“La auto representación es necesaria para dar a conocer la diversidad cultural del país.”

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Entrevista a Fernando Valdivia, comunicador y director de la Escuela de Cine Amazónico 

Fernando Valdivia lleva 34 años investigando y comunicando temas relacionados al cambio climático y pueblos originarios. El realizador audiovisual y cineasta nos comenta que se involucró en el trabajo de los pueblos indígenas para defender sus territorios y hacer incidencia sobre las diversas amenazas que representan los megaproyectos, afectando sus condiciones de vida y creando la inseguridad alimentaria que actualmente persiste. 

En el año 2014, el comunicador social de profesión, junto a un grupo de profesionales, crea la Escuela de Cine Amazónico en Perú, un espacio de producción itinerante con sede en Ucayali donde se impulsan procesos de capacitación y apropiación del lenguaje audiovisual con jóvenes indígenas amazónicos. 

A la fecha, Fernando Valdivia es reconocido por sus trabajos con organizaciones y comunidades indígenas amazónicas, así como por los diversos galardones y homenajes de los que ha sido merecedor tanto en el Perú como en el extranjero.  

A continuación, el documentalista ambiental nos comentará sobre la importancia de cómo comunicar los problemas ambientales y la necesidad generar procesos de comunicación desde los pueblos para hacerlo correctamente. 

A lo largo de todos estos años que lleva realizando cine documental sobre temas amazónicos y andinos ¿Cómo siente que ha cambiado su perspectiva sobre los pueblos y sus problemas ambientales? 

Antes pensaba que solamente con la fuerza de las culturas originarias se podía salir adelante, pero lo que hoy encuentro es que se han transformado las propias costumbres y los pueblos indígenas; ya sea por los despojos territoriales, la falta de alimento o la destrucción de los bosques. En la actualidad, tenemos pobladores que tienen que salir de sus comunidades a vivir en los cinturones de pobreza de las ciudades para lograr dinero para poder solventar sus gastos. En muchas ocasiones, también, convirtiéndose sin quererlo, en aliados de actividades extractivas o hasta ilegales. 

Hay un conflicto que he visto crecer y que ahora me cuestiona mucho sobre esa idea de que los pueblos originarios por si mismos van a ser los que van a proteger la selva. Ellos tienen todas las posibilidades. Evidentemente, hay muchos pueblos comprometidos con esta causa, pero también veo mucha debilidad al respecto.  

Ahora que la época digital cada vez avanza de manera más fuerte y rápida, ¿cómo cree ha cambiado la forma de comunicar y concientizar sobre estos temas? Con el tiempo incluso se han cuestionado las mismas teorías comunicativas. 

Lo has dicho muy bien: los modelos de comunicación han cambiado. De hecho, en la Escuela de Cine Amazónico utilizamos un modelo de comunicación que llamamos el “modelo relacional” desde la cultura. Es decir, no existe un emisor y un receptor; sino dos interlocutores que se juntan con sus propios intereses y líneas para construir un mensaje o realizar un producto comunicacional. Es otro enfoque de la comunicación. Algunos le llaman comunicación popular, comunitaria o indígena. Como quieran llamarlo, pero lo importante es la necesidad de lograr cierta horizontalidad en los procesos de realización. 

Los pueblos indígenas tienen la capacidad de crear su propia comunicación desde hace siglos. Ya la poseen mediante sus diseños, cantos, diversas iconografías y demás. Entonces, decir que hay que crear una comunicación con ellos es falso, porque esa comunicación ya existe. Nosotros solo podemos sugerir herramientas nuevas para que les den un uso adecuado.  

¿Cuál es la diferencia entre que una persona externa vaya a una comunidad e informe hacia el exterior sobre estas problemáticas, a que la misma comunidad gestione su manera de comunicarlo? 

Yo siento hay una visión paternalista, la cual muchas veces genera que la representación de los pueblos originarios desde afuera llegue a la idealización. La cotidianeidad es muy diferente a la que uno quiere representar desde afuera de las comunidades. 

No somos perfectos, y esa forma de ensalzar a los pueblos originarios es negativa y debe reconsiderarse. La auto representación es necesaria en estos momentos en que queremos dar a conocer más de esta diversidad de culturas que tiene nuestro país.  

¿Es este el estilo de trabajo que emplea la Escuela de Cine Amazónico? 

Sí, en la Escuela de Cine Amazónico empleamos principalmente las herramientas del video popular junto con el modelo relacional. Nos encargamos de realizar junto a los pobladores obras audiovisuales que muestran situaciones de su cotidianeidad y que podrían ser perfectibles. Se trata de utilizar las herramientas audiovisuales para dialogar, confrontar ideas y lograr propuestas de solución.  

No significa utilizar herramientas “participativas”, se trata de gestarlo desde la raíz conjuntamente con comunidades y pueblos que realmente valoran la comunicación. 

Desde el 2014, Fernando Valdivia dirige la Escuela de Cine Amazónico, un espacio de producción audiovisual itinerante, integrado por un gran equipo de profesionales.

¿Cuáles diría que son los triunfos o alcances más grandes que ha logrado con la Escuela de Cine Amazónico? 

En términos oficiales, son los premios que hemos recibido desde el Ministerio de Cultura. Reconocimientos a la gestión cultural que han logrado apoyos para que nuestros proyectos puedan seguir adelante. Recientemente hemos obtenido un premio para la distribución a nivel nacional de algunos cortometrajes hechos por nuestros alumnos que transmitirán en canales de televisión regionales, tales como Loreto, San Martin, Ucayali, entre otros.  

Asimismo, nos enorgullece mucho los diversos galardones que nuestros alumnos han obtenido en diferentes festivales. Varios de ellos han obtenido premios nacionales de cinematografía, compitiendo con producciones de mucho más presupuesto. Asimismo, que hayamos logrado que cineastas indígenas hayan ganado por primera vez en la historia de estos premios nos da fortaleza y nos muestra que estamos yendo por el camino correcto. No se trata de agarrar una cámara profesional y hacer las mejores tomas, se trata de transmitir con lo que tienes a la mano un mensaje y una sensibilidad. 

¿Cuál diría que es el papel del cine en la gestación de nuevos procesos sociales y comunicacionales? 

El cine es algo tangible. Lo que hemos encontrando en nuestros talleres es que la creación audiovisual ayuda a tener un objetivo concreto, palpable y perceptible. Asimismo, que sirve para la memoria y fortalecimiento colectivo e individual. 

Con nuestro trabajo hemos demostramos que cuando se tiene un objetivo claro y se saben tocar las teclas adecuadas desde una perspectiva intercultural, se logra que las personas escriban y comuniquen historias. Si este proceso puede llegar a convertirse en una película, mucho mejor. Este trabajo es algo que tal vez el Ministerio de Educación aún no entiende. Yo sugiero y exijo que se debe incorporar la formación y realización audiovisual como parte de las metodologías y las estrategias de enseñanza para lograr más efectividad y salir de esta debacle de la educación en las comunidades indígenas. 

En los trabajos que ha realizado solo como documentalista, así como en conjunto con la Escuela de Cine Amazónico ¿Cuál diría que son los retos más grandes que pretenden estas nuevas formas de emplear la comunicación audiovisual? 

La sostenibilidad. Ese es el mayor reto. En todos estos años, he participado en diversos proyectos de ONGs y es lamentable ver como después de que se va la institución, el proyecto muere. Nadie replica lo que supuestamente se aprende. Es preocupante ver proyectos no continuar luego de que terminara el financiamiento.  

Y yo no me refiero a la sostenibilidad de la organización o institución que da el taller, sino de la gente que recibe el taller. Que sigue produciendo luego de terminar la formación, que organiza sus proyectos y logra objetivos. Esa es la sostenibilidad a la que me refiero. No solamente a la de nosotros como gestores o facilitadores; sino de la sostenibilidad dentro de los supuestos beneficiarios de los programas. 

¿Qué tipos de iniciativas se podrían impulsar desde el Estado para poder seguir fomentado este tipo de proyectos? 

Lo principal es incorporar dentro del currículo educativo la formación audiovisual para personas rurales. Las técnicas audiovisuales serían un gran aliado, y no necesariamente para hacer películas o formar cineastas, sino como parte de una metodología para interiorizar temas.  

Seguramente también saldrían directores de cine, y estaría excelente, porque serían diferentes a los productores hegemónicos que egresan de las grandes universidades. Necesitamos realizadores audiovisuales con una visión diferente, con herramientas distintas y con diversas formas de producir. Cuando estos nuevos cineastas nos den su mensaje y nos creen sus propias imágenes, descubriremos una parte del país que no termina de revelarse. 

Fernando Valdivia actualmente se encuentra trabajando en The EthnoMedicine Preservation Proyect, desde el cual realiza el documental “Q’eros: nuestra vida, nuestra herencia”; proyecto que en los próximos meses estará presentando de manera presencial. 

Otoño 2022


Fernando Valdivia

Director de la Escuela de Cine Amazónico

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