partidos políticos, y por eso en la atención de los gobiernos de turno.

La sensación de marginación se expresa también en la lentitud y la poca inversión en el asunto de las reparaciones de las víctimas de los años de violencia. Ayacucho especialmente, pero también Apurímac y Huancavelica, son de los más afectados. Mejor dicho, el asunto de las reparaciones no es una prioridad nacional, aunque debería ser una prioridad ética y moral. El Consejo Nacional de Reparaciones, encargado de elaborar el registro de víctimas individuales de la violencia, cuenta con un presupuesto totalmente inadecuado para la tarea que tiene en sus manos. Con el creciente número de fosas comunes que se van descubriendo, la impresión que uno puede tener –la que yo tengo- es que la cifra de casi 70,000 muertes que lanzó la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), y que fue duramente criticada por excesiva, es una cifra más bien conservadora. En una visita a Putis, (Huanta) hace unos meses, en una conversación con una persona entendida como pocas en la realidad de Ayacucho, le pregunté: “¿No crees que la cifra de la CVR puede crecer?” Su respuesta era inmediata: “Mira Francisco, yo creo que hay por lo menos 20 mil más. Es que, como aquí en Putis, hay cantidades de personas y lugares que no existen en ninguno de los registros. Son personas inexistentes, pero sí víctimas, atrapadas entre dos fuegos”. La marginación llega a tal grado que toca e incluye a la inexistencia.

Pero volvamos a la pregunta del título de esta nota. ¿La crisis mundial afecta a todos en el país? Si tomamos en cuenta las cifras que mencioné arriba, hay ingentes cantidades de personas en esta macro-región que viven en la subsistencia y autoconsumo, campesinos pobres. ¿Serán afectados por la crisis mundial? Lo dudo, porque sus relaciones con el mercado nacional son tan escasas que la crisis tiene poca o nula capacidad de afectar su estilo de vida. Son tan pobres que los vaivenes de la economía les quedan lejos. Son a lo sumo, como indica Sinesio López, “ciudadanos efectivos de tercera categoría,” es decir, sin voz propia y sin capacidad de hacerse presente en la escena nacional. Así los que no son, y probablemente no serán, afectados por la crisis constituye una tragedia nacional, y no son pocos.

Se trata de una tragedia que es producto de la acción de los hombres, y que sólo puede revertirse por la acción de los hombres.

Publicado en junio 2009


Francisco Chamberlain, SJ

Colabora en la Mesa de Concertación de Lucha Contra la Pobreza de Ayacucho y en el Centro Pastoral Loyola.