Editorial Edición N° 34

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San Ignacio de Loyola, en sus “Ejercicios Espirituales”, nos invita a contemplar cómo Dios mira al mundo y decide enviarle a su Hijo para salvarlo. De esta meditación quisiera destacar dos puntos. El primero, el mirar. En este número de INTERCAMBIO queremos mirar el Perú de hoy a puertas de un nuevo gobierno. El segundo, el estilo de Dios para salvar, con Misericordia.

El Nº 34 de INTERCAMBIO sale en un momento decisivo para el futuro de los peruanos, al menos para los próximos cinco años. Nuestro análisis no se centrará en los partidos, alianzas u agrupaciones que nacieron, murieron o sobrevivieron; ni en el proceso electoral mismo que podríamos tildarlo de sui generis. Más bien, buscamos ofrecer una serie de reflexiones sobre algunos desafíos que creemos tienen que estar considerados en la agenda del país.

La radiografía del Perú nos muestra que en el plano económico, más allá del modelo que se aplique, éste debe priorizar la reducción de la pobreza y fomentar una producción nacional diversificada, teniendo una mirada especial en el agro. También presenta un país donde sus ciudadanos se sienten inseguros, lo cual, además de atacar sus vidas, las vuelve vulnerables y dificulta su desarrollo y el de su entorno.

La imagen ofrece un país con una riqueza inmensa en recursos naturales, pero al mismo tiempo está más expuesto a los efectos negativos del cambio climático y ciertas políticas productivas. Por ello, el tema medio ambiental es un punto crucial a considerar en la agenda nacional. Este punto está tremendamente ligado a los pueblos indígenas. Ellos son los más pobres del Perú, por los que el Estado ha velado menos y quienes se ven más afectados por los cambios climáticos y las políticas extractivas.

Estos desafíos no pueden ser enfrentados solo desde una perspectiva centralista. Desde hace varias décadas, en el país se van dando avances y retrocesos al proceso de descentralización. Consideramos que dado los recursos económicos con los que cuentan las “regiones”, y los avances en materia de comunicaciones, la descentralización no es solo una necesidad que va imponiendo la realidad, sino un excelente medio para despertar varias potencialidades que aún duermen en el país.

Esta mirada no pretende ser pesimista. Se quiere visualizar los problemas para poder enfrentarlos, pero también queremos mostrar perspectivas positivas, como la experiencia de la Asociación Jesús Obrero-CCAIJO y el impacto del manejo de aguas en el desarrollo de las comunidades campesinas en Quispicanchi, u otras propuestas creadoras y trasformadoras como la de Vichama Teatro.

Consideramos crucial no solo la descripción de lo que podemos ver en la fotografía del Perú, sino también el cómo queremos mirarla y qué queremos hacer con ella. Aquí entra a tallar la Misericordia que, como nos recuerda el Papa Francisco, “es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados no obstante el límite de nuestro pecado”. Los desafíos del Perú de hoy exigen un gobierno y ciudadanos que queramos construir un país que intente dar respuesta a las esperanzas de todos los peruanos.

P. Carlos Silva Canessa, SJ

Edición N° 34

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