“El Mural es una forma de Dialogar”

Gonzalo Leandro y Cindy Mescco se conocieron en la Escuela de Bellas Artes de Lima. Nunca pensaron crear un colectivo de arte pero las circunstancias y las ideas afines los embarcaron en este proyecto. Así nace Brochagorda, que va plasmando su arte en diversas zonas y que desea transmitir en los jóvenes esa inquietud por cuestionar y aprender en base a la observación y el trabajo en conjunto.

¿Qué es Brochagorda, cómo surge y qué trabajos realiza?

Brochagorda es un Colectivo de arte iniciado hace aproximadamente dos años para resaltar y reivindicar los diversos códigos de la llamada “cultura chicha”. Queremos difundir nuevos códigos dentro de la temática popular, en la cual se plantea un arte con forma y contenido.

Si bien el ‘boom’ del concepto chicha puso de “moda” lo popular, debemos reflexionar sobre lo que estamos mostrando como tal. La música chicha -porque solo es un género musical- se creó en una época donde la masa migrante de la década del ‘70 no tenía ningún protagonismo en la sociedad. Este género musical fue su más acérrimo difusor, proclamando sus penas, sacrificios y luchas. No podemos permitir que terceros marginen un concepto que fue creado por nosotros, provincianos e hijos de provincianos, con ideas como: periódico chicha, presidente chicha, cultura chicha; usados como sinónimos de vulgar, improvisado, huachafo o ilegal.

La propuesta del Colectivo Brochagorda es trabajar en el mensaje o visión que se tiene de esta masa emergente, cómo nos ven y cómo queremos que nos vean. Nos sobran razones para estar orgullosos de lo que somos y de lo que podemos lograr con esfuerzo y unión, por eso (en nuestro arte) tomamos escenas cotidianas en las que resaltamos las costumbres que nos fueron heredadas y que se están perdiendo.

En nuestros trabajos utilizamos la gráfica popular en diversos formatos como: el lettering, la ilustración, la pintura y los murales, en los cuales empleamos el texto e imagen para así dar un mensaje más claro.

Sabemos que han apoyado una campaña del Ministerio de Educación, ¿en qué consistió su participación y qué les ha parecido su experiencia de trabajo con el Estado?

Hemos sido facilitadores en el Proyecto “Con Secundaria completa ¡sí la haces!” que incentiva a los jóvenes a no dejar el colegio, pues existe una alta tasa de deserción escolar, especialmente en provincias. Hemos trabajado en Pucallpa, Piura y Cusco realizando talleres de murales participativos con alumnos de primero a quinto de secundaria.

Nosotros siempre hemos sido muy críticos con la educación en el Perú. Quien estudió en un colegio estatal sabe muy bien que falta mucho por hacer. Todos pagamos por un Ministerio de Educación, no deberíamos ser ajenos a este sistema, ellos se deben a nosotros y deberíamos trabajar en conjunto por una educación de calidad.

Nuestra educación dice “no a la competitividad” pero nos enseña, desde muy jóvenes, quién es el mejor alumno o quién tiene mejores notas, las cuales son calificadas bajo un estándar educativo; muy poco se valora el potencial individual de cada estudiante de forma académica.

La educación debería ser más horizontal, deberíamos aprender a escuchar con humildad lo que los jóvenes tienen que decir y aprender de ellos.

¿Cuál era la dinámica de los talleres?

El mural consistía en un dibujo y una frase relacionada a terminar la educación secundaria. El primer día era el dibujo, elaboraban bocetos con sus ideas e inquietudes; el propósito era aprender a trabajar en conjunto.

En el taller les explicábamos lo importante que era decir lo que piensan, no para calificar si está bien o mal, sino para que se atrevan a hacer algo, para que propongan. Luego trabajaban en base a sus habilidades, si eran buenos escribiendo frases, pues trabajaban en ello; si eran buenos en líneas o en color, explotábamos eso.

Luego de ese taller armábamos una composición unificada para el boceto de dibujo y subrayábamos los textos para armar una frase principal. Al día siguiente los chicos escogían entre todas las propuestas, así el mensaje era suyo. Todo trabajo es importante y todo trabajo está en el mural, no hay selección de cuál es el mejor, todos participan.

Otro punto importante que hemos descubierto, a través de este proyecto, es que los estudiantes tienen mucho por decir. A través del arte han desarrollado espacios donde pueden expresarse, criticar y proponer libremente. Estos espacios no solo son teóricos, necesariamente nos llevan a la acción, eso es muy importante, sobre todo para las nuevas generaciones.

¿Han visto diferencias o semejanzas entre los estudiantes de las distintas regiones?

En Pucallpa los chicos se relacionaban mucho con su entorno, con la vegetación, con su iconografía; se sentían muy identificados y se reflejaba en su trabajo.

En cambio en Piura, especialmente en la zona rural, algunos escolares se sentían muy ajenos de su identidad. Nos pasó un caso muy particular: una adolescente quería que los rasgos del personaje de su dibujo sean de piel blanca y cabello rubio, al preguntarle el por qué, pues la gente de la zona no es así, ella respondió: “el rubio es más bonito, es elegante”. O cuando preguntaba, ¿de qué color quieren que sea la piel?, algunos respondían: “blanca, porque es mejor”.

También pasó cuando se pintó a un campesino, la explicación del trabajo fue: “este es un campesino que ve al horizonte resentido, resignado por los años que ha perdido al no haber estudiado, sin poder recuperarlos”. Era un contexto totalmente opuesto, justo en una zona rural, con muchos campesinos arroceros y algarroberos. Esto nos llamó mucho la atención, considerando que somos hijos de provincianos campesinos que vinieron a Lima, no nos es ajeno escuchar que un padre le diga a su hijo “sé mejor que yo”. Esto se debe, en parte, a la poca valoración que se tiene a esta sacrificada labor por parte de todas las comunidades campesinas.

¿De qué manera el mural se convierte en herramienta de opinión?

Hay que resaltar que el mural, por el hecho de ser en un espacio libre, donde transita la gente, es una forma más directa de comunicarse con ellos. Le decimos a los jóvenes: el mural no solamente es un dibujo bonito en la pared, es una forma de dialogar con un individuo que tal vez nunca vas a ver o conocer, pero que le estás dejando un mensaje.

Siempre tratamos de trabajar con un mensaje directo, claro, que el transeúnte pueda percibirlo y llevárselo. La pintura que está en una galería es dirigida a cierto público; pero un mural afecta a toda la ciudad, está ahí y en algún momento pasan y lo ven; por eso apostamos más por el mural, es un arte más democrático.

¿Creen que se está difundiendo más este arte y otras expresiones?

En Perú hay buenos festivales, como el festival FITECA[1] de Comas, donde casi todo está pintado; el Festival Nosotras Estamos en la Calle; Barrio Bonito, en Breña. Cuando Castañeda comenzó a tapar los murales [que había en Lima] fue ofensivo y arbitrario, esa reacción hizo que se comenzaran a ofrecer paredes fuera del centro de Lima. La gente comenzó a mirar en los conos y se dio cuenta que todo el tiempo hubieron muralistas pintando en otros espacios.

También hay movidas artísticas en Carquín (Huacho), en Villa María del Triunfo, Villa el Salvador. En San Juan de Lurigancho también hay grupos pequeños, aunque algunas autoridades pensaban que con un concierto al aire libre ya cubrían su presupuesto en cultura y su compromiso con la gente. No tiene nada de malo pero no solo eso es cultura, eso es “pan y circo” para la gente.

Hoy en día hay más colectivos que antes. Hay gente que está con todas las ganas de aprender y de hacer cosas. El problema es que no se difunde como en otros países, donde los ministerios y las municipalidades están más activos, apoyan los eventos y festivales. Aquí la mayoría de eventos son organizados y auto gestionados por la misma gente, para el artista nunca hay presupuesto. Sin embargo, se han desarrollado nuevos espacios en los cuales se difunden trabajos y productos de diseñadores y artistas peruanos, como la Feria “Perú Independiente” y “La Feria de Barranco”.

[1] Fiesta Internacional de Teatro en Calles Abiertas


Colectivo Brochagorda

Integrado por Gonzalo Leandro y Cindy Mescco, cuyo trabajo gira en torno a la identidad, migración y lucha. Tienen como influencia visual a la poderosa gráfica popular peruana, desde donde abordan los muros de la calle, locales, las galerías de arte, otros espacios más.