“Considero que las crisis son espacios que permiten regresar a las raíces”

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Entrevista a Antonella Tucto Delgado, joven activista política

Por Diana Tantaleán C.
Apostolado de Justicia Social y Ecología

Antonella Tucto tiene 23 años, es egresada de Ciencia Política de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya y se siente parte activa de la realidad política del país. Participa en espacios de diálogo, como el grupo de fe y política “Viscardo y Guzmán”, conformado por estudiantes y algunos egresados donde reflexionan sobre la situación actual y cómo tener incidencia social a través de actividades en conjunto. También es integrante de la Plataforma “Comadres”, un espacio que busca visibilizar el trabajo de mujeres y posicionarlas en los medios de análisis políticos. Añadido a esto, desde el año pasado está comprometida en un proyecto que trabaja la violencia sexual infantil en una comunidad llamada Chacapampa, a dos horas de Huancayo, junto a un grupo de jóvenes en formación, con el respaldo de la Compañía de Jesús y del Arzobispado de Huancayo. La idea de este proyecto es generar un tejido social que se pueda hacer cargo de la problemática en la misma zona.

Hemos querido entrevistar a esta joven para que, en sus propias palabras, pueda expresar su vinculación a la política del Perú, sus motivaciones, y lo que busca con todo ello.

¿Por qué te vinculas en estas actividades políticas?

Creo que está estrechamente vinculado con mi formación. Vengo de una educación escolar más tradicional, donde son un poco impuestas las cosas; entonces, al tener un espacio universitario que te da instrumentos para poder cuestionarlo todo, he podido darme cuenta de algunas situaciones, ser consciente de otras y poder analizarlas desde otro punto de vista, y saber que tengo ciertas herramientas que pueden ayudar a modificar ese escenario.

Por ejemplo, docentes en la carrera han sido vitales para cuestionarme el tema de género; el aprendizaje de la teología, de una forma muy diferente a lo estudiado en la escuela, me permite cuestionarme mi formación espiritual. Todo esto en espacios donde ha habido otras personas que también se cuestionan, y nos hemos podido ir agrupando para sumar esfuerzos.

Que tu grupo sea de “fe y política” puede ser contradictorio para algunos, ¿por qué crees que pueden ir de la mano?

Nosotros también nos cuestionábamos un poco eso. Pero fe no es religión, pues el vínculo entre la religión y la política sí puede generar disputas; pero el vínculo entre la fe, comprendida desde la espiritualidad y cuáles son esos principios internos que te movilizan, producen acciones que tienen incidencia pública y de esta forma son convergentes.

jóvenes y política

Los y las jóvenes van encontrando nuevos espacios de participación política que reflejan sus intereses y necesidades. En la foto: Plataforma “Comadres” en manifestación por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

En este grupo, ¿cuáles son los mayores cuestionamientos que tienen con respecto al país?

Esta opción por el vulnerado y vulnerada que terminan siendo los últimos. En el discurso están pensados y puestos como público objetivo, pero en la praxis vemos que hay una brecha increíble para llegar a ellos y ellas. Por esto, a raíz de la lectura del Evangelio, tratamos de repensar de qué manera nos podemos aproximar más y ser conscientes de nuestras propias acciones.

¿Te percibes informada de la realidad política del país?, ¿qué piensas de ella?

Me siento parcialmente informada porque los medios de comunicación son, de alguna forma, sesgados.

Sobre la política institucional se dice que estamos en crisis, pero creo que está visto de una forma un tanto negativa, como que no avanzamos. Sin embargo, considero que las crisis son espacios que permiten regresar a las raíces. Para mí, lo que estamos viviendo, es una oportunidad, el saber que las cosas pueden darse de otra manera, que el status quo implementado puede tener cambios. El hecho de haber llegado a una crisis significa que las cosas no están funcionando, y que diferentes actores claves y la sociedad civil nos damos cuenta que puede haber otros caminos.

¿Crees que los jóvenes están más informados en temas políticos o que se interesan?

Informados, sí y no. En mi entorno se discute más sobre política, pero no entendida desde las autoridades o las instituciones, más bien son nuevas formas de repensarla, desde espacios comunales, distritales y barriales, o desde ciertas luchas que forman identidades.

Interesados sí. Veo una mayor cantidad de jóvenes que les interesa participar de la política, pero de otra forma. Los espacios tradicionales están agotados, los que se generan son nuevos espacios en la sociedad civil, ya sean las luchas contra la violencia o la comunidad LGTB. Espacios en donde una, o grupos, encuentra afinidad y reciprocidad.

¿Qué piensas de los partidos políticos?

Estoy más familiarizada con las “nuevas entradas a la política”, por lo que me he desvinculado un poco del debate tradicional sobre la política y sus actores. Creo que son necesarios, pero han olvidado a esta población que tuvo que recurrir a nuevos espacios para generar un impacto en la política pública.

Estos partidos institucionalizados podrían dar mayor cabida a los jóvenes en su agenda, en su representación, en su inclusión; pero creo que siguen en una lucha tradicional por el poder.

Has escuchado de la “cuota de jóvenes” en los partidos políticos, ¿crees que esto ayuda a su participación y representación o simplemente es un pretexto para ser los partidos más visualizados?

Creo que es una estrategia. Las “cuotas” buscan generar espacios que, de alguna forma, son cortados por actores tradicionales, pero la manera en que se han dado no ayuda a los objetivos de incluir a jóvenes y su representación.

La “cuota” consiste en incluir un 20% de jóvenes a nivel regional. Ahí hay toda una discusión: de qué manera llegas al poder y, llegando, qué puedes hacer, o simplemente es para ser un rostro visible.

Otro punto es: ¿de qué manera se genera este 20% de representación? ¿de qué manera son parte de una identidad de la población juvenil que representa el 25% de la población del Perú?

Pero, sobre todo, por la manera como está establecida la organización de los partidos políticos, finalmente no llegan al poder. Tenemos un Congreso en donde no hay jóvenes de 18 a 29; a nivel regional es muy bajo, y no tienen ninguna capacidad de acción.

Me parece que se ha llegado a un punto en donde se necesita repensar la norma para generar realmente esa representación, si realmente eso es lo que se buscaba cuando se planteó.

Hace dos o tres años el tema de la violencia contra la mujer no era tan difundido como ahora, ¿qué piensas de esto?

Algo real es que cada vez hay más denuncias, y se podría decir que, si hay más denuncias, no se está manejando el tema. La verdad es que una denuncia evidencia que el tema tiene posición pública. Antes se desconocía que esos hechos podían ser penalizados.

Esos indicadores pequeños me dan bastante satisfacción porque me hacen saber que las cosas van cambiando. El que sea un tema cada vez más público genera mayor impacto en las personas, te das cuenta de la magnitud del problema; porque cuando no son dichas públicamente, desconoces la proporción en las que se encuentran.

¿Conoces otros grupos de jóvenes que también estén activos políticamente?

Conozco jóvenes con nuevas entradas en la política. En espacios barriales, donde buscan ser representados a través del arte, a través de la identidad LGTB. También a nivel regional, pequeñas agrupaciones de mujeres que tienen su propia lucha. Veo que hay bastante trascendencia, igual con las comunidades originarias en su lucha por sus derechos.

¿Qué crees que define tu participación política?, el ser joven, el ser mujer, limeña…
joven política

Las reuniones y conversatorios son algunos de los espacios que utilizan los jóvenes para informarse y debatir la coyuntura nacional. En la foto: Conversatorio “Fe y Política”, organizado por el grupo Viscardo y Guzmán, con Rosa María Palacios y José Mantecón SJ.

Son varias cosas. El hecho de ser joven, sentir ese ímpetu de poder cambiar el mundo y la realidad, esa energía. Tampoco me siento sola, siento que somos varias, y eso está estrechamente ligado con el ser mujer, porque las condiciones en una sociedad machista hacen ver esas diferencias. Por eso, cuando se lucha por algo, uno se da cuenta de que es en conjunto, y que uno aspira a principios de igualdad.

También está vinculado a mi formación, una formación crítica que te permite repensar y replantear escenarios. También creo que está vinculado a mi formación espiritual deconstruida, donde me pongo a pensar en la imagen de Jesús, que fue el primer revolucionario. Entonces, ¿por qué hay que aceptar las cosas? Igual pasa con el entorno en el que vivía, siento que uno está en escenarios que le permiten hacer cambios, generar alguna modificación. Por ahí va mi identidad hacia la política y mi participación hacia ella.

Alguna idea o mensaje que quisieras compartir…

Invitaría a las y los jóvenes a que se animen a tener una voz. Hay diferentes canales y medios donde se pueden manifestar y, de esa forma, dar a conocer lo que pensamos y generar estos lazos colectivos que tienen impacto social.

Para ti, la palabra “Política”, en relación a los jóvenes ¿con qué la asocias?, ¿cómo la defines?

Lucha colectiva.

Primavera 2019


Antonella Tucto Delgado

Egresada de Ciencia Política por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Miembro del grupo Fe y Justicia “Viscardo y Guzmán”, integrante de la Plataforma “Comadres”.

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