Lanzamiento de Observatorio Panamazónico

Preocupados por el creciente número de conflictos sociales y de proyectos que atentan contra el medio ambiente y la calidad de vida de la población en la región, un grupo de representantes de diversas instituciones provenientes de Brasil, Bolivia, Perú y Venezuela nos reunimos en octubre de 2011, en la ciudad de Manaos (Brasil), para discutir la posibilidad de crear un Observatorio Panamazónico.

La iniciativa provino del SARES (Servicio de Acción, Reflexión y Educación Social), centro jesuita ubicado en la ciudad de Manaos, en el Estado Federal de Amazonas (Brasil). Desde el año 2009, representantes de SARES junto con los de otros centros sociales promovidos por la Compañía de Jesús en Bolivia y Perú comenzaron a discutir la posibilidad de tener un espacio común para poder compartir información y organizar actividades de incidencia en relación a la región amazónica.

Hacia fines del año 2010, el SARES envió un documento de propuesta de creación del observatorio panamazónico a distintas instituciones vinculadas a la Compañía de Jesús en la cuenca amazónica. El seminario de octubre de 2011 tenía como objetivo central discutir este documento de base con las instituciones invitadas.

La delegación peruana que participó en el evento de Manaos estuvo compuesta por representantes de las siguientes instituciones: CAAAP (Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica), CEAS (Comisión Episcopal de Acción Social), Cooperacción, CRS (Catholic Relief Service), DAR (Derecho, Ambiente y Recursos Naturales), el Forum Solidaridad Perú, la Mesa de Interculturalidad, Pontificia Universidad Católica del Perú, y el IED (Instituto de Ética y Desarrollo de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya), quien ha sido la institución que viene coordinando al grupo peruano.

Estas instituciones vienen ya implementando diversas iniciativas de seguimiento sobre proyectos realizados en la Amazonía peruana y sus efectos sociales y medioambientales: CAAAP, CEAS, CRS y Cooperacción vienen desarrollando un proyecto piloto de observatorio de conflictos socioambientales en la región amazónica peruana; DAR ha estado haciendo seguimiento de manera especial al tema de las hidroeléctricas; el Forum Solidaridad Perú tiene un observatorio sobre megaproyectos en el país; el IED ha hecho el seguimiento a algunos proyectos en la Amazonía a través de su Mirador Empresarial; y en la PUCP el Taller de Amazonía ha realizado un proyecto sobre comunidades indígenas y cambio climático durante el año 2011.

El grupo de instituciones peruanas ha decidido priorizar el seguimiento del acuerdo energético entre Perú y Brasil, y los posibles proyectos de represas hidroeléctricas en la región amazónica. Como se sabe, estos proyectos generan graves impactos sociales y medioambientales. Al respecto, la Comisión Mundial de Represas ha señalado que ya no se deberían implementar este tipo de proyectos en ningún país del mundo.

El grupo peruano también ha mostrado interés en seguir el proyecto de la carretera Pucallpa-Cruzeiro do Sul, cuyo trazo actual pone en riesgo importantes áreas naturales protegidas así como una reserva para pueblos indígenas en aislamiento voluntario. También se espera que durante el 2012 otras instituciones interesadas puedan incorporarse a esta red. Este año, además, se va a celebrar la Conferencia Mundial Río +20 con motivo del vigésimo aniversario de la Conferencia sobre Medio Ambiente. Y aunque las perspectivas de los expertos son más bien pesimistas, no deja de ser una ocasión importante para seguir discutiendo sobre políticas que contribuyan al cuidado del medio ambiente y de la región amazónica, de las cuales, en buena medida, depende el futuro de la humanidad.

A nivel internacional, se espera tener otra reunión de coordinación hacia fines del 2012 (posiblemente en Bolivia) con más instituciones interesadas que provengan de los distintos países de la cuenca amazónica para seguir avanzando en la consolidación de esta plataforma internacional.

Publicado en abril 2012


Oscar Espinosa

Doctor en Antropología, docente en la Pontificia Universidad Católica del Perú – PUCP.




Atoq y el cine-foro como herramienta de debate y discusión

El Grupo Atoq Investigación y Creación Audiovisual es un grupo interdisciplinario que surge en el 2007, conformado por ex alumnos de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Desde el inicio, su motivación ha sido la imagen hecha cine y lo que pueda provocar esta en el pensamiento de las personas. La imagen siempre nos devela una situación, un contexto, una idea. A partir de esta se consideran las películas como punto de partida para la discusión y reflexión entre un grupo de personas. Así nació el proyecto de los cine-foros: un espacio abierto a todas las personas en el que, a partir de cuatro películas, se inicia la conversación en torno a un tema propuesto, cuyo debate se abre con la participación de comentaristas y el público en general.

El nombre Atoq (zorro en quechua) tiene su origen en la obra de José María Arguedas: «El zorro de arriba y el zorro de abajo», o también conocida como «Los zorros». Esta obra marcó en el grupo la «forma de mirar» que le da Arguedas a nuestro país. Es en esta nueva forma de observar que se conforma este proyecto.

Los cine-foros comenzaron a gestarse en la Universidad Católica, a donde llegan estudiantes y público en general, pero su propósito es dirigirse a otros espacios públicos, precisamente a aquellos en donde la ciudad se hace viva: las plazas, parques y mercados, entre otros.

La preparación de cada cine foro supone un trabajo de investigación y discusión cuidadoso, que implica la búsqueda de información sobre el tema a tratarse para consolidar el concepto a ser propuesto; esto consiste en una búsqueda bibliográfica, conversaciones con expertos sobre los temas, selección de películas y la creación de un texto informativo que será compartido con los asistentes a las proyecciones y en el blog.

La presencia de comentaristas en la proyección de la película forma parte del objetivo: un espacio de diálogo e intercambio interdisciplinario en relación a un tema que puede estar ocurriendo a nuestro alrededor. Y es que el cine –y el arte en general- permite introducir nuevas miradas a temas que confluyen en nuestra cotidianeidad, como son los derechos humanos, la familia, identidad, pobreza, exclusión, etc. La obra cinematográfica, más allá de afirmar una forma de ver el mundo, invita al espectador a una reflexión personal. Esto significa que dejamos de lado los prejuicios y más bien somos creadores de nuevas ideas.

Si bien Atoq tiene como lenguaje de partida el cine, no ha dejado de creer que el arte tiene muchas otras formas de hablar. Por ello, algunos cine-foros han estado acompañados de intervenciones artísticas, como performances teatrales, graffitis y exposiciones fotográficas.

Desde su conformación, Atoq ha desarrollado diversos temas a través de los siguientes títulos: «Memoria, silencio, marginación y olvido. Las cuatro condiciones del conflicto», «Aires de familia o el juego del reconocimiento», «Juego mundo, mundo cruel. Las marcas de la niñez», «La búsqueda de la dignidad en el olvido», «Pensando al otro» y «Mujer y violencia. Leyes, políticas públicas y discursos».

Esto es parte del trabajo del Grupo Atoq, personas que buscan crear espacios para el encuentro y el diálogo entre los hombres y las mujeres, las palabras y los símbolos culturales, los testimonios y las historias, sin tener que renunciar a nuestro diversos «yo», sin tener que mostrarnos de una forma que no queremos, siendo nosotros mismos y encontrando en la diferencia la importancia de la identidad que nos hace nación.

Publicado en abril 2012


Cristina Cáceres

Antropóloga PUCP.




Arte y transformación social en Lima

Con frecuencia escuchamos debatir sobre el aporte de economistas, politólogos, educadores, sociólogos, entre otras profesiones, en el desarrollo de un país. Nuestra mirada atiende los análisis de coyuntura, que sin duda alguna son necesarios y valiosos. En esta oportunidad queremos invitarlos a considerar el aporte de otro actor social: el artista; acercarnos a sus contribuciones en el desarrollo de procesos comunitarios que apuntan a la transformación de nuestras sociedades.

Soy sacerdote jesuita, trabajo en la Universidad Católica del Táchira, Venezuela, en la Coordinación de Arte y Cultura, pertenezco a Doctor Yaso: Payasos de Hospital, organización que con más de 1.000 voluntarios atiende a los pacientes hospitalizados en instituciones de salud pública. Con 17 sedes en el país, anualmente este programa lleva adelante su trabajo en 344 hospitales, instituciones y comunidades.

Siempre he tenido interés por conocer experiencias que vinculen lo artístico y creativo con procesos de desarrollo social en América Latina. Comencé acercándome a experiencias relacionadas con el “Circo Social”; además de payaso soy acróbata en disciplinas aéreas. Conocí artistas trabajando en la formación y acompañamiento de niños y jóvenes en comunidades en riesgo, llevando procesos de participación comunitaria, reuniéndose con padres y vecinos; artistas que en algunos casos entregaban una profesión para la vida. Puedo mencionar Circo para Todos (Colombia), Circo del Mundo (Chile), Circo Criollo (Argentina), La Tarumba (Perú), la Escuela de Circo Social Fabricio Ojeda (Venezuela). Mientras profundizaba en estas experiencias participaba en Prometeo: Escuela de Circo Social, fundada hace más de 7 años por cuatro artistas desde el Instituto Universitario Jesús Obrero de Fe y Alegría.

Mi mirada se fue abriendo más allá del circo a experiencias desde el teatro, la danza, las artes plásticas, la música. Observé diferentes formatos, encontrando gran diversidad, basta comparar el Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela con las escuelas de circo social antes mencionadas.

Para ahondar en mis investigaciones en América Latina, llegué a Lima, y me dediqué a conocer programas y proyectos en los que los artistas desarrollaban hermosos procesos comunitarios. Invito al lector a que indague sobre estas experiencias, sin duda alguna quedará sorprendido por la riqueza de las mismas.

Sin agotarlas, me atrevo a referirlos a conocer en Comas a La Gran Marcha de Los Muñecones que organiza el FITECA (Fiesta internacional de teatro Calles Abiertas), y a Lunasol Teatro; en Villa El Salvador: al CIJAC (Casa Infantil Juvenil de Arte y Cultura), Arenas y Esteras, Vichama Teatro, Maromas y Saltimbanquis; en Ventanilla a C.H.O.L.O y la Casa Juvenil Pachacútec; en Lomas de Carabayllo a Puckllay.

Experiencias como Yuyachkani, La Tarumba, Bola Roja, Warmayllu, el Colectivo Ambre, y el Movimiento de Teatro Independiente, son igualmente importantes en estos procesos de desarrollo social.

Sin pretender agotarlos deseamos sumar el Foro de la Cultura Solidaria, RACE (Red de Asociaciones Culturales Emergentes), los proyectos de Alternativa Andanzas de la Pontificia Universidad Católica, Citio: Ciudad Transdisciplinar, y los proyectos de Christian Luna (Artista Visual).

Podemos continuar con otras experiencias como Mashara Teatro, la Casa Cultural Martín Olivos, la Asociación Cultural Teatro Vivo, Yawar, y Generarte.

Sabemos que hay muchas más, deseamos dar a conocer algunas y despertar el interés por conocer otras.

En todas las experiencias mencionadas se crean espacios de referencia para niños y jóvenes, algunos de ellos en situación de riesgo social; se genera tejido comunitario, se ganan espacios perdidos para la convivencia pacífica, la recreación y la solidaridad; se generan espacios de identificación, pertenencia y reconocimiento social, oportunos para el desarrollo de la juventud; espacios humanizadores de respeto a la vida y defensa de los derechos fundamentales.

Quienes participan desarrollan sus capacidades psicomotrices, la creatividad y la expresión, al tiempo que desarrollan el sentido de responsabilidad, compromiso y servicio social. Vemos a niños y jóvenes mejorando su percepción sobre sí mismos y descubriéndose capaces de crecer.

Valores como la constancia, la dedicación, la gratuidad, la necesidad de los otros, la tolerancia, el respeto hacia los demás; forman parte de la agenda diaria. En definitiva, estas experiencias se convierten en espacios de educación ciudadana y de convivencia, que sin duda alguna apuestan por el desarrollo del país, aprovechamos para agradecer a todos los artistas y creadores que generan estas experiencias para el bien de nuestra América Latina.

Publicado en abril 2012


Dizzi Perales, SJ

Profesor de Historia de la Filosofía y Relaciones Humanas y Públicas en la Universidad Católica del Táchira (UCAT). Coordinador del proyecto “Doctor Yaso” Voluntariado de la UCAT con otras universidades que se dedica al trabajo de payasos de hospital.




Campesinos, mercados y políticas públicas

(El presente artículo es una presentación del libro del mismo nombre de Eric Sabourin, a publicarse en los próximos meses. Sabourin es sociólogo, ingeniero agrónomo e investigador principal del centro CIRAT (Francia)

El libro es una reflexión profunda y detallada, sobre uno de los grandes problemas de la sociedad mundial del siglo XXI. Si consideramos que la actividad económica no consiste solamente en producir cosas sino producir, o contribuir a producir, relaciones entre personas, es un gran problema para la humanidad de hoy hacer que una parte notable de la población mundial dedicada a la producción agrícola no pierda, al contacto del sistema del intercambio mercantil, sus sistemas de relaciones con la naturaleza y con los otros, que difieren del sistema del intercambio mercantil, puesto en marcha desde hace dos siglos en Occidente. A este sistema diferente el autor lo estudia bajo el rubro general de “sistema de reciprocidad”.

La tesis general del libro es que estos sistemas de reciprocidad tienen su originalidad propia y que, sin ser exentos de limitaciones, aseguran a los que lo comparten una posibilidad de producir no solamente sus vidas, sino también sus relaciones humanas y sus valores (amistad, capacidad de compartir, solidaridad, identidad y varios otros) de manera distinta de la cultura occidental, pero quizás de manera más humana que aquella vinculada por intercambio mercantil.

La primera parte está dedicada a ofrecernos una “teoría de la reciprocidad”. En un breve resumen, podríamos destacar tres puntos de este minucioso recorrido.

El primero es la diferenciación que hay que hacer entre reciprocidad e intercambio. La reciprocidad no es un embrión de lo que será el intercambio generalizado, tal como lo afirma Levy Strauss en una perspectiva reductora. La reciprocidad es un sistema de relaciones entre personas y no un sistema de permutación de cosas como lo es el intercambio.

El segundo punto es que la reciprocidad no tiene tampoco su origen en “el don”. El don, según el autor y varios investigadores que comparten su opinión, no se entiende si no se inserta en el circuito de la reciprocidad que le da su anclaje social.

El tercer punto que se puede destacar es que la reciprocidad no se apoya sobre valores preexistentes que la dominarían. La reciprocidad es un acto repetitivo que produce, como acto, los valores que después se pueden identificar como amistad, confianza, compartir, solidaridad, etc. En la producción de bienes para el otro, cercano o menos cercano, no estoy solamente produciendo para mi interés sino para el otro y en este sentido estoy produciendo estos valores que dan constantemente identidad a nuestro grupo. Sin esta producción estos valores no existen.

La segunda parte de la obra se dedica primero a presentar un análisis detallado, sacado de la experiencia directa del autor, de diversas formas de reciprocidad, estudiando en las relaciones entre grupos campesinos en Guinée Bissau, África, en dos regiones distintas.

En el detalle de sus análisis el autor sigue demostrando con ejemplos concretos que varias formas de reciprocidad que se están dando en las dos experiencias africanas, una de sociedad de iguales y otra sociedad de castas, no pueden interpretarse como apoyadas sobre valores preexistentes. En estos ejemplos se ve que son los actos de reciprocidad los que producen valores, los cuales son compartidos entre los actores, y en este sentido desbordan cada uno de ellos, formando una especie de dimensión común, pero que no son sino el resultado repetido de esta interacción.

En la tercera parte, el autor trata la pregunta principal que anima la dinámica de toda la obra: ¿Es posible encontrar una bisagra entre el sistema de reciprocidad y el sistema del intercambio mercantil, de tal manera que no haya confusión entre los dos y que puedan convivir los dos sistemas, de modo que los sistemas de reciprocidades no sean absorbidos por el intercambio mercantil?

Una primera reflexión se dedica a la posibilidad de esta articulación en el caso de los mercados. El autor dedica una muy interesante descripción a lo que son “mercados” en distintas partes del mundo que permita no identificar “mercado” con “intercambio mercantil”. Existen varias fórmulas de “mercado” que propician la distribución de bienes entre distintos actores pero que no son por eso “intercambio mercantil” en el sentido de la competencia capitalista.

La siguiente reflexión explora el tema de la bisagra posible entre reciprocidad e intercambio mercantil, esta vez entre el sistema de reciprocidad y las políticas públicas que, hasta cierto punto, y sin hacerlo de manera siempre consciente, pueden producir dispositivos favorables a fórmulas inspiradas en el principio de reciprocidad.

En lo que toca a lo que se llama hoy desarrollo sostenible, el autor sugiere que las prácticas deben favorecer el apoyo público a dispositivos de reciprocidad locales; por ejemplo, la gestión colectiva de bienes comunes y públicos que consolidan la “multifuncionalidad” de la actividad campesina (Brasil), o la organización de mercados públicos cuyos precios son garantizados (África) o los programas de adquisición de alimentos (Brasil).

En resumen, tenemos aquí una verdadera suma de información y de reflexión sobre los problemas planteados hoy a los campesinos del mundo entero para no perder su identidad en el contacto con el sistema occidental y reactivar sus recursos antropológicos en este contacto, en vez de no ver otra pista de desarrollo que la total inmersión en el sistema de intercambio mercantil. En este sentido es un libro de inmenso valor para cualquier persona que se interese por los problemas de desarrollo hoy.

Publicado en abril 2012


Bernardo Haour, SJ

Universidad Antonio Ruiz de Montoya.