La salud mental desde una perspectiva de la psicología comunitaria

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Psicología comunitaria

Entrega de cuerpos de víctimas de la violencia en el poblado de Putis (Ayacucho).

La salud mental en el Perú es un derecho y responsabilidad que cada ciudadano tiene y asume. Actualmente, este concepto es definido desde la visibilización del ser humano como biopsicosocial, de tal manera que si una de las condiciones se altera en este ecosistema la repercusión será a nivel individual, familiar y comunitario. Pero, las condiciones para alcanzar el bienestar de la salud mental dependen del contexto en el que se convive y se transita en la vida, donde las necesidades básicas, tanto económicas como afectivas y emocionales, no logran conciliar por mayor esfuerzo que hagan las familias, porque la cotidianidad en la vida exige responder a demandas que no logran cubrirse en su totalidad; por ello, la demanda permanente a un Estado que no logra ver la salud mental en todas sus dimensiones. psicología

Desde una mirada de la psicología comunitaria, tenemos la tarea de encontrar y reconocer los recursos, las agencias a nivel personal, familiar y colectivo; de tal forma, ofrecer el sentido de la vida para el cambio y su transformación, desde y con la comunidad. Para ello, tomo en cuenta la emexperiencia de la Asociación de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú – ANFASEP.

El hito que marcó la vida en los familiares fue la búsqueda por los desaparecidos. Esta búsqueda, se dio a inicio de los años 1983 y 1984 de manera masiva por madres, padres, hermanas, abuelas, motivadas por el dolor y la valentía que hasta hoy continúan, siendo el motor de continuidad los desaparecidos y esa necesidad de encontrar el cuerpo físico.

La violencia generó el desplazamiento de comunidades enteras para sobrevivir; muchas de estas familias, desde otros escenarios, buscaron a sus desaparecidos y lograron agruparse, formando asociaciones, organizaciones y colectivos, haciendo posible que se adapten a nuevos escenarios. Vinculándose por una lucha contra las adversidades, donde la esperanza y la fuerza, como valor eran sus únicas herramientas, por ser desplazadas, iletradas y quechua-hablantes (Soto, 2015).

Estas agrupaciones tienen como logro constituir un “sentido de comunidad”. Como refiere Montero (2004), en estos espacios las historias de vida que tienen en común con el desaparecido se basa en la maternidad y el afecto, haciendo posible que estos hechos de violencia y de la búsqueda por sus seres queridos se constituyan como mecanismos y referentes de demanda frente al Estado. De tal manera, participación y continuidad en la organización, se deben a esta interrelación que surge entre ellas a partir de un sentimiento en común, el desaparecido fue el motor que les permitió vincularse; sin embargo, es el dolor y la esperanza que ha motivado cada día su existencia.

psicología comunitariaAsí el sentimiento de pertenencia, como refiere Renos, Holgado, Maya, Palacio (2014), es cuando los individuos experimentan, respecto a sus grupos, ese vínculo social que se establecen entre los miembros de la comunidad. Al conversar, al encontrar una amiga con quien interactuar no solo la tristeza, sino la alegría, de visitar cuando alguien se encuentra mal, la solidaridad entre ellas y el compartir son el motivo de su permanencia. Por tanto, las dinámicas en la organización se definen y redefinen, es flexible y cambiante, y esto permite mantener una comunidad donde el cuidado y la protección entre las socias se dan de tal manera que pueda restituir esos lazos y vínculos de familiaridad, impactando de manera positiva en la salud mental del grupo.

Teniendo en cuenta este sentido de comunidad, los familiares de los desaparecidos han usado estrategias distintas para mitigar el dolor de la pérdida, a partir de elementos culturales, de creencias y de la religión. A pesar de esa ausencia física, no significa que la presencia emocional del desaparecido deje de operar y participar en la vida cotidiana de las familias, resignificando y dándoles un lugar en sus vidas.

Otoño 2019


Edith Del Pino

Centro de Emergencia Mujer – Ayacucho

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