Editorial Edición Nº 38

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En las últimas ediciones de la revista INTERCAMBIO hemos abordado diversos temas pendientes y necesarios en la agenda del país. El tenor que predominaba era la labor de las autoridades, de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial al respecto. En este número queremos abordar la tarea que nos corresponde como ciudadanos.

Como ciudadanos tenemos derechos y deberes. Sin embargo, buscamos hacer valer más nuestros derechos a una buena educación, salud, etc., (lo que es lo correcto), pero hemos puesto menos énfasis en nuestros deberes. Como ciudadanos tenemos un compromiso con el país: “no te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país” (John F. Kennedy).

En primer lugar, está nuestro actuar cívico a nivel individual. Contribuimos con el Perú desde las diversas esferas en las que habitamos (la familia, el trabajo, la universidad, etc.). En todas ellas es fundamental no sólo lo que hacemos sino el cómo lo hacemos. No podemos construir país si en la familia no inculcamos los valores de respeto, justicia, verdad, solidaridad, honradez, etc. No podemos avanzar como país mientras la coima y la corrupción sea parte de la rutina diaria, mientras existan empleadores informales que mantienen a personas en situaciones laborales de esclavitud, mientras existan empresas que contaminen y depreden nuestro hábitat.

En segundo lugar, está la sociedad civil: conjunto de ciudadanos que se asocian en colectivos para expresar su voz, fiscalizar, exigir y proponer cómo quieren que sea precisamente ese lugar en el que desean vivir.

Nos quejamos porque el Ejecutivo y el Legislativo no se entienden, porque el Poder Judicial va a paso de tortuga y emiten sentencias decepcionantes para la población, porque las empresas no ofrecen los servicios y productos tal como los promocionan. Bien, la primera reacción es visceral, pero el problema es que ahí nos quedamos. Debemos dar otros pasos, tanto a nivel del raciocinio como de la acción. No basta con decir ¡qué barbaridad! Tenemos que ejercer nuestros deberes como ciudadanos, tanto en el plano individual como en las diversas instancias que conforman la sociedad civil; y, junto a las autoridades locales, regionales y al Estado, dialogar, proponer y actuar.

Pareciera que la catástrofe de Piura fue hace tiempo atrás, y de Pisco ni hablar; sin embargo, aún hay mucho por trabajar y recuperar, en ambas situaciones, ¿cómo participamos de esta Reconstrucción?

Las últimas elecciones nos mostraron que el sistema electoral tenía muchos vacíos, y el próximo año tenemos elecciones municipales y regionales, ¿qué hacemos frente a una necesaria reforma electoral? Nos quejamos de la calidad de la educación proporcionada por el Estado, pero ¿somos acaso miembros activos de una comunidad educadora para nuestros hijos? ¿Qué hacemos para ejercer nuestro deber como ciudadanos? ¿Qué hacemos ante la crisis socio ambiental en la que vivimos? ¿Qué hacemos para que nuestras universidades formen hombres y mujeres que se comprometan con su país y no sólo piensen en cómo ganar más dinero? ¿Qué hacemos para escuchar, aceptar y dialogar con el otro?

Todas estas preguntas nos implican como individuos y como sociedad civil. Este número de INTERCAMBIO busca provocarnos, ayudarnos a reflexionar para ejercer nuestros deberes cívicos en la construcción del país.

P. Carlos Miguel Silva Canessa, SJ

Invierno 2017

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