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	<title>Espiritualidad archivos - Intercambio - Revista Jesuita de Cultura Social</title>
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	<description>Intercambio es la revista de cultura social de la Compañía de Jesús en el Perú, una publicación trimestral que busca promover la reflexión y el diálogo en torno a los temas que marcan la vida social del país, desde la perspectiva de la experiencia cristiana.</description>
	<lastBuildDate>Wed, 08 Jul 2026 17:36:26 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Espiritualidad archivos - Intercambio - Revista Jesuita de Cultura Social</title>
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		<title>El lugar de la espiritualidad en el proceso terapéutico</title>
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		<dc:creator><![CDATA[uaisdtrmc]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Jul 2026 21:57:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Fe, religión y espiritualidad La «fe religiosa» presenta una serie de elementos comunes en casi todas las religiones existentes, aunque también numerosas diferencias. La «fe» se define, según el diccionario de la RAE, como: «Conjunto de creencias de una religión. Conjunto de creencias de alguien, de un grupo o de una multitud de personas. Creencia [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Fe, </strong><strong>r</strong><strong>eligión y </strong><strong>e</strong><strong>spiritualidad</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La «fe religiosa» presenta una serie de elementos comunes en casi todas las religiones existentes, aunque también numerosas diferencias. La «fe»<em> </em>se define, según el diccionario de la RAE, como: «Conjunto de creencias de una religión. Conjunto de creencias de alguien, de un grupo o de una multitud de personas. Creencia que se da a algo por la autoridad de quien lo dice o por la fama pública».<a href="#_ftn1" id="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">La espiritualidad puede considerarse un recurso psicosocial individual que contribuye en la promoción de la salud, favorece los pensamientos, las palabras y las acciones, además de fomentar modificaciones en el comportamiento del individuo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Platón, el ser humano está compuesto por cuerpo y alma. El cuerpo es corruptible y mortal, mientras que el alma es trascendente e inmortal. En el pensamiento platónico, el objetivo de la vida es alcanzar la sabiduría y la virtud, y ello solo es posible mediante el conocimiento de las ideas. El alma constituye, para Platón, la dimensión del ser humano capaz de conocer las ideas y, por ende, de alcanzar la sabiduría y la virtud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Aristóteles, la espiritualidad puede entenderse en relación con la búsqueda de la felicidad. Según su pensamiento, la felicidad constituye el fin último de la vida y se alcanza a través de la realización de nuestras capacidades como seres humanos. Para ello, Aristóteles propone la práctica de la virtud y la búsqueda del justo medio.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">«Cuando hemos hecho las cosas a medias o cuando lo hemos hecho sin ganas, solemos pensar que podríamos haber hecho las cosas de otra forma. Si actuamos con virtud y excelencia moral, esa sensación disminuirá.»</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Estoicismo y espiritualidad</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>La<strong> </strong>espiritualidad<strong> </strong>de los llamados «filósofos del Pórtico», presente en parte de la obra de Lucio Séneca, se basa en la idea de que el estoico se fija una tarea y concibe la espiritualidad como un arte de vivir, un camino vital y una guía sobre cómo vivir. Todo ello se alcanza a través de la razón —el <em>logo</em>s—,<em> </em>pues en ella radica la esencia de la vida filosófica. Nos situamos en esta esfera porque, al igual que Séneca, nos interesa el sujeto en sí mismo, su construcción social, cultural y armónica, así como su felicidad, alcanzada mediante la ataraxia. Esta última se refiere a un estado de ausencia de perturbaciones del alma, un estado de tranquilidad, serenidad y ecuanimidad. No<strong> </strong>se trata de un estado mental permanente; sin embargo, puede alcanzarse con relativa facilidad. Constituye uno de los aspectos fundamentales del estoicismo: no tener pasiones o emociones negativas, no albergar deseos excesivos, actuar con virtud en aquello que podamos controlar y aceptar con ecuanimidad aquello que no está bajo nuestro control.</li>
</ul>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="900" height="600" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/espiritualidad_terapeutico1.jpg" alt="Señor sentando en el parque, rodeado de naturaleza, sujetando una biblia en la mano." class="wp-image-4793" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/espiritualidad_terapeutico1.jpg 900w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/espiritualidad_terapeutico1-500x333.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/espiritualidad_terapeutico1-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La ataraxia se representa aquí como una tranquilidad de conciencia. Cuando hemos hecho las cosas a medias o cuando lo hemos hecho sin ganas, solemos pensar que podríamos haber hecho las cosas de otra forma. Si actuamos con virtud y excelencia moral, esa sensación disminuirá, pues habremos actuado de la mejor manera que sabíamos hacerlo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde distintas tradiciones filosóficas pueden encontrarse aproximaciones a lo que hoy entendemos por espiritualidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Santo Tomás de Aquino fue uno de los filósofos más importantes de la Edad Media. Sus obras estuvieron profundamente influidas por la teología. Para él, la espiritualidad está relacionada con la búsqueda de Dios y la salvación. Según el filósofo, la razón es capaz de conocer a Dios a través del estudio de la naturaleza y la revelación divina. La fe y la razón son complementarias y se necesitan mutuamente para alcanzar la verdad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La expresión «Noche oscura» se ha incorporado a la doctrina espiritual como un concepto general utilizado para designar las experiencias purificativas y de desolación por las que atraviesan los místicos en el proceso de unión con Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el pensamiento kantiano, la espiritualidad puede vincularse con la moral. Según el filósofo, la moralidad es la única fuente de valor absoluto y, por tanto, la única forma de alcanzar la trascendencia. La moralidad se basa en la razón y el respeto por la dignidad humana. Solo a través de la práctica de la moralidad podemos alcanzar la trascendencia y la felicidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su lado, Nietzsche sostenía que la espiritualidad está relacionada con la voluntad de poder. Según él, la vida no tiene un sentido predeterminado, sino que somos nosotros los que debemos crearlo. La voluntad de poder, para Nietzsche, es la fuerza que nos impulsa a crear nuestro propio sentido de la vida y a superar las limitaciones impuestas por la moral y la religión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Spinoza, todo está determinado<strong> y</strong> no existen causas finales. Esto implica que las cosas no están predestinadas, que no existe la providencia y que Dios no tiene un plan preconcebido. En este punto aparece una aparente contradicción respecto a su concepción de Dios: ¿cómo algo que no existe podría tener un plan? Asimismo, las cosas no tienden hacia lo bueno ni lo malo y Dios no colocó al ser humano en el centro de la creación —por mencionar algunos de los elementos que Spinoza consideraba prejuicios—. El filósofo sostenía que todas las religiones habían atribuido a sus respectivas divinidades características, emociones y reacciones propias de los seres humanos, y que las castas sacerdotales imponían a sus fieles normas creadas por personas, frecuentemente de manera interesada, atribuyéndolas a supuestos mandatos divinos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, Spinoza creía que existía una sola sustancia, a la que podemos llamar Dios o Naturaleza, que engloba todas las cosas. Cada una de ellas constituye un atributo o aspecto del Todo. Asimismo, sostenía que, si existía un camino espiritual para llegar a la paz interior, este pasaba por la lógica, por la comprensión racional de las leyes de la naturaleza y por el amor a Dios junto con la práctica del bien.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según Pierre Teilhard de Chardin SJ, la espiritualidad se relaciona con la evolución de la conciencia humana hacia la unidad. Teilhard sostenía que la espiritualidad era un proceso que implicaba la integración de la mente, el cuerpo y el espíritu en un todo unificado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta idea puede recordar, en ciertos aspectos, la obra de Gregory Bateson, antropólogo interesado en los patrones de comunicación y uno de los precursores de lo que posteriormente se conocería como terapia sistémica. Según esta perspectiva, toda la evolución conduce a la socialización. Es una fuerza cósmica la que nos arrastra a la unidad. Como resultado de esta unidad, el ser humano llegará a una cuarta etapa: el Punto Omega. Este será el resultado de la unión de millones de conciencias y dará lugar a un mundo cada vez más integrado.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="900" height="600" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/espiritualidad_terapeutico2.jpg" alt="Persona mirando al horizonte con una cruz al costado. Atardecer, a contra luz." class="wp-image-4794" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/espiritualidad_terapeutico2.jpg 900w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/espiritualidad_terapeutico2-500x333.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/espiritualidad_terapeutico2-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" /></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">«Desde diversas formas postconciliares hasta otras expresiones contemporáneas de espiritualidad, millones de personas continúan buscando formas de conexión con lo espiritual, independientemente del nombre que le otorguen.»</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Espiritualidad moderna</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Las nociones modernas de espiritualidad se desarrollaron a lo largo de los siglos XIX y XX, combinando ideas cristianas con tradiciones del esoterismo occidental y elementos procedentes de religiones asiáticas, especialmente de la India. Este proceso recibió un importante impulso con el movimiento <em>h</em><em>ippie</em> de los años sesenta, que incorporó creencias tradicionales y el uso de sustancias como la ayahuasca —reapropiada en la actualidad por la <em>New Age</em>—, entre otros alucinógenos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;La espiritualidad se desvinculó cada vez más de las organizaciones e instituciones religiosas tradicionales. Sin embargo, ¿es esto responsabilidad de las personas o de las instituciones? Lo cierto es que, desde diversas formas postconciliares hasta otras expresiones contemporáneas de espiritualidad, millones de personas <strong>continúan buscando formas de conexión con lo espiritual, </strong>independientemente del nombre que <strong>le otorguen.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los terapeutas, en su mayoría, indican poseer un sentido de espiritualidad. ¿Cómo es posible, entonces, considerar que esta constituye una parte de nosotros que puede dejarse en la puerta del consultorio y no utilizarse como una poderosa aliada del proceso terapéutico, sin por ello incurrir en formas de adoctrinamiento —presentes también en determinados contextos religiosos—, independientemente de la religión o tipo de espiritualidad que profesen los pacientes?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En mi experiencia, he comprobado en numerosas ocasiones que, cuando se habla con los pacientes sobre espiritualidad, respetando siempre la visión espiritual propia del paciente, esta puede convertirse en un motor que facilite e impulse el cambio que se busca generar en el proceso terapéutico. Nos encontramos con un paciente identificado, una pareja o familia, representado por el cubo opaco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como terapeutas, buscamos encontrar en ellos la esencia, el «bloque de mármol», y comenzamos a trabajar mediante herramientas técnicas, hipótesis —que cambian a lo largo del proceso— y objetivos terapéuticos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Trabajamos buscando lo mejor que podemos hallar en ellos porque confiamos en que, en toda persona o sistema que sufre, hay «tesoros escondidos». Al ingresar a la sala de terapia, pasamos a formar parte del sistema terapéutico y, junto con los pacientes con quienes trabajamos, debemos hacerlos partícipes del cambio: un cambio de segundo orden que suponga una transformación cualitativa capaz de modificar la estructura familiar que mantiene los síntomas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, buscamos lograr que sea el propio sistema que acudió a nosotros el que se apropie de su proceso de cambio, mientras nosotros, sin falsas modestias, podamos sanar. Como decía Virginia Satir, pionera de la terapia familiar: «Quien logra sanar una familia está ayudando a salvar el mundo».</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1"></a><sup>[1]</sup> <strong>Real Academia Española.</strong> (s. f.). <em>Fe</em>. En <em>Diccionario de la lengua española</em>. Recuperado el 27 de mayo de 2026, de<a href="https://dle.rae.es/fe?utm_source=chatgpt.com"> </a><a href="https://dle.rae.es/fe?utm_source=chatgpt.com">https://dle.rae.es/fe</a></p>
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		<title>Salud mental, fe y dignidad humana: una mirada integradora desde la práctica clínica social-comunitaria</title>
		<link>https://intercambio.pe/salud-mental-fe-y-dignidad-humana-una-mirada-integradora-desde-la-practica-clinica-social-comunitaria/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[uaisdtrmc]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Jul 2026 21:40:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://intercambio.pe/?p=4828</guid>

					<description><![CDATA[<p>Hablar de salud mental en el Perú implica referirse no solo a síntomas o diagnósticos, sino también al sufrimiento humano, la desigualdad y la dignidad de las personas. Este artículo nace de mis diez años de trabajo clínico y comunitario en sectores periféricos de San Juan de Lurigancho, acompañando a familias afectadas por múltiples formas [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Hablar de salud mental en el Perú implica referirse no solo a síntomas o diagnósticos, sino también al sufrimiento humano, la desigualdad y la dignidad de las personas. Este artículo nace de mis diez años de trabajo clínico y comunitario en sectores periféricos de San Juan de Lurigancho, acompañando a familias afectadas por múltiples formas de vulnerabilidad psíquica, emocional y social. Muchas de las reflexiones aquí desarrolladas han sido co-construidas en diálogo con Kevin Flaherty, SJ, psicólogo y sacerdote jesuita, quien durante años ha trabajado en contextos periféricos de Lima, integrando el acompañamiento psicológico y espiritual centrado en la dignidad humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde estas experiencias compartidas, comprendimos que el sufrimiento psíquico rara vez puede entenderse de manera aislada. La privación de salud mental suele emerger en contextos marcados por pobreza, violencia y exclusión social. Aunque en los últimos años este tema adquirió mayor visibilidad en el debate público, todavía suele abordarse desde una mirada desvinculada de las realidades sociales en las que viven las personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta comprensión coincide con la definición de salud mental propuesta por la Organización Mundial de la Salud<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a>, que la entiende como un estado de bienestar que permite a las personas afrontar las tensiones de la vida, desarrollar sus capacidades y participar activamente en su comunidad. La salud mental no se limita a la ausencia de trastornos, también depende de condiciones sociales, económicas y relacionales que pueden sostener o vulnerar profundamente a las personas<a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde nuestro trabajo clínico y social en contextos de pobreza y exclusión, observamos que muchas personas llegan a consulta agotadas por sus sufrimientos. Con frecuencia aparecen experiencias de ansiedad, depresión, de trauma, consumo problemático de sustancias, desregulación emocional y trastornos mentales severos que impactan profundamente a las familias. En muchos casos, el sufrimiento psicológico no puede separarse de las condiciones de violencia, precariedad y fragilidad vincular en las que las personas viven.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="900" height="600" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/social_comunitario1.jpg" alt="Jóvenes rezando en grupo." class="wp-image-4811" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/social_comunitario1.jpg 900w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/social_comunitario1-500x333.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/social_comunitario1-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" /></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">«Desde la experiencia clínica, muchas personas con sufrimiento psicológico viven formas persistentes de exclusión social. No solo padecen síntomas; cargan también con miradas que las invalidan o silencian.»</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En dichos contextos, el sufrimiento psíquico/emocional suele expresarse como cansancio crónico, hipervigilancia, insomnio, desesperanza o sensación persistente de amenaza<a href="#_ftn3" id="_ftnref3">[3]</a>. En el Perú, las brechas en el acceso a la salud mental continúan siendo profundas. Aunque últimamente se han implementado nuevos Centros de Salud Mental, el acceso sigue siendo insuficiente y desigual. Existe una marcada concentración de psiquiatras y psicólogos en Lima Metropolitana, mientras muchas regiones rurales, amazónicas y periféricas carecen de atención especializada<a href="#_ftn4" id="_ftnref4">[4]</a>. En estos contextos, la prioridad cotidiana suele ser sobrevivir antes que atender el sufrimiento psíquico/emocional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la práctica clínica social-comunitaria es frecuente escuchar frases como: “No tengo tiempo para deprimirme”, “primero tengo que trabajar” o “tengo que decir que estoy bien, aunque por dentro me esté muriendo”. Estas expresiones revelan cómo el sufrimiento psíquico muchas veces debe ser silenciado para responder a las exigencias básicas de la supervivencia cotidiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las cifras muestran la magnitud de la crisis en salud mental. Entre 2009 y 2022, las atenciones en el Perú pasaron de 419 703 a más de 1 405 665 casos, hablando únicamente de sintomatología ansiosa<a href="#_ftn5" id="_ftnref5">[5]</a>. Esta situación resulta preocupante en jóvenes: el 32.3 % presenta algún problema de salud mental o emocional<a href="#_ftn6" id="_ftnref6">[6]</a>, mientras que el 37 % de estudiantes universitarios evaluados reporta síntomas severos de ansiedad<a href="#_ftn7" id="_ftnref7">[7]</a>. Estas cifras permiten visibilizar solo parte de una realidad mucho más compleja, marcada también por otras formas de sufrimiento psíquico severo que afectan profundamente a las personas y sus familias. En muchos contextos de pobreza y violencia cotidiana, este sufrimiento no puede comprenderse solo desde lo clínico, sino también como respuesta a condiciones persistentes de inseguridad, incertidumbre y sobrecarga de responsabilidades, como se evidencia a continuación:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Julia (seudónimo), madre de tres hijos y residente de San Juan de Lurigancho. Se despierta antes de las cinco de la mañana para cocinar, organizar a sus hijos y salir a trabajar limpiando casas o vendiendo gelatina. Su hijo mayor padece un problema serio de salud; su hija presenta sentimientos persistentes de soledad; y el menor tiene dificultades atencionales y conductuales. Julia casi no duerme. Vive preocupada y emocionalmente sobrecargada. Incluso durante la noche permanece anticipando cuentas, enfermedades y problemas. Sin embargo, continúa funcionando porque la vida cotidiana no le permite detenerse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Historias como la de Julia muestran cómo el sufrimiento psíquico se entrelaza con la pobreza multidimensional. No todo sufrimiento derivado de la pobreza constituye un trastorno mental; sin embargo, la exposición sostenida a precariedad, violencia y agotamiento incrementa significativamente la vulnerabilidad psíquica<a href="#_ftn8" id="_ftnref8">[8]</a>. Pero existe algo más profundo: muchas personas terminan sintiendo que han perdido su valor como seres humanos. La precariedad sostenida deteriora progresivamente la autoestima, la esperanza y la percepción de dignidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí encontramos una profunda resonancia con los relatos evangélicos. En el Evangelio de Lucas, Jesús inicia su misión proclamando: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha enviado a anunciar la buena noticia a los pobres, a proclamar la liberación a los cautivos y poner en libertad a los oprimidos” (Lc 4, 18-19). Este pasaje no expresa únicamente una dimensión espiritual; revela también una profunda restitución humana y social. Jesús se acerca precisamente a quienes eran excluidos, marginados o considerados indignos. Desde la experiencia clínica, muchas personas con sufrimiento psicológico viven formas persistentes de exclusión social. No solo padecen síntomas; cargan también con miradas que las invalidan o silencian.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En distintos contextos peruanos, pedir ayuda psicológica todavía suele asociarse con debilidad o “locura”, retrasando el acceso a tratamientos oportunos y profundizando el aislamiento emocional. En este sentido, la intervención terapéutica puede convertirse en un espacio profundamente humanizador. En el relato del paralítico, Jesús dice: “Levántate, toma tu camilla y anda” (Jn 5, 8). Más allá de la curación física, existe allí una restitución de dignidad y capacidad de acción. Algo similar ocurre con la mujer encorvada (Lc 13, 10-17): Jesús no reduce a las personas a su padecimiento, sino que las reconoce como sujetos dignos de ser restaurados e incorporados nuevamente al vínculo social. Esta mirada tiene importantes implicancias para la salud mental. Como terapeutas, no trabajamos únicamente para disminuir síntomas; trabajamos también para ayudar a reconstruir vínculos, sentido y reconocimiento humano allí donde el sufrimiento los ha erosionado. Por ello, el abordaje de la salud mental no puede limitarse al tratamiento individual cuando el problema ya se ha agravado. Resulta necesario fortalecer estrategias de prevención e intervención temprana, acompañamiento familiar y espacios comunitarios que favorezcan experiencias de pertenencia y cuidado mutuo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Asimismo, las personas que atraviesan trastornos mentales severos requieren especial atención, pues el sufrimiento psíquico no afecta únicamente al paciente, sino también a todo el entorno familiar. Muchas familias reorganizan su vida cotidiana alrededor del cuidado, enfrentando desgaste emocional, sobrecarga económica, miedo, incertidumbre y aislamiento social. Cuidar la salud mental implica también acompañar a quienes sostienen silenciosamente ese sufrimiento<a href="#_ftn9" id="_ftnref9">[9]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los mayores desafíos actuales es la fragilidad de los vínculos comunitarios. Muchas familias viven atrapadas en dinámicas de supervivencia, mientras la violencia y la inseguridad incrementan el aislamiento emocional. Resulta difícil construir proyectos de vida saludables cuando las personas permanecen expuestas diariamente al miedo y la incertidumbre. Frente a ello, los profesionales de salud mental estamos llamados a una tarea que va más allá del consultorio: fortalecer redes comunitarias y trabajar articuladamente con escuelas, parroquias, organizaciones sociales y familias. En este marco, la fe puede convertirse también en una fuente de sostén y esperanza. En medio de contextos marcados por desigualdad y exclusión, muchas personas encuentran en Dios una experiencia de acompañamiento y fortaleza para sostener la vida cotidiana y cuidar de otros.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">«En medio de contextos marcados por desigualdad y exclusión, muchas personas encuentran en Dios una experiencia de acompañamiento y fortaleza para sostener la vida cotidiana y cuidar de otros.»</p>
</blockquote>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="486" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/social_comunitario_grafica-1024x486.png" alt="" class="wp-image-4810" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/social_comunitario_grafica-1024x486.png 1024w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/social_comunitario_grafica-500x237.png 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/social_comunitario_grafica-768x364.png 768w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/social_comunitario_grafica.png 1227w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En este sentido, una fe saludable favorece una mayor aceptación de sí mismos y disminuye la culpa dañina, permitiendo comprender el sufrimiento psicológico no como castigo personal, sino como una realidad humana que necesita cuidado. Cabe señalar que en algunas parroquias existen profesionales de salud mental, espacios de apoyo mutuo y programas orientados al fortalecimiento familiar. Así como las escuelas para padres y las experiencias comunitarias pueden favorecer el autoconocimiento, la comunicación y el cuidado de los vínculos. En esta línea, Morales<a href="#_ftn10" id="_ftnref10">[10]</a> señala que la salud mental requiere comprender al ser humano en interacción constante con su entorno y la calidad de sus relaciones humanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, la salud mental no constituye únicamente un asunto clínico. Es una expresión concreta de dignidad humana. En una sociedad donde muchas personas sobreviven sintiéndose invisibles, descartables o profundamente solas, cuidar la salud mental implica también afirmar que toda vida merece ser vivida con dignidad, esperanza y posibilidad de vínculo.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="900" height="600" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/social_comunitario2.jpg" alt="Persona sentada en cementerio de Lima., Perú." class="wp-image-4812" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/social_comunitario2.jpg 900w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/social_comunitario2-500x333.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/07/social_comunitario2-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" /></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> Organización Mundial de la Salud. (2022). Informe mundial sobre salud mental. Organización Mundial de la Salud.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a> Lemma, A., Target, M., y Fonagy, P. (2011). Brief Dynamic Interpersonal Therapy: A Clinician&#8217;s Guide. New York: Oxford University Press; Lemma, A. (2016). Introduction to the Practice of Psychoanalytic Psychotherapy (2.ª ed.). Wiley-Blackwell. https://doi.org/10.1002/9781118788767</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref3" id="_ftn3">[3]</a> Saavedra Castillo, J. E. (2023). Pobreza y salud mental en ciudades de la Sierra del Perú: Ayacucho, Cajamarca y Huaraz. Anales de Salud Mental, 39(1). Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado-Hideyo Noguchi. https://openjournal.insm.gob.pe/revistasm/asm/article/view/44</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref4" id="_ftn4">[4]</a> Diario El Comercio. (2025, octubre 16). Salud mental en crisis: desafíos, avances y soluciones urgentes en el Perú [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=38UyNKRU2NE</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref5" id="_ftn5">[5]</a> Ministerio de Salud del Perú. (2023). Situación de la salud mental en el Perú. Ministerio de Salud del Perú.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref6" id="_ftn6">[6]</a> Secretaría Nacional de la Juventud (SENAJU). (2023). Ministerio de Educación del Perú.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref7" id="_ftn7">[7]</a> Canessa Lohmann, B., et al. (2025). II Estudio de salud mental en universitarios del Consorcio de Universidades. Consorcio de Universidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref8" id="_ftn8">[8]</a> Organización Mundial de la Salud. (2022). Informe mundial sobre salud mental. Organización Mundial de la Salud.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref9" id="_ftn9">[9]</a> Martínez-Cardona, M. del C., Estrada González, C., Vélez-Velásquez, A. L., Muñoz-Avendaño, N., López Peláez, J., Bermeo De Rubio, M., &amp; Toconas-Morea, V. R. (2020). Relaciones de familia en pacientes con esquizofrenia. Archivos Venezolanos de Farmacología y Terapéutica, 39(5). https://doi.org/10.5281/zenodo.4262890</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref10" id="_ftn10">[10]</a> Morales, P. (2023). La salud mental en nuestros días. Colegio de Psicólogos del Perú. https://cppl.org/la-salud-mental-en-nuestros-dias/</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>El discernimiento cristiano en tiempos electorales</title>
		<link>https://intercambio.pe/el-discernimiento-cristiano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[uaisdtrmc]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Mar 2026 18:26:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
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<p class="wp-block-paragraph">El domingo 12 de abril, los peruanos acudiremos, una vez más, a las urnas para elegir al presidente de la república, a sesenta senadores y ciento treinta diputados, así como a los representantes al Parlamento Andino. Estas elecciones nos encuentran en un contexto de inestabilidad política y depresión democrática. En la última década, ocho personas han ocupado el sillón presidencial. Esta situación, aunque sea asumida con humor en las redes sociales y en la calle, acarrea consecuencias perjudiciales para la nación. La atención a los problemas de fondo se ve en segundo plano, frente a las tragicomedias de la política local. La ciudadanía no solo no se siente representada por sus autoridades, sino que también se ve desprotegida ante sus necesidades más fundamentales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las elecciones generales plantean una oportunidad para dejar de ser espectadores de este proceso. Ejercer un voto informado y responsable es una manera concreta de reorientar el presente del país. Pero elegir es un acto sumamente desafiante en medio de un contexto lleno de desánimo ante la política y en el que se cuenta con casi cuarenta partidos postulando. Por ello, necesitamos criterios, por supuesto, pero, sobre todo, inspiración para navegar por circunstancias tan inciertas y confusas, con la esperanza de que las cosas puedan mejorar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante el desprestigio de la política, quizás es en el ámbito de la espiritualidad donde podemos buscar esta inspiración. A la larga, las grandes religiones, durante siglos, han sido expertas en enseñarle a la humanidad que somos capaces de trascender la desesperanza y encontrar luz en medio de la peor oscuridad. En esa perspectiva, en este artículo propongo una reflexión, desde la doctrina católica y la espiritualidad cristiana, para abordar este momento electoral, no sin antes explicar la naturaleza del factor religioso en la contienda política.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="659" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/03/voto-discernimiento-1-1024x659.jpg" alt="" class="wp-image-4592" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/03/voto-discernimiento-1-1024x659.jpg 1024w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/03/voto-discernimiento-1-500x322.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/03/voto-discernimiento-1-768x494.jpg 768w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/03/voto-discernimiento-1-1536x988.jpg 1536w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/03/voto-discernimiento-1.jpg 1800w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">«La religión sirve para construir identificación social con determinados líderes y alternativas políticas.»</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading">Religión y política: una relación compleja</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para quienes somos creyentes, la fe importa al tomar decisiones. El ámbito de las preferencias políticas no escapa a la esfera de lo religioso. Dicha afirmación es aún más válida cuando pensamos en la sociedad peruana. Según varios estudios sociales, aun cuando el Perú atraviesa un proceso de diversificación religiosa, la creencia en Dios y la confianza en las organizaciones religiosas se mantienen altas. Un estudio de opinión del Instituto de Estudios Peruanos de marzo de 2024 indica que el 63&nbsp;% de los consultados considera la religión muy importante en sus vidas, seguido por un 22&nbsp;% que la considera algo importante. En contraposición, el 35&nbsp;% tiene poco interés en política, mientras que el 28&nbsp;% dice que no tiene interés alguno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A la política, no le puede ser indiferente una sociedad con tal influjo de la dimensión religiosa. Por ello, no es inusual encontrar candidatos que apelan a su identidad religiosa para reivindicar atributos deseables para el creyente promedio, como la fidelidad a la familia, la laboriosidad, la honestidad, la benevolencia y la cercanía. Después de todo, en el Perú, la moral se reviste de religiosidad. Además, hay partidos políticos que levantan temas y agendas atractivos para determinados colectivos religiosos organizados: un caso resaltante es el que, desde hace casi una década, se moviliza contra el aborto y la perspectiva de igualdad de género. En otras palabras, la religión sirve para construir identificación social con determinados líderes y alternativas políticas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo dicho, para bien o para mal, la religión es un factor relevante para comprender tanto nuestras creencias y actitudes ante una u otra postura política como los temas de debate en la esfera pública. Las afinidades políticas obedecen a factores como los valores y sensibilidades de los ciudadanos, además de a sus inquietudes e intereses, en los que la religión ejerce influencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo concreto y real es que la religión y la política se encuentran en el ámbito público. No son dos esferas divorciadas. Se entrelazan porque ambas comparten, entre otras cosas, la preocupación por el bien colectivo y la defensa de determinados principios e intereses. Desde ciertas posturas progresistas, parece desconocerse o menospreciarse este elemento bajo la defensa de la laicidad del Estado. Es indudable que el principio de no confesionalidad y de neutralidad ante las comunidades religiosas es clave para una democracia saludable, pero no es razón para desconocer que la religión dinamiza el tejido social peruano y que, como subraya la Constitución, es posible una relación de autonomía y cooperación entre el Estado y las organizaciones religiosas. En contraposición, las posturas conservadoras apelan al uso de lo religioso para alimentar su batalla cultural contra la izquierda y el progresismo sin mayor discernimiento y con escasos escrúpulos. Por el principio de realidad, es necesario pensar críticamente acerca del papel de lo religioso en la vida política y, en particular, en la próxima contienda electoral.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="683" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/03/voto-discernimiento-2-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-4593" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/03/voto-discernimiento-2-1024x683.jpg 1024w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/03/voto-discernimiento-2-500x334.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/03/voto-discernimiento-2-768x512.jpg 768w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/03/voto-discernimiento-2.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">«Las actividades pastorales y las celebraciones litúrgicas no pueden ser espacios de propaganda de un candidato, por más importante que la fe sea en su vida.»</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading">No subordinar la fe a la política</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En la tradición intelectual y espiritual del cristianismo, la pregunta por la relación entre la fe y la política cuenta con numerosos intérpretes y recursos para que ambas coexistan de manera responsable. Un primer criterio lo planteó San Agustín al subrayar que la fe no podía subordinarse a la política. Al ser testigo del derrumbamiento del Imperio romano ―probablemente la estructura política más importante del primer milenio―, insistió en que la fe era un horizonte que trascendía toda realidad temporal. Dios era el señor de la historia y la orientaba misteriosamente hacia su plenitud en la eternidad. Los sistemas políticos y las autoridades civiles contribuían a ordenar las realidades temporales e, idealmente, perseguir el bien de las sociedades, pero no poseían un valor absoluto. Era un hecho verificable, tanto para San Agustín como para nosotros, que el ejercicio del poder puede corromper. La concentración de poder en manos de unos pocos y el abuso para conservarlo a toda costa son una constante en la historia política de la humanidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En continuidad con el pensamiento agustiniano, el Concilio Vaticano II (1962-1965) sentó las bases para cuestionar la mentalidad de atrincheramiento que se resistía a aceptar el pluralismo político propio del sistema democrático y para defender regímenes confesionales que asegurasen la estabilidad y la exclusividad de la Iglesia católica. Como proclamó la constitución pastoral <em>Gaudium et Spe</em>s del Vaticano II, la Iglesia sostiene principios y enseñanzas respecto a la vida política y los asuntos públicos, pero aspira a ser independiente y autónoma de los sistemas políticos para realizar su misión con libertad<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a>. Respeta las normas civiles, coopera con la construcción del bien común y alienta a los fieles laicos a asumir un compromiso ciudadano activo y responsable, pero no debe pretender dirigir los destinos políticos del país a través de un partido autoproclamado católico ni mediante la participación directa de los clérigos en política. Por ello, el Código de Derecho Canónico prohíbe al clero y a los miembros de institutos de vida consagrada hacer proselitismo por partidos políticos o postular a puestos de representación política<a></a><a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a><a href="#_msocom_1">[L1]</a>&nbsp;.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta enseñanza de la Iglesia católica invita a ser excesivamente cautelosos con el uso de la fe para fines electorales. Las actividades pastorales y las celebraciones litúrgicas no pueden ser espacios de propaganda de un candidato, por más importante que la fe sea en su vida. Debe existir un principio de neutralidad respecto de quienes tienen autoridad jerárquica o responsabilidades de liderazgo en la Iglesia, pues su vocación está al servicio de la comunión y no de determinadas banderas ideológicas. Esto no debe hacer que se pierda de vista que los creyentes son ciudadanos y tienen el deber y el derecho de adoptar posturas políticas o tener afinidad con un líder por encima de otros. Lo inadecuado es pretender presentar una preferencia electoral como la única que representa los valores cristianos, como si se tratase de un mandamiento de Dios. No subordinar la fe a la política, además, significa cuidar de no idealizar a los líderes. En el mundo, lamentablemente, renacen mesianismos autoritarios que olvidan que los gobernantes, por más competentes que sean, son mortales y pecadores, y deben estar sujetos al control de otros poderes y a la rendición de cuentas como los demás. Adoramos a Dios, no a un líder político.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading">La primacía de la conciencia</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Entre sus muchos aportes teológicos, la constitución <em>Gaudium et Spes</em> recuperó el valor de la conciencia como santuario en el que Dios habla a cada persona y, desde el respeto a la libertad humana, les instruye para discernir entre el bien y el mal<a href="#_ftn3" id="_ftnref3">[3]</a>. Por tal motivo, el Vaticano II implicó el reconocimiento por parte de la Iglesia católica de la libertad de conciencia como un derecho humano, así como del pluralismo en la esfera política como algo legítimo y saludable para la democracia. Como eco de aquello, el papa Pablo VI, en su carta apostólica <em>Octogesima Adveniens</em>, afirmó que, en la búsqueda de solución a las necesidades compartidas ―tarea fundamental de la política―, era legítima la aparición de una variedad de opciones. En palabras del papa, «una misma fe cristiana puede conducir a compromisos diferentes»<a href="#_ftn4" id="_ftnref4">[4]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En breve, el hecho de ser creyente no obliga a votar por un candidato en particular. Las autoridades de la Iglesia no pueden decirle a los fieles a quién deben apoyar. Al contrario, deben respetar la primacía de la propia conciencia moral que cada creyente posee como don de Dios. Como insiste el papa Francisco en <em>Amoris Laetitia</em>, en la Iglesia debemos buscar formar conciencias, no reemplazarlas<a href="#_ftn5" id="_ftnref5">[5]</a>. En tal sentido, el derecho canónico reconoce que todos los fieles gozan de libertad de opinión respecto de aquello que no forma parte de las verdades fundamentales de fe, como es el caso de las preferencias políticas. Dicho derecho debe ser ejercido con responsabilidad, un auténtico deseo de buscar la verdad, respeto por los demás y procurando el bien común<a></a><a href="#_ftn6" id="_ftnref6">[6]</a><a href="#_msocom_2">[L2]</a>&nbsp;. Después de todo, nuestra conciencia es falible y necesita educarse a la luz de las Sagradas Escrituras y de la doctrina social de la Iglesia como criterios éticos para interpretar la realidad y evaluar propuestas políticas. Esto implica que a los fieles no se les puede imponer opiniones ni directivas, ya que tienen derecho a que su conciencia sea respetada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La conciencia es el medio para discernir nuestro voto. Sin embargo, un criterio primordial es no decidir el voto sin considerar los múltiples y complejos problemas que enfrentamos como sociedad. Es una tentación centrarnos solo en un aspecto, desconociendo que hay muchos otros temas por considerar, o apoyar propuestas que nos venden soluciones fáciles, que suelen ser inviables. Asimismo, conviene recordar que ningún candidato es perfecto. Ninguno es capaz de recoger toda la enseñanza cristiana, habrá temas en los que lo haga más y otros, en los que menos. Por eso, toca evaluar el conjunto de planes de gobierno para ver cuáles dialogan mejor con los valores del Evangelio y cuáles consideramos que responden mejor a las urgencias del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading">Ética consistente de la vida</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La defensa de la vida es uno de los valores que más aparecen entre actores religiosos que se involucran en política partidaria. No obstante, pocas veces esta bandera se usa de manera integral, como planteó san Juan Pablo II en su carta encíclica <em>Evangelium Vitae</em>: «Toda persona abierta a la verdad y el bien puede descubrir el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien primario suyo»<a href="#_ftn7" id="_ftnref7">[7]</a>. En contraste, muchas veces se reduce la lucha por la vida a un aspecto en particular, mientras se descuidan otras cuestiones igualmente importantes y exigidas por la moral cristiana. Como alertó el cardenal Joseph Bernardin, arzobispo de Chicago entre 1982 y 1996, no es posible oponerse al aborto y a la eutanasia y, al mismo tiempo, avalar la pena de muerte y la guerra. Una auténtica cultura de la vida se preocupa por la lucha contra toda violencia que atenta contra la dignidad humana. Por tanto, el cardenal Bernardin propuso la necesidad de una «ética consistente de la vida» que realmente asumiese el valor sagrado de la dignidad humana en toda su amplitud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es cierto que las vulneraciones del derecho a la vida son disímiles y no siempre comparables, pero según el cardenal Bernardin, la ética cristiana debe procurar hacerlas converger en una defensa de la vida desde el momento de su concepción hasta su muerte natural, cualquiera sea la circunstancia que se presente. Si la aplicamos al Perú, sería posible afirmar que una «ética consistente de la vida» expresa sus reservas respecto al aborto, sin desconocer las raíces de los embarazos no deseados. Las altas tasas de violencia sexual contra mujeres, niñas y adolescentes son un clamor desesperado que exige políticas de prevención y sanción efectivas, así como una educación integral sobre la sexualidad. Los contenidos de estas medidas pueden ser materia de debate público, pero resulta inmoral disociar la prevención del aborto del cuidado integral de la integridad física y moral de las mujeres para que no se vean ante el dilema de interrumpir su embarazo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="684" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/03/voto-discernimiento-3-1024x684.jpg" alt="" class="wp-image-4591" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/03/voto-discernimiento-3-1024x684.jpg 1024w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/03/voto-discernimiento-3-500x334.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/03/voto-discernimiento-3-768x513.jpg 768w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/03/voto-discernimiento-3-1536x1026.jpg 1536w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2026/03/voto-discernimiento-3-2048x1367.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">«Como insiste el papa Francisco en Amoris Laetitia, en la Iglesia debemos buscar formar conciencias, no reemplazarlas.»</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading">Abrazar las diferencias y desarmar las palabras</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Una última pista para discernir el contexto electoral desde la fe guarda relación con la polarización que afecta gravemente la convivencia política. El papa Francisco, en la encíclica <em>Fratelli Tutti</em>, anotó la perversidad de que, en la confrontación política, se está perdiendo la comprensión de que quien piensa diferente es un adversario legítimo, para convertirlo en un enemigo que hay que destruir<a href="#_ftn8" id="_ftnref8">[8]</a>. Como antídoto, el papa planteó la necesidad de una cultura del encuentro que nos eduque en la escucha honesta, el diálogo y la fraternidad sin fronteras como medios para aprender a comprender nuestras diferencias como una fortaleza, no como una amenaza. El mundo actual está atrapado en el reto de la convivencia en medio de la diversidad, por lo que es imprescindible cultivar el «hábito de reconocer al otro el derecho de ser él mismo y de ser diferente»<a href="#_ftn9" id="_ftnref9">[9]</a>. Para ello, es necesario correr el riesgo de acercarnos a quienes no sean como nosotros y tener el coraje de escucharlos y hacer el esfuerzo de comprender la realidad desde su perspectiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tristemente, hoy se expanden líderes y grupos que, definiéndose como creyentes, convierten el depósito de la fe en un arma de batalla política o en un instrumento para fomentar el miedo y amenazar la vida de rivales políticos, así como de poblaciones en situación de vulnerabilidad. La fe auténtica es dinamizada por la caridad, no por el odio. En un tiempo electoral, esa fe debe vivirse como valoración de la verdad, búsqueda del bien común, respeto a los opositores y apertura al diálogo. En tal sentido, el papa León XIV insiste en «desarmar las palabras» para que estas, en vez de destruir, sirvan para construir una política al servicio del bien común y la paz.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading">Conclusión</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Insisto en un aspecto de lo dicho en estas líneas: las tradiciones religiosas ofrecen pistas valiosas para enriquecer el discernimiento de creyentes ―y, por qué no, de no creyentes― ante un contexto electoral que genera desilusión. Desde la perspectiva del catolicismo, he ofrecido algunas con el deseo de alimentar la búsqueda de los creyentes. Una fortaleza adicional de las comunidades de fe es que nos recuerdan que uno no camina solo; caminando junto a otros, podemos llegar a mejores decisiones y, más importante aún, abrir procesos de afirmación de la vida. Es momento de favorecer espacios de encuentro y discernimiento para que, de manera colectiva, cultivemos una consciencia informada y decidamos un voto responsable, pero principalmente, para que nos permitamos mirar hacia el horizonte, sin quedarnos encapsulados en la coyuntura, para soñar con un futuro esperanzador para el Perú. Que sepamos encontrar en la fe la inspiración para no conformarnos, sino para atrevernos a cambiar la historia y para que el amor triunfe sobre el odio.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> Pablo, Obispo de la Iglesia católica. (1965, 7 de diciembre). <em>Gaudium et Spes</em>. La Santa Sede. <a href="https://shorturl.at/heC8j">https://shorturl.at/heC8j</a>, art. 76.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a> Código de Derecho Canónico, c. 285, §3; c. 287, §2.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref3" id="_ftn3">[3]</a> Pablo, Obispo de la Iglesia católica, <em>op. cit.</em>, art. 16.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref4" id="_ftn4">[4]</a> Pablo VI. (1971, 14 de mayo). <em>Octogesima Adveniens</em>. La Santa Sede. <a href="https://shorturl.at/dO3S6">https://shorturl.at/dO3S6</a>, art. 50.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref5" id="_ftn5">[5]</a> Francisco. (2016, 19 de marzo). <em>Amoris Laetitia</em>. La Santa Sede. <a href="https://shorturl.at/rz1eu">https://shorturl.at/rz1eu</a>, art. 37.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref6" id="_ftn6">[6]</a> Código de Derecho Canónico, c. 209, §1; c. 212, §1, 3.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref7" id="_ftn7">[7]</a> Juan Pablo II. (1995, 25 de marzo). <em>Evangelium Vitae</em>. La Santa Sede. <a href="https://shorturl.at/1f5gE">https://shorturl.at/1f5gE</a>, art. 2.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref8" id="_ftn8">[8]</a> Francisco. (2020, 3 de octubre). <em>Fratelli Tutti.</em> La Santa Sede. <a href="https://shorturl.at/kxNus">https://shorturl.at/kxNus</a>, art. 201.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref9" id="_ftn9">[9]</a> <em>Ibid.</em>, art. 218.<em></em></p>
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		<title>No nos robarán la esperanza</title>
		<link>https://intercambio.pe/no-nos-robaran-la-esperanza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[uaisdtrmc]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Dec 2025 17:02:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>It’s time! es el canto de Mariah Carey que anuncia en las redes y medios que ha iniciado el tiempo de navidad, en el que nuestras ciudades son invadidas por el fulgor de las luces, la decoración y el pop navideño, elementos que suelen distraer nuestra atención de lo central en la Navidad: el nacimiento [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>It’s time!</em> es el canto de Mariah Carey que anuncia en las redes y medios que ha iniciado el tiempo de navidad, en el que nuestras ciudades son invadidas por el fulgor de las luces, la decoración y el pop navideño, elementos que suelen distraer nuestra atención de lo central en la Navidad: el nacimiento de Jesús, motivo de esperanza de quienes lo reconocemos como el salvador de la humanidad. Para nosotros, la Navidad no es sólo marketing; es, fundamentalmente, esperanza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lamentablemente, hablar de esperanza en el Perú de hoy resulta contracultural. El panorama social y, en particular, el político parece volcarnos más bien a la desilusión y a la resignación de un futuro inmediato desalentador. Sin embargo, en contextos complicados como el nuestro, es de vital importancia reflexionar sobre el sentido de la esperanza y su matiz proactivo, propio de la fe cristiana.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="683" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/12/001231972W-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-4504" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/12/001231972W-1024x683.jpg 1024w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/12/001231972W-500x333.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/12/001231972W-768x512.jpg 768w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/12/001231972W-1536x1024.jpg 1536w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/12/001231972W.jpg 1800w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El fundamento de nuestra esperanza</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La esperanza cristiana brota de la vida de Cristo –<em>memoria Christi–</em>; no es la mera resignificación creyente de las tendencias positivas de la historia humana (Moltmann, 1999). Jesús de Nazaret es nuestra esperanza (Col 1,27), y su persona, así como su proyecto constituyen el fundamento de toda espera. El acontecimiento central de esta <em>memoria </em>es la resurrección de Jesús y la promesa de participar con Él de la vida que nunca acaba (2Cor 4,14). Esta convicción confiere sentido a nuestra vida presente: sin la esperanza en la resurrección, todo es vano e inconsistente (1Cor 15,14). En definitiva, la esperanza cristiana es escatológica porque revela la promesa de que la última palabra en la historia será de vida: la muerte no vencerá (Jn 11, 25-26).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La esperanza cristiana es compromiso</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque la esperanza cristiana –la resurrección– es de orden escatológico, no puede permanecer mirando al cielo (Hch 1, 11) y ajena al <em>hic et nunc</em> del mundo. La esperanza amplía los límites de lo <em>ya establecido</em> sin rendirle culto (Mardones, 1983). Por el contrario, es apertura y transformación del presente; “abarca tanto lo esperado como el mismo esperar” (Moltmann, 1972). La esperanza es operativa y no permanece soñando utopías o fabricando ilusiones vanas: es partera de realidades que nos comprometen con la defensa de la vida y la justicia (Gutiérrez, 2014). Mientras el optimismo espera que las cosas mejorarán sin intervención propia, la esperanza debe crear en nosotros un <em>cor inquietum; </em>de lo contrario, se negaría a sí misma. Sin mediaciones, la esperanza se torna en <em>ídolo</em>, la religión en <em>opio del pueblo </em>y el creyente en un mentiroso (Mardones, 1983).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La humanización del Hijo, motivo de esperanza</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta línea, la vida entera del Hijo de Dios es también motivo de esperanza, particularmente el misterio de su humanización: la encarnación y el nacimiento. En Él, Dios muestra su deseo de asumir nuestra condición para salvarnos (Flp 2,7), revelándonos, en esta <em>kénosis</em>, el misterio y la verdad de nuestra naturaleza (Concilio Vaticano II, 2014). Al contemplar al niño Jesús renovamos la esperanza de que <em>en</em> lo pequeño y <em>desde</em> lo humilde se realiza la redención. Cada año, la celebración de la Navidad nos mueve a ir al encuentro de los pequeños y sencillos de corazón para descubrir la grandeza de Dios (Lc 2,15).</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="683" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/12/navidadnacimiento-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-4505" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/12/navidadnacimiento-1024x683.jpg 1024w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/12/navidadnacimiento-500x333.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/12/navidadnacimiento-768x512.jpg 768w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/12/navidadnacimiento-1536x1024.jpg 1536w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/12/navidadnacimiento.jpg 1800w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Al contemplar al niño Jesús renovamos la esperanza de que <em>en</em> lo pequeño y <em>desde</em> lo humilde se realiza la redención.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>No nos dejemos robar la esperanza</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La esperanza cristiana es objeto de oración y reflexión durante el tiempo de Adviento y Navidad; para este propósito, pueden ayudarnos las palabras del papa Francisco en su visita al Perú: “Hermanos peruanos, tienen tantos motivos para esperar; lo vi, lo toqué en estos días. Por favor, cuiden la esperanza, que no se la roben. &nbsp;No hay mejor manera de cuidar la esperanza que permanecer unidos, para que todos estos motivos que la sostienen crezcan cada día más.&nbsp;La esperanza no defrauda&nbsp;(cf.&nbsp;Rm&nbsp;5,5)”. (Francisco, 2024).</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">¿Qué vio y tocó Francisco en su visita al Perú para decirnos tan bellas palabras? ¿Cuáles son los motivos que deberían sostener nuestra esperanza?</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>No todo está decidido</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Perú de hoy, debemos recordar que <em>no todo está decidido</em>. Si pensamos que la democracia, las instituciones y la honestidad han perdido el partido, no es así: sólo tienen el marcador en contra. La esperanza, en medio de esta crisis moral –y frente a quienes creen haber vencido–, aviva en nosotros la certeza de saber que el bien vencerá, no como un placebo o un simple consuelo, sino movilizándonos a compartir con otros esta certidumbre: <em>no todo está decidido.</em> No dejaremos que nos robe la esperanza una retórica que pretende tirar la toalla y silenciar los esfuerzos de una ciudadanía que no está dispuesta a dar el <em>pitazo final</em> en esta contienda.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lo que hemos aprendido</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Al contemplar el panorama institucional, político y ético de nuestra sociedad, es inevitable preguntarse si habremos tocado fondo. Ante la corrupción, la polarización política y la fragmentación social, la esperanza cristiana nos mueve a mirar los errores como lección aprendida y no volver a cometerlos. Algunos lo expresan con la consigna: <em>¡Por estos, no!</em> Y, aunque el temor de tropezar con la misma piedra se presenta en el panorama electoral, la esperanza puede más. ¿Habremos aprendido de nuestros errores? ¿Estaremos dispuestos a transitar del <em>¡Por estos, no!</em> al <em>¡Por estos, sí!</em> aunque sean pocos? Si no lo hacemos, habremos permitido que nos roben la esperanza.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="900" height="600" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/12/grupo-de-personas-en-celebracion-navidena-frente-arbol-gigante-de-navidad.jpg" alt="Grupo de personas en celebración navideña frente a un árbol de navidad gigante" class="wp-image-4708" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/12/grupo-de-personas-en-celebracion-navidena-frente-arbol-gigante-de-navidad.jpg 900w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/12/grupo-de-personas-en-celebracion-navidena-frente-arbol-gigante-de-navidad-500x333.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/12/grupo-de-personas-en-celebracion-navidena-frente-arbol-gigante-de-navidad-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Algo tenemos que hacer</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La esperanza cristiana es partera de nuevas realidades, es inconformista por naturaleza y el cristiano, por tanto, es un agente de transformación que mira críticamente las diferentes propuestas políticas, sociales o económicas, con la plena conciencia de que ninguna se identifica totalmente con el Reino de Dios, por más <em>cristiana o católica </em>que se autodenominen. El cristiano, en su discernimiento, recurre a su <em>reserva escatológica</em> que le permite buscar alternativas creativas frente a propuestas polarizantes y maniqueas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy resuena entre los colectivos una convicción: <em>algo tenemos que hacer</em>. Y es verdad: no podemos ser espectadores de la voracidad que saquea las arcas estatales, del descaro de quien delinque impunemente y, mucho menos, de la gangrena que va amputando las instituciones del Estado. El compromiso que brota de la esperanza cristiana nos interpela a <em>hacer algo</em>; de lo contrario, nos jugamos el llamarnos verdaderamente cristianos en el Perú de hoy.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>¿Haremos algo o nos dejaremos robar la esperanza?<br></strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>BIBLIOGRAFÍA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Concilio Vaticano II. (2014). Gaudium et Spes. Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual. En <em>Concilio ecuménico Vaticano II. Constituciones, decretos y declaraciones.</em> BAC.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Francisco. (2018). <em>Homilía de la Eucaristía en la Base aérea Las Palmas (Lima) del 21 de enero del 2018</em>. web: https://www.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2018/documents/papa-francesco_20180121_omelia-peru-lima.html.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Francisco. (2024). <em>La esperanza no defrauda nunca</em>. Mensajero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gutiérrez, G. (2014). <em>Compartir la palabra</em> (4ta ed.). CEP.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mardones, J. María. (1983). <em>Esperanza cristiana y utopías intrahistóricas</em>. Fundación Santa María.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Moltmann, J. (1972). <em>Teologia de la esperanza</em> (2.<sup>a</sup> ed.). Sigueme.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Moltmann, J. (1999). La resurrección: Razón, fuerza y meta de nuestra esperanza. <em>Concilium. Revista internacional de teología</em>, <em>283</em>, 111-122.</p>
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		<title>Conversación con el cardenal Carlos Castillo. El espíritu de Fratelli Tutti: diálogo, fraternidad y el desafío de una Iglesia que escucha</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Nov 2025 17:39:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Perú es un país que vive en tensión: entre la esperanza y la decepción, entre el desorden institucional y el clamor de los pueblos. En esta tierra fragmentada resuena aún el eco de Fratelli Tutti, la encíclica con la que el Papa Francisco quiso anunciar “otro tipo de política” fundada en la fraternidad, la [&#8230;]</p>
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<p class="wp-block-paragraph"><em>El Perú es un país que vive en tensión: entre la esperanza y la decepción, entre el desorden institucional y el clamor de los pueblos. En esta tierra fragmentada resuena aún el eco de Fratelli Tutti, la encíclica con la que el Papa Francisco quiso anunciar “otro tipo de política” fundada en la fraternidad, la amistad social y el diálogo. Esa brújula no solo interpela las estructuras del mundo, sino también el corazón de cada ciudadano, migrante o excluido, que anhela ser parte del abrazo humano más que de la lógica del descarte.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Para explorar cómo esa luz de fraternidad puede hablar hoy al Perú —entre polarizaciones, crisis institucionales y heridas de violencia— conversamos con el Carlos Castillo Mattasoglio, arzobispo de Lima y cardenal del Perú. Sociólogo formado en San Marcos, teólogo doctorado en Roma, educador en la Pontificia Universidad Católica del Perú, pastor de barriadas y voz profética en la ciudad, Castillo encarna una síntesis entre compromiso social y reflexión teológica. Su creación como cardenal por Francisco lo coloca en el centro del puente entre el legado de aquel pontífice y el desafío del nuevo Papa León XIV.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="576" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/cardenal2-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-4432" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/cardenal2-1024x576.jpg 1024w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/cardenal2-500x281.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/cardenal2-768x432.jpg 768w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/cardenal2-1536x864.jpg 1536w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/cardenal2-2048x1152.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-luminous-vivid-amber-color has-text-color has-link-color wp-elements-5c73a27040d373205f50c6507aa4c1d6 wp-block-paragraph"><strong><em>Fratelli Tutti propone la fraternidad y la amistad social como respuesta a un mundo marcado por el individualismo y la fragmentación. En el Perú actual, donde la polarización y la desconfianza parecen profundizarse, ¿qué lugar ocupa esta encíclica y por qué sigue siendo vigente?</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Francisco hizo un discernimiento espiritual sobre el mundo actual. <em>Fratelli Tutti</em> surge de esa mirada: en una sociedad donde impera el individualismo, la pregunta es cómo contribuir a que el mundo se humanice, se solidarice y vuelva a reconocerse como hermano. Es, en el fondo, un proyecto de fraternización global. Me parece que acierta, así como lo hizo <em>Rerum novarum</em> en su tiempo con León XIII.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy la encíclica es absolutamente vigente, profética, porque vivimos un crecimiento extremo del individualismo. Hay proyectos políticos que llegan incluso a la lógica del exterminio, como ocurrió con el nazismo. El individualismo absoluto termina en locura: divide la humanidad entre los que “son” y los que “no son”, y a estos últimos se los descarta o elimina. Se culpa a los migrantes, se los usa como pretexto. Hay un poder económico y político tan concentrado que pareciera que unos pocos quisieran decidir quiénes merecen vivir. Es una mentalidad elitista que cree que puede prescindir de los pobres, cuando en realidad el mundo se sostiene gracias a quienes trabajan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso la encíclica es un clamor para regenerar el mundo desde la vida concreta de la gente, no desde proyectos de exterminio o exclusión. Y en esa línea, Francisco siempre valoró lo que él llama los movimientos populares: ahí está el germen de lo nuevo, lo que todavía no triunfa, pero contiene el futuro. Hay que dialogar con ellos, acompañarlos, porque representan la esperanza de los pueblos. Él fue un pastor cercano a esas realidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Francisco ha captado el cariño de la gente en todo el mundo; es un Papa profundamente amado. Pero también ha enfrentado resistencias dentro de la misma Iglesia, sobre todo de ciertos sectores más elitistas. Sin embargo, su fuerza está precisamente en su opción por los sencillos, por los que sostienen el mundo desde abajo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">«En una sociedad donde impera el individualismo, la pregunta es cómo contribuir a que el mundo se humanice, se solidarice y vuelva a reconocerse como hermano.»</p>
</blockquote>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="576" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/CARDENAL1-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-4431" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/CARDENAL1-1024x576.jpg 1024w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/CARDENAL1-500x281.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/CARDENAL1-768x432.jpg 768w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/CARDENAL1-1536x864.jpg 1536w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/CARDENAL1-2048x1152.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-luminous-vivid-amber-color has-text-color has-link-color wp-elements-22865182c99dc1b5a8ad6895adc90b47 wp-block-paragraph"><strong><em>Por ese tipo de pensamiento, Francisco</em></strong> <strong><em>fue acusado por algunos sectores de comunista o ideologizado, cuando en realidad su mensaje apelaba simplemente a la humanidad y a la dignidad de cada persona. ¿Qué tan deshumanizado está el mundo para que pensar y actuar humanamente sea visto hoy como algo radical?</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo curioso es que esa preocupación por la humanidad del ser humano es, en realidad, algo divino. Toda la Biblia muestra a un Dios que se acerca, que se hace uno de nosotros para que descubramos que nuestra humanidad está hecha para amar. Si Dios es Padre, entonces todos somos hijos, y nuestra vocación es ser hermanos. Ese es el núcleo del Evangelio: Jesús vino a revelar eso, viviendo y muriendo por nosotros para mostrarnos que la vida se entrega por amor fraterno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Perú esto tiene un sentido muy profundo. Nuestra historia valora al héroe que se entrega, al que muere por los demás, como un mártir de la vida cotidiana. Pero aún no hemos alcanzado plenamente esa hermandad. Persisten miradas heredadas desde la colonia, donde algunos se creen superiores y ven al resto como “chusma”. Sin embargo, yo creo que el deseo de ser hermanos está creciendo. Hay que convertirlo en convicción, en manera de vivir: la solidaridad como sistema de vida. Esa sigue siendo una tarea pendiente para América Latina y para la Iglesia, que debe inspirarla y sostenerla, sin caer en el paternalismo ni en mantener desigualdades disfrazadas de fe.</p>



<p class="has-luminous-vivid-amber-color has-text-color has-link-color wp-elements-7f27b536576ee0e38a44f306620f9837 wp-block-paragraph"><strong><em>Es por ello que en la encíclica también se reconocía a la política como una forma eminente de caridad y mencionaba que el diálogo social debe ser siempre abierto y respetuoso. En un contexto tan fragmentado como el peruano, marcado por la desconfianza, la xenofobia y el racismo, ¿cómo podemos aterrizar esos llamados en nuestra realidad?</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que el clamor por justicia y humanidad está presente desde hace siglos, también en el Perú. Cuando ocurre una injusticia, la gente reacciona, se manifiesta, expresa su rechazo. Pero al mismo tiempo somos un pueblo muy sencillo, incluso ingenuo: fácilmente nos ilusionamos con quien promete cambios. Falta desarrollar un mayor sentido crítico y una conciencia más firme sobre lo que queremos como sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso <em>Fratelli Tutti</em> es tan oportuna. Nos invita a vivir un cristianismo encarnado, comprometido con la historia y con el destino de la humanidad. Francisco nos recuerda que Dios amó tanto al mundo que entregó a su Hijo, y eso significa que Cristo está presente aquí, en medio de los problemas y las heridas del mundo. No podemos buscarlo fuera ni escapar del conflicto: la fe cristiana es precisamente eso. Es la encarnación.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">«<em>Fratelli tutti</em> nos invita a vivir un cristianismo encarnado, comprometido con la historia y con el destino de la humanidad.»</p>
</blockquote>



<p class="has-luminous-vivid-amber-color has-text-color has-link-color wp-elements-7e863ca7768b775e6caebd9c63b07321 wp-block-paragraph"><strong><em>Francisco señala que para construir la paz y la fraternidad son esenciales la memoria, la justicia y el perdón. En un país como el Perú, que aún carga heridas abiertas por la violencia política y la desigualdad, ¿cómo puede esta enseñanza iluminar nuestro presente y ayudarnos a reconstruir un camino de justicia y reconciliación?</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La búsqueda de justicia es un clamor profundo en el Perú, pero nuestras estructuras para alcanzarla se han deteriorado. Los sistemas que se presentaron como caminos hacia el progreso o la equidad terminaron corrompiéndose. Hoy todo parece reducido a un “¿cuánto es lo mío?”, donde el poder y la inversión se usan para beneficio propio mientras el pueblo paga las consecuencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a eso, la alternativa real está en la autoorganización popular. Francisco lo entendió muy bien: en los movimientos populares veía el germen de una nueva esperanza. Desde la base, en comunidades que trabajan unidas, se puede reconstruir la solidaridad y la política con sentido humano. En la historia del Perú lo hemos visto —cuando la gente se organizaba, los valles florecían, todos compartían lo que tenían. Esa es la clave: reconocer que los pobres no son descartables, sino los verdaderos sujetos de transformación. Como dice el Papa, en ellos está el futuro del mundo y de la Iglesia.</p>



<p class="has-luminous-vivid-amber-color has-text-color has-link-color wp-elements-0511640fdc777347afb764d85a65fcc2 wp-block-paragraph"><strong><em>Después de un pontificado tan marcado por la cercanía al pueblo ¿cómo percibe usted que este legado plantea los desafíos para el Papa León XIV? ¿Qué continuidad o diferencias vislumbra en su estilo y en su misión?</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No hemos hablado mucho aún del Papa León, pero me parece que está plenamente situado en este contexto que deja Francisco. Es un hombre misionero, profundamente consciente de los problemas de fondo. Francisco era más imaginativo, más espontáneo; León, en cambio, es más reflexivo, más prudente. Se toma su tiempo para comprender y elaborar las cosas, pero lo hace con seguridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que el Espíritu Santo, y quizá el mismo Francisco, vieron necesario que ahora haya un Papa que integre, que una. No es fácil. Francisco fue un profeta de denuncia; León parece ser inclinarse más al encuentro. Escucha, acoge, busca convencer incluso a quienes se oponen. Su tarea es enorme, pero tiene la madurez y la serenidad para hacerlo. Habrá que darle tiempo para ver cómo logra abrir camino, escuchando y elaborando formas de entrar.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">«Creo que muchos vimos en León XIV a alguien capaz de continuar y consolidar lo que Francisco inició.»</p>
</blockquote>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="576" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/cardenal3-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-4433" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/cardenal3-1024x576.jpg 1024w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/cardenal3-500x281.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/cardenal3-768x432.jpg 768w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/cardenal3-1536x864.jpg 1536w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/cardenal3-2048x1152.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-luminous-vivid-amber-color has-text-color has-link-color wp-elements-257963e91a46d0c7fe77571270e829fb wp-block-paragraph"><strong><em>Usted participó en el cónclave que eligió al Papa León XIV. Dentro de lo que nos puede compartir, ¿cómo fue esa experiencia? ¿Qué ambiente se vivió en el Colegio de Cardenales y qué espíritu acompañó el proceso de discernimiento?</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Dentro de los límites de lo que puedo decir, fue una experiencia profundamente espiritual. El ambiente tuvo dos momentos: algunos cardenales estaban algo descontentos, y otro grupo, numeroso, sentía con fuerza la herencia de Francisco y el deseo de continuar su camino. Hubo matices, pero también mucha claridad. Se reconocía que estábamos ante la partida de un Papa sólido, profundo, que nos había llenado de vida y dejaba una gran exigencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contrario a lo que algunos medios dijeron, ni el cardenal Barreto ni yo hicimos campaña por nadie. Hay que aclarar que en el cónclave no hay campañas, ni estrategias, ni negociaciones. No es un parlamento, ni tampoco la película <em>“Cónclave”</em>. Es una liturgia. Es oración, discernimiento y silencio. En los momentos libres, se reza; todo ocurre en ese clima espiritual. Y así fue. Sin habernos puesto de acuerdo, el Espíritu fue mostrando el camino. La elección de León XIV fue, sinceramente, un milagro. Todos quedamos conmovidos al ver cómo, poco a poco, fue creciendo el consenso hasta desbordar. Por primera vez entendí con claridad que un cónclave es, en verdad, una experiencia espiritual.</p>



<p class="has-luminous-vivid-amber-color has-text-color has-link-color wp-elements-173ab94b720cef7d507b6ec373db8985 wp-block-paragraph"><strong><em>¿Qué rasgos del legado de Francisco sintió más presentes durante la reflexión de los cardenales? ¿Y qué cualidades cree que llevaron finalmente a la elección de León XIV?</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de algunas críticas, creo que todos reconocimos en Francisco a una persona auténtica, un cristiano sincero. Era impetuoso, sí, pero profundamente humano y verdadero. Su grandeza se vio reflejada en la multitud que lo acompañó incluso después de su partida. Esa autenticidad descolocó a todos, amigos y detractores por igual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a León XIV, creo que muchos vimos en él a alguien capaz de continuar y consolidar lo que Francisco inició. Lo conozco bien: es una persona cercana, muy consciente de la misión de la Iglesia. Como canonista, tiene una gran capacidad para discernir qué normas y caminos pueden sostener el proceso. Su tarea, creo yo, será fortalecer la dimensión sinodal que la Iglesia ha retomado, haciendo que la comunión sea real y duradera. Tiene paciencia, serenidad y una fe que sabe escuchar; por eso, inspira confianza.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="768" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/cardenal4-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-4434" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/cardenal4-1024x768.jpg 1024w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/cardenal4-500x375.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/cardenal4-768x576.jpg 768w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/cardenal4-1536x1152.jpg 1536w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/cardenal4-2048x1536.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-luminous-vivid-amber-color has-text-color has-link-color wp-elements-37817e3f3cfc205afeabc0c4dcc654e8 wp-block-paragraph"><strong><em>Cardenal, ¿podría comentarnos en qué consiste el nuevo Plan Apostólico de la Arquidiócesis de Lima? ¿Cuáles son las prioridades pastorales que están impulsando y qué se busca con este proceso?</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando llegamos, encontramos una Iglesia que seguía el ritmo del año litúrgico, pero con poca vida pastoral. Durante casi veinte años no se había desarrollado una pastoral real y diversificada. En la primera Asamblea Arquidiocesana, en 2020 —antes de la pandemia—, el clamor fue unánime: todos pedían pastoral. En la carta pastoral incluso incluí la lista inmensa de las que nos solicitaron. Elegimos algunas para empezar, pero seguiremos, porque una Iglesia sin pastoral diversificada no llega al corazón de las personas. Cada ámbito humano tiene su propio mundo, con desafíos y exigencias muy concretas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El objetivo es que cada cristiano viva su fe de manera activa y encarnada en su realidad: en la parroquia, en la juventud, en la vida pública. Por ejemplo, en la política, no basta tener “partidos cristianos”; se necesita una forma cristiana de hacer política, con servicio, sin ambición, mentira ni fastuosidad. Esa es la conversión pastoral que buscamos: actualizar la fe frente a las circunstancias del mundo de hoy.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que en estos años podremos dejar bases sólidas para una Iglesia más misionera, participativa y sinodal, donde las decisiones se tomen escuchando a todos, pero con autoridad evangélica. La autoridad no desaparece, sino que se pone al servicio. Lo peor que puede pasarnos es pensar que la Iglesia ya está hecha y no hay nada más que hacer. Ese inmovilismo es lo que justamente debemos superar.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">«El objetivo es que cada cristiano viva su fe de manera activa y encarnada en su realidad: en la parroquia, en la juventud, en la vida pública.»</p>
</blockquote>



<p class="has-luminous-vivid-amber-color has-text-color has-link-color wp-elements-6fcc233432a2a58a15f94797a5d6e89d wp-block-paragraph"><strong><em>Me parece interesante que mencione la necesidad de actualizar la fe cristiana a las circunstancias del mundo de hoy. Quisiera cerrar con esa idea, tomando la imagen del Buen Samaritano con la que concluye Fratelli Tutti, como paradigma de la fraternidad universal. En un país tan dividido como el nuestro, ¿cómo puede cada ciudadano peruano —más allá de su credo o ideología— hacer suyo ese llamado del Buen Samaritano en la vida cotidiana?</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Más que adaptarse como una moda, se trata de una renovación: de servir y acompañar al mundo desde el Evangelio. Adaptarse no es ceder en lo esencial, sino responder a los desafíos del tiempo con el mismo espíritu de Jesús, hablando el lenguaje de la gente. Si no traducimos la fe a un lenguaje comprensible, nadie nos entiende. Eso es lo que ya intuía el Concilio Vaticano II y lo que narran los Hechos de los Apóstoles: el milagro de Pentecostés no fue que todos hablaran igual, sino que cada uno entendía en su propia lengua. Es decir, se superó Babel, donde nadie se comprendía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, traducir la fe no significa diluirla, sino encarnarla. Hay quienes se escandalizan cuando uno habla en sencillo, pero el pueblo necesita entender, no escuchar teología académica. Jesús mismo hablaba con gestos, y sus gestos decían más que mil palabras. Eso es lo que comunicaba el amor de Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Iglesia, entonces, tiene que esforzarse por unir el anuncio con los gestos, por encarnar la liturgia y la vida de fe en cada barrio, en cada pueblo, en su propio modo de sentir y vivir. Cada cultura guarda semillas del Espíritu Santo, y nuestra tarea es reconocerlas, hacerlas resonar con la fe explícita que anunciamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dios ha venido a salvar a todos, y de alguna manera está presente en todos, aunque en distintos niveles de desarrollo. Esa es también la tarea que el Papa León XIV está impulsando: ayudarnos a descubrir al Dios que habita en cada persona, para que, desde dentro, pueda despertar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, al final, ese es el verdadero gesto del Buen Samaritano: hablarle al Dios que está dentro del otro, para que despierte.</p>
<div class='heateorSssClear'></div><div  class='heateor_sss_sharing_container heateor_sss_horizontal_sharing' data-heateor-sss-href='https://intercambio.pe/cardenal-carlos-castillo-el-espiritu-de-fratelli-tutti/'><div class='heateor_sss_sharing_title' style="font-weight:bold" >Compartir en:</div><div class="heateor_sss_sharing_ul"><a aria-label="Facebook" class="heateor_sss_facebook" href="https://www.facebook.com/sharer/sharer.php?u=https%3A%2F%2Fintercambio.pe%2Fcardenal-carlos-castillo-el-espiritu-de-fratelli-tutti%2F" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank" style="font-size:32px!important;box-shadow:none;display:inline-block;vertical-align:middle"><span class="heateor_sss_svg" style="background-color:#0765FE;width:35px;height:35px;display:inline-block;opacity:1;float:left;font-size:32px;box-shadow:none;display:inline-block;font-size:16px;padding:0 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El espíritu de Fratelli Tutti: diálogo, fraternidad y el desafío de una Iglesia que escucha</a> se publicó primero en <a href="https://intercambio.pe">Intercambio - Revista Jesuita de Cultura Social</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>“Dilexi Te &#8211; Te he amado”: Un llamado profético que revitaliza la opción preferencial por los pobres</title>
		<link>https://intercambio.pe/dilexi-te-te-he-amado-un-llamado-profetico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[uaisdtrmc]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Nov 2025 22:12:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://intercambio.pe/?p=4395</guid>

					<description><![CDATA[<p>Equipo Editorial de Intercambio En el corazón de la fe cristiana, el amor de Dios se manifiesta de manera privilegiada en su cercanía a los más vulnerables. Así lo proclama la primera exhortación apostólica del Papa León XIV, Dilexi Te, firmada el 4 de octubre de 2025, en la memoria de San Francisco de Asís: [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://intercambio.pe/dilexi-te-te-he-amado-un-llamado-profetico/">“Dilexi Te &#8211; Te he amado”: Un llamado profético que revitaliza la opción preferencial por los pobres</a> se publicó primero en <a href="https://intercambio.pe">Intercambio - Revista Jesuita de Cultura Social</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>Equipo Editorial de Intercambio</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el corazón de la fe cristiana, el amor de Dios se manifiesta de manera privilegiada en su cercanía a los más vulnerables. Así lo proclama la primera exhortación apostólica del Papa León XIV, <em>Dilexi Te</em>, firmada el 4 de octubre de 2025, en la memoria de San Francisco de Asís: «Te he amado» (Ap 3,9), un eco del libro del Apocalipsis que resuena como un grito de ternura divina hacia los humildes y excluidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Inspirado en el legado del Papa Francisco, este documento no es un mero tratado social, sino una meditación teológica profunda que une el afecto por el Señor al amor concreto por los pobres, recordándonos que «en el “llamado a reconocerlo en los pobres y sufrientes se revela el mismo corazón de Cristo, sus sentimientos y opciones más profundas”» (n. 3).</p>



<p class="has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-dc97e8f37298723d5fb4d38a0aaf9c09 wp-block-paragraph"><strong>El pulso evangélico: Cristo en los marginados</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es precisamente en esta perspectiva donde el afecto por el Señor se entrelaza inseparablemente con el de los más desposeídos. Jesús, en el Evangelio de Mateo, une estas realidades: «A los pobres los tendrán siempre con ustedes» (Mt 26,11), una promesa que dialoga con su garantía a los discípulos: «Yo estaré siempre con ustedes» (Mt 28,20). Y, en el juicio final, nos interpela con palabras que desarman cualquier distancia: «Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo» (Mt 25,40). No se trata de una mera beneficencia piadosa, sino de un encuentro revelador: «el contacto con quien no tiene poder ni grandeza es un modo fundamental de encuentro con el Señor de la historia. En los pobres Él sigue teniendo algo que decirnos» (n. 5). León XIV nos invita a superar la cultura del descarte, criticando la indiferencia que ignora «el grito de los pobres» (Ex 3,7), y a reconocer en ellos no objetos de lástima, sino sujetos activos de la evangelización y la transformación social.</p>



<p class="has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-5a201e4609a3346dd2196d93f5e1c413 wp-block-paragraph">“San Francisco de Asís abrazó a los marginados como a Cristo, provocando un renacimiento evangélico que cambió la historia” (n. 5).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este testimonio nos recuerda que el amor a los pobres no es opcional, sino el latido mismo del Evangelio.</p>



<p class="has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-f3de7b8dc48c44d89a4702641721e55d wp-block-paragraph"><strong>Una herencia franciscana que florece en la Iglesia hoy</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">León XIV retoma con vigor el proyecto iniciado por Francisco en documentos como <em>Evangelii gaudium </em>y <em>Fratelli tutti</em>, afirmando que la Iglesia debe ser «pobre y para los pobres», una expresión que el propio Francisco lanzó como un anhelo ardiente: «¡Ah, cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres!» (n. 19). Sin embargo, el nuevo pontífice va más allá: no basta con atender emergencias puntuales; urge una conversión integral que cuestione «las causas estructurales de la pobreza» y promueva una solidaridad profética (n. 72). En un mundo marcado por desigualdades crecientes —donde «las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, [mientras] las de la mayoría se quedan cada vez más lejos» (n. 94), Dilexi Te plantea una agenda clara: transformar mentalidades y estructuras para que el servicio a los pobres sea el «criterio de autenticidad» de la Iglesia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El documento desglosa esta visión en cuatro capítulos que recorren la Escritura, la tradición patrística y la doctrina social de la Iglesia. Desde la opción divina por los oprimidos —«El Espíritu del Señor está sobre mí [&#8230;] me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres» (Lc 4,18; cf. Is 61,1)— hasta el testimonio de santos como San Juan Crisóstomo, quien exclamaba: «¿Quieres honrar el Cuerpo de Cristo? No permitas que sea despreciado en sus miembros, es decir, en los pobres» (n. 30). León XIV enfatiza que los pobres no son un «problema» periférico, sino «la misma carne de Cristo», y su voz evangeliza a la comunidad eclesial: «todos nos dejemos evangelizar por los pobres».</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="683" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/DILEXITE-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-4435" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/DILEXITE-1024x683.jpg 1024w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/DILEXITE-500x333.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/DILEXITE-768x512.jpg 768w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/DILEXITE.jpg 1200w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-618d4eedc2bba2d7935d803c79197518 wp-block-paragraph"><strong>Hacia una Iglesia en salida: Preguntas para la reflexión pastoral</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el trasfondo de estas páginas, resuena la huella indeleble de Francisco: su apuesta por una Iglesia que se descentra, que dialoga en los márgenes y que habla el lenguaje de la fraternidad y la ternura. <em>Dilexi Te</em> continúa con esta herencia; la profundiza y la proyecta al futuro, recordándonos que la opción preferencial por los pobres debe traducirse principalmente en una atención religiosa privilegiada y prioritaria. Es un desafío permanente: ¿estamos dispuestos a ir más allá del confort de las palabras y a «elegir a los pobres para compartir horas, semanas o años de nuestra vida»?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que este soplo de esperanza sea semilla para nuestra reflexión colectiva. En comunidades parroquiales, movimientos laicales y familias, reconozcamos en cada excluido —mujeres maltratadas, migrantes, enfermos— la presencia viva de Cristo, y construyamos una Iglesia que, como San Francisco, abrace la pobreza evangélica con alegría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En última instancia, <em>Dilexi Te</em> nos recuerda que amar al prójimo no es un apéndice del Evangelio, sino su pulso vital: un amor que libera, que une y que anticipa el Reino. Que estas palabras nos impulsen a actuar, con la certeza de que el cuidado de los pobres es «el clamor de la tierra y los pobres como grito por justicia» (n. 103).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Señor Jesús, que te hiciste pobre por amor, ayúdanos a verte en cada hermano sufriente. Convierte nuestros corazones para que seamos Iglesia pobre y para los pobres. Amén.</em></p>
<div class='heateorSssClear'></div><div  class='heateor_sss_sharing_container heateor_sss_horizontal_sharing' data-heateor-sss-href='https://intercambio.pe/dilexi-te-te-he-amado-un-llamado-profetico/'><div class='heateor_sss_sharing_title' style="font-weight:bold" >Compartir en:</div><div class="heateor_sss_sharing_ul"><a aria-label="Facebook" class="heateor_sss_facebook" href="https://www.facebook.com/sharer/sharer.php?u=https%3A%2F%2Fintercambio.pe%2Fdilexi-te-te-he-amado-un-llamado-profetico%2F" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank" style="font-size:32px!important;box-shadow:none;display:inline-block;vertical-align:middle"><span class="heateor_sss_svg" style="background-color:#0765FE;width:35px;height:35px;display:inline-block;opacity:1;float:left;font-size:32px;box-shadow:none;display:inline-block;font-size:16px;padding:0 4px;vertical-align:middle;background-repeat:repeat;overflow:hidden;padding:0;cursor:pointer;box-sizing:content-box"><svg style="display:block;" 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		<item>
		<title>León XIV: el Papa que se hizo peruano</title>
		<link>https://intercambio.pe/leon-xiv-el-papa-que-se-hizo-peruano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[uaisdtrmc]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Nov 2025 21:40:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Del viento de Chicago al calor del norte peruano: la historia del hombre que aprendió a servir desde el silencio y terminó pastoreando al mundo. El padre que llegó con una sonrisa y un saco de arroz En las tierras cálidas del norte del Perú, donde la arena se cuela entre las sandalias de los [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://intercambio.pe/leon-xiv-el-papa-que-se-hizo-peruano/">León XIV: el Papa que se hizo peruano</a> se publicó primero en <a href="https://intercambio.pe">Intercambio - Revista Jesuita de Cultura Social</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Del viento de Chicago al calor del norte peruano: la historia del hombre que aprendió a servir desde el silencio y terminó pastoreando al mundo.</em></strong></p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="693" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/LEONELPPPERUANO-1024x693.jpg" alt="" class="wp-image-4424" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/LEONELPPPERUANO-1024x693.jpg 1024w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/LEONELPPPERUANO-500x338.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/LEONELPPPERUANO-768x520.jpg 768w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/LEONELPPPERUANO-1536x1039.jpg 1536w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/11/LEONELPPPERUANO-2048x1386.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-769dc5714f4d17935db62f7eb0c52c3c wp-block-paragraph"><strong>El padre que llegó con una sonrisa y un saco de arroz</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En las tierras cálidas del norte del Perú, donde la arena se cuela entre las sandalias de los niños y el sol hiere con la misma intensidad con que bendice las cosechas, hay quienes aún lo recuerdan como el padre Roberto. Llegaba en una camioneta polvorienta, sotana remangada, cargando arroz, frazadas, medicinas y una sonrisa sencilla que, más que consolar, hermanaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No daba discursos: escuchaba. No ofrecía recetas: acompañaba. Y en ese gesto discreto —tan cercano a la espiritualidad ignaciana— se fue ganando un lugar no solo en la comunidad, sino en el corazón del pueblo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“El amor se pone más en las obras que en las palabras.”</em><br>—Frase que refleja toda su vida pastoral en el Perú.</p>



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<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-76dd0018da81b09ca67aa0c8775df149 wp-block-paragraph"><strong>De Chicago al desierto</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese hombre de andar sereno y voz baja nació muy lejos de allí, en Chicago, en 1955, en un hogar de valores tradicionales: hijo de un veterano de guerra y de una maestra, Robert Francis Prevost creció entre misas familiares, tardes de estudio y un llamado persistente que lo llevaría lejos, muy lejos del viento helado del lago Michigan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Primero fue la Universidad de Villanova. Luego Roma. Y en 1985, como si el destino no pudiera esperar más, el desierto lo reclamó: Piura, Perú, lo recibió con los estragos del fenómeno de El Niño y las heridas abiertas de un pueblo que necesitaba más que ayuda material.</p>



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<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-529c3405139e240142689641aae135ff wp-block-paragraph"><strong>El Perú como conversión</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue entonces cuando empezó a transformarse. El Perú no fue un destino: fue una conversión. En los valles resecos de Chulucanas, entre algarrobos torcidos por el viento y el olor a tierra húmeda tras la lluvia, aprendió a cabalgar entre quebradas y a rezar en quechua. Compartió el pan con comunidades que no conocían el reloj, pero sí la urgencia del hambre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Descubrió —como escribiría más tarde— que el Evangelio no se predica desde el púlpito, sino desde el polvo del camino. En el sufrimiento y la esperanza, en el barro de las inundaciones y en las sonrisas de los niños que lo esperaban con cántaros vacíos, encontró al Dios que se hace cercano, como nos lo muestra San Ignacio en la segunda semana de los <em>Ejercicios Espirituales</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El misionero extranjero fue poco a poco despojándose de sí mismo. Aprendió que servir no es dar desde la abundancia, sino compartir desde la fragilidad. Y el Perú lo adoptó, sin ceremonias, con la naturalidad con que el pueblo reconoce a los suyos.</p>



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<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4308b48ce0d1fbd50c1aab9bc333f2b4 wp-block-paragraph"><strong>Trujillo: entre el miedo y la esperanza</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1988, el mar de la siempre primaveral Trujillo lo llamó. Allí, entre mercados caóticos y noches cargadas de miedo —en plena violencia del conflicto con Sendero Luminoso—, enseñó derecho canónico a los seminaristas, pero también acompañó a las víctimas, denunció abusos y defendió a los más vulnerables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vivía con austeridad, sin pretensiones. Decía que “la sotana no da autoridad, la presencia sí”. Su manera de estar recordaba los <em>Ejercicios Espirituales</em> de san Ignacio: discernir antes de hablar, escuchar antes de decidir, amar antes de juzgar. Así, entre clases y visitas pastorales, fue dejando una huella profunda en quienes lo conocieron. Muchos de sus alumnos, hoy sacerdotes, recuerdan su modo de mirar con ternura y firmeza, como quien acompaña procesos más que impone conclusiones.</p>



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<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2a83ae0bad2306ad11eb663a9c7b123a wp-block-paragraph"><strong>Un obispo que gobernaba desde el discernimiento</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Décadas después, su estilo no había cambiado. Lo confirma el jesuita Eduardo Vizcarra, SJ, quien convivió con monseñor Prevost en la diócesis de Chiclayo, cuando ya era obispo, entre 2017 y 2019.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El obispo Roberto —recuerda— llegaba a las reuniones del clero sin prisa ni protocolo. Tenía esa calma del que sabe que el Espíritu habla también en el silencio.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su visión era clara: una Iglesia abierta, sinodal, participativa. Aunque el término <em>sinodalidad</em> aún no sonaba con fuerza, su práctica ya lo anticipaba. En las reuniones, solía empezar con un silencio prolongado. “Antes de hablar, hay que dejar que el Espíritu diga su palabra”, repetía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No todos lo entendían. Algunos sacerdotes, formados en un modelo más clerical, se sentían incómodos. Pero él persistía en la pedagogía ignaciana del discernimiento: “No hay decisiones buenas si no nacen de la escucha”.</p>



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<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">«Su manera de estar recordaba los <em>Ejercicios Espirituales</em> de san Ignacio: discernir antes de hablar, escuchar antes de decidir, amar antes de juzgar.»</p>
</blockquote>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-de75c3f01542cb45062532bed807fa19 wp-block-paragraph"><strong>Pastor en tiempos difíciles</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En los años más duros —las inundaciones del Niño, la llegada de miles de migrantes venezolanos, la pandemia— no se replegó. Organizó redes de ayuda, abrió oficinas para migrantes, distribuyó plantas de oxígeno y recorrió los barrios periféricos con mascarilla y botas de caucho, llevando consuelo y víveres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su despacho episcopal era austero: un crucifijo de madera, una Biblia gastada y obras de San Agustín. Allí encontraba fuerza para seguir sirviendo. “El Reino se construye desde abajo”, decía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Promovió la formación de laicos y mujeres líderes, alentó comunidades pobres a tomar la palabra y apoyó a víctimas de abusos. En sus homilías insistía: “No hay reforma posible sin conversión personal”. No buscaba notoriedad, sino coherencia.</p>



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<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-836198a866aaef3856940637d453acd5 wp-block-paragraph"><strong>El León se alza</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2014, el papa Francisco lo nombró obispo de Chiclayo. Y el 24 de agosto de 2015, con resolución suprema en mano, se convirtió en ciudadano peruano. No como quien recoge una medalla, sino como quien reconoce a dónde pertenece su alma. “El Perú me evangelizó”, solía decir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquel obispo de botas de goma y voz suave no solo se enfrentó a la corrupción civil y eclesial, sino también al pecado dentro de la Iglesia. Impulsó investigaciones, apoyó a víctimas, prohibió el ministerio a sacerdotes implicados en escándalos y no dudó en confrontar al Sodalicio de Vida Cristiana, una influyente sociedad de vida apostólica envuelta en abusos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También criticó el indulto al expresidente Alberto Fujimori y pidió una Iglesia capaz de pedir perdón. No buscaba escándalo: buscaba conversión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando en 2023 estallaron las protestas tras la caída del expresidente Pedro Castillo, con las calles en llamas y la gente desesperada, se quedó. Como pastor. Como peruano. Como hermano.</p>



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<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-69bbcb5785aeabf67460e89d6e4dcadf wp-block-paragraph"><strong>El día de la fumata</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y luego llegó el 8 de mayo de 2025. Fumata blanca. Expectativa mundial. Un nombre nuevo: <strong>León XIV</strong>, el primer papa estadounidense, pero para el Perú, algo mucho más grande: el Papa que ya era suyo desde antes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el balcón de San Pedro, su primera palabra fue para Chiclayo, esa diócesis que lo adoptó y que él transformó. “Un pueblo fiel ha acompañado a su obispo”, dijo con voz entrecortada, en español. En Chiclayo, la catedral estalló en vítores, las campanas sonaron como si fuera Pascua, y en Lima, fue nombrado “orgullo y esperanza del Perú”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su nombre pontificio —<strong>León</strong>, en honor a León XIII— no fue casualidad. Era un gesto. Una declaración. Una hoja de ruta: luchar por los trabajadores, defender la justicia social, cuidar la creación y hablar de Dios en tiempos de algoritmos y angustias digitales.</p>



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<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-cf0770a7509ce41d85d48c1b68ef7ca1 wp-block-paragraph"><strong>El legado vivo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, desde el Vaticano, León XIV no gobierna: pastorea. No impone: acompaña. No olvida. Desde la ventana de San Pedro, sus ojos aún buscan los rostros de Chiclayo, Trujillo, Piura. Sabe que el polvo de esos caminos sigue adherido a sus zapatos. Sabe que su pontificado tiene sabor andino, alma mestiza y corazón peruano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada mañana, antes de comenzar su jornada, dedica un tiempo al silencio, como aprendió cuando hizo los <em>Ejercicios Espirituales</em>. Su secretario cuenta que, en esos momentos, repite una frase que resume su espiritualidad: <em>“Ver, juzgar, amar y servir.”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En un mundo acelerado, donde la fe se confunde con marketing religioso, él propone volver a lo esencial: la escucha. No teme el diálogo con la ciencia, con la cultura digital o con quienes dudan de Dios. “La duda también es un modo de búsqueda”, ha dicho.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“El Papa que aprendió a discernir entre el polvo de Piura hoy enseña al mundo a escuchar antes de hablar.”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En un mundo sediento de sentido, León XIV es un león que no ruge para dominar, sino para proteger. Y su rugido resuena, aún hoy, en el eco de las quebradas peruanas, donde un día, un joven de Chicago se volvió pastor… y nunca más dejó de serlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-cyan-bluish-gray-color has-text-color has-link-color wp-elements-c804bb12e1691205bc48f3caac7735db wp-block-paragraph"><em>Primavera 2025</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>¿Transgredir o trascender? El dilema del arte en la espiritualidad</title>
		<link>https://intercambio.pe/transgredir-o-trascender-el-dilema-del-arte-en-la-espiritualidad/</link>
		
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		<pubDate>Thu, 24 Jul 2025 07:08:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
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<p class="wp-block-paragraph">En algún rincón sombrío de la capilla Scrovegni, hacia el año 1305, un pintor llamado Giotto hizo algo que cambiaría para siempre la experiencia de lo sagrado: pintó a la Virgen desmayándose bajo la cruz. No era una imagen solemne ni idealizada. No flotaba entre oros bizantinos. Era humana, trágicamente humana. Los ángeles lloraban. El dolor ya no era un símbolo: se volvía palpable. Por primera vez, el arte cristiano osaba mirar de frente el sufrimiento de Dios como si fuera el nuestro. Este gesto, aparentemente simple, rasgó el templo de la teología de aquel entonces. Una nueva sensibilidad comenzaba a emerger, una que ya no separaba Cielo y Tierra, sino que los entretejía con carne, lágrimas y… mucha humanidad. El arte ya no solo ilustraba la fe, sino que empezaba a transformarla.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="963" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/07/J1-1024x963.jpg" alt="" class="wp-image-4325" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/07/J1-1024x963.jpg 1024w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/07/J1-500x470.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/07/J1-768x722.jpg 768w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/07/J1-1536x1445.jpg 1536w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/07/J1-2048x1926.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">A lo largo de los siglos, ese camino iniciado por Giotto no dejó de expandirse. Pintores, escultores, poetas y músicos comenzaron a intuir que lo divino no se revelaba solo en los dogmas, sino también en los pliegues del cuerpo, en la materia cotidiana, en las visiones interiores. Desde los rostros realistas de Caravaggio hasta la imaginación simbólica de El Bosco, el arte no se limitó a representar la fe, se convirtió en una forma de interrogarla. ¿Qué sucede si la santidad puede hurgarse en el polvo de la materia humana? ¿Y si el infierno no fuera un castigo futuro, sino un reflejo del presente?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lejos de ser ya una mera ornamentación, el arte se vivió como un acto espiritual en sí mismo, a veces rozando tonalidades casi heréticas como si se tratara de hasta entonces ignorados pigmentos. Mientras la institución eclesial defendía la unidad doctrinal entre Oriente y Occidente, Miguel Ángel abría caminos laterales: visiones místicas en cuerpos no exentos de voluptuosidad, experiencias sensoriales que escapaban al control de los concilios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa tensión nunca fue del todo explícita, pero siempre estuvo presente, como una corriente subterránea que empuja desde abajo, rozando los cimientos de la ortodoxia. Mientras la Iglesia deslindaba lo permitido y lo prohibido, el arte tanteaba zonas grises, intuiciones peligrosas, silencios elocuentes. La imagen podía sugerir lo que el dogma no osaba decir. Un Cristo desnudo, una Virgen llorando como madre y no como reina, un santo rodeado de sombras más que de luz… esas figuras decían más al corazón del creyente que mil sermones. Quizá esas imágenes hacían temblar a los teólogos, no porque fueran inverosímiles, sino por todo lo contrario: mucha verdad desnuda asusta. En cada pincelada audaz, en cada metáfora desbordada, el arte insinuaba que la experiencia espiritual es más vasta que cualquier catecismo, más ambigua, más encarnada, más humana.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">«Mientras la Iglesia deslindaba lo permitido y lo prohibido, el arte tanteaba zonas grises, intuiciones peligrosas, silencios elocuentes. La imagen podía sugerir lo que el dogma no osaba decir.»</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Caravaggio no fue un místico, o al menos no lo fue de modo consciente (recordemos la imagen inolvidable con que Derek Jarman lo retrató en su interpretación fílmica de 1986). Sin embargo, nadie como él logró revelar la tensión entre la gracia y la miseria humana. Sus santos eran hombres comunes, sus vírgenes llevaban los pies sucios, y la luz —tan intensa como dirigida desde el abismo— caía sobre mendigos, prostitutas y asesinos. En La muerte de la Virgen, pintó a María como una mujer muerta de verdad: hinchada, pálida, sin rastro de gloria. El cuadro fue rechazado. Pero la pregunta quedó en el aire: ¿y si lo divino no está donde esperamos encontrarlo? ¿Y si Dios ya no viste de oro, sino de carne herida? Caravaggio rompió con la estética sacralizada de su tiempo, pero sin negar lo sagrado: lo trasladó al umbral de la vida real. Lo sagrado se desplazaba así al espacio de la incertidumbre constitutiva de la existencia humana, a su fragilidad, a su eventual impureza, a sus lados oscuros…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si Caravaggio confrontó la belleza de lo sagrado con el rostro de la humanidad caída, dos siglos después, William Blake (1757-1827) se internó en los territorios de la mente y el alma, donde lo divino y lo demoníaco se entrelazan en una danza misteriosa. Además de pintor, fue un poeta con tintes proféticos que, lejos de seguir la ortodoxia, tejió una religiosidad completamente personal, una religión de la imaginación, propia de aquellos tiempos del romanticismo temprano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Blake rechazó las instituciones y su visión del cristianismo como un sistema cerrado, rígido. En su lugar, propuso una visión mística, individualista y profundamente simbólica del cristianismo: en El anciano de los días Blake pintó su Dios, más cercano del teísmo que del cristianismo, como expresión de la libertad creativa del ser humano. A través de sus ilustraciones y escritos, Blake abrió una puerta al interior de la conciencia humana: un cristianismo interior que se desprendía de las convenciones externas, transgrediendo la potestad de la Iglesia sobre la gracia, al colocarla en la libertad de la visión personal y mística.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si en el pasado el arte desafió las convenciones visuales y espirituales de las religiones, la cultura global y tecnológica de nuestro tiempo, que algunos denominan como el poscristianismo, ha vuelto casi una necesidad cuestionar lo intocable, lo «sagrado». La secularización ha liberado al arte de muchas de las restricciones que antaño imponía la Iglesia, y con ello ha surgido una nueva forma de arte que no solo toca lo religioso, sino que lo provoca, lo ironiza, lo remueve. Los artistas contemporáneos ya no buscan representar lo sagrado con veneración, sino desmantelar sus símbolos, diseccionar sus mitos y exponer su fragilidad frente a un mundo secularizado que se rehúsa a mantener el respeto a lo «intocable». ¿Qué sucede, entonces, cuando lo sacro se torna en un objeto más, es decir, un objeto de observación,&nbsp;analizado sin el «respeto» que antes invocaba en el creyente, al punto de ser incluso, ridiculizado?</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">«Este tipo de provocaciones no buscaba simplemente ofender, sino desmantelar los tabúes que rodean<br>las representaciones sagradas, invitando a una reflexión profunda sobre el poder de la imagen en la sociedad contemporánea.»</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los primeros en haber usado representaciones hasta entonces consideradas sacras fue el artista estadounidense Andrés Serrano, conocido por su controvertida fotografía Piss Christ (1987). En una composición que, a primera impresión, atrae por su opacidad y misterio, Serrano se lanzó a jugar con los símbolos del cristianismo en un espacio secularizado, haciendo una crítica a la sacralización de lo religioso y la institución de la Iglesia. Al sumergir una figura del crucificado en un recipiente de orina, no solo exponía así la fragilidad del símbolo, sino que también se atrevía a cuestionar el valor intrínseco de la imagen religiosa misma. Este tipo de provocaciones no buscaba simplemente ofender, sino desmantelar los tabúes que rodean las representaciones sagradas, invitando a una reflexión profunda sobre el poder de la imagen en la sociedad contemporánea.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="768" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/07/J2-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-4326" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/07/J2-1024x768.jpg 1024w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/07/J2-500x375.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/07/J2-768x576.jpg 768w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/07/J2-1536x1152.jpg 1536w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/07/J2-2048x1536.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Piss Christ (1987), después del atentado que sufrió en Aviñón en 2011.</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Otro ejemplo relativamente reciente y polémico es el trabajo de los periodistas de Charlie Hebdo. A través de caricaturas provocadoras, los dibujantes no solo cuestionaron las representaciones religiosas del cristianismo, sino que jugaron con la figura del profeta Mahoma, llevando al límite el concepto de lo «sagrado». Las reacciones en el mundo musulmán, de ira y violencia, contrastaron con la postura secularista y crítica que predominaba en gran parte de Occidente: ¿hasta qué punto el respeto por las creencias religiosas sigue siendo válido en una sociedad que ya no las considera sagradas? Este tipo de arte no solo remueve el espacio sagrado, sino que plantea una pregunta aún más fundamental: ¿cuál es el papel del arte en la construcción o deconstrucción de las creencias religiosas en un mundo que ya no cree en lo absoluto?</p>



<p class="wp-block-paragraph">El arte del siglo XXI, como un hijo de los tiempos de Caravaggio y Blake, se enfrenta al mismo dilema: ¿hasta dónde puede llegar la libertad artística en la deconstrucción de lo sagrado sin perder el sentido de lo profundo y trascendental?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La libertad artística en la deconstrucción de lo sagrado se enfrenta a un reto complejo: por un lado, el arte, en la posmodernidad, sobre todo, tiene la misión de romper tabúes<em>,</em> cuestionar lo establecido y empujar los límites de lo que entendemos como «verdad» o «realidad». Esta tradición no es, sin embargo, tan reciente —como señalé más arriba—, pues el arte siempre ha sido una herramienta de transgresión, un medio para confrontar lo inmutable, incluso las ideas que nos hacemos de lo divino. Pero, por otro lado, no olvidemos que el arte también ha sido una forma de explorar lo profundo, de interpelar la trascendencia, de llevar al espectador a un lugar donde las preguntas sobre el sentido de la vida, de la muerte y de lo sagrado se vuelvan inevitables —pienso en las irónicas representaciones de Fellini o en la casi abyecta transgresión de Passolini, sin olvidar el misticismo secular de Tarkovsky, por poner algunos ejemplos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este punto, el problema no es tanto la deconstrucción de lo sagrado, sino la forma en que esa deconstrucción puede dejar vacío o despojado de su poder transformador lo que originalmente buscaba apuntar hacia lo trascendental. Si el arte moderno, posmoderno y contemporáneo transgrede hasta el punto de disolver toda reverencia por lo sagrado, ¿corre el riesgo de perder su capacidad de inspirar, de elevar, de tocar esos aspectos profundos del ser humano que nos conectan con algo más grande que nosotros mismos? ¿Y si, al intentar despojar de su halo divino a la religión y a sus símbolos, el arte acaba perdiendo la posibilidad de despertar la reflexión espiritual profunda que esos mismos símbolos eran capaces de generar?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es cierto que el arte necesita ser libre, y esa libertad incluye la posibilidad de ofrecer una crítica a las instituciones o interpretaciones religiosas, como lo hizo Charlie Hebdo o lo hizo Piss Christ de Serrano (o, en nuestro medio, las obras de Cristina Planas). Pero esta crítica, aunque válida y necesaria en el debate contemporáneo, también plantea una responsabilidad: ¿cómo preservar el respeto por lo trascendental mientras se cuestiona lo instituido? Quizás la respuesta no esté en encontrar un balance estático, sino en aceptar la tensión constante entre el cuestionamiento y la búsqueda, entre la libertad irreverente y el reconocimiento de lo sublime (a fin de cuentas, eso ocurría sin que la conciencia interviniera demasiado hasta antes de la era ilustrada). El arte que deconstruye lo sagrado puede seguir siendo profundamente espiritual si, al hacerlo, no solo destruye el símbolo eventualmente caduco, sino que invita al espectador a crear nuevos espacios de simbolización y de reflexión —a redefinir lo sagrado de manera personal, dinámica y renovada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ejemplo, artistas como Marina Abramović, en su obra <em>The Artist Is Present</em> (2010), han utilizado elementos de la performance para tocar el misterio de la condición humana y su conexión con la trascendencia sin necesariamente recurrir a los símbolos tradicionales. Ella no buscó destruir el sentido espiritual del acto, sino más bien recrear una experiencia de presencia profunda a través del simple hecho de estar allí, frente a otro ser humano, en un acto de vulnerabilidad y comunión que recuerda la experiencia mística —recomiendo su presentación en la charla TED «An Art Made of Trust, Vulnerability and Connection», del 2015, en YouTube.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="682" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/07/J3-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-4327" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/07/J3-1024x682.jpg 1024w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/07/J3-500x333.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/07/J3-768x511.jpg 768w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/07/J3-1536x1023.jpg 1536w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/07/J3-2048x1364.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>The Artist Is Present, The Museum of Modern Art. New York, 2010</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este dilema sobre el arte y la espiritualidad sigue siendo tan relevante como siempre: el arte puede, y debe, cuestionar todo, pero al hacerlo, debe recordar que el espacio de la espiritualidad, incluso cuando se disuelven sus formatos religiosos, puede ser reconstruido en un lugar de intimidad, reflexión y trascendencia. Es en ese juego entre lo profano y lo divino donde el arte contemporáneo sigue teniendo una de sus mayores oportunidades para tocar lo profundo y trascendental, sin caer en la banalidad o en el vacío.</p>
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El dilema del arte en la espiritualidad</a> se publicó primero en <a href="https://intercambio.pe">Intercambio - Revista Jesuita de Cultura Social</a>.</p>
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		<title>Turismo y espiritualidad: un camino para la transformación personal</title>
		<link>https://intercambio.pe/turismo-y-espiritualidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[uaisdtrmc]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Apr 2025 18:25:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Siempre soñamos con un destino por conocer. No importa cuál. Puede estar dentro de nuestra ciudad, nuestra región, nuestro país o en alguna parte del mundo. Siempre hay algo que nos llama a explorar otros lugares y, si prestamos atención a lo que sucede dentro de nosotros en ese momento, es muy probable que seamos [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Siempre soñamos con un destino por conocer. No importa cuál. Puede estar dentro de nuestra ciudad, nuestra región, nuestro país o en alguna parte del mundo. Siempre hay algo que nos llama a explorar otros lugares y, si prestamos atención a lo que sucede dentro de nosotros en ese momento, es muy probable que seamos nosotros mismos llamándonos a explorar nuestro propio ser a través de esos lugares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Parece una premisa sencilla. Después de todo, todos viajamos en algún momento. Sin embargo, la magia del turismo radica en ese concepto tan poco conocido de «liminalidad», introducido por el antropólogo Arnold van Gennep. Este término define una «fase de transición, un período sagrado que transcurre entre el momento en que una persona es retirada de su espacio ordinario y transportada a un estado no ordinario». Posteriormente, el concepto fue adoptado para explicar la experiencia turística desde una visión antropológica.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-51f3bb5f242c4605982abe5886ba8efe">No importa dónde estés</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Era una tarde de invierno caminando por las calles de París. El frío calaba los huesos y el aire gris de la Ciudad Luz envolvía todo en nostalgia. Caminaba sin prisa y con pausa. Había estado participando en una feria de turismo, pero esa tarde decidí bajar el ritmo. Tomé el metro de regreso al hospedaje y, mientras caminaba por la avenida cercana a la estación de Montparnasse observando las casas, las personas, las tiendas, todo a mi alrededor, sentí que el tiempo se detenía. De repente, un pensamiento cruzó mi mente como una brisa: <em>No importa dónde estés, importa quién eres donde estás</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue una sensación extraña, acompañada de una calma indescriptible. Sentí como si nunca me hubiera ido de allí, como si el tiempo entre mi última visita a la ciudad y ese momento de desconexión y conexión hubiese sido efímero.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">«No importa dónde estés, importa quién eres donde estás.»</p>
</blockquote>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="1000" height="667" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/LOVERA1.jpg" alt="" class="wp-image-4182" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/LOVERA1.jpg 1000w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/LOVERA1-500x334.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/LOVERA1-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ese instante confirmó algo que ya había comenzado a experimentar en mis viajes: la importancia de la presencia. Bajar el ritmo, atender cada momento y prestar atención a los pequeños detalles del viaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">He recorrido distintas regiones del Perú, principalmente el conocido circuito clásico sur, que abarca Arequipa, Puno y Cusco y, eventualmente, Ica, Puerto Maldonado o Iquitos. Cada viaje tuvo un matiz distinto y siempre representó un reto, pues me acompañaban turistas que confiaban en mí el diseño y elaboración de sus experiencias. Con ellos viví también un <em>antes</em>, un <em>durante</em> y un <em>después</em> del viaje. Los antropólogos especializados en turismo llaman a este proceso «liminalidad».</p>



<p class="wp-block-paragraph">A través de ellos —los turistas—, comprendí también el significado de la palabra <em>experiencia</em>. Descubrí cómo un viaje puede marcar un antes y un después si se presta atención a cada situación que se presenta. Al mismo tiempo, me di cuenta de que, al igual que yo me transformaba a través de ellos, ellos también experimentaban su propio cambio interno.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-a8d83e4168fd9fd564a893a50d8daa79">Una historia de transformación</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Hace algunos años, Randi emprendió su aventura en el Perú con nosotros. Ella quería contactar a un poblador quero, un sanador que años atrás había conocido en Noruega y cuyo nombre no recordaba, pero a quien quería agradecer a través de este nuevo contacto en el Perú.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En uno de los intercambios, Randi me compartió la foto que guardaba de este sanador y me comentó: «No solo me curó la mano —había tenido ciertos problemas físicos que le impedían mover la mano con naturalidad—, también me sanó el alma —entendí, con prácticas ancestrales—».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con aquella foto movimos cielo y tierra para encontrarlo. Y lo encontramos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las palabras de Randi resonaron mucho en mí, pues me iban marcando el camino que ya había empezado a descubrir también a través de los viajes y de los viajeros. Sin confirmarle nada a Randi, hicimos hasta lo imposible para que, en uno de los siete días que pasaría en el Valle Sagrado, Pascual —así se llamaba el sanador quero que conoció en Oslo— pudiera visitarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y así fue. La alegría y el agradecimiento de ella fueron indescriptibles. Visitó la tierra de Pascual y pudo agradecerle a él directamente en su lugar de origen. Había escuchado algo sobre «la magia de los Andes» y, por eso, a sus casi setenta años, viajó casi veinte horas para llegar hasta ese lugar. El encuentro, como los Andes mismos, fue mágico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El día que Randi dejó el Perú, me vio, me abrazó, sus ojos se llenaron de lágrimas y solo me dijo: «¿cómo hiciste posible ese momento? Me voy eternamente agradecida de haberlo visto aquí, de haber vuelto a experimentar esa conexión y de haberle agradecido aquí, en su tierra, a él».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este tipo de experiencias evidencian que <em>el turismo espiritual no es solo una búsqueda de lo exótico o de lo místico, sino una oportunidad genuina de reencuentro con aspectos profundos de uno mismo</em><em>.</em> En ocasiones, estos viajes se convierten en una sanación emocional, una despedida simbólica, un renacimiento o un espacio de contemplación que nos permite comprender lo que realmente necesitamos en nuestra vida.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="683" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/LOVERA2-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-4183" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/LOVERA2-1024x683.jpg 1024w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/LOVERA2-500x333.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/LOVERA2-768x512.jpg 768w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/LOVERA2-1536x1024.jpg 1536w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/LOVERA2.jpg 1800w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">«El turismo espiritual no es solo una búsqueda de lo exótico o de lo místico, sino una oportunidad genuina de reencuentro con aspectos profundos de uno mismo.»</p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-5fa275df202a9aee799f466c3257cf18">Liminalidad: el viaje como rito de transformación</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La historia de Randi ilustra cómo un viaje puede convertirse en una experiencia de transformación. Como señala Palma, las personas deben estar abiertas a vivirla<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a>. Van Gennep, citado por Palma (2019), describe los ritos de paso de la peregrinación, aplicables también a la liminalidad en el turismo, en tres fases:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li><strong>Fase preliminar (separación): </strong>El viajero parte con una identidad establecida y expectativas que moldean su visión del mundo. En el caso de Randi, su propósito era claro: encontrar a Pascual.</li>



<li><strong>Fase liminal:</strong> Durante el viaje, el peregrino entra en un estado de transición en el que enfrenta desafíos físicos, emocionales y espirituales. Randi desafió la altura y el temor a lo desconocido, sin certeza alguna de que encontraría a Pascual.</li>



<li><strong>Fase de reincorporación:</strong> Al concluir el viaje, el viajero regresa transformado. La experiencia se integra en su identidad, influyendo en su espiritualidad y valores. Randi no era la misma persona al despedirse; su confianza en la vida y en sí misma había crecido.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">Esta transición permite que el viajero se transforme durante momentos simples e inesperados, como el cansancio de una caminata, la conversación con un poblador local o un compañero de viaje, la contemplación de un paisaje o un encuentro inesperado. La clave está en la apertura para vivir el presente y permitir que el viaje haga su trabajo interno en nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bond y Falk denominan a este tipo de viajeros <em>recargadores</em>, son quienes «buscan tener una experiencia de contemplación y/o espiritual que los <em>regenere</em> y se traduce en un tipo de <em>sanación</em> del viajero», como lo que experimentó Randi<a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada viaje, por más «externo» que parezca, tiene un impacto interno. Incluso algo tan mundano como una cancelación de vuelo se convierte en una experiencia liminal: te saca de tu zona de confort, te enfrenta a la incertidumbre y te obliga a reaccionar de formas que quizá nunca habías considerado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde esta perspectiva, <em>el turismo espiritual no es solo llegar a un destino sagrado, sino también la manera en que cada obstáculo, cada sorpresa y cada momento inesperado en el trayecto puede volverse una oportunidad de autoconocimiento</em>. Esto resuena con la idea de que el despertar no ocurre en un solo instante, sino a través de pequeñas pruebas y revelaciones en el camino.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-9ff111ea4ca936a13b3c48a790863389">El turismo espiritual hoy</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En la actualidad, el turismo espiritual ha cobrado fuerza. Aunque algunos lo confunden con el turismo de bienestar o el turismo religioso, es una corriente muy diferente y alineada a lo que el turismo regenerativo propone, que es una mirada holística de la actividad turística. Sin embargo, para este tipo de turismo, no basta con organizar viajes a lugares «mágicos» o incluir actividades como yoga o <em>mindfulness</em>. Es necesario un cambio de enfoque.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas experiencias son una invitación a dejar de ser quienes creemos que somos para acercarnos a ser quienes realmente somos. Se requiere de entrega, de compromiso y de mucha humildad con uno mismo para lanzarse a una aventura como esta. Viajar con personas que buscan el autoconocimiento es desafiante y quien guía estos viajes debe estar preparado para acompañar a otros en su proceso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas experiencias suelen enfocarse en la contemplación: <em>caminar por un hermoso bosque verde en plena selva amazónica, sintiendo cómo el calor abrasador hace brotar esas gotas de sudor que ponen a prueba nuestra resistencia; escuchar los sonidos de la naturaleza y descubrir algunos por primera vez; oír el sonido del agua cayendo por una cascada o simplemente siguiendo el cauce de un río; apreciar los colores intensos de un atardecer mientras nos sentimos en las nubes, recostados en una cómoda hamaca</em>… ¡Cuánta magia hay en los pequeños detalles!, esos que el turismo de masas y convencional ha retirado como componente esencial de un viaje.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="684" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/LOVERA3-1024x684.jpg" alt="" class="wp-image-4184" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/LOVERA3-1024x684.jpg 1024w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/LOVERA3-500x334.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/LOVERA3-768x513.jpg 768w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/LOVERA3.jpg 1200w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás, esa creciente búsqueda espiritual que el ser humano experimenta en algún momento de su vida —hoy más que nunca— es lo que ha llevado a una serie de prácticas turísticas orientadas al bienestar, a la introspección y a la conexión con la naturaleza, como los retiros de meditación y <em>mindfulness</em>, el turismo chamánico y de medicina ancestral (Perú entra aquí), las peregrinaciones modernas y ancestrales, los viajes de bienestar y yoga, el turismo místico y energético (nuevamente aparece Perú en la lista) y el turismo espiritual sostenible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este enfoque también abre oportunidades a las comunidades locales que desean compartir sus prácticas espirituales. Se vincula estrechamente con el turismo regenerativo, que promueve el respeto por la naturaleza y concibe la espiritualidad como un eje transformador de la actividad turística.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como dice Anna Pollock, pionera del turismo regenerativo y fundadora de <em>Conscious Travel</em>: «Sin un cambio genuino de mentes y corazones y una voluntad de seguir aprendiendo, la regeneración fracasará y la oportunidad para que los viajes y la hospitalidad se destaquen y cumplan su rol de agente transformativo, pasará».</p>



<p class="wp-block-paragraph">En última instancia<em>, </em>el despertar no ocurre en la cima de una montaña sagrada, sino en cada paso que damos con consciencia, incluso en los aeropuertos o en las calles desconocidas de una ciudad cualquiera. El turismo espiritual nos invita a aceptar la vida con sus vaivenes, tal como un surfista que aprende a <em>cabalgar la ola</em>. Y esa, quizás, es la mayor enseñanza de todo viaje consciente.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> Palma, R. (2019). <em>Turismo espiritual: ¿una moda pasajera o una práctica permanente en el viajero de hoy?</em> [tesis doctoral, Universitat de les Illes Balears]. http://hdl.handle.net/10803/671487</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a> Bond, N. y Falk, J. (2013). Tourism and identity-related motivations: why am I here (and not there)? <em>International Journal of Tourism Research</em>, <em>15</em>(5), 430-442. https://doi.org/10.1002/jtr.1886</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_msocom_1"></a></p>
<div class='heateorSssClear'></div><div  class='heateor_sss_sharing_container heateor_sss_horizontal_sharing' data-heateor-sss-href='https://intercambio.pe/turismo-y-espiritualidad/'><div class='heateor_sss_sharing_title' style="font-weight:bold" >Compartir en:</div><div class="heateor_sss_sharing_ul"><a aria-label="Facebook" class="heateor_sss_facebook" href="https://www.facebook.com/sharer/sharer.php?u=https%3A%2F%2Fintercambio.pe%2Fturismo-y-espiritualidad%2F" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank" style="font-size:32px!important;box-shadow:none;display:inline-block;vertical-align:middle"><span class="heateor_sss_svg" style="background-color:#0765FE;width:35px;height:35px;display:inline-block;opacity:1;float:left;font-size:32px;box-shadow:none;display:inline-block;font-size:16px;padding:0 4px;vertical-align:middle;background-repeat:repeat;overflow:hidden;padding:0;cursor:pointer;box-sizing:content-box"><svg style="display:block;" focusable="false" 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		<title>Peregrinos de la Esperanza con el peregrino de Loyola</title>
		<link>https://intercambio.pe/peregrinos-de-la-esperanza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[uaisdtrmc]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Apr 2025 18:03:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El «turismo» es una palabra que evoca movimiento físico, dejar la rutina diaria y visitar uno o varios lugares durante un período corto de tiempo. Cuando hablamos de turismo «religioso», podemos afirmar que se trata de una motivación espiritual. Sin embargo, es más preciso, en este caso, hablar de una «peregrinación», es decir, visitar un [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://intercambio.pe/peregrinos-de-la-esperanza/">Peregrinos de la Esperanza con el peregrino de Loyola</a> se publicó primero en <a href="https://intercambio.pe">Intercambio - Revista Jesuita de Cultura Social</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El «turismo» es una palabra que evoca movimiento físico, dejar la rutina diaria y visitar uno o varios lugares durante un período corto de tiempo. Cuando hablamos de turismo «religioso», podemos afirmar que se trata de una motivación espiritual. Sin embargo, es más preciso, en este caso, hablar de una «peregrinación», es decir, visitar un lugar donde podamos transformar nuestra vida por un encuentro personal, familiar o comunitario con Dios, por medio de su Hijo Jesucristo o por la veneración de la Virgen María o de los santos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Perú hay diversos santuarios, o sea, lugares de peregrinación donde se expresa la intensa religiosidad popular; la más significativa es la devoción al Señor de los Milagros que trasciende las fronteras de nuestro país. Lo mismo podemos decir de las diversas advocaciones marianas y de los santos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La vida es un transcurrir constante. Un ir de aquí para allá, con las alegrías y las tristezas, las angustias y las esperanzas de la vida. Nuestra fe en Jesucristo, nuestro hermano y compañero de camino, es el fundamento de nuestra esperanza. La vida en la tierra es un regreso a Dios, como nos lo dice Jesús: «Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre»<a id="_ftnref1" href="#_ftn1">[1]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestra misión, como la de Jesús, es «pasar por el mundo haciendo el bien»<a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a>, anunciando, con el corazón y las obras, que somos peregrinos de la esperanza, «incluso no nos acobardamos en las tribulaciones, sabiendo que la prueba ejercita la paciencia, que la paciencia nos hace madurar y que la madurez aviva la esperanza, la cual no quedará frustrada»<a href="#_ftn3" id="_ftnref3">[3]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La esperanza de la que hablamos expresa la voluntad de Dios Padre de asumir los sufrimientos de la humanidad en la persona de su Hijo Jesús con la fuerza del Espíritu Santo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="656" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/BARRETO1-1024x656.jpg" alt="" class="wp-image-4170" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/BARRETO1-1024x656.jpg 1024w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/BARRETO1-500x320.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/BARRETO1-768x492.jpg 768w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/BARRETO1-1536x984.jpg 1536w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/BARRETO1.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">«Nuestra misión, como la de Jesús, es «pasar por el mundo haciendo el bien», anunciando, con el corazón y las obras, que somos peregrinos de la esperanza.»</p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading has-text-color has-link-color wp-elements-d15f8babe3303e18e7d84f0c73e31151" style="color:#dfaf2c">Las raíces de la espiritualidad ignaciana</h2>



<p class="wp-block-paragraph">San Ignacio de Loyola es llamado «el peregrino». Vivió, con pasión, la vida de su época, con ansias de conquistar el mundo. Participó de los halagos de la sociedad que ofrecía una felicidad pasajera y efímera. Mientras defendía el castillo de Pamplona, una bombarda lo hirió en una pierna. Este hecho lo hizo detener su desenfrenada vida social y su ideal militar. Empezó así una severa crisis que lo postró durante meses en cama. Luchó tercamente para recuperar su apariencia física y seguir el llamado del mundo con sus fantasías pasajeras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esas circunstancias de una obligada estancia de soledad y sufrimiento, Dios tocó el corazón de Ignacio, con la lectura de la vida de los santos, para hacerle experimentar la felicidad profunda de servir a un «rey que nunca muere». Allí comenzó su peregrinaje interior que lo llevó a distinguir lo que será la clave de su conversión y su modo de proceder: el discernimiento espiritual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La búsqueda constante de la voluntad de Dios, en la peregrinación geográfica y espiritual que realiza, hace de Ignacio de Loyola un «peregrino de esperanza».</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Ignacio de Loyola, solo y a pie</em> es el título de un libro de José Tellechea Idígoras. En él describe al «peregrino» que recorre todos los caminos de España y de Europa con el único deseo de llegar a Jerusalén, ansioso de pisar las huellas de Jesús. Así, cumple su objetivo: reside en Jerusalén por un breve tiempo. Por motivo de la guerra, es obligado a dejar la Tierra Santa. Llega a Roma, que «también es Jerusalén» y vive en ella hasta el día de su muerte, el 31 de julio de 1556.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-color has-link-color wp-elements-06b59137cc2172435400bcb04efb42c0" style="color:#dfaf2c">Las angustias y sufrimientos de la humanidad y de la «Casa Común»</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy vivimos la continuidad de la pasión de Cristo y, así, con San Pablo decimos: «Completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo en beneficio de su cuerpo, que es la Iglesia»<a href="#_ftn4" id="_ftnref4">[4]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es verdad, miremos sino el mundo de hoy, la desigualdad y la pobreza crecientes, las guerras que asesinan vidas inocentes, dividen familias, destruyen ciudades enteras donde ya no se puede vivir. A esta situación desoladora se añaden los graves signos de corrupción en la política y la falta de transparencia en la gestión pública, que impiden el desarrollo humano y social. El sistema económico imperante aumenta la pobreza y la exclusión social, es decir, la esperanza como actitud constructiva de una sociedad de hermanos y hermanas está muy lejos de una humanidad fraterna y solidaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Perú —como en muchas partes del mundo—, vivimos múltiples crisis que se entrecruzan y dan como resultado una compleja situación existencial con el añadido emocional de un desánimo generalizado. La mayoría de los peruanos experimenta diversas crisis: climática, sanitaria, migratoria, económica, alimentaria, política, ética y ecológica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante esta situación de desesperanza se nos invita a manifestar la resiliencia y solidaridad del pueblo peruano y de las iglesias para ayudar a superar estos desafíos que se nos presentan mediante una esperanza activa, es decir, salir de nuestro yo para construir el «nosotros social» de hermanos y hermanas.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-color has-link-color wp-elements-861d30e5241dc6c01ca40ed4dbb02f4c" style="color:#dfaf2c">Jubileo 2025: peregrinos de la esperanza</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El origen de la palabra jubileo viene del latín <em>iubilare</em>, que significa expresar o gritar de alegría. Ya es tradición de la Iglesia Católica celebrar cada veinticinco años un año jubilar para renovar la relación de todos los bautizados y bautizadas con Dios, el prójimo y la creación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El papa Francisco ha convocado, en este año 2025, a celebrar el jubileo con el lema «Peregrinos de la Esperanza» para un mundo y para un Perú que sufre los efectos de la corrupción, las guerras, las injusticias y las consecuencias del cambio climático. El jubileo es un tiempo propicio para la reconciliación y el perdón, como signo auténtico del amor. Así nos lo dice Jesús: «Amen a sus enemigos, hagan el bien… serán hijos del Altísimo que es bueno con los ingratos y pecadores. Sean compasivos como es compasivo el Padre de ustedes»<a href="#_ftn5" id="_ftnref5">[5]</a>. Así también dice San Pablo: «sean buenos y comprensivos unos con otros, perdonándose mutuamente como Dios los perdonó en Cristo»<a href="#_ftn6" id="_ftnref6">[6]</a>.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">«El papa Francisco ha convocado, en este año 2025, a celebrar el jubileo con el lema «Peregrinos de la Esperanza» para un mundo y para un Perú que sufre los efectos de la corrupción, las guerras, las injusticias y las consecuencias del cambio climático.»</p>
</blockquote>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="1024" height="683" src="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/BARRETO2.jpg" alt="" class="wp-image-4171" srcset="https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/BARRETO2.jpg 1024w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/BARRETO2-500x333.jpg 500w, https://intercambio.pe/wp-content/uploads/2025/04/BARRETO2-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El jubileo 2025 es un año de conversión sincera en el que ponemos en obra lo que decimos con nuestras palabras «porque la boca habla de lo que está lleno el corazón. ¿Por qué me llaman ¡señor! ¡señor! y no hacen lo que digo?»<a href="#_ftn7" id="_ftnref7">[7]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Somos llamados a vivir el jubileo 2025 como «peregrinos de la esperanza»; para ello, que «cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido»<a href="#_ftn8" id="_ftnref8">[8]</a>; nos ponemos en camino al encuentro con Dios, con nuestros hermanos y hermanas, especialmente los más pobres y abandonados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Renovemos nuestro compromiso de abrazar a la humanidad herida. Para ello, pidamos a Dios con el peregrino de Loyola, el «conocimiento interno de tanto bien recibido para que yo, enteramente reconociéndolo, pueda en todo amar y servir a Dios»<a href="#_ftn9" id="_ftnref9">[9]</a>. Esta es la mejor forma de vivir el Jubileo 2025, como peregrinos de una esperanza activa y eficaz, unidos a Jesús crucificado y resucitado.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> Juan 16:28.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a> Hechos 10:38.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref3" id="_ftn3">[3]</a> Romanos 5:3-5.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref4" id="_ftn4">[4]</a> Colosenses 1:24.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref5" id="_ftn5">[5]</a> Lucas 6:35-36.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref6" id="_ftn6">[6]</a> Efesios 4:32.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref7" id="_ftn7">[7]</a> Lucas 6:45-46.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref8" id="_ftn8">[8]</a> 1 Pedro 4:10.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref9" id="_ftn9">[9]</a> Ejercicios Espirituales, 233.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
<div class='heateorSssClear'></div><div  class='heateor_sss_sharing_container heateor_sss_horizontal_sharing' data-heateor-sss-href='https://intercambio.pe/peregrinos-de-la-esperanza/'><div class='heateor_sss_sharing_title' style="font-weight:bold" >Compartir en:</div><div class="heateor_sss_sharing_ul"><a aria-label="Facebook" class="heateor_sss_facebook" href="https://www.facebook.com/sharer/sharer.php?u=https%3A%2F%2Fintercambio.pe%2Fperegrinos-de-la-esperanza%2F" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank" style="font-size:32px!important;box-shadow:none;display:inline-block;vertical-align:middle"><span class="heateor_sss_svg" style="background-color:#0765FE;width:35px;height:35px;display:inline-block;opacity:1;float:left;font-size:32px;box-shadow:none;display:inline-block;font-size:16px;padding:0 4px;vertical-align:middle;background-repeat:repeat;overflow:hidden;padding:0;cursor:pointer;box-sizing:content-box"><svg style="display:block;" focusable="false" 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