Cajamarca: el conflicto presente

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Muchos artículos se han escrito tratando de explicar lo sucedido en Cajamarca –la reelección de Gregorio Santos, líder del Movimiento de Afirmación Social (MAS), pese a estar en prisión preventiva desde junio por los presuntos delitos de corrupción agravada-, pero este hecho no es sólo la victoria de Gregorio Santos como tal, sino que significa el descontento de muchos cajamarquinos y cajamarquinas frente al gobierno, las empresas mineras y la política de poder ejecutar el proyecto minero Conga (con cinco lamentables muertes de por medio) que tal como lo señalan, afectaría al recurso hídrico, tan escaso en esta zona.

Cajamarquinos y cajamarquinas consideran que Santos, desde su posición como presidente regional, puede todavía “frenar la ampliación minera”. En pocas palabras, las elecciones pasadas han sido en la práctica un referéndum sobre la viabilidad de este proyecto minero.

Sin duda, muchos de los cuestionamientos los ha ganado a pulso la propia empresa minera Yanacocha, pues desde que estableció su presencia en Cajamarca ha cometido una serie de “errores” que han tenido que ver incluso con la violación de derechos humanos. Para la ejecución del proyecto Conga, Yanacocha intentó darle una nueva cara a la práctica de responsabilidad social, no obstante, muy poco lograron en dar a entender los beneficios del proyecto lejos del área de influencia directa.

Son más de dos décadas de gran minería en Cajamarca, tiempo suficiente para que las empresas mineras hayan podido desarrollar nuevas estrategias de llegada a las comunidades, pero sobre todo, para sumar esfuerzos para aplacar algunos de los principales problemas sociales. Hoy Cajamarca se encuentra en los primeros lugares de pobreza y pobreza extrema, con índices de desnutrición y analfabetismo alarmantes, o con un escaso desarrollo de las actividades agrícolas y pecuarias que involucran a la mayor parte de la población. No se contó con un programa de desarrollo desde las empresas y del propio gobierno nacional para enfrentar estos problemas y seguramente, ahora, notan que han desperdiciado valiosos años para mostrar sus aportes. Asimismo, en Cajamarca ciudad, hay sectores que cuentan con agua potable por horarios, incluso hay zonas en que el líquido elemento llega a los hogares durante 2 o 3 horas o en las madrugadas.

Con este panorama, la población de Celendín duda que la ejecución de un mega proyecto minero pueda brindar mayores beneficios que dificultades; por su parte Bambamarca, distrito capital de la provincia de Hualgayoc, ha fundamentado su papel como eje de la protesta, pues su territorio alberga décadas de minería y cientos de pasivos mineros sin remediar que han contaminado fuentes de agua y tierras de cultivo. La oposición en esta zona indica, además, que el agua de las lagunas, ubicadas alrededor del proyecto Conga, alimenta a la provincia.

Las elecciones han mostrado este descontento. En Celendín se alzó con la victoria Jorge Urquía Sánchez, del MAS de Gregorio Santos, con el 44% de votos válidos. Urquía se caracteriza porque también participó en las protestas contra Conga, quizá desde antes de que el conflicto estalle. En Hualgayoc, Edy Benavides logró elegirse como alcalde provincial con el 47% de votos, participando con el Movimiento Regional Luchemos por Cajamarca. Benavides ha tenido un rol principal en las protestas como dirigente del Frente de Defensa de Bambamarca. En esta misma línea, los votos para Gregorio Santos significaron un 53% en Celendín y un contundente 70% en Hualgayoc.

Esto implica que la oposición y la no ejecución del proyecto Conga (y otros proyectos que se planean ejecutar como El Galeno, de la empresa Lumina Copper) siguen firmes. Edy Benavides, en una reciente entrevista a Noticias SER, ha enunciado claramente que “Conga no va ni hoy ni nunca”; y Jorge Urquía ha sido enfático en señalar que se respetará la decisión popular de Celendín. Por su parte, el vicepresidente regional elegido, Porfirio Medina, ha recalcado que Conga es inviable.

Con este panorama, Cajamarca seguirá en el ojo nacional por las protestas que, seguramente, continuarán. Por más que desde el gobierno se haya anunciado que se definirá la situación del proyecto Conga en unos seis meses, para la población opositora parece que la suerte de Conga ya está definida, por lo menos por cuatro años más.


Ronald Ordóñez Gonzales

Coordinador regional de la Asociación SER en Cajamarca.

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