Su frase “La economía no son números, la economía es la gente” hace referencia a su visión humana y dominio histórico de la realidad, ejerciendo así una profesión casi inexistente en el Perú: el Periodismo económico. Además de ser el creador del podcast Cuaderno de Economía también ha incursionado en el mundo de la literatura, siendo autor de novelas juveniles como El pequeño Inca.

Las elecciones presidenciales de 2026 dejaron un país dividido y con muchas preguntas sobre el futuro. Durante la campaña se escucharon promesas económicas, discursos enfrentados y propuestas que generaron debate, pero también dudas sobre cómo enfrentar los problemas más urgentes del Perú.
En esta entrevista conversamos con el periodista económico Eduardo Recoba para conocer su análisis sobre el panorama que dejaron las elecciones. Hablamos sobre la calidad de las propuestas económicas, el voto de los peruanos en el extranjero, las diferencias entre Lima y las regiones, y los principales retos que deberá afrontar el próximo gobierno en un contexto de incertidumbre política y económica.
Eduardo, desde el punto de vista económico ¿cómo visualizas las propuestas económicas que se han desarrollado tanto en la primera vuelta y principalmente en la segunda vuelta? ¿Realmente han tocado temas que afectan al país?
A ver, el escenario oasis sí te da una lectura transversal y tiene que ver con una sola palabra, populismo. El discurso político tanto de cara a la primera como a la segunda vuelta ha registrado una lectura muy gruesa en función a populismo, propuestas populistas, antitécnicas, simplistas y simplonas. Nunca aterrizadas, nunca concretadas y nunca solidificadas.
Institucionalmente, como economistas, y esto es un consenso más allá de posturas doctrinarias, es un consenso que hemos observado con muchos colegas y hemos notado que las iniciativas en función a política económica, política fiscal, incluso a política monetaria, con esta asustada que nos dio, por ejemplo, el candidato Sánchez Palomino a propósito de Julio Velarde y el control que tiene en el Banco Central, bien, hemos percibido, hemos notado que no existió nunca una vocación para aterrizar en propuestas concretas.
Y con propuestas concretas me refiero básicamente, por ejemplo, no solamente desde la política económica, que ya es un tema que lo pudieron haber tocado de manera genérica porque entiendo que en un plan de gobierno no puedes desagregarlo todo, hay muchos tópicos que deben ser, digamos consolidados. Pero no se ha tocado, por ejemplo, el tema de la vulnerabilidad fiscal desde donde nos está dejando el actual Congreso en compañía, en polución o en maridaje con un Ejecutivo. A propósito, sobre todo de exoneraciones tributarias y privilegios a la agroindustria. Entre ambas, desde el año 2021, si me apuran, suman alrededor de 120 mil millones de soles que van a dejar de entrar al Tesoro Nacional.
Y eso sí va a generar un gran problema para la siguiente administración, salga quien salga. Entonces, en resumen, el escenario base ha estado muy cargado de dimensiones muy populistas, antitécnicas, ni siquiera políticas. Porque evidentemente no existen partidos políticos en el Perú y hace 30 o 40 años no existen políticos en el Perú.
Eduardo, tenemos el voto del extranjero. Un porcentaje donde Keiko ha obtenido el 63% frente al 37% de Sánchez. Entonces ¿cómo es que este sector de la población peruana que ya no está en el país, ha dado su voto mayormente a Keiko Fujimori y también al modelo económico que ella representa? ¿Cómo es que se ha dado este fenómeno?
Por mi actividad laboral hablo con tres, cuatro, hasta cinco economistas e incluso traders e inversionistas del extranjero. Además, hablo con académicos, también de afuera. Y todos hemos coincidido en lo siguiente, que por un lado existe un gran divorcio del peruano que vive en el exterior con lo que sucede en el país. Y el peruano que vive en el exterior por lo general no registra una lectura muy pericial de lo que ocurre en el Perú.
Y sus fuentes de información son muy erráticas. O son fake news o son medios concentrados que te van a hablar del fantasma del comunismo, que te van a hablar del fantasma de la expropiación, que te van a expropiar tu casa. Lo segundo que observamos es la calidad analítica, y esto dicho con todo respeto, no quiero ofender a nadie, la calidad analítica, la calidad académica, vamos a decirlo así, el criterio, el pensamiento crítico del peruano promedio que se pueda vivir al extranjero es muy limitado.
En Perú sabemos que ganó Sánchez y en el extranjero ganó Keiko. Sabemos que la razón básica tiene que ver con esa impericia por entender al Perú, sobre todo si vives fuera. Te has ido porque no tenías salud, te has ido porque no tenías educación, te has ido porque no tenías infraestructura y estás votando por una opción que no te va a garantizar ello. Ambos, tanto Fujimori como Sánchez Palomino están empezando una carrera de 100 metros planos, ambos con un esguince, y ese esguince se llama sector fiscal.
Entonces, ¿cómo es posible? Bueno, he hablado de la falta de criterio, del divorcio con la realidad, pero también hay una disonancia cognitiva de la que los economistas nunca vamos a saber, nunca vamos a conocer por qué el peruano de afuera registra tanta disonancia cognitiva. Creemos que, por ejemplo, en Estados Unidos, ya en esta era de Trump, ya se va desvelando un poco lo que era realmente Estados Unidos, una economía con muchos defectos y con muchos resabios en materia educativa, con unos indicadores PISA muy maltrechos también. Entonces, no esperemos tampoco que el peruano promedio que se haya ido a vivir a Estados Unidos o Canadá, anote, digamos, esos espacios de criterio, de lógica, de pensamiento crítico, de pensamiento reflexivo, de pensamiento lógico, de razonamiento lógico-matemático, de razonamiento lógico-verbal, porque en concreto, y de nuevo, por tercera vez, con todo respeto, son personas básicas, muy básicas, que no han registrado mayor vocación o mayor estímulo para comprender más lo que está pasando en el Perú. Y eso es lo que nosotros, por lo menos desde la economía y también, digamos, un poco desde la neuroeconomía, hemos estado observando.
Ahora vamos con las regiones mineras que votaron en mayoría por Sánchez. Por ejemplo, Cajamarca, Arequipa. Estas regiones donde prima el sector extractivista. La pregunta es ¿por qué estas regiones votaron en contra o dieron la espalda al proyecto de Keiko Fujimori cuando ellos supuestamente representan el empleo e inversión?
A ver, esto va más allá de la actividad. O sea, si hablamos de minería formal o minería informal, creo que esto va más allá de la actividad y tiene que ver ya más con un espíritu regional. Se sabe, se conoce que históricamente las regiones en los últimos diez años se han visto atacadas en forma y en fondo, básicamente por las autoridades políticas y económicas desde Lima. Existe el prejuicio también racial, existe también el prejuicio del clasismo, que no ha permitido tampoco a las regiones acceder a las mismas oportunidades que pudo haber accedido determinada horquilla muestral poblacional desde Lima. ¿A qué me refiero? Es más que evidente que una niña que nazca en Ilave, Puno, o un niño que nazca en Nauta, Loreto, no va a tener ni en lejos las mismas oportunidades que una niña o un niño que nazcan en Miraflores o en San Isidro, respectivamente. Con lo cual creemos que hay una brecha muy profunda ahí de desengaño, de desencuentro, de disrupción entre lo que representa Lima, lo que representa Keiko como política o antipolítica, y lo que representa una Lima más vinculada hacia lo que llamamos una derecha o ultraderecha más o menos consolidada.
Entonces, decía yo que hay un aspecto de forma y de fondo. De fondo ya lo acabamos de analizar rápidamente, pero hay un aspecto también de forma. Las matanzas que hubo entre diciembre del 2022 y enero, febrero, marzo del 2023 afectaron básicamente a la macro región sur, donde Keiko no puede entrar, tampoco a Cajamarca.
Entonces, es increíble, es alucinante que un candidato, un postulante al más alto cargo público de una economía, no pueda ir a una región. Porque eso de que Keiko sí ha aparecido en Puno, eso es todo un juego, eso es armado, eso es todo un juego de marketing político.
Entre 1896 y 1979, el campesino iletrado, no hispanoparlante simplemente no podía votar. Estamos hablando de 1979, hace apenas 50 años atrás, no podía votar. Entonces, todos esos desencuentros históricos, económicos, sociales, estructurales en general, provocan que evidentemente la propuesta de Fuerza Popular haya sido desestimada de plano. Entonces, todo es un generador de anticuerpos hacia Lima y hacia lo que Lima representa.
Y Keiko representa esa Lima, esa Lima divorciada de la Sierra Sur, divorciada de los niños con anemia crónica infantil, con la mujer campesina, entre 17 y 34 años, que notan esa anemia también crónica, esa Lima divorciada con ese interior del país, ese Perú duro, duro en todo sentido.
¿Por qué siempre algunos analistas leen el voto rural como voto anti-Lima o incluso voto de izquierda, cuando más parece perfilar un voto de hartazgo?
Básicamente por dos motivos. Nosotros hemos escuchado dos analistas conocidos hace un día o un par de días, y señalar prácticamente lo siguiente, que el proyecto de Keiko Fujimori es un proyecto que puede sacar al Perú de determinado estancamiento.
De uno de ellos, que no voy a mencionar su nombre, que es como una especie de Rospigliosi del periodismo. Del otro, sorprendió la manera tan fría y tan grotesca a propósito justamente del voto duro de provincia, de regiones. Entonces, lo que sucede con estos analistas es lo siguiente, o puede ser que haya un tema de reacomodo, de posturas, porque o hay que pagar las cuentas, o hay que, digamos, acomodarse para ver si te sale alguna consultoría y para hablarlo en términos de derecha.
Y la otra razón es porque toda su vida ha sido Fujimorista del Clóset. Sí, hay mucho periodista que es Fujimorista del Clóset. Hace unos años, para una feria de libros, una persona escribió un libro negacionista, negando las esterilizaciones forzadas, y quien corrigió el libro fue un periodista que se vendía como muy progresista, al final resultó ser un tipo que ejercía violencia femenina contra su pareja.
Esta frase se ha repetido mucho por quienes se han visto en el dilema de votar por el mal menor: “Votó por Keiko solo para salvar la estabilidad económica” ¿Qué tan cierto es? es decir ¿realmente estamos ante una estabilidad económica?
No hay estabilidad económica cuando registras una economía con cuatro quintos de informalidad. No hay estabilidad económica cuando el 10% de tu presupuesto, del presupuesto general de la República, se va en corrupción. No existe estabilidad económica cuando anotas un 25,7% de pobreza monetaria. Que, si le sumas un treinta y tantos por ciento de no pobres vulnerables, ese es el nombre que le ha puesto el INEI, con todo respeto, pero el no pobre vulnerable al final es pobre ¿por qué? porque el no pobre vulnerable, que básicamente y en concreto es la clase media, se queda sin seguro privado y de pronto uno de los miembros tiene una apendicitis, o un accidente automovilístico, o una operación a la vesícula, son 20.000 soles.
Te tienes que romper 4 o 5 de tu tarjeta de crédito y ese no pobre vulnerable ya pasa a ser automáticamente pobre.
Entonces, desde que tú tienes todo ese entorno, desde que tú tienes niños con anemia crónica infantil entre los 0 y 3 años en la Sierra Sur, lugar geográfico, entre paréntesis, al que no puede ir Keiko Fujimori, cierro paréntesis, y desde que tú tienes mujeres también vulnerables, desde que tienes violencia machista, desde que tienes, digamos, siete muertos como media diarios por sicariato y extorsiones, es que no existe estabilidad económica.
Yo estoy muy en desacuerdo con los colegas que señalan, no, pero la matriz política va por un lado y la matriz económica va por el otro. Incluso colegas de afuera o periodistas de afuera que me han preguntado, señor Recoba, ¿por qué en el Perú la política está tan maltrecha y la economía está tan bien? No, no está tan bien. No vamos a tener 120.000 millones de soles para los próximos 5 o 10 años en nuestra caja.
Cuando tienes informalidad, cuando tienes corrupción, cuando tienes instituciones débiles. No tenemos estabilidad económica porque no hay reformas. No hay reformas judiciales que te permitan respetar, por ejemplo, contratos.
Tú no puedes hablar de que estamos bien económicamente cuando ya la minería ilegal está exportando tanto o un poquito más en términos de oro que la minería formal, que la gran minería. ¿Cómo puede ser posible eso? Entonces, no es un panorama, digamos, muy divorciado entre la matriz económica y la matriz política. No lo es.
Durante las elecciones se generó el debate de la continuidad de Julio Velarde como presidente del Banco Central de Reserva del Perú, donde inicialmente Roberto Sánchez planteó retirarlo de su cargo; sin embargo, posteriormente moderó su postura hacia la ratificación ¿Por qué Julio Velarde el baluarte de la estabilidad para el sector económico y político que domina el país? ¿Se justifica sus 20 años de permanencia en el cargo?
Yo no creo que en la vida haya personas indispensables, pero sí hay personas talentosas, ¿sabes? Y Velarde tiene talento. O sea, en 20 años, él ha pasado por dos hijitos de presidente. En 20 años, él ha pasado por una crisis sistémica global y como cuatro o cinco eventos, no sistémicos, pero sí crisis financiera. Y ahí lo tienes, parado sin polo. Y ahí lo tienes. Con reservas medianamente serias.
No son las más grandes de la región de América Latina, pero bueno. Si estamos comparando con Brasil y México, evidentemente no somos los más grandes, pero si nos comparamos con Chile, Colombia y tal, bueno, ahí estamos. Estamos bien.
Tenemos una posición de cambio que nos permite una estabilidad cambiaria. Tenemos términos de intercambio que también nos permiten ser competitivos a través del cobre con otras economías. El BCR creo que tiene, más que una persona indispensable, tiene un buen aliado en Julio Velarde.
Yo creo que el escenario es saludable en el BCR. Porque el BCR ha sentado escuelas de economistas del Banco Central. Y lo más probable es que una de las condiciones que va a imponer y a exponer Julio Velarde va a ser que lo reemplace un economista justamente del Banco Central. Y es muy probable que sea así.
Los derechos humanos, la ecología y los derechos de los pueblos indígenas suelen presentarse como temas "sociales", separados de la economía ¿Por qué la discusión económica en el Perú sigue tratando estos temas como si fueran un lujo ideológico y no como variables económicas de primera línea?
A ver, lo que sucede es que en los últimos 20 años o 30 años este tipo de tópicos ha sido prácticamente monopolizado por la academia que ha fagocitado el tema medioambiental, el tema de derechos medioambientales, pero tampoco ha tenido la pericia de abordarlos con un conocimiento basado en señales, en indicadores, en una especie de dashboard, que significa pizarra. Y eso me culpa también para los economistas.
También tiene que ver con instituciones. La Autoridad Nacional del Agua, la Autoridad Local del Agua, es un tipo de institución que está muy debilitada. Los agroindustriales prácticamente hacen y deshacen, hacen lo que quieren con el ANA. Entonces, no lo ha sabido manejar bien la academia y tampoco evidentemente los medios y menos aún las autoridades políticas y económicas.
De acuerdo con los resultados de la ONPE, ¿Cómo nos preparamos para los próximos cinco años? ¿Cómo el peruano se debería preparar social, económica y políticamente para el gobierno de Keiko Fujimori?
En lo económico hay que buscar un ingreso extra, tratar de no endeudarse. Uno tiene que prepararse para vivir con una infraestructura muy deteriorada para los próximos cinco años. En lo social, cada uno como peruano como peruana en su tribuna, todos tenemos cinco años de lucha democrática, tenemos que pelear por lo derechos ciudadanos, derechos laborales. derechos humanos, derechos de la mujer, tenemos que pelear por los derechos en general. Nos esperan cinco años de lucha contra una persona que es extremadamente tóxica, dañina, una persona que no va a otorgar ningún tipo de espacio democrático a esta economía primario exportadora llamado Perú.
Eduardo, vamos al último bloque de la entrevista. Usted tiene una frase y que no es común escuchar en otros economistas: "La economía no son números, la economía es la gente." En un país que vive en crisis, diez presidentes en una década, corrupción sistémica e inseguridad, ¿Qué le hace la inestabilidad económica crónica a un ser humano, a una familia, a una comunidad?
Por ejemplo, no puede ser que en pleno siglo XXI, con toda la cantidad de información, inteligencia artificial que tenemos, todavía haya economistas que se comen ese cuento de que, si tú como habitante rural vives con 280 soles bajo el umbral de 280 soles al mes, eres pobre. ¿Eso qué significa? Que, si yo logro ganar un sol más, 281, dejé de ser pobre.
Por eso es que los números no te definen la realidad, si es que no cuentas qué cosa hay detrás del número. Es como si yo fuera un periodista que informa a propósito del crecimiento del Producto Bruto Interno, el PBI. Si yo no te cuento qué hay detrás de eso, de nada sirve ese número crudo. O sea, si un periodista es incapaz de contar una buena historia detrás de ese número duro, entonces no sirve.
Creo que hay que enfocarse mucho en los problemas estructurales que tiene una economía y tiene que uno como economista ejercer ya una actividad mucho más interdisciplinaria. Los economistas durante años nos hemos matado diseñando modelos estadísticos, modelos matemáticos, modelos econométricos, pero no hemos contado una historia detrás de esos modelos. Los economistas no citamos la literatura, por ejemplo.
Entonces, si nosotros queremos entender por qué el Perú es tan desigual, por qué la sierra, las regiones andinas votaron por Sánchez y no votaron por Fujimori, es porque los economistas hemos sido incapaz de interpretar un Paco Yunque o los Ríos Profundos. Pero sí somos expertos en lanzar números y lanzar modelos y porcentajes, pero no explicamos la estructuralidad de la economía, que tiene que ver con historia, con política, con filosofía, con antropología, con sociología, con literatura.
Uno de los mejores economistas de los últimos diez años se llama Thomas Piketty, autor de un libro espectacular de Capital en el siglo XXI, que en el 2013 o 14 le contaba la historia de la desigualdad de la humanidad citando a Alejandro Dumas. Acá tuvimos un Bruno Seminario que escribió un libro espectacular de historia de economía peruana desde el siglo XVIII a la fecha. Entonces, ese tipo de economistas es lo que necesitamos. Un tipo de economista que te cuenta el número, pero al mismo tiempo te cuenta qué es lo que pasó con la política.
Finalmente, me comentó que se educó con los jesuitas, una tradición educativa que pone en el centro la formación integral de la persona. ¿Siente que esa formación marcó la manera en que usted entiende y ejerce la economía?
Sucede que los jesuitas son muy buenos economistas. San Ignacio de Loyola es un exsoldado que diseñó un modelo de negocios sin capital, sin infraestructura, sin fondos de maniobra, sin una tarjeta de crédito que lo avalara. Ahora la Compañía de Jesús es la corporación financiera más grande y más antigua del planeta. Nadie compite con la Compañía de Jesús. Trayendo la experiencia Jesuita a la realidad histórica del Perú.
Hay algo que muy poca gente lo sabe. Perú tuvo muchas crisis, por ejemplo, agrarias. Tuvo tres reformas agrarias claves. La primera fue del Virrey Toledo, la segunda fue la reforma agraria que iniciaron los Jesuitas, durante el S. XVI, XVII hasta XVIII de su expulsión y la tercera reforma agraria de Velasco del año 68. Lo cierto es que la hacienda Jesuita en Perú fue un modelo que se adelantó a su época en funciones agroindustriales y agroexportadoras. Desde las haciendas Jesuitas en Paraguay, Bolivia y Argentina, se exportaba cacao, chocolate, agua ardiente a Europa. Además, crearon un modelo económico autogestionario cuasi cooperativo que sentó las bases de futuros modelos cooperativistas ya en la economía moderna, contemporánea. Creo que es importante ese legado y herencia Jesuita, es muy importante que la sepa el mundo, que la sepan los economistas jóvenes.
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