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Edición Nº 70

Desafíos para las Elecciones Generales 2026
Pablo Hartill
26 de marzo, 2026

El 2024 fue conocido mundialmente como el «superaño electoral»[1], pues millones de personas acudieron a las urnas a ejercer su derecho a sufragar. Perú vivirá su propia versión del superaño electoral este 2026, con hasta cinco procesos electorales distintos en todos los niveles del Estado.

Este superaño implica procesos de suma complejidad para todos los actores ―organismos electorales, organizaciones políticas y sociedad civil― por diversos motivos. Primero, debido a un sistema de partidos atomizado: treinta y siete organizaciones políticas participarán de las Elecciones Generales 2026[2], de las cuales más de la mitad no ha participado antes en otra elección. Por otro lado, están las reformas normativas que enmarcan el proceso, como el retorno a la bicameralidad después de más de treinta años, la conservación de las cédulas escrutadas, el incremento de miembros de mesa, entre otras.

"Votar es un deber de la ciudadanía, pero debería ser un voto consciente e informado."

Desde el punto de vista logístico, estos cambios impactan en el material electoral, la educación y la capacitación de la ciudadanía, en la forma de sufragar e incluso en la confianza. Con este cambio normativo, tendremos una cédula de cinco columnas, que mide aproximadamente 42 cm de largo y 44 cm de ancho, en las que el electorado tendrá que elegir a la fórmula presidencial, la Cámara de Senadores (se escoge treinta a nivel nacional o por distrito electoral único y treinta a nivel regional o distrito electoral múltiple), la Cámara de Diputados y el Parlamento Andino. A esto se suma el uso del voto preferencial en las últimas cuatro columnas, lo que amplía las posibilidades de marcado y elección hasta un máximo de doce veces.

Esto repercutirá también en el trabajo de los otros actores clave durante la jornada electoral. Tomemos como referencia a los actores más importantes durante esta jornada: los miembros de mesa son quienes realizan el conteo de todos los votos emitidos por la ciudadanía y el llenado de las actas que plasmen la voluntad popular. Si bien siempre ha sido una labor compleja, con la cantidad de organizaciones políticas, la concurrencia de cinco elecciones y la posibilidad de voto preferencial, todo enmarcado en una sola cédula, los miembros de mesa tendrán una jornada extensa y complicada.

Aquí la labor de la ONPE y de los demás organismos electorales resulta clave para poder generar material que facilite las labores de los miembros de mesa durante toda la jornada electoral, pero también para realizar la educación y capacitación electoral necesaria para cumplir con su labor.

En este sentido, un segundo gran desafío es la educación electoral y la capacitación de los actores electorales. Por un lado, es necesario que el electorado conozca cómo será la cédula de votación, cómo marcar válidamente en ella, cuáles son las diferentes candidaturas que se encuentran en carrera y en qué elección están participando.

"Lo que se evidencia es que Perú vivirá un proceso electoral nunca antes visto en torno a su complejidad."

Votar es un deber de la ciudadanía, pero debería ser un voto consciente e informado. Durante una elección es que, como ciudadanos, podemos decidir el rumbo que queremos tome el país durante los próximos años y no debemos solo interesarnos en las elecciones cada cuatro o cinco años. A menos de dos meses de la elección, el 46 % de la población no está interesada en el proceso electoral, de acuerdo con un estudio del Instituto de Estudios Peruanos[3].

Esto es acompañado por un tercer gran desafío, la desconfianza en el Estado y, por ende, también en los organismos electorales[4]. La organización y el desarrollo de las elecciones generales de 2021 en Perú representaron, sin lugar a duda, un reto para los organismos electorales. Según otro estudio del Instituto de Estudios Peruanos[5], la confianza en las elecciones ha sufrido un desgaste a través de los años; ha pasado del 46 % en 2012 al 33 % en 2021. Sin embargo, luego del año electoral, la proporción de la ciudadanía que respaldaba las elecciones disminuyó aún más, hasta alcanzar un 22 %.

Este es un gran obstáculo para la ejecución de las elecciones, pues la confianza resulta clave para poder llevar a cabo un proceso electoral. Por ello también se realizaron cambios normativos en esta línea, que se aplicarán para las elecciones generales del 12 de abril. Quizás el más importante de estos sea la conservación de las cédulas escrutadas y la posibilidad del recuento. Esta es una opción que ya se aplica en otros países de la región (Argentina, Chile, Colombia, México, Ecuador, entre otros) y que en Perú no estaba normada, de modo que una vez que los miembros de mesa llenaban las actas electorales, se procedía a destruir las cédulas escrutadas.

Para las elecciones generales, estas cédulas serán replegadas a las Oficinas Descentralizadas de Procesos Electorales al finalizar la jornada electoral. Ahí serán conservadas por si algún Jurado Electoral Especial, en base a las causales especificadas en su reglamento, solicita un recuento de los votos de una mesa específica. Estas cédulas se conservarán hasta la proclamación de los votos y la figura del recuento brindará la posibilidad de resolver las actas observadas con errores materiales, así como brindar mayor transparencia al proceso electoral.

A modo de conclusión, lo que se evidencia es que Perú vivirá un proceso electoral nunca antes visto en torno a su complejidad. Si bien este artículo se ha centrado en algunos desafíos, para las elecciones generales de 2026 se han realizado cambios sustanciales al proceso que reescribirán las formas en las que interactúan organizaciones políticas, organismos electorales y sociedad civil, con lo cual se generarán nuevos aprendizajes que mejorarán los futuros procesos electorales, como los que tendremos en octubre de este año.

Resulta imprescindible que la ciudadanía se mantenga informada y se involucre en el proceso electoral cumpliendo el rol que se le asigne. A fin de cuentas, votar es el poder de elegir de cada ciudadano y lo que busca la ONPE, y el sistema electoral en su conjunto, es garantizar unas elecciones íntegras, transparentes y eficaces para que eso suceda.


[1] International IDEA. (2024). The 2024 Global Elections Super-Cycle. https://shorturl.at/eNmGu

[2] El número se basa en la cantidad de organizaciones en carrera al momento de enviar este artículo.

[3] Instituto de Estudios Peruanos. (2026). Informe de opinión de enero 2026. https://shorturl.at/pylBd

[4] Instituto Nacional de Estadística e Informática. (2025). Perú: Percepción Ciudadana sobre Gobernabilidad, Democracia y Confianza en las Instituciones. Instituto Nacional de Estadística e Informática. https://shorturl.at/M3nZp

[5] Instituto de Estudios Peruanos. (2023). El barómetro de las américas de LAPOP toma el pulso de la democracia en Perú 2023. IEP. https://tinyurl.com/3cd7rp9k

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Pablo Hartill
Pablo Hartill

Sociólogo y gestor público. Subgerente de Documentación e Investigación Electoral de la ONPE.

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