Diana Miloslavich: “la violencia contra la mujer es la pandemia que tenemos que resolver.”

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A mediados del mes de julio conversamos con la hoy exministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Diana Miloslavich Tupac. Desde febrero hasta agosto del 2022, la literata y activista feminista trabajó y luchó por la promoción de políticas a favor de los derechos de la mujer, así como de los niños, niñas, adolescentes y adultos mayores.

En esta oportunidad, nos comenta sobre el trabajo que estaba realizando desde el ministerio para ayudar a las poblaciones vulnerables a recuperarse de los efectos de la pandemia, así como sus reflexiones sobre la situación política.

¿Cree que la pandemia nos ayudó a tomar conciencia para crear políticas para las mujeres y poblaciones vulnerables?

Yo creo que el impacto más fuerte de la pandemia fue hacernos tomar conciencia de que somos el país que tiene el mayor número de muertos por habitantes en el mundo. Eso pone en evidencia que el sistema sanitario del Perú no estaba preparado para la dimensión de la crisis; porque nos encontró sin un sistema de salud que pudiera garantizar la protección de toda la población en general.

La polarizada situación política que ha vivido el país en este último año tampoco ha ayudado ni ha creado las condiciones para establecer acuerdos entre los distintos sectores del Estado; llámese poder ejecutivo, legislativo, y también la sociedad civil. Estamos a más de un año de este gobierno, a dos años y medio de la pandemia, y todavía no hay un acuerdo mínimo sobre cuál es la agenda mínima para mejorar y encaminar nuestro país.

Creo que tienen que haber acuerdos mínimos en tres niveles de gobierno. Acuerdos mínimos con nuestro sistema de justicia, el poder judicial, el ministerio público y el sistema electoral. Yo creo que hay más bien poca conciencia de que somos un país que ha tocado fondo.

¿Cómo se atendieron los diversos problemas que afectaron a las mujeres y poblaciones vulnerables en el tiempo de pandemia?

En un primer momento, se declaró como esenciales los servicios vinculados al Programa Nacional para la Prevención y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres o Programa Nacional Aurora. Se cerraron diversos centros de emergencia mujer. Ante ello, lo que se hizo fue crear los servicios de atención de urgencia; los cuales tuvieron que responder a la alta tasa de violencia que significó para las mujeres, niñas, niñas y adolescentes estar recluidos en el espacio doméstico. Por otro lado, el número de horas de trabajo doméstico no remunerado para las mujeres aumentó durante la pandemia. Esto hasta el día de hoy no se ha modificado. Hay una salida, no solamente en el Perú, sino en varios países: la importancia de poner el sistema de cuidados como un derecho. Puede ser un camino para cuidar a las mujeres cuidadoras y que ellas se cuiden a sí mismas.

Entonces, desde el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables estamos impulsando la Ley de creación del Sistema Nacional de Cuidado, la cual esperamos que próximamente esté aprobada en el Consejo de ministros.

¿Qué acciones se están realizando desde el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables para ayudar a las mujeres y poblaciones vulnerables a recuperarse de los efectos de que la COVID-19?

En el caso del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, nosotros estamos en un proceso de reestructuración del Programa Aurora, que es nuestro programa más grande. Tenemos 427 centros de emergencia mujer y 4500 servidores públicos en estos servicios que van desde los Centros de Emergencia, la Línea 100, la estrategia rural, entre otros. En mi gestión iniciamos la reestructuración de este programa porque pensamos que tiene que mejorar la calidad de sus servicios y el modelo de atención, pero también porque el programa que tiene 21 años y nunca ha hecho cambios sustanciales en su modelo de trabajo.

Durante este periodo hemos realizado un proceso consultivo con más de cinco mil personas; entre los que participaron hombres, mujeres, cuidadores, adolescentes, personas con discapacidad, trabajadores, empresas y demás. Ha sido una consulta grande en la que hemos podido conocer que el 44% de mujeres adultas o cuidadoras dijeron que recurrieron a centros de cuidado para sus niños y niñas. Además, que el 79% de cuidadoras interrumpieron sus actividades remuneradas para atender labores de cuidado y que solo el 37% ha logrado reinsertarse. Por ello también creemos que el Sistema Nacional de Cuidado va a ser una ley importante.

¿Cómo se realizó el trabajo con las ollas comunes?

Me pareció fundamental el surgimiento de las ollas comunes. Las mujeres, como en los 90, que respondieron a la situación de ajuste económico con los comedores populares, han respondido en esta oportunidad a través de las ollas comunes. Afortunadamente, sí han logrado organizarse. Nosotros tenemos un convenio con las 1200 ollas comunes de Lima Metropolitana. Hemos iniciado con ellas un proceso de capacitación en prevención de violencia; porque también ellas son fundamentales para disminuir los indicadores, que siguen siendo altos. Además, en un país en donde, según la Encuesta Nacional sobre Relaciones Sociales – ENARES del 2019, el 58.9% sigue tolerando la violencia contra las mujeres.

¿Cómo se ha tratado el tema de la violencia contra la mujer?

Según las estadísticas, pareciera que hubiera una disminución, pero no la hay. Mucho depende también de quienes denuncian; porque no todas las situaciones de violencia están registradas. No solo el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables va a resolver el tema de la violencia contra las mujeres; también tiene un papel el Ministerio Público, el Poder Judicial y la Policía.

Yo digo que la violencia contra la mujer es una pandemia que se tiene que resolver, no solo desde el Estado, sino también de una manera conjunta todos los poderes que lo conforman, incluyendo los gobiernos locales, regionales y la sociedad civil en su conjunto.

¿Cuáles cree que son los desafíos que tenemos a futuro?

Yo siento que ahora nos toca preguntarnos cómo reconstruimos un Estado que tenga en el centro las necesidades y las garantías de los derechos de las poblaciones vulnerables en nuestro país. Cómo logramos que los derechos sean universales cuando, por un lado, tienes también una corriente conservadora muy grande en nuestro país; donde el tema de las desigualdades no es un tema importante para ellos. Yo pienso que el desafío de los próximos años será cómo disminuir las desigualdades, de todo tipo, que tiene nuestro país. Cerrar las brechas nos va a costar muchos años y es un esfuerzo que va mucho más allá del Estado peruano y del gobierno de turno. Si no hay mayor conciencia de la ciudadanía y del momento crítico en el que estamos, los cambios van a ser lentos y no se van a dar las respuestas adecuadas.

Finalmente ¿Cómo visualiza ahora el rol de la sociedad civil?

Tengo la confianza que los cambios también vienen desde la sociedad, no solamente desde el Estado, organizaciones políticas o movimientos; sino que vienen desde la sociedad civil en su conjunto. Además, yo creo que la nuestra es muy sabia, porque cuando uno conversa con la gente fuera de Lima, todos están siguiendo el pie de lucha todos los días. Es increíble. Lo que sigue dándole vida a un país como el nuestro es su población, sin duda. En toda la diversidad y la heterogeneidad que hay en el Perú hay una resiliencia y una fortaleza increíble.

 

Primavera 2022


Álvaro Fabián Suárez León

Apostolado Social de Justicia y Ecología

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