Cuba y Estados Unidos. La reconstrucción de la escena del poder continental

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En los últimos días el continente latinoamericano ha visto la reconstitución de lazos de poder entre sus integrantes. Cuando la atención se había sentado en torno a los diálogos e intercambios entre un eje progresista y un eje más cercano a los intereses de Estados Unidos, quedaba claramente en un segundo plano la situación particular de uno de los países del continente que se encontraba bloqueado económicamente y alejado de la agenda de la coyuntura regional.

El acercamiento producido entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos viene a replantear la construcción de imaginarios colectivos en torno al posicionamiento de estos países. El presente artículo trata de responder a tres interrogantes:

  • ¿Cómo se reconstruye la imagen de Estados Unidos frente a la región?
  • ¿Qué sucede con la Imagen País de Cuba?
  • ¿Qué nos cambia en la región?
La imagen de Estados Unidos frente a la región

Con el inicio de un proceso de acercamiento entre el país norteamericano y la isla caribeña, la potencia dirigida por Barack Obama replantea su relacionamiento con América Latina. En primer lugar, la atención que el Secretario de Estado John Kerry ha dado a la situación en Cuba puede ser leída como un especial interés de Estados Unidos en ampliar la agenda de temas en América Latina.

Por otro lado, a diferencia de los intentos de formar un bloque común -que tuvo Bush al impulsar el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y que fracasó estrepitosamente en el año 2005-, el Presidente Obama no ha dedicado una agenda especial a la región. La complicada situación interna y el centro de atenciones internacionales en la finalización de conflictos en Afganistan, Irák y el cierre de la cárcel de Guántanamo, han desviado la atención de Estados Unidos sobre América Latina hacia otros hemisferios.

El país del norte refuerza la estrategia que ha venido siguiendo, la de negociar directamente y de manera bilateral con los países del continente. El punto más alto de conflicto en este esquema de relaciones bilaterales ha sido con la Venezuela de Chávez y Maduro. En este sentido, el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba afecta directamente al eje de influencia venezolano, que cuenta dentro de sus aliados a la isla caribeña.

Luego de más de cinco décadas de embargo económico y quiebre de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, la estrategia de diplomacia pública norteamericana privilegia el sentido pragmático de la relación entre los dos países. En este sentido, el posicionamiento de una diplomacia que se enfoca en el avance paulatino y progresivo de las relaciones económicas internacionales aporta a la reputación de Estados Unidos como potencia líder a nivel mundial.

Así, la separación de las relaciones diplomáticas por punteos y ejes temáticos permite que se exploren avances incrementales, que en su conjunto van allanando el camino para el normal restablecimiento de las relaciones entre ambos países. Aquí Estados Unidos ha sido flexible en cuanto a la exigencia de condiciones de funcionamiento del régimen de gobierno en la isla caribeña, como el establecimiento de un sistema democrático, el respeto a los derechos humanos, etc. Si bien se trata de principios irrenunciables la estrategia de Washington ha sido exitosa en avanzar con una agenda que vaya estableciendo puntos de contacto poco a poco.

Cuando se deja el énfasis en posturas discursivas y se pasa a la ejecución podemos ver que algunas banderas que permanecían lejanas pueden flamear cada vez más cerca y juntas.

Con esta medida Estados Unidos se convirtió en el centro de la agenda pública internacional, medida que se ajusta a la reducción de tropas desplegadas en medio oriente y una agenda de intervención internacional más asociada a movimientos de defensa tácticos. Estados Unidos tomó esta decisión respecto a Cuba con la calculadora política en mano y hasta ahora el saldo sigue siendo positivo.

La Imagen País de Cuba

Otro de los factores a tener en cuenta en este cambio de esquema de relaciones es la Imagen País de Cuba. Emerge un nuevo actor político que recupera una voz, no solo en alguno de los foros internacionales, sino en la atención de la prensa internacional.

La reapertura de las relaciones entre ambos países consolida una puerta importante no solo a la atracción de inversiones en la isla que provengan de los Estados Unidos, sino además de otros países que se acerquen al continente.

Sin duda los ojos del mundo se posicionan sobre la economía caribeña, al tiempo que surgirán las presiones para que se generen cambios en el régimen de gobierno. La situación de los derechos humanos en Cuba se convierte en uno de los focos de atención de una isla reabierta al mundo. La prensa, así como los organismos internacionales, se convertirá en los agentes que colocarán la atención respecto a esta situación.

La apertura a la relación con Estados Unidos además brinda garantías de carácter geopolítico en la región, pues si bien existe una independencia absoluta de Cuba respecto a su gigante vecino norteamericano, también significa una superación definitiva del último eslabón de aliados del ex bloque soviético.

Las reformas económicas que eventualmente se planteen en Cuba van a modificar al último ejemplo mundial de una economía centralmente planificada de carácter socialista, cerrada al comercio internacional y la inversión privada. En este sentido, la Imagen País de Cuba se ve re-enfocada desde una isla que mantenía un proyecto político, aislada del resto del mundo, a una economía que comienza a abrirse al mundo y que se convierte en un actor competitivo a nivel regional.

¿Qué nos cambia en la región?

El cambio en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos comienza a terminar un conflicto de carácter histórico en la región. Si bien no existe actualmente un eje socialista en ella, Cuba sí se asoció desde un comienzo a la integración más de carácter chavista integrándose a la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA) que surgió como alternativa al fracasado proyecto ALCA de Área de Libre Comercio de las Américas, planteado por el Presidente Bush en 2005.

En este sentido, si bien el eje chavista integrado por Bolivia, Venezuela, Argentina, Ecuador y Nicaragua ha comenzado a tambalear respecto a dilemas internos, Cuba se encontraba integrada y mantenía alianzas especialmente con estos países.

Con esta nueva alianza entre Cuba y Estados Unidos comienza a primar una visión más pragmática de las relaciones internacionales en la región. Dos países radicalmente distintos en tamaño, régimen de gobierno, cultura política y sistema económico plantean pragmáticamente una agenda de carácter incremental para mejorar mutuamente sus relaciones. En base a lo expuesto podemos ver que cada uno de ellos obtiene beneficios determinados respecto al nuevo esquema de relaciones planteado, por lo que permite dejar atrás viejas barreras de carácter ideológico y poner el foco en un esquema de cooperación que beneficie tanto a estadounidenses como cubanos, la población, sujeto protagonista, pero normalmente olvidado en la política internacional.


Matías Ponce

Profesor Investigador Universidad Católica del Uruguay.

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