Editorial Edición Nº 59

Estamos practicante cerrando el año y me pregunto: ¿Qué Perú nos espera el 2023? Evidentemente, gran parte dependerá de todos nosotros y nosotras. Para ello, tenemos que partir de la realidad, y proyectarnos según nuestras posibilidades y condiciones. Los años 2019 y 2020 nos golpearon profundamente con la pandemia con más de 216,000 peruanas y peruanos que perdieron la vida y afectaron terriblemente a sus familiares. Además se generó una crisis sanitaria, educativa, económica y social. Este año, la pandemia está más controlada ¡pero no eliminada! pues la COVID-19 nos acompañará por varios años. Sin embargo, la crisis que produjo la pandemia en vez de hacernos tomar conciencia y pensare en la construcción de un futuro mejor, la hemos tomado como una pesadilla que pasó y de la cual no sacamos lecciones, pues hemos vuelto a nuestras andadas de antes del 2019.

Si bien la pesadilla pudo haber pasado, no estamos teniendo sueños nuevos para el mundo, nuestro país y, al fin y al cabo, para nosotros, que somos todos habitantes de esta tierra. Hay muchos estudios para caracterizar a las generaciones: Baby Boomers nacidos entre 1946 y 1964, la Generación X (1965 -1980), los Millennials (1981-1996) y la Generación Z (1997- la actualidad). Eso dice la teoría, pero agregaría la generación C-19 (2005-hasta hoy) que son la generación pandemia. Bebes, niños, niñas, adolescentes y jóvenes que la pandemia los ha marcado profundamente en sus relaciones interpersonales, sociales, educativas y psíquicas. Ellos y ellas serán los que conduzcan el Perú en 20 años. La pregunta para ellos y ellas, y para todos nosotros es: ¿a partir de que bases proyectamos nuestro Perú?

En esta edición número 59 de INTERCAMBIO plateamos algunas reflexiones que, si las tomamos en serio, podrían ayudarnos a hacer del Perú y su gente una gran nación. El punto de partida nos los expone el cardenal Pedro Barreto: pensar en el bien común. No en el de algunas o algunos, sino el de todos los peruanos. También, abordar seriamente la agricultura ecológica familiar, los retos regionales y globales, reformas sanitarias, educativas, nuestros pueblos originarios, el cambio climático y sus formas de mitigarlo, y reformas en el sistema económico y financiero que promueva realmente emprendimientos.

Próximamente tendremos elecciones municipales y regionales. Pensar en reformas ahora es imposible. Pero vivimos una crisis política e institucional (el Ejecutivo, el Congreso y Poder Judicial tienen aprobaciones de la población que los descalifican rotundamente). Es necesario una reforma política urgente, pues sin ellas no se sentarán las bases para lo anteriormente dicho. Termino con un fragmento de una canción de Fito Páez: ¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón. La pregunta clave que yo formulo es: ¿Y tú?

Carlos Miguel Silva Canessa, SJ

Director

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