Perú y China en la construcción de un mundo multipolar

Perú y China cuentan con un Tratado de Libre Comercio (TLC) y una Asociación Estratégica Integral (AEI), cuyos conceptos, vigencias y mecanismos tienden a coordinar acciones para promover un diálogo permanente y equilibrado hacia la construcción de un mundo multipolar.

China, como potencia económica mundial y por el tamaño de su población, requiere de materias primas y en ese contexto el Perú se ha convertido en proveedor y en un punto clave por ubicación geográfica, además de su estabilidad política y macroeconómica, como un puente con América del Sur, recordando que un objetivo medular del país es transformarse en el ‘hub’[1] de la región.

En ese horizonte, como centro operativo, el TLC de Perú con China genera un marco que facilita un comercio mutuo ordenado, salvaguardando los intereses nacionales, y ha motivado el interés de capitales chinos hacia determinados rubros como la minería, donde los máximos ejemplos, por el tamaño de las inversiones, sumados a responsabilidad social, se grafican en la puesta en marcha de las explotaciones cupríferas en Toromocho (Junín) y en Las Bambas (Apurímac), que en conjunto suman más de 10 mil millones de dólares; la adquisición de la entonces estatal Hierro Perú (Marcona, Ica) por la empresa china Shougang, en 1992, por 120 millones de dólares, en aquel tiempo la inversión china más grande en Perú y, por extensión, en América Latina.

Asimismo, del 2010 al 2015, las exportaciones peruanas al gigante asiático han pasado de cerca de cinco mil millones de dólares a siete mil 350 millones de dólares, un 94 por ciento en productos tradicionales, mayormente minerales y concentrados, y un seis por ciento en mercancías no tradicionales, como las uvas de mesa, jibias[2] y calamares, cítricos y mangos; en tanto las importaciones también crecieron, en ese período, de cinco mil 150 millones de dólares a más de ocho mil 660 millones de dólares, de los cuales dos mil 200 millones fueron materias primas, casi cuatro mil millones en bienes de capital y casi dos mil 500 millones en bienes de consumo.

El país asiático es el primer socio del Perú, sea en el intercambio comercial cuanto en inversiones, y el hecho de que la Cumbre del Foro Económico Asia Pacífico (APEC, siglas en inglés), de la cual ambos son miembros, se realice en Lima en noviembre próximo por segunda vez en 8 años, impulsará una mayor confianza y conocimiento para reforzar políticas comunes.

El Presidente Pedro Pablo Kuczynski ha anunciado, para mediados de septiembre, su primer viaje al exterior, teniendo como destino China, y ello tiene connotación nacional y regional; si bien no se sabe aún la agenda a tratar, el Jefe de Estado adelantó, a grandes rasgos, que se centraría en incorporar mayor valor agregado a los concentrados de minerales que se exporta al mercado chino, integrar la diversificación productiva con transferencia tecnológica y construir infraestructura, es decir ampliar el abanico de oportunidades.

Y en este caso, hay interés chino en áreas de desarrollo del Perú, como en el caso de la agroindustria, caso del café, cítricos, nueces, paltas; en pesca y acuicultura, algas frescas o secas, pota (calamar gigante); textiles y confecciones, hilados de pelo fino; no maderables y colorantes, cochinilla; joyería y artesanía, cerámica ornamental, piezas talladas en oro y plata; fertilizantes naturales; y, tablares y pisos de parqué.

A eso se suma, entre otras, el ingreso al mercado financiero del Banco Industrial y Comercial de China (ICBC), el más grande del mundo, aunque todavía operando como plataforma de segundo piso, potencial interés por el gasoducto del sur y la instalación de una planta petroquímica; y, la compra de acciones por la Corporación Nacional de Petróleo de China de yacimientos hidrocarburíferos que explotaba en la amazonia peruana la brasileña Petrobras.

De llegar a buen puerto las conversaciones que sostenga Kuczynski con el Presidente de China, Xi Jinping, y otras altas autoridades del Gobierno chino, presuntamente podrían consensuarse y suscribirse más acuerdos bilaterales de cooperación y financiamiento durante la Cumbre del APEC, a la par de fomentar la interconectividad de ambas costas del Pacífico, con la consolidación de la zona de libre comercio en la cuenca.

Recordemos que, en su segundo periplo por América Latina en 2014, Xi destacó la importancia que su país le otorga a la región. En la Cumbre del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) se anunció la creación del Nuevo Banco de Desarrollo, con un fondo de 50 mil millones de dólares y reservas por el doble, siendo el mayor aportante China; paralelamente, la entonces Presidenta en funciones de Brasil, Dilma Rousseff, declaró que China dispondría de otros 35 mil millones de dólares para América Latina, 20 mil de ellos para infraestructura, 10 mil millones en proyectos de desarrollo y cinco mil millones en áreas por definirse.

La AEI firmada por el Presidente Xi Jinping y el Presidente Ollanta Humala en Beijing, en mayo del 2013, priorizó la recíproca voluntad de sus respectivos países de consolidar y profundizar la cooperación en iniciativas vinculadas al desarrollo conjunto, dentro de la perspectiva “win to win”, generando no solo un activo comercio e impulsando la infraestructura nacional sino también la inclusión social, la transferencia tecnológica y condiciones de coincidencia en camino al bienestar común.

Paralelo a ello, durante la visita del Primer Ministro Li Keqiang, en el 2015, se afianzó la AEI, firmada en el 2013 en Beijing, suscribiéndose varios acuerdos bilaterales, caso del mecanismo permanente de consultas políticas, y dentro también está en plena coordinación de las cancillerías para poner en marcha un convenio bilateral que facilite la tramitación de visas, teniendo en cuenta que Perú tiene reconocimiento chino de “Estatus de Destino Autorizado (EDA)” desde el 2006, lo que podría significar un crecimiento exponencial de visitantes chinos, considerando que son alrededor de 100 millones que salen al exterior cada año, y de los cuales llegan unos 10 mil anualmente a tierra peruana.

Si bien la economía global pasa por tiempos de crisis, en una suerte de recesión y desaceleración, China mantiene un crecimiento relativamente medio-alto, entre 6-7 por ciento, y el Perú busca revitalizar el crecimiento promedio del seis por ciento de hace un tiempo atrás; la complementariedad de fuerzas existente podría ampliar el horizonte consolidando la confianza mutua, alcanzando resultados fructíferos en la cooperación en diversas áreas y salvaguardando los intereses del conjunto de las naciones en desarrollo.

Prueba manifiesta de ello es que el comercio bilateral China-América Latina se estima en 150 mil millones de dólares para el 2020, 14 veces la cifra del año 2000; esto implica un salto cualitativo en cómo ambas partes afrontan su cada vez más fructífera relación y reconfiguran la gobernanza global, entrelazando objetivos políticos y comerciales, entre otras cooperaciones, para sentar bases de un progreso sostenible.

Perú y China celebran, el próximo 2 de noviembre, 45 años de relaciones diplomáticas en constante ascenso, como lo confirmó también el Perú en el 2004 al reconocer a China con la calidad de “economía de mercado”; y ese acercamiento ha generado, en el tiempo, oportunidades mutuas; en el caso del Perú, abrir un nuevo y amplio mercado y atraer inversiones que hasta hace unos cuantos años parecían imposibles y hoy son realidad.

[1] Palabra muy relacionada con el transporte, refiriéndose al lugar donde se distribuyen las mercancías. (N.E.)

[2]  Moluscos cefalópodos, también conocidos como sepias. (N. E.)


Carlos Acat Koch

Periodista. Editorialista en Revista Oriental.