¿Salvado por la campana?

Primer Acto: Nuevo gabinete

Con un largo discurso Mercedes Araoz se presentó al Congreso y obtuvo el voto favorable de la mayoría fujimorista. Araoz presentó una larga lista de inversiones públicas, con ansiadas y muy necesarias carreteras, puertos, aeropuertos, redes de fibra óptica, agua y desagüe; el problema es que eso significa muy poco, ya que la política fiscal del gobierno no permite elevar sustancialmente la inversión pública (apenas se recuperará en el segundo semestre del brutal hachazo que la cortó antes). Lo que manda es el presupuesto, y como estamos ya con un déficit fiscal muy cerca del tope de 3% (que se aprobó con los votos del fujimorismo) y en vez de aumentar la recaudación está a la baja, si se incluyen nuevas inversiones deben salir otras.

El gobierno PPK confía en que el alza del precio internacional del cobre y el zinc sea suficiente para empujar la economía y que, ahora sí, el “destrabe” de proyectos funcione. Pero su discurso de inversión pública se agotará muy pronto, apenas lleguen al tope presupuestal. Al mismo tiempo carecen de cualquier atisbo de política social y una reforma tributaria sigue esperando mientras, desde el fujimorismo, se proponen proyectos de ley para exonerar a diversos sectores empresariales.

Segundo Acto: El Indulto

El indulto a Alberto Fujimori, a pesar de no haber posibilidades legales para el mismo, sigue entrando en la agenda nacional por boca de PPK. La razón de fondo es que, un grupo del sector empresarial se vio vinculado y beneficiado durante el gobierno del expresidente, hoy preso, Alberto Fujimori. Hoy, como ayer, esa clase social se pasea por los pasillos de Palacio de Gobierno. La “República empresarial”, como acertadamente la ha bautizado Francisco Durand, no tiene malos recuerdos de la dictadura, se trata de demócratas muy precarios.

Menos todavía van a preocuparse por la ética o la equidad. Frente al escándalo de Odebrecht, algunas empresas peruanas se han visto implicadas en el escándalo de corrupción. No por gusto, dentro del Índice de Competitividad Global, en cuanto al “comportamiento ético de las empresas”, el Perú está en el puesto 121; es decir, dentro del 10% PEOR a nivel mundial.

Entreacto: Sin Proyecto Nacional

En Ecuador ya se utiliza el llamado “etiquetado semáforo”, el cual no indica los valores nutricionales de los productos a consumir.

Nuestra clase empresarial, esa de la que PPK es su representante más orgánico, no tiene una visión nacional de futuro. Parecen muy confiados en un repunte minero tras el alza de precios internacionales o por nuevos negocios en la construcción con APPs, gracias al reimpulso del Estado, mientras no se asume la importancia de la diversificación industrial para un crecimiento sostenido. ¿Algo dicen sobre los retos del cambio tecnológico y la robotización a nivel mundial por sus impactos sobre el empleo? ¿El medio ambiente es para ellos algo más que una palabra incómoda, aunque el calentamiento global nos traiga más fenómenos “El Niño”?

Miremos más de cerca un problema muy serio y directo: el agravamiento de la obesidad y el cáncer producido por la comida chatarra. El Perú tiene un serio problema de sobrepeso y obesidad ya que 58% de mujeres que tienen entre 15 y 49 años sufren esa condición (no hay una estadística equivalente en hombres), porcentaje que ha aumentado en 30 puntos porcentuales en los últimos veinticinco años, sobre todo entre los pobres. Este es un serio problema de salud pública ya que, como resume el Ministerio de Salud, “se ha documentado en obesos un incremento del riesgo de padecer cáncer de esófago, cérvix, mama, colon, recto, riñón, páncreas, tiroides y vesícula biliar. El porcentaje de cánceres atribuidos a la obesidad varía de acuerdo al tipo de cáncer, llegando hasta el 40% en el caso de los cánceres de endometrio y esófago”.

Para empezar a enfrentar este problema, en mayo del 2013 se promulgó la Ley 30021, de Alimentación Saludable, pero recién se reglamentó 4 años después. El reglamento promulgado por este gobierno es bastante favorable a los grandes monopolios alimenticios, ya que permite que no se etiqueten como altos en azúcares, sal y grasas productos que tienen esas sustancias en proporciones por encima de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Este etiquetado será obligatorio desde los seis meses de promulgado el manual de Advertencias Publicitarias, dando 40 meses para poner topes algo más exigentes (pero aún encima de las recomendaciones internacionales). Aun así, es un inicio.

La cuestión es que un lobby de la industria, apoyado tanto por la bancada fujmorista como por el oficialista Salvador Heresi, quiere traerse abajo esta reglamentación, bajo el pretexto de reemplazarla por una opción mucho más favorable a los monopolios industriales, y confusa para los consumidores, el llamado “semáforo”. Ni siquiera el hecho de que vidas estén en juego hace pestañear a estos grupos.

Ultimo acto: ¿Salvado por la campana?

El presidente Kuczynski dijo, hace unas semanas, que “la reactivación económica está en plena marcha”. De ser así, eso podría darle, a mediano plazo, un aire de popularidad que, dadas las últimas encuestas, bien que lo necesita. Son buenos deseos pero que no han llegado a la gente de la calle.

Un indicador clave es la creación de puestos de trabajo en empresas: el último dato referido a setiembre muestra una caída de 1,2% anual, siendo el peor sector la industria, donde la caída registrada es de 4,7%. Así que no, el empleo no se ha recuperado. Ojo, estos son verdaderos empleos y no la sobrevivencia vendiendo cualquier cosa por las esquinas a la que los peruanos se ven obligados precisamente porque no hay trabajo. Si se mezclan los datos de empleo con los de la sobrevivencia, sale un arroz con mango que confunde en vez de ayudar. Según una encuesta paralela a la anterior, en el tercer trimestre del año, en Lima se han perdido 49 mil puestos de trabajo y los ingresos reales de los trabajadores han caído en 2,5%. Para los trabajadores, que son la gran mayoría de la población, las noticias no son positivas, aunque la bolsa de valores registre que las cien empresas más grandes han visto subir sus ganancias en 217%.

Es que por el precio del cobre ha seguido subiendo y se está manteniendo encima de los $ 3,10 la libra, frente a $ 2,20 que llegó a estar a inicios del 2016.  Los precios de lo que exportamos han crecido 13% en promedio desde inicios de este gobierno, en especial de productos mineros, que son más del 60% de nuestras exportaciones totales. La subida es importante y está ampliamente estudiado que el crecimiento de la economía peruana depende de los precios internacionales de las materias primas: este velerito depende de que venga viento favorable del norte y hasta ahora es poco lo que se ha hecho para dotarlo de motores propios en la industria y otros sectores diversificados.

¿Por qué el empleo no se recupera? Usualmente cuando suben los precios de los metales, las arcas del estado se llenan y eso hace que el estado pueda gastar más. Pero en setiembre todavía los ingresos tributarios fueron 2% menos que el año pasado; la inercia y las malas políticas vienen frenando la recaudación fiscal. Por otro lado, el gasto y la inversión pública fueron recortados brutalmente en los primeros doce meses de este gobierno, pero ahora último sí muestran una recuperación. El que el gasto público recién haya empezado a avanzar en los últimos meses es posiblemente la razón por la cual no ha tenido efectos en el conjunto de la economía, ya que una reactivación depende de efectos acumulativos y multiplicativos que tardan unos meses.

La búsqueda de trabajo es la principal preocupación de los miles de jóvenes que cada año ingresan al mercado laboral.

El segundo mecanismo por el cual los mayores precios de los metales empujan la economía peruana es el canal financiero: los mayores precios de materias primas suelen traer inversión y capitales. Esto no está sucediendo de manera masiva, aunque hay indicadores que señalan que la inversión privada se viene recuperando un poco, por ejemplo, las importaciones de maquinarias y equipos están aumentando, en lo que algunos llaman un “brote verde” de la recuperación económica.

¿Será suficiente lo que estamos viendo para una creación vigorosa de empleos como la que necesitamos? No lo creo. Recordemos que son cerca de 300 mil puestos de trabajo que deben crearse cada año solamente para darle cabida a los jóvenes que se incorporan al mercado de trabajo, a lo que habría que sumar otro tanto si queremos enfrentar en serio la enorme falta de empleo e informalidad (70%) existente.

El problema sigue siendo una mala política económica que prioriza el ajuste fiscal antes que la reactivación y que no enfrenta el serio problema de la baja presión tributaria ni la necesaria diversificación productiva. Como esta política neoliberal se mantiene, el crecimiento depende de que los buenos vientos internacionales continúen y se fortalezcan. Es como si la principal tarea de Claudia Cooper, Ministra de Economía y Finanzas, fuera rezar, cuando lo que debe hacer es construir motores propios y pisar el acelerador a fondo.

Verano 2017-2018


Pedro Francke

Economista, investigador y consultor experto en Pobreza, Salud y Políticas Sociales.




Testimonio de la primera Congresista de EE.UU. nacida en la India

Traducción: Sarah Brady

Pramila Jayapal es una política estadounidense de origen indio, miembro de la Cámara de Representantes (representa al 7º distrito de Washington) y perteneciente al Partido Demócrata. Desde su condición de migrante y política, ella comparte su experiencia y la misión que siente para con el país en este discurso adaptado que dio durante la ceremonia de graduación de escuela secundaria Franklin.

Es un verdadero honor servir como la primera mujer india-americana en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, la primera mujer Representante de mi distrito, y una de los seis miembros del Congreso nacidos fuera del país.

Esta es mi experiencia como mujer inmigrante que vino a este país a los 16 años para estudiar en la universidad, la cual me formó en lo que soy y por lo que lucho hoy. ¿Quién se hubiera imaginado que llegaría a ser Representante en el Congreso de los Estados Unidos? Les aseguro que no tenía la menor idea.

Soy una inmigrante orgullosa, nacida en India. Vine sola a Estados Unidos a los 16 años. Mis padres tomaron todos sus ahorros -unos $5,000 dólares en ese entonces- y los usaron para enviarme a la universidad porque creían que aquí encontraría la mejor educación y tendría un futuro brillante. Honestamente, yo no entendía el alcance de ese sacrificio hasta que mi proprio hijo cumplió los 16 años. Entonces comprendí qué valor se requiere para enviar a tu único hijo a cruzar un océano, quizás para nunca volver. Y debido a nuestro sistema migratorio quebrado, pasaron 18 años hasta que pude obtener la ciudadanía estadounidense, por lo que nunca pude traer a mis padres y hemos vivido en continentes separados todo este tiempo.

Llegando aquí, desde la India, mis padres tenían tres profesiones en mente para mí: doctora, abogada o empresaria. En ese tiempo, no teníamos dinero y solo podía hacer una llamada a casa cada año. ¡No había Skype ni nada de eso! Así que, en mi segundo año de universidad, usé mi llamada a casa para decirle a mi padre que ya no quería estudiar Economía, quería estudiar Lengua Inglesa. Luego sostuve el teléfono a un brazo de distancia de mi oído mientras él gritaba: “¡No te mandé a Estados Unidos para aprender inglés, ya sabes hablar inglés!”

Él estaba preocupado, como todo padre, así que le prometí que obtendría el mismo trabajo con un título en Lengua Inglesa que con uno en Economía. Por eso trabajé para un banco de inversiones en Wall Street y obtuve mi maestría en Negocios antes de darme cuenta que necesitaba hacer lo que yo amaba y lo que hacía cantar a mi corazón. Y necesitaba hacer que mi vocación y mi trabajo fueran uno.

Entonces dejé el sector privado y trabajé por toda una década en salud pública global, viviendo en comunidades de Tailandia y la India. Regresé a los Estados Unidos a fines de la década de 1990, tuve un hijo… y luego sucedió el 11 de setiembre.

Ese fue mi despertar político. En esos terribles días después del 11 de setiembre, algunos crearon un caldo tóxico utilizando ingredientes de miedo y patriotismo, intentando manipular al público y suprimir la disidencia. Decían que esa diversidad que tanto apreciamos estaba contaminada, que debíamos temer a las personas diferentes a nosotros. Vimos cómo personas con turbantes y piel marrón fueron sometidas a juicio -literal y figurativamente- por el color de su piel, su religión o su país de origen. Esta fue una de las horas más oscuras de la historia de nuestro país, y los efectos de esos tiempos aún permanecen.

Fui motivada a actuar por miembros de la comunidad que llegaron a mí, movidos principalmente por la preocupación de lo que pasaría con sus hijos.

Fundé Hate Free Zone -luego cambió de nombre a OneAmerica- para luchar por los derechos del inmigrante -civiles y humanos-. Dirigí esta organización durante once años, hasta llegar a ser la organización de defensa del inmigrante más grande del Estado. Hemos demandado exitosamente a la administración Bush, impidiendo la deportación ilegal de 4,000 somalíes musulmanes: padres, hermanos, hijos y tíos. Luchamos contra la islamofobia -esa misma islamofobia que vemos de nuevo hoy-; organizamos a miles de personas en todo el estado para demandar una reforma migratoria que dé paso a la ciudadanía a 11 millones de inmigrantes indocumentados; lideramos la lucha por la Ley DREAM[1] a nivel federal y estatal, con muchos otros; y se registró a 23,000 nuevos ciudadanos inmigrantes para votar.

A pesar de haber trabajado alrededor del mundo y fundar OneAmerica, nunca imaginé postular a un cargo político. Pero un día pensé, después de muchos intentos por tratar que los políticos elegidos nos apoyen en lo que necesitábamos, ¿por qué no postular? Al no postular estaba cediendo un espacio político muy importante. Y, particularmente, como mujer y persona “de color”, no veía suficientes personas como yo en esos espacios.

Me lancé al Congreso de mi Estado, siendo la primera mujer surasiática-americana elegida para el congreso de Washington, y luego la primera mujer india-americana en ser elegida para la Cámara de Representantes de los Estados Unidos.

El recorrido de nuestro mundo hoy puede sentirse alejado de la visión del Dr. Martin Luther King, de donde pensábamos que estaríamos. Estamos en un mundo donde el odio y la discriminación caracterizan gran parte de nuestra política, donde el presidente de los Estados Unidos ignora la Constitución y propone la prohibición del ingreso de personas de países musulmanes, donde hay gente que niega la existencia del cambio climático y bloquea el esfuerzo para salvar nuestro planeta para la generación de nuestros hijos, donde las vidas afro-americanas no parecen importar, donde la atención médica parece más un lujo que un derecho.

Jóvenes y familias enteras han salido a las calles de Estados Unidos a marchar en contra de las medidas restrictivas contra los inmigrantes.

Un mundo donde la universidad es un costo inaccesible para muchos: el estudiante promedio, en los Estados Unidos, se gradúa con $40,000 en deuda acumulada.

Pero sí creo que esta generación logrará salvar al planeta. Esta generación entiende, como quizás ninguna otra anterior lo ha entendido, que no estamos aislados en nuestras luchas. Somos interseccionales. Suelo decir que no soy mujer el lunes, inmigrante el martes, trabajadora el miércoles o mamá el jueves, soy todas esas cosas todo el tiempo.

Esta generación entiende la interseccionalidad no como un concepto, sino como una experiencia vivida. Ellos comprenden que, para crear la comunidad deseada, no podemos centrarnos en una jerarquía de opresiones, sino más bien que la justicia racial, económica y de género deben estar inextricablemente unidas; que la diversidad importa no como un casillero para marcar, sino porque las mejores decisiones son las que hacemos cuando todas las voces están presentes; y que el racismo institucional debe ser derribado y que es la equidad y no la igualdad lo que buscamos.

Recuerden -y esto viene de alguien que ha sido arrestada por liderar protestas de desobediencia civil y que cree que la organización comunitaria es el único camino que nos mueve hacia adelante- que, si bien debemos oponernos a la injusticia y participar plenamente de la resistencia, también debemos PROPONER la justicia.

¿En qué tipo de mundo queremos vivir?, ¿cuál es la visión por la que estamos dispuestos a luchar? Por eso propuse la Ley “Universidad para todos” en la Cámara de Representantes y he trabajado con Bernie Sanders, quien la presentó en el Senado, para asegurar estudios universitarios gratuitos e INVERTIR en nuestros jóvenes, para que no estén atados a una deuda insuperable solo por perseguir esa educación que nuestro país necesita de ellos.

Por eso también estoy orgullosa de ser parte de la lucha para asegurar un sueldo mínimo de $15 por hora en mi ciudad de Seattle, y pelearé en el Congreso para que cada persona, en cada ciudad y pueblo de mi país, tenga un salario decente que les permita poner comida en la mesa, un techo sobre su cabeza y envejecer con dignidad. Y por eso he creado una junta política de justicia ambiental en el Congreso, porque el cambio climático es nuestra más grande amenaza como sociedad. Debemos asegurarnos de avanzar en este tema mientras también nos aseguramos que las personas de grupos marginalizados y de bajos recursos -quienes son los más afectados por el cambio climático- tienen la posibilidad de encontrar la ayuda que necesitan para hacer la transición a una economía de energía sostenible.

Esa es mi agenda. Cada quien tendrá que pensar la suya. Pensar no solo a qué van a OPONERSE, sino también que van a PROPONER. ¿Cuál es su solución a los problemas que enfrentamos? Y más que todo, recuerden el poder que tienen. Nadie se los puede quitar. Y si alguien les dice que no pueden hacer algo, que no son suficientemente buenos, o fuertes, o inteligentes o lo que sea, les sugiero voltear y decirles: “mírame hacerlo”. No se lamenten, organícense en sus comunidades. No se sienten, pónganse de pie. Así que, mientras hacemos nuestro camino en el mundo, recordemos las palabras y la vida del Dr. Martin Luther King.

El amor transforma. El amor es poder. El amor resalta la grandeza que compartimos, y hace posible lo imposible.

——————————-

[1] Ley de Desarrollo, Ayuda y Educación de Menores Extranjeros.

Verano 2017-2018


Pramila Jayapal

Miembro de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos. Representa al distrito 7° de Washington. Anteriormente se desempeñó como directora ejecutiva de OneAmerica, un grupo de defensa de la inmigración.




Alternativa para Alemania: un partido conservador captado por la ultra-derecha

El mal manejo de la crisis de refugiados en Europa, y su llegada a Alemania, ha exacerbado temores y rechazos en la población.

“El retorno de la ultraderecha en Alemania y sus cimientos nazis” o “¿Vuelven ‘los nazis’ en el Bundestag?”, así se leían los títulos de artículos periodísticos tras las últimas elecciones parlamentarias para el Bundestag (el parlamento alemán) en el cual el partido populista de la ultra derecha, Alternativa para Alemania (AfD), obtuvo 12,6% del voto popular. Con 32,9% y 20,5%, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD), respectivamente, en coalición desde 2013, vivieron una derrota histórica. La noticia de que un partido nacionalista entrase en el Parlamento Alemán por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial causó sorpresa y preocupación internacional. ¿Pero es la AfD un partido neonazi? Vale la pena reflexionar sobre la trayectoria de este joven partido político para entender su impacto en el panorama político alemán.

Es cierto que la AfD es el primer partido político abiertamente chauvinista y xenófobo que obtiene escaños en el Parlamento Federal desde la Segunda Guerra Mundial. También es cierto que algunos políticos de la AfD coquetean con un discurso neonazi. Sin embargo, es una cruda simplificación concebir a la AfD como un partido neonazi –en contraste, por ejemplo, con el partido neofascista Partido Nacional demócrata de Alemania (NPD)[1]-.

El grupo que impulsó la fundación de la AfD en abril 2013 estuvo integrado por profesores, economistas, políticos y periodistas liberales conservadores, muchos de ellos ex miembros de la CDU, del Partido Liberal (FDP) y hasta del partido de ultra izquierda, Die Linke. El fundador principal de la AfD fue un profesor de economía de la Universidad de Hamburgo, Bernd Lucke. La ideología que unió a ese grupo fue su euroescepticismo: rechazaban el euro y los rescates a los países periféricos de la Unión Europea (UE) y aspiraban a la disolución ordenada de la zona euro y a la vuelta del marco alemán. El partido argumentaba que los bancos, los fondos de cobertura y los grandes inversores privados deberían pagar los costos de sus operaciones de alto riesgo. De tal manera que en la campaña electoral de las elecciones parlamentarias de 2013 dominaban dos temas: el euroescepticismo y la democracia directa.

Es importante destacar que esa primera generación de políticos de la AfD se autodenominaba como «eurocrítico» y no «antieuropeos», buscando desvincularse de la extrema derecha y acercarse más a los liberales. Rechazaban la idea de una unión de transferencia o un estado europeo centralizado: el partido estaba a favor de una Europa de estados soberanos con un mercado interno común, pero querían racionalizar la UE y reducir su burocracia. Buscaban cambiar los tratados europeos para permitir que cada estado pueda salir del euro, la reorganización de la política de inmigración para establecer un sistema basado en méritos (utilizados en democracias como Canadá, Australia y el Reino Unido), y que los solicitantes de asilo puedan trabajar a nivel nacional. Apenas meses después de su fundación, y bajo la candidatura de Lucke, la AfD como partido liberal conservador obtuvo el 4,7% de los votos, casi alcanzando el 5% establecido por la ley para entrar al Bundestag.

Todo eso cambió en el 2015. En la denominada “crisis de refugiados” llegaron cerca de 1 millón de solicitantes de asilo a Alemania, sobre todo de países musulmanes como Siria, Afganistán e Iraq. Esa inmigración fue desordenada (en gran parte por la falta de voluntad política de muchos líderes europeos para brindar ayuda y una solución solidaria) y, por lo tanto, estuvo acompañada de serios problemas logísticos y de integración. Es en ese contexto que surgieron las luchas internas entre diferentes facciones de la AfD, entre el grupo moderado y cercano al conservadurismo liberal de Bernd Lucke y el otro, mucho más derechista y cercano al conservadurismo nacionalista liderado por Frauke Petry. Petry y sus seguidores ganaron, Lucke y sus confidentes dejaron el partido.

Con la victoria del ala Petry, la inmigración musulmana se convirtió en el eje central de la retórica de la AfD, que se autoproclamó el salvador de la nación alemana en contra de la “invasión musulmana”. Así, en la campaña electoral de las elecciones parlamentarias de 2017 solamente dominaba un tema: el control de las fronteras con un evidente tinte xenófobo, e islamófobo[2]. El partido demandó la reintroducción de controles en las fronteras alemanas o incluso el “cierre” de las fronteras, la pérdida del derecho de asilo para las personas de países que la AfD consideraba “países de origen seguros” (como por ejemplos los países del África del Norte).

Contrario a lo que muchos piensan, la AfD no tiene cimientos nazis, sino cimientos liberales conservadores, pero dicho partido fue captado por portavoces que cada vez más utilizan el lenguaje de la ultraderecha y capitaliza, de esa manera, el apoyo de los grupos extremistas, volviéndose cómplice de sus agendas. Desde el 2015, los líderes de la AfD provocan, con el uso de un vocabulario neonazi, lo que resultó en varias demandas por amotinamiento del pueblo (Volksverhetzung), un concepto del derecho penal alemán que prohíbe la incitación al odio contra un sector de la población. Para dar algunos ejemplos: el presidente de la AfD en el estado de Turingia, Björn Höcke, demandó cambiar los términos de tratar al período nazi, para lograr un “giro de 180 grados en la política del recuerdo” y llamó el Monumento del Holocausto en Berlín un “monumento de la vergüenza”. El candidato del Bundestag del Dresde, Jens Maier, relativizó la acción del terrorista de derecha noruego Anders Breivik, diciendo que este se había convertido en un asesino en masa por “desesperación” sobre los extranjeros. Contra Höcke y Maier se abrieron procedimientos de exclusión del partido, pero sin consecuencias.

Cartel con publicidad a favor del partido Alternativa para Alemania (AfD), el texto dice: “Detener la islamización. ¡Vota por AfD!”

Muchos se preguntan si la AfD va a ser en el futuro la tercera fuerza en la política alemana. Por un lado, se puede argumentar que la victoria de la AfD se basa en el tema de la inmigración y que ese tema no tiene una solución fácil. La estrategia de Merkel ha sido rehuir cualquier debate sobre asuntos fundamentales, incluyendo los problemas reales que se dieron con la –éticamente correcta– acogida de los refugiados en 2015. Con el resultado electoral de este septiembre está pagando el precio de lo que muchos perciben como arrogancia política: 89% de los votantes de AfD piensa que las políticas de inmigración de Merkel ignoran las “preocupaciones de la gente” y 85% quiere fronteras nacionales más fuertes. Las decisiones que se toman en las cabinas de votación tienen un fuerte componente emocional, y existen pocos temas tan emocionalmente cargados como la inmigración y el miedo al “otro”.

Por el otro lado, la AfD es un partido débil, dividido por batallas internas. Frauke Petry, hasta entonces copresidenta del partido, y últimamente líder de la “nueva ala moderada” del mismo, y algunos de sus seguidores, se negaron a unirse al grupo parlamentario del partido y renunciaron a la AfD días después de su victoria electoral. Con eso parece que el partido fue captado una segunda vez por un auto-coup (autogolpe) de la ultra ultraderecha. Sin embargo, la relación con sus votantes, que se define más por oposición a otros partidos, es débil: 60% de los votantes de AfD ha votado “contra el resto de partidos”, y solo el 34% por convicción a AfD, 82% piensa que 12 años de Merkel fueron suficientes.

Similar a las elecciones previas, la campaña electoral de los grandes partidos fue aburrida y mostró que no hay real diferencia entre el CDU y el SPD, partidos políticos que, durante las últimas décadas, han convergido hacia el centro político. Muchos optaron por votar por uno de los partidos pequeños debido a que la batalla entre estos dos se considerada ya decidida. De esta manera, otros ganadores fueron el Partido Democrático Libre (FDP) y el Partido Verde (Grüne).

Para la AfD será difícil presentar una política de oposición coherente, una verdadera “alternativa para Alemania”. Si su estrategia se basa solamente en provocaciones y apelaciones al ideario de la ultraderecha y neo-nazi, es poco probable que vayan a poder mantener dos tercios de sus votantes, mientras los que sí son votantes frustrados, probablemente conservadores y hasta xenófobos, no se identifican con el ideario autoritario, anti-democrático, racista y neofascista del nazismo.

——————————————————————————

[1] La NPD carece de representación en el Bundestag y los parlamentos regionales, pero tiene un representante en el Parlamento Europeo. En el pasado ha sido representado en los parlamentos regionales de los estados de Sajonia y Mecklemburgo-Pomerania Occidental.
[2] Según la AfD, “el islam no pertenece a Alemania”, los minaretes y el uso de burkas deberían prohibirse.

Verano 2017-2018


Feline Freier

Profesora del Departamento Académico de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad del Pacífico e investigadora del CIUP. Ha brindado asesoría a diversas instituciones y organizaciones internacionales como la Fundación Naumann para la Libertad, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Unión Europea (UE) en Alemania, Argentina, Uruguay, Ecuador y Sudáfrica. Es afiliada del Refugee Law Initiative de la Universidad de Londres e integrante fundador del Colectivo Internacional de Jóvenes Investigadores en Migración (CIJIM).




La dura realidad de la desnutrición crónica infantil en la Amazonía

A pesar de la notable reducción de Desnutrición Crónica Infantil (DCI) que ha registrado el país en los últimos 10 años, aún se mantienen significativas brechas entre diversos grupos y estratos sociales.

Entre el año 2006 y el 2017 la DCI, en menores de cinco años, se redujo a nivel nacional del 29% al 13.1%; es decir, una reducción de 55% para el periodo. A nivel urbano, alcanza al 8% de los niños menores de cinco años, mientras que en las zonas rurales alcanza al 27%. La prevalencia en el quintil[1] de mayores ingresos es solo del 3.6%, mientras que en el quintil de menores ingresos es del 30.3%[2].

Sin embargo, las mayores prevalencias en el país se registran en comunidades indígenas de la Amazonía. Estudios de campo realizados en comunidades Awajum, Wampis, Quichuas, Shapra, Candoshis y Ashanikas registran prevalencias entre 50% y 60%, proporción que es similar a la que se registraba en estudios realizados entre los años 2,000 y 2,005[3]. Es decir, los progresos registrados en casi todo el país no han tenido el mismo correlato en el caso de estas comunidades.

La DCI se reconoce porque el niño tiene una talla inferior a la que debería tener para su edad, de acuerdo a su potencial de crecimiento y a los estándares de crecimiento infantil que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Se presenta especialmente durante los 36 primeros meses de vida, debido a que durante esa etapa de la vida el niño y la niña alcanzan su máximo potencial de crecimiento y desarrollo. Por otro lado, el niño en esta etapa es más susceptible a enfermarse, especialmente por enfermedades infecciosas, como diarreas y enfermedades respiratorias, lo que se asocia a educación de los cuidadores y a las condiciones del medio en que crece el niño, especialmente la vivienda y el acceso a servicios de saneamiento básico y agua segura.

El problema de fondo de la DCI es que todos los órganos no crecen ni se desarrollan de acuerdo a su potencial. Ello es particularmente importante en el caso del desarrollo del sistema nervioso central, pues es durante el embarazo y los primeros tres años de vida que el cerebro forma las neuronas y se desarrollan las sinapsis[4] principales para el desarrollo de la capacidad cognitiva, emocional, motora, sensitiva, etc., que implica las inteligencias múltiples. La desnutrición crónica pone en cuestión las posibilidades de desarrollo humano para toda la vida.

En esa perspectiva, la DCI es una enorme amenaza para la supervivencia y desarrollo de los pueblos indígenas de la Amazonía.

Para promover y proteger la salud del niño se requiere que en el hogar se brinden los cuidados necesarios y se haga uso de los servicios de los establecimientos de salud, los que deben de estar disponibles, brindando un paquete básico de servicios materno infantiles, incluyendo el control y promoción del crecimiento y desarrollo de los niños. Por otro lado, será necesario que en la vivienda se cuente con los servicios básicos de saneamiento (agua y desagüe), se realicen buenas prácticas de higiene, especialmente el lavado de manos. Así mismo, deberá accederse a alimentos con alto valor nutricional, debiendo priorizarse la alimentación de gestantes y niños pequeños.

Hay que resaltar que, en relación a la forma como se implementan actividades para reducir la DCI, los programas e intervenciones definidas y planificadas a nivel nacional no han sido adecuados al contexto geográfico, cultural, social y económico de los ámbitos indígenas amazónicos; incluso las comunidades y los representantes de las organizaciones indígenas no han tenido ningún tipo de participación y corresponsabilidad en la implementación de estas acciones.

Es fundamental tener en consideración los aspectos antropológicos y culturales en la planificación e implementación de las intervenciones para reducir la desnutrición crónica en la Amazonía. Ello implica la necesidad de generar soluciones desde las propias comunidades, haciendo uso de los recursos disponibles, apoyando con intervenciones externas sostenibles y adecuadas a la cultura de las comunidades.

En el caso de la anemia infantil y en gestantes, el Perú registra una de las prevalencias más altas de la Región de las Américas. Para el año 2016, el 43.5% de los niños menores de tres años de edad registran algún grado de anemia. La anemia casi no ha tenido progresos en los últimos diez años en el país, y los niveles de prevalencia son altos tanto a nivel urbano como rural, así como en los estratos de mayores ingresos (28%), frente a los de menores ingresos (56%). Los estudios realizados en las comunidades indígenas amazónicas muestran una prevalencia de anemia que supera el 60% en el caso de los niños menores de tres años de edad.

La principal causa de anemia en el Perú es el déficit en el consumo de alimentos ricos en hierro en niños de entre 6 y 36 meses de edad y en las madres gestantes. Se estima que los niños consumen solo la tercera parte de sus requerimientos diarios de hierro.

En el caso de las poblaciones que habitan en la Amazonía, una causa importante que explica la alta prevalencia de anemia es la multiparasitosis, que afecta a toda la población amazónica. Por otro lado, es probable que la contaminación de los ríos con metales pesados, debido a la contaminación que produce la minería informal y la producción de cocaína, sea una causa importante de anemia.

Las acciones para reducir la DCI y la anemia en comunidades indígenas amazónicas tienen como requisito generar las condiciones propicias para que las intervenciones que se desarrollan desde el sector salud, en todos sus niveles, y las que se desarrollan desde otros sectores (Vivienda, Cultura, Agricultura, Producción), alcancen logros y sostenibilidad. Para ello será necesario:

  • Lograr la participación de las comunidades y organizaciones indígenas en la implementación de las acciones, promoviendo la corresponsabilidad en la ejecución de las actividades comunitarias.
  • Identificar las barreras que limitan la ejecución y logros de las intervenciones que se implementan en el hogar, comunidades y establecimientos de salud, a través de la implementación de “diálogos interculturales” en nutrición materno-infantil.
  • Adecuar las acciones de comunicación social, educación comunitaria y oferta de servicios de salud para la reducción de la DCI y la anemia a las necesidades de las comunidades.
  • Ejecutar y promover la realización de estudios que permita identificar las causas de la alta prevalencia de anemia y DCI en la población infantil y gestantes.

La reducción de la anemia y la desnutrición crónica infantil en las comunidades indígenas de la Amazonía debe convertirse en una prioridad de los Estados que forman parte de la cuenca amazónica, particularmente en el caso peruano, en donde, no obstante, la notable reducción de la DCI en los promedios nacionales y en la mayor parte de las regiones del país, no se ha registrado avances en las comunidades indígenas. Es un imperativo ético, condición para reducir las inequidades y crear condiciones para la supervivencia y desarrollo de los pueblos indígenas amazónicos.

————————————————

[1]  El método de los Quintiles de Ingresos divide a la población en cinco grupos, cada uno representando alrededor del 20% del total. El 1er quintil agrupa a los que tienen menos ingresos y el 5º quintil a los de mayor ingreso. [N. E]
[2]  Encuesta Nacional de Demografía y Salud 2016 (ENDES): Informe principal. Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) Perú.
[3]  Estudio de Línea de Base del Proyecto de Desarrollo Humano Sostenible en el Rio Santiago. 2004. Plan Binacional Perú Ecuador. Publicación de UNICEF.
Estado de la salud y nutrición de los niños menores de 5 años pertenecientes a las poblaciones indígenas y no indígenas de las provincias de Bagua y Condorcanqui, Región Amazonas – 2012. Informe Técnico. Publicación OPS Perú.
Estado de la salud y nutrición de los niños menores de 5 años pertenecientes a las poblaciones indígenas y no indígenas de las provincias de Datem del Marañón, Región Loreto – 2014. Informe Técnico. Publicación OPS Perú.
[4]  Mecanismo de comunicación entre dos o más neuronas, con el fin de transmitir masivamente un impulso nervioso destinado a coordinar una función en el organismo.

Verano 2017-2018


Mario Tavera Salazar

Médico Pediatra. Asesor de salud y nutrición del Programa Mundial de Alimentos – Perú