Crecimiento económico de Piura: ¿beneficios para quién?

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En los últimos dos años Piura ha recibido el impacto de un nuevo y extraordinario fenómeno como parte del boom económico en esta zona del norte del país, este es la instalación de grandes malls o tiendas por departamentos: Open Plaza, que se extiende sobre un área de 52,000 m2 y que trajo a su marca estrella Tottus; Plaza Vea y Ripley (dentro de Plaza del Sol), inaugurados a fines del año pasado, se sumaron a Saga Falabella, Topy Top, Maestro Home Center y a las cadenas de farmacias Fasa, Inkafarma y BTL; y en los próximos meses se abrirá Plaza de la Luna, con el que se completa un interesante circuito que ha cambiado el rostro de Piura y su dinámica comercial.

Estas iniciativas de comercialización masiva de bienes y servicios no han sido fortuitas; las empresas han realizado concienzudos estudios que han revelado el incremento de la capacidad de consumo de un amplio sector de la población piurana, producto de una mejora en los ingresos, proveniente de un mayor nivel de empleo en sectores como la agroindustria y la construcción.

Sin embargo, si bien estos centros comerciales ofrecen una imagen de urbanismo y modernidad a la capital norteña, atrayendo el turismo e incluso mejorando el ornato público, la otra cara de la moneda se refleja en la reducción de las ventas de los comerciantes del mercado central, el cierre de pequeños negocios y comercios, y el progresivo incremento de la delincuencia común. Además, nada demuestra que los beneficios económicos de este emporio comercial lleguen realmente a los sectores más necesitados de la Región; tan es así que gran parte de los productos agrícolas que se expenden en estos hipermercados no provienen de los pequeños productores piuranos. La precariedad del empleo no ha variado, y las utilidades que se producen simplemente se remesan a las matrices de las empresas en Lima y no se ahorran ni se gastan en la Región.

El crecimiento económico de Piura es incuestionable. En abril de 2011 Piura exportó US$ 170,8 millones. Esto es 21,2% más que en el mismo mes del año pasado. En general, el crecimiento piurano está alrededor del 7 u 8%, e incluso hay sectores que están creciendo muy por encima del promedio nacional. No obstante, debe tenerse en cuenta que, en medio de la aparente bonanza económica, entre 2009 y 2011 la pobreza (aunque bajó en el resto del país) en Piura aumentó 3 puntos. Asimismo, 7 de cada 10 pequeños agricultores piuranos son pobres, y de estos al menos 4 son pobres extremos. Entonces, es factible colegir que el fenómeno nacional –crecimiento con exclusión- se repite en Piura con intensidad.

Piura tiene productos emblemáticos de exportación (mango, café, banano, productos hidrobiológicos) que es necesario impulsar, implementando mecanismos que faciliten el fortalecimiento de las cadenas productivas y promuevan la competitividad de la micro y pequeña empresa agrícola y comercial, carente de recursos y medios logísticos para enfrentar la sobreoferta proveniente de otras regiones del país, e incluso del exterior, que influyen en precios por debajo del mínimo de equilibrio productivo, lo que afecta a los productores locales.

Si bien es cierto que entidades de promoción del desarrollo productivo como CEPIBO, CEPICAFÉ, PROGRESO, IDEAS y CIPCA, entre otras, han tenido logros significativos en la última década, su esfuerzo institucional, con apoyo de la cooperación internacional, beneficia a un grupo minoritario de los pequeños productores, favorecidos principalmente por la demanda externa antes que por la regional y local. Y las grandes empresas comerciales llegadas a esta calurosa capital del norte peruano, no han contribuido lo suficiente para potenciar el desarrollo integral, sostenible e inclusivo de la Región.

La economía de Piura, y la del país en general, no puede sustentarse permanentemente en la explotación minera, en una agroindustria de exportación (que reduce las tierras agrícolas para beneficiar la producción de biocombustibles), en el turismo de playa, o en el funcionamiento de grandes emporios comerciales lesivos para los comerciantes del mercado, bodegas y pequeños negocios.

Nos queda la esperanza que el nuevo gobierno nacional, no sólo por el simple cumplimiento de sus ofertas electorales sino por una auténtica convicción a favor de la inclusión social, instituya políticas públicas que promuevan una agricultura diversificada, que reduzcan la vulnerabilidad ante cambios adversos en el clima o en el mercado de productos, que permitan un uso más eficiente de la mano de obra, maquinaria y otros recursos locales, que brinden asistencia técnica especializada, que favorezcan un flujo financiero flexible y oportuno hacia los pequeños agricultores y comerciantes, y que promuevan una cultura de protección del ambiente en los agentes económicos y en la población en general. Estas medidas garantizarán, de alguna manera, que los beneficios económicos alcancen efectivamente a los más pobres y excluidos de Piura y del país.

Publicado en setiembre 2011


Francisco Córdova S.

Abogado, asesor en el Área de Gobernabilidad Democrática del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado – CIPCA (PIURA).

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