Editorial Edición Nº 39

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“Solos vamos más rápido, juntos llegamos más lejos”
Proverbio chino

Muchas veces la percepción de nuestro país es muy negativa. La corrupción, la violencia, la inseguridad, la falta de operatividad de las instituciones y los conflictos sociales llenan los titulares de los medios de comunicación, aparecen continuamente en las redes sociales, nos afectan directamente día a día. Esos hechos son verdad, pero no toda la verdad. Somos también un país rico en tradiciones, culturas, identidades, iniciativas solidarias, por no mencionar las grandes riquezas materiales del Perú. Pareciera haber una dicotomía entre lo bueno y lo malo. Creemos que, para cambiar esa percepción, y para realmente avanzar como país, es necesaria una mayor articulación entre todos los peruanos, tanto a nivel individual como colectivo e institucional

Una de las preocupaciones mayores está puesta en la economía. Pero el reto no está solo en mejorar los indicadores económicos, y por ende la mejora de la calidad de vida de las personas; sino en las condiciones que hacen posible un crecimiento sustentable y sostenible. Ello implica relaciones comerciales, nacionales e internacionales, en las que el Estado ponga reglas de juego claras, teniendo en cuenta los beneficios económicos y, como en el caso de la industria extractiva, la consulta previa con los pueblos nativos. Hay que crear las condiciones que permitan contar con una industria extractiva y comercio en general que permita el desarrollo humano, mejores condiciones ambientales, educativas y de salud en la región.

Otro gran tema es la educación. Todos reconocemos que el país ha dado grandes pasos en esta materia, pero también sentimos que nos falta mucho por hacer. Para ello es necesario la participación de todos. A nivel ministerial, una mayor articulación entre lo técnico y las políticas educativas, docentes mejores pagados y mejores preparados, padres de familias más implicados en la educación de sus hijos.

Podemos ver iniciativas alentadoras para el desarrollo que se dan a nivel de ministerios, municipalidades, instituciones de la sociedad civil, incluso muchas de ellas se realizan en un mismo lugar. Lamentablemente, en la mayoría de casos, cada uno de estos actores actúa independientemente. Si todos ellos unieran esfuerzos, contribuyeran con sus recursos y experticias en forma articulada, los resultados serían mejores, mayores y con mayor capacidad de transformación.

Es importante resaltar que la articulación que nos permitirá construir un país más sólido parte de la unión de esfuerzos y voluntades, pero sobre todo debe fundamentarse en principios éticos, profesionalismo, políticas orientadas al bien común y un trabajo comprometido y solidario, especialmente con los más vulnerables de nuestra sociedad.

P. Carlos Miguel Silva Canessa, SJ

Primavera 2017

Edición Nº 39

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