Panorama pre-electoral en el norte peruano

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En el norte, como en el resto del país, uno de los mayores problemas en estas elecciones es la falta de liderazgos que canalicen el descontento popular. Esto ha traído como consecuencia el enquistamiento de los caudillos en el poder. Demostración de lo anterior es la reelección, sucesiva o alternada, de alcaldes y presidentes regionales, así como regidores y consejeros. Esto ha determinado que en cada comicio siempre sean cuatro o cinco los mismos nombres que se disputan el poder. No existe renovación de cuadros por dos motivos. El primero es que los partidos o movimientos sólo se reactivan en periodos pre-electorales. El segundo tiene que ver con los montos que están dispuestos a invertir los candidatos en cada campaña. Por ejemplo, las ubicaciones en las listas de regidores son determinadas por el “aporte” para la propaganda del grupo.

Las propuestas de los candidatos son pobres, coyunturales y hasta populistas. Una vereda por acá, una plaza más allá. La prioridad que deberían afrontar los nuevos gobiernos locales y regionales es mejorar la calidad de vida de la población. Esto significa, por ejemplo, promover los comedores y talleres autogestionarios; ampliar los servicios de agua potable, desagüe, centros médicos. Quizá no se pueda atender a todos, pero si se trabaja, siquiera con las madres gestantes y con los niños de uno a cinco años, el logro será valioso. Lo que sucede es que se trata de inversiones cuyos frutos se verán en el mediano y largo plazo y los candidatos, pensando en la reelección, prefieren lo inmediato y tangible. No es casual entonces que la mayoría de los lemas de los movimientos publiciten las “obras” por encima de cualquier otra propuesta.

Otra línea de acción fundamental que espera a las autoridades que surjan de los comicios de este año tiene que ver con el ordenamiento y la seguridad ciudadana. En lugares como Trujillo y Chiclayo, las bandas delincuenciales se han apoderado de las actividades económicas mediante el cobro de cupos y la extorsión. Aunque se trata de temas que involucran a otras instancias del gobierno como el Ministerio del Interior, el Ministerio Público y el Poder Judicial, la población necesita sentirse representada en autoridades locales y regionales con el liderazgo suficiente para enfrentar a la delincuencia organizada. En cuanto al ordenamiento de la ciudad, en Piura hay un problema muy agudo que ya ha tenido costo de vidas. Se trata de la reubicación de los comerciantes del exterior del mercado modelo a zonas ya establecidas. Al parecer, y producto del fracaso de la acción anterior, la actual alcaldesa Mónica Zapata ha perdido algo de legitimidad, y será por lo tanto la nueva autoridad edil quien resuelva tan complejo problema.

Caso especial en Piura es el polémico intento de re reelección por parte del actual presidente regional César Trelles Lara. Una de las notorias irregularidades durante sus dos periodos es la contratación de parientes y recomendados, así como de los funcionarios de su entorno. Y es que el Apra, además de un partido, es una muy bien organizada agencia de empleo. Consecuentemente, la lealtad de la mayoría de los compañeros es a su plaza de contrato, antes que a los planteamientos o a la doctrina que plasmó Haya de la Torre en sus libros. La estrategia electoral aprista se reduce a agruparse férreamente en torno de alguien que sepa ganar elecciones (no importa los medios) y defenderlo a capa y espada. Ello explica por qué nadie se atreve a cuestionar la sagrada palabra de Alan García, esa misma que encandila a los incautos durante épocas electorales.

Sin embargo Trelles Lara se encuentra a años luz de la habilidad retórica de García y también gana elecciones. La explicación tiene dos factores. El primero es contar con un equipo muy cohesionado, efectivo y leal, donde los roles van desde los búfalos para amedrentar a los rivales, hasta los inversores de suculentas cifras (que luego las recuperan con creces) para gastos de propaganda; además, de la telaraña de gobernadores y jueces de paz. El segundo factor es estructural y se relaciona directamente con la manipulación de la pobreza, usando  el dinero del Estado. Las campañas de ayuda y de entrega de alimentos funcionan como un efectivo medio de captar votos. No obstante, hay una variable que no han logrado controlar, quizá porque la  subestiman, me refiero a la prensa independiente, pensante y democrática, que se convertirá nuevamente en el más duro bastión para los apetitos reeleccionistas de César Trelles.

En realidad son muchos los problemas y necesidades que tendrán que afrontar las nuevas autoridades. Sólo hemos esbozado los más agudos. Esto le otorga a estos comicios –aunque suene a cliché- una importancia que va a requerir un meditado y sereno voto de conciencia.

Publicado en julio 2010


Billy Crisanto Seminario

Diario Correo (Piura)

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