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Edición Nº 11

“Ajumaish junikchamu ati”. Para que nunca más vuelva a suceder
27 de enero, 2010

Conclusiones Finales de la Comisión Especial que investigó y analizó los sucesos del 5 de junio en Bagua.

Consideramos que los acontecimientos violentos que cobraron vidas humanas en Curva del Diablo, Estación 6, Bagua y Utcubamba son atribuibles a:

  1. Apresuramiento y falta de tacto del ejecutivo, especialmente de parte de los sectores ministeriales, autores de los decretos, de la delicada sensibilidad amazónica sobre los temas territoriales y de consulta.
  2. Intervenciones de otros actores, quienes se sumaron a las justas reivindicaciones amazónicas, contribuyendo a exacerbar los ánimos violentos y el espíritu combativo de los indígenas en defensa de su territorio, tomando la carretera, y dispuestos a su lucha hasta las últimas consecuencias, propiciaron las movilizaciones y actos violentos urbanos (Partido Nacionalista, Ronderos, SUTEP, Reservistas, Frentes de Defensa del Pueblo).
  3. La toma de la carretera y de instalaciones de parte del movimiento indígena, que fue desbordado por su propio colectivo, no pudiendo controlar los excesos que desencadenaron en violencia y muerte
  4. La irresponsabilidad de informantes que magnificaron y falsearon los acontecimientos de la Curva del Diablo, generando reacciones vengativas. (Estación de Bombeo N° 6).

Otros hechos puntuales

  1. Cambio de comando con poca anticipación, equipamiento insuficiente, desconocimiento de la idiosincrasia indígena de parte de la Policía Nacional.
  2. Falta de cumplimiento, de parte del Ejército, del plan del Comando Conjunto.
  3. Coordinación deficiente entre el Ejército y la Policía. Falta pese a disposiciones existentes.
  4. Al débil liderazgo local de autoridades y pobre interrelación con Indígenas.
  5. Algunos religiosos que se parcializaron con el movimiento indígena confundiendo su papel evangelizador y de equilibrio entre el estado y la ciudadanía.
  6. Las Asociaciones civiles (ONG) que desarrollan una importante cultura de derechos, con amplia difusión, hasta en los lugares más alejados pero que no subraya el compromiso de deberes y responsabilidades como ciudadanos, ni promueve el diálogo intercultural para el entendimiento con el estado.
  7. Responsabilidad de instituciones del Estado y de personas a cargo de las mismas que generaron dispositivos legales sin cumplir con el derecho de consulta a los pueblos indígenas, que no hicieron las rectificaciones debidas a tiempo, que postergaron decisiones hasta que se generó el conflicto, que desinformaron sobre las consecuencias jurídicas y económicas de atender el reclamo de los indígenas, que actuaron sin la coordinación debida y que finalmente eludieron su responsabilidad para que esta recaiga en sus subalternos.
  8. Falta de estrategia de las empresas que incursionan en la zona y del Estado Nacional, Regional y Local de un dialogo intercultural con los nativos, seleccionando como interlocutores a contrapartes nativas sin condiciones de liderazgo positivo.
  9. Falta de una política de mediación nacional para la construcción de relaciones de confianza que permitan el entendimiento intercultural.

“Ante el avance de los indígenas, el contingente policial hace uso en ese momento de material lacrimógeno (de mano y de escopeta lanza gas) y escopetas perdigoneras de goma. Esto no evita que el grupo de indígenas se acerque cada vez más, llega un momento que se encuentran frente a frente, los indígenas cruzan sus lanzas en señal que los policías no pasarán.

Los indígenas se ponen frente a los efectivos policiales y ellos responden en una formación defensiva con grupos, resguardando a sus oficiales al mando. Es aquí donde hay dos tipos de testimonios. Por un lado, los policías manifiestan que los indígenas dispararon primero y que ellos repelieron el ataque. Por el lado de los indígenas, el testimonio es que, si bien cruzaron sus lanzas en señal de que “no pasarán”, empezaron a hacer retroceder a la policía pues eran numéricamente superiores. Llegó un momento en que el grupo llega al borde del abismo. Es ahí que de uno de los extremos de la formación de los policías, un subalterno dispara su fusil AKM, produciendo los primeros heridos por arma de fuego. Estos heridos no eran de la primera fila que llega frente a los policías. Al escuchar los disparos y ver los primeros heridos, el líder indígena Santiago Manuin, que estaba rezagado respecto al grupo que estaba frente a los policías, se acerca la frente tratando de apaciguar los ánimos, pero es herido de bala por la policía. Al ver esto, el grupo indígena pierde toda noción de autocontrol y arremete con todo lo disponible contra los efectivos policiales. El mayor PNP Bazán y su escuadra se separan del grupo principal y son vistos ascendiendo a la parte más alta del cerro. No se ha podido precisar el motivo por el cual el Mayor Bazán se separa, no se ha determinado si fue respondiendo a una orden o por su propia iniciativa”.

Extracto del Informe Final “Ajumaish Junikchamu Ati” (Para que Nunca Más vuelva a Suceder)

Publicado en enero 2010

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