Hambruna: grave riesgo, gran oportunidad

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En marzo del 2021, iniciada la guerra Rusia – Ucrania, Naciones Unidas emitió la alarma mundial señalando que la crisis del sistema agroalimentario, puesto al límite por la pandemia de la COVID-19, se complicaba con la guerra que incorporaba el factor de elevación extraordinaria de precios de combustibles y alimentos, y el factor de DESABASTECIMIENTO.

Durante la década anterior a la pandemia, saltaron las alarmas de la crisis alimentaria. Su expresión mayor fue en el sistema de salud pública, por la elevación exponencial de enfermedades como obesidad, diabetes, males cardiovasculares, cáncer y otros.

Investigando se encontró un cambio sustantivo en la malnutrición que décadas atrás estaba asociada esencialmente a la desnutrición y anemia por falta de alimentos en volúmenes suficientes y carencia de diversidad de nutrientes.

El nuevo rostro de la malnutrición es que la desnutrición y anemia se redujo a representar el 40%. Mientras el 60% pasó a ser expresado en obesidad, diabetes, males cardiovasculares y cáncer, causados por la comida hiper industrializada conocida como comida basura o chatarra; así como también por tóxicos que contienen los alimentos que se cultivan con excesivo uso de agroquímicos, que además reducen la capacidad nutritiva de los alimentos.

En este contexto, el 2014 se constató que la obesidad en niños de cinco a nueve años de edad igualó a la desnutrición crónica de los niños menores de 5 años. En el escaso tiempo seis años, la obesidad y el sobrepeso infantil se incrementó en el Perú en 66%. Con la pandemia en 2022 estamos peor. Estos datos son resaltados por la propuesta de “Hambre Cero” del Acuerdo Nacional.

La calidad de vida tiene en la alimentación un soporte de suprema importancia. No obstante, la pobreza es multidimensional, siendo resultante de la combinación de alimentación, salud, educación, vivienda, vialidad, conectividad, y agua y saneamiento. En pobreza multidimensional, Perú es el sexto peor país de América Latina, detrás de Haití, Honduras, Guatemala, El Salvador y Bolivia.

Cambio de hábitos de consumo.

Dentro de los productos que el Perú compra del extranjero, cuyos precios se están elevando y con el desabastecimiento subirán aún más, se encuentran: trigo (el Perú compra del extranjero el 90% del trigo que consume), que se expresa en harinas, pan, fideos, pastas, galletas, tortas y otros derivados; arroz; aceites, en especial de girasol; e insumos de alimentos balanceados que se usan en la crianza industrializada de pollos, de vacas lecheras, de vacunos cerdos y ovinos. La principal proteína de carne que consumimos los peruanos es de pollo, a razón de 64 millones de pollos por mes. El 80% de los insumos para la crianza de pollos se compra del extranjero.

El Perú es uno de los países más mega biodiversos del mundo. Tenemos una gigante potencialidad que no se valora y se encuentra desaprovechada.

Contamos con súper alimentos reconocidos mundialmente por sus altas calidades nutritivas. Como, por ejemplo:

  • Granos andinos: Quinua. Tarwi. Cañihua. Kiwicha. Maíz.
  • Tubérculos: Papa. Oca. Olluco. Camote. Yuca. Arrachaca. Pituca. Uncucha.
  • Legumbres: Frejoles. Garbanzos. Lentejas. Pallares. Habas. Arvejas.
  • Cucurbitáceas: Zapallo. Calabaza. Melón. Sandía.
  • Aceites vegetales: prensados al frío: Sacha inchi. Coco. Ungurahui. Palma.
  • Carnes: Cuy. Conejo. Aves de corral. Llama. Alpaca.
  • Peces: de ríos, lagunas y mar que debieran mejorar con crianza en acuicultura.
  • Frutas: Chirimoya. Guanábana. Palta. Mango. Plátanos. Lucma. Camu camu. Aguaymanto. Arándanos.
  • Endulzantes: Miel de abeja. Miel de algarrobina. Miel de cabuya. Yacón. Estevia.
  • Nuevos súper alimentos de gran reconocimiento en el mundo: Palillo o cúrcuma. Kion. Tocosh. Cacao. Algarrobo. Espirulina. Camu camu. Aguaymanto. Aceites de frutos del bosque prensados al frío.

El cambio de hábitos de consumo debiera estar guiado por valorar la importancia en contenidos nutricionales y por precios más accesibles por el hecho de provenir de una producción nacional. Por esta ruta podremos avanzar en seguridad alimentaria sustentada en consumir lo que el Perú produce, y así encaminarnos a construir una soberanía alimentaria que alude a un salto cualitativo para ser alimentariamente independientes, soberanos y autónomos.

Revolución tecnológica productiva.

A nivel mundial se está buscando reducir la predominancia de la producción agraria industrial sustentada en paquetes agroquímicos, por los daños que causa a la salud y al medio ambiente. La Unión Europea, tras un año de debates y formulación de propuestas, ha acordado que al 2030 debe reducirse en 50% los factores de industrialización y uso de fertilizantes tóxicos.

En el Perú tenemos una extraordinaria oportunidad por el hecho que el 97% de las 2 millones 300 mil unidades productivas existentes son de pequeña producción campesina de agricultura familiar. El 85% de los predios tienen una extensión de tres hectáreas a una hectárea. Al ser minifundios biodiversos, se facilita el abonamiento y fertilización orgánicos. Excelentes condiciones para la predominancia de cultivos agroecológicos.

La revolución tecnológica productiva es factible mediante la implementación de tecnologías de altas productividades en pequeños espacios: Reservorios rústicos unifamiliares; riego por aspersión y goteo, de pequeña envergadura; huerto fijo a campo abierto para cultivo escalonado de doce variedades de hortalizas y seis especies de plantas aromáticas y medicinales, que permite 52 cosechas al año, una por semana; parcela de pastos asociados cultivados que multiplica por cien veces la cantidad de alimentos para las crianzas en comparación con el pasto natural dependiente de la lluvia; elaboración de abonos, fertilizantes y pesticidas orgánicos; crianza tecnificada de cuyes y gallinas ponedoras; crianza tecnificada de vacas que producen leche y toros para producir carne; procesamiento para crear valor agregado con insumos naturales, sin aditivos químicos, para mercados de cadenas cortas.

Progreso de la vivienda campesina, con cocina mejorada que produce agua caliente y refrigeradora ecológica. Agua purificada de consumo humano usando nano-filtro. Baño ecológico que purifica las aguas desechadas de inodoro, ducha, lavatorio, cocina y lavandería, que permite reutilizarlas en riego y además evita contaminar aguas superficiales y del subsuelo. Energía ecológica autónoma, mediante biogás y mini aerogeneradores.

La revolución tecnológica productiva abre las puertas a la democratización del desarrollo de capacidades, con temas prácticos de innovación en ciencia y tecnología, para que las familias construyan una ruta de progreso valiéndose por sí mismas.

En Sierra Productiva, además de las tecnologías señaladas, hemos innovado la producción de pastos asociados cultivando dentro de invernaderos rústicos donde se logra 12 cortes al año que significa 240 veces más que el pasto natural dependiente de la lluvia.

En pastos también contamos con el forraje verde hidropónico que se cultiva en bandejas ubicadas en andamios, sin necesidad de suelo. Son germinados de cebada o maíz, de un kilo de grano seco se obtienen siete kilos de alimento para las crianzas. Son granos germinados que se cosechan diez o doce días luego. En un espacio de 100 m2 se puede obtener 500 kilos diarios de un alimento altamente nutritivo ya que un kilo de forraje verde hidropónico es igual al valor nutritivo de tres kilos de alfalfa. Tiene además la ventaja de ahorro de agua ya que un kilo de alfalfa cultivada en campo requiere 200 litros de agua, mientras un kilo de forraje hidropónico requiere dos. Nutricionalmente, con dos litros de agua se reemplaza tres kilos de alfalfa que utiliza 600 litros de agua.

El gran desafío para que los súper alimentos peruanos sustenten la comida sana altamente nutritiva de los 33 millones de peruanos, se logrará si los 2 millones 300 mil unidades productivas cuentan con las tecnologías de altas productividades en pequeños espacios. Para ello, el Estado está en la obligación de que el sector agroalimentario y de agua y saneamiento ecológicos, sean declarados sector estratégico prioritario de la economía del país, cumpliendo así con una orientación de Naciones Unidas para todos los países del mundo.

 

Es preocupante que el 20% de los predios sean agroquímico dependientes, considerando que estas áreas están dedicadas principalmente a la agricultura comercial que abastece los mercados de las grandes ciudades.

 

Abonos y fertilizantes orgánicos.

Es perfectamente posible que el Perú sea un país agroecológico, libre de agroquímicos.

El 80% de las unidades productivas existentes en el Perú cuentan con abonos orgánicos. 60% usan de manera precaria, esparciendo sobre el campo estiércoles deshidratados, es bueno pero no es lo ideal. Se requiere que mejoren capacidades para lograr volúmenes mayores y calidad óptima para nutrir mejor la vida microbiana del suelo para que los terrenos sean más fértiles y los productos alimenticios sean más sanos, portando mayor calidad nutricional. El 20% elabora compost, bocashi, humus de lombriz y fertilizantes líquidos denominados biol. Estas buenas prácticas deben ser aún mejoradas, para incrementar la calidad. Una innovación esencial es agregar harina de rocas para contribuir a una adecuada mineralización del suelo que redundará en productos alimenticios más sanos y de alta calidad nutritiva.

El 20% de los predios son agroquímico dependientes. Preocupa que estas áreas estén dedicadas principalmente a la agricultura comercial que abastece los mercados de abastos de las grandes ciudades. Es perfectamente posible que esta realidad sea cambiada, cuestión que tendrá efectos grandes en una mejor salud de la población.

Actualmente está ocurriendo un fenómeno emprendedor de alta importancia. Desde hace diez años atrás han surgido empresas pequeñas fabricantes de abonos y fertilizantes orgánicos. Al momento son 18 empresas agruparas en el Gremio Nacional de Fabricantes de Abonos y Fertilizantes Orgánicos (GRENAFAFO). Producen 60 mil toneladas por mes. 720 mil toneladas al año. Esta magnífica noticia no está en el radar de la información relevante del país.

Las 60 mil toneladas de abonos y fertilizantes orgánicos abastecen a empresas que cultivan para la agroexportación. Los resultados se expresan en una creciente y sostenida elevación de productividades, menor incidencia de daños por plagas y mayor prestigio en el mercado internacional. El Perú está calificado entre los diez mejores países del mundo en ofertar productos orgánicos al mercado internacional.

Estas buenas noticias debieran motivar la expansión de la elaboración de abonos y fertilizantes orgánicos. Es perfectamente factible que se instalen plantas de procesamiento en cada una de las provincias y distritos del país. Además de convertirse en palanca de un Perú agroecológico con seguridad alimentaria en camino a la soberanía alimentaria, sería fuente de empleo y de mejora de la educación fomentando la innovación tecnológica e investigación científica.

Es negativo y contraproducente plantearse construir fábricas de fertilizantes sintéticos.

 

Primavera 2022


Carlos Paredes Gonzales

Sierra Productiva

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